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martes, 9 de febrero de 2016

El último vuelo de La Alondra Olga Castillo

La Alondra, Olga Castillo. Fuente: Televisión y Cine
en retrospectiva
, grupo de Facebook.
Pese a su categoría de pionera y primera actriz de la radio y la televisión venezolanas, el fallecimiento de Olga Castillo no trascendió más allá de unos tuits de excolegas y breves comentarios en las redes sociales. La prensa nacional obvió totalmente su deceso, en una actitud lamentable que ha mantenido durante los últimos años hacia los artistas que marcaron pauta en el espectáculo local.

Para los despistados y las nuevas generaciones, tal vez el nombre de Olga Castillo les sea totalmente desconocido, pero ella desarrolló de manera admirable una carrera artística de más de 50 años que merece ser recordada.

Caraqueña, nacida el 18 de enero de 1921, Olga Margarita Castillo se inició como cantante en espacios radiales y presentaciones en vivo. Gracias a la dulzura de su voz, irrumpió con éxito en programas musicales durante la década de los 40, bajo el apodo de La Alondra. En 1947, ya su nombre era conocido y se presentaba en el programa Desfile Chesterfield, desde el Nuevo Circo de Caracas, junto al charro mejicano Jorge Negrete, quien se encontraba en el esplendor de su carrera artística.

Entre 1947 y 1948, Olga Castillo participó en importantes espacios que le permitieron una interesante proyección radial, entre ellos El Torneo del Saber, programa de variedades conducido por Raúl Sanz Machado. En él, además del concurso de conocimientos, intervenían cantantes extranjeros como Leo Marini, Pedro Infante y Los Panchos, así como nacientes estrellas nacionales como María Teresa Acosta, Graciela Naranjo, Magdalena Sánchez y la propia OIga.

Su impacto en las audiencias fue notable. Así lo ratificó Guillermo Sánchez García, en la sección de espectáculos del diario Panorama (Mundo Artístico, junio de 1973), quien al rememorar su interpretación del tango Qué es lo que puedo esperar, señaló: “quizá Olga ni lo recuerde, pero a nosotros, por la buena interpretación que ella hacía, se nos quedó en la mente”.

Milagros del Valle, Luis López Puentes, Arquímedes
Rivero y Olga Castillo (de espaldas) durante la grabación
de una radionovela en Radio Tropical. Fuente: Hombres
de radio
, libro de María Angélica Olivero.
Su campo de acción no lo limitó al aspecto musical. Con el creciente repunte de las radionovelas, Olga incursionó en el género y se convirtió en protagonista de la primera versión de El derecho de nacer, original del cubano Félix B. Caignet, transmitida en Venezuela. La primera emisión de esta historia se llevó a cabo el 1 de abril de 1948 en la isla caribeña, con una duración de 314 episodios de veinte minutos y un éxito total.

En 1949, este drama llegó a los radioescuchas venezolanos. La adaptación fue adelantada por Radio Continente, en horario de 6:30 de la tarde, con un elenco integrado por Luis Salazar, en el rol estelar de Albertico Limonta. Olga Castillo interpretaba a María Elena del Junco, su madre; América Barrios personificaba a Isabel Cristina del Castillo; Rosita Flores era la recordada María “Mamá” Dolores Limonta; Pedro Zarlengo fue Alfredo Martínez; Rafael Guinand encarnó al inflexible padre de María Elena del Junco, don Rafael del Junco, aunque luego el papel sería asumido por el actor Andrés Olías; y Lolita Lázaro representó a Doña Clemencia, la madre de María Elena.

La historia causó sensación y paralizaba la ciudad en horas vespertinas. Durante su transmisión entre 1949 y 1950, marcó un récord de sintonía que sería difícilmente superado por radionovelas futuras. Se estableció así el reinado del drama cubano, importado a nuestro país, y que luego cobraría ramificaciones en las telenovelas.

Olga durante una emisión radial. Fuente: Hombres
de radio
, libro de María Angélica Olivero.
Ya para 1957, Radio Rumbos tenía en el aire un bloque de más de 30 radionovelas diarias, producido por Arquímedes Rivero. Con su voz de dulces matices, Olga pasó a engrosar el grupo de destacadas actrices de este medio, entre las que se encontraban las hermanas Antillano, Carmen y Margot; la recientemente fallecida Cecilia Martínez; Carmencita Serrano; Conchita Ascanio; Angelina de Witske; Gladys Hernández; René de Pallás; las hermanas Guinand, Josefina y Ana; María Teresa Acosta; Lolita Álvarez; Mahuampi Acosta; Rosita Vásquez; Milagros del Valle; Hilda Vera; Hilda Moreno; Eva Blanco y Eva Moreno, entre otras.

Amador Bendayán con las actrices Patricia Morán, Yolanda Méndez,
Olga Castillo, Sara García, Pilar Sen, Sonia Furió y el actor Jesús Maella,
en Mi Maestro. Créditos: Armando Moreno / UN Archivo Fotográfico
Su éxito en el mundo radial lo trasladó al naciente medio televisivo. En la década del 60 participó en series como La Fracasada (1961), Días de ira (1965) y Mi maestro (1968), con reconocidos actores como Amador Bendayán, Sara García, Sonia Furió y Yolanda Méndez.

En los 70 actuó en recordadas telenovelas, tales como Mi hermana gemela, Mariana de la noche y La señorita Elena (todas de 1975), donde era Regina, la madre del Juez interpretado por José Luis Rodríguez y causante de que Elena fuese recluida en la cárcel, porque la acusó de la muerte del hijo (Alejandro Mata), a pesar de que este en su lecho de muerte le había revelado la verdad.
En la fallida Laura y Virginia (1977) le correspondió el rol de Isabel y en La Zulianita (1977), el papel de Morocota.

En el video se pueden apreciar varias producciones de esa década, entre ellas una escena de La Zulianita, con Lupita Ferrer, Enrique Alzugaray y Olga Castillo:


Uno de sus personajes más recordados fue el de Generosa, la buena aunque metiche vecina en la telenovela Emilia (1979-1980), al cual seguirían roles secundarios con cada vez con menos peso en las tramas: Ligia Sandoval (1981), Querida mamá (1982), La heredera (1982), Mundo de fieras (1991) y Dulce enemiga (1995).

Fuente: revista Venezuela Farándula.
A pesar de que gozaba de gran aprecio en el mundo televisivo, Olga debió pasar algunos tragos amargos, como el acontecido en 1973,  cuando ignorando su respetable recorrido, los productores de CVTV le ofrecieron un papel de sirvienta, casi de extra, sin lucimiento alguno, en la telenovela Gabriela, protagonizada por Pierina España. Como la gran profesional que era, sin armar escándalos publicitarios ni denigrar de los directivos ni de sus compañeros, la actriz se presentó al Departamento de Producción, conversó con la persona encargada y declinó el papel que le habían otorgado.

Otro episodio desagradable ocurrió en la década de los ochenta. En 1981, Olga Castillo celebró 50 años de trayectoria profesional y recibió un emotivo homenaje en Sábado Sensacional, con Amador Bendayán. Allí recordó su época como cantante y con el entusiasmo de una debutante interpretó hermosas canciones ante un público nuevo. Sin embargo, al año siguiente, con el estupor que le causó el que la telenovela Lo que no se perdona fuese sacada del aire por disposiciones del Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC), ofreció indignada unas fuertes declaraciones a la periodista Corina Yépez (Diario Panorama, 23/07/1982, p.3).

Fuente: Telenovelawiki.com
En esa producción encarnaba por primera vez un rol de villana: Constanza, madre de Henry Salvat, Alba Roversi y Corina Azopardo, aunque al final su personaje se volvía buena. Sin embargo, el MTC consideró que las escenas de este dramático eran “truculentas y deforman la personalidad de los niños y adolescentes”.

Para Castillo, totalmente identificada con el canal de la Colina, la medida tenía su origen en una campaña contra Venevisión: “¿Por qué si teníamos tiempo sin sacar una telenovela a esa hora, justo ahora cuando lo hacemos se toma esa absurda decisión?”, se preguntaba. Lo que no se perdona es una novela suave, escrita por Ana Mercedes Escámez con mucho cariño. No estoy de acuerdo con la medida. No hay ninguna truculencia en las escenas. Se trata, simplemente, (de) que no nos quieren y no importa arremeter contra el talento vivo, el esfuerzo. Lo malo de todo eso es que se hizo una campaña muy negativa contra nosotros”, aunque no aclaraba de parte de quién.

Durante la entrevista, la periodista Yépez calificaba a Olga como espontánea y sincera, con una personalidad muy cristalina: “No oculta nada porque su naturalidad no le permite actuar en la vida real. Además, se confiesa muy rencorosa y ese rencor parece haber florecido contra quienes ordenaron la suspensión de la novela en la que actualmente trabaja”. Olga le confesaba a la periodista que se consideraba a sí misma de personalidad “silvestre” y con carácter infantil.

Para Castillo, “el trabajo se respeta”. Por eso, aceptaba aunque no compartía el que les exigieran cambiar los diálogos, pero nunca aceptaría tener que cortar una novela porque sí. El caso expuesto le permitió hacer
una reflexión sobre su propia carrera:

Fuente: diario Panorama
“Se dice que hacemos cosas malas. Después de cincuenta años, que se puede hablar y escribir fácil, pero que hay que vivirlos, estoy orgullosa de lo que he hecho. Si no, no lo hubiera hecho nunca, me avergonzaría. Además, el dinero que he ganado trabajando lo he empleado en algo muy bello, que es mi hogar.

De este hogar, han nacido y crecido niños y jóvenes muy lindos y sanos, que se han hecho profesionales y son personas muy normales, y han vivido viendo novelas en televisión sin que ello les haya afectado su personalidad. Lo que daña no es la televisión sino el ejemplo que se les dé a los niños y adolescentes en la vida real”.

Olga estuvo casada con el reconocido actor y director teatral Horacio Zaro, con quien procreó a su único hijo, Ernesto Horacio Zaro Castillo. Su último trabajo en Venevisión fue en la telenovela Sol de Tentación (1996), con Natalia Streignard y Miguel de León. Luego, las ofertas de trabajo en el canal de la Colina cesaron por completo y, más tarde, la actriz enviudó.

A pesar de que aún vivían su hijo y otros parientes, en el año 2001 decidió que no quería ser una carga para ningún familiar y ella misma se buscó un hogar de ancianos en Caraballeda, estado Vargas, donde pasar sus últimos días.

Alejada totalmente del ojo público, muchos la daban por muerta. Según comentarios recogidos en las redes sociales, se mostraba renuente a recibir a sus antiguos compañeros de televisión y solo permitía las visitas de sus familiares. Aunque nonagenaria, fuentes cercanas manifestaron que en sus últimos años gozó de buena salud y lucidez mental. Lamentablemente, el pasado 7 de febrero de 2016, la actriz falleció a los 95 años, dejando tras de sí gratos recuerdos de sus interpretaciones en las producciones dramáticas radiales y televisivas.

El velatorio se efectuó el martes 9 de febrero en la Capilla Funeraria Monumental en el Cementerio del Este y su sepelio se llevó a cabo el mismo día a las 11:30 de la mañana.

Fuentes consultadas:

Benítez, Lunaidy (1983). La radionovela venezolana: tres momentos y ¿una muerte anunciada? Revista Sic, Caracas.

Flores, Robert. (2009).La radionovela caraqueña del siglo XXI. Trabajo Especial de Grado presentado en la Escuela de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela, para optar al título de Licenciado en Comunicación Social. Documento pdf.

Romero López, Elba (2014). Historia de la radio en Venezuela (II). Portal: Rescata y bórralo. Publicado el 13 de febrero de 2014, en la dirección electrónica http://rescatayborralo.blogspot.com/2014/02/historia-de-la-radio-ii-radio-caracas.html

Olivero, María Angélica (1986). Hombres de radio. Primera edición, Ediciones Librería Destino, Caracas.




jueves, 29 de octubre de 2015

Rincón de citas

Fuente: revista Venezuela Farándula.
«Lo que daña no es la televisión sino el ejemplo que les dé a los niños y adolescentes en la vida real. La televisión es un género (sic) como lo es el teatro y la literatura. Y si nos pusiéramos a montar las obras clásicas nos encontraríamos que son más truculentas que lo que se afirma que son nuestras novelas».


Olga Castillo, locutora y actriz, diario Panorama (23/07/1982), a propósito de la disposición del Ministerio de Transporte y Comunicaciones de ordenar la salida de la telenovela “Lo que no se perdona”, porque“sus escenas son truculentas y deforman la personalidad de los niños y adolescentes”.




«Jamás he aconsejado un divorcio. Creo en la familia. No soy feminista. Considero imposible que la mujer pueda ser igual al hombre. Ellos no pueden ser como nosotras. No somos iguales, por muchos motivos.
Soy conservadora, pero al mismo tiempo amo la libertad. Entonces también tengo algo de liberal. No me gusta que me manden. Todas las semanas me voy a El Junquito, manejando yo misma».

René de Pallás, actriz, 
diario Panorama, 15/07/1982.






Fuente: diario El Universal
«Aquí todo nace como por azar, no hay planificación casi en ningún aspecto de la vida socio-económica de la nación. Todos hacen de todo, pero pocos ejecutan las cosas bien. De ahí que la incompetencia y la ineptitud sean uno de nuestros males mayores que nos impiden salir del estancamiento».


Gustavo Rodríguez, actor de televisión, radio, cine y teatro. Revista Ronda, 1982. 






«La palabra villana debería estar fuera del diccionario. Los malos son seres humanos con sus circunstancias que los hacen actuar de esa manera.

La maldad no tiene que ver con un físico determinado, depende de las circunstancias, de la autoeducación para canalizarla y disfrutarla».


Bárbara Teyde, actriz, refiriéndose a sus personajes de malvada en las telenovelas. Diario Panorama, 07/12/1994.



Fuente: revista Encuadre
«Aquí no perdonan el triunfo. Si es mujer es esto y si es hombre es lo otro. Parece que les da envidia que alguien pueda surgir y más yo que me levanté de la nada. Yo fui la primera venezolana y la primera latinoamericana que ganó un concurso internacional de belleza. Y eso le dolió a mucha gente».


Susana Duijm, Miss Mundo 1955, actriz, modelo, animadora y locutora, entrevistada por Nelson Hippolite Otega, al referirse a los rumores que la vinculaban al dictador Marcos Pérez Jiménez. Fuente original: diario El Nacional. Publicado en Entrevistas Malandras, 2010.


































«El regalo de un artista es un Oscar, eso no significa que por habértelo ganado o por haber sido nominada, eres mejor o peor. Este año había muchas personas que no fueron nominadas, aunque son artistas fabulosos. No fue su momento, su película, su estrella. Tampoco eres más arrecha que nadie por haberlo ganado».

María Conchita Alonso, actriz y cantante, entrevistada por Nelson Hippolite Ortega. Fuente original: diario El Nacional. Publicado en Entrevistas Malandras, 2010.


Fuente: Venelogia.com
«El arte no se puede hacer químico ni automático porque no tiene fórmulas, pero de esto no tienen la culpa los escritores. Sucede que los gerentes dramáticos de hoy los cargan locos creyendo que ellos tienen la varita mágica para que la producción y la historia sea un éxito».

Julio César Mármol, escritor de telenovelas, guionista y director de cine. Diario Panorama, 22/03/2006.

Fuente: diario El Universal.







«Ahora, a pesar del actual régimen, nada funciona. La inseguridad está en niveles insospechados, ningún servicio es operativo, el desempleo va en aumento…En fin, si actualmente viviéramos una dictadura, las cosas serían mucho peor. Nos quieren poner a nadar en un mar de la felicidad con tiburones».




Pierina España, actriz, diario Panorama, 19/02/2003.

viernes, 13 de febrero de 2015

1981: un año difícil de digerir

Sello filatélico conmemorativo del XI Censo Nacional
de Población y Vivienda. Año 1981.
"Para Venezuela todos cuentan". Tal era el lema del XI Censo General de Población y Vivienda, efectuado en nuestro país el 20 de octubre de 1981. Y era verdad: para realizarlo se descartó el muestreo como método de recolección de información y se optó por inmovilizar a los venezolanos con un día de empadronamiento masivo en las ciudades. Como empadronador voluntario, mi participación en este censo se convirtió en casi una aventura.

Salí de mi casa muy temprano, carpeta y planillas bajo el brazo. El trabajo no pudo ser más duro y desalentador: allí, frente a la avenida Intercomunal Cabimas Lagunillas, principal vía de comunicación terrestre de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, se encontraba el barrio asignado, con carreteras de tierra y casas donde vivían a veces hasta más de 10 personas, la mayoría niños.

Los datos que iba recabando evidenciaban las características generales de los encuestados: algunos trabajaban de manera permanente, pero el mayor porcentaje apenas ocupaba cargos ocasionales; los servicios públicos eran deficientes y la disparidad de construcciones en las viviendas iba desde un casi rancho hasta una casa con platabanda.

La verdad sea dicha: la gente siempre fue receptiva para responder al cuestionario, especialmente si consideramos que quien transcribía la información era apenas un joven de 16 años, cursante de quinto año de bachillerato.

Luis Herrera Campíns.
No fue 1981 un año como cualquier otro. Por el contrario, diversos sucesos  hacían prever el colapso del sistema económico y social de nuestra etapa democrática. Así, un presidente cuyo lema de campaña en 1978 había sido “¿Dónde están los reales?” se vería enfrentado a la realidad de que la Venezuela Saudita de la década de los 70 había muerto y que los fantasmas penitentes de la inflación, la escasez, la corrupción y la pobreza ya dejaban de ser referencia para convertirse en cotidianidad.

Fumar ya no era una opción saludable.
Fuente: Página web Cuando era chamo.
El 1º de enero  de ese año se inició con preocupación para los dueños de las televisoras nacionales: ese día comenzó a regir el Decreto Presidencial N° 849, en el que se prohibía la transmisión por ese medio de toda publicidad comercial que indujera directa o indirectamente al consumo de cigarrillos y demás productos derivados del tabaco; esta normativa se complementaría con el Decreto Nº 996, con vigencia a partir del 1º de abril, que extendía dicha prohibición a la radio.

Formaban parte de varias medidas que el gobierno del presidente Luis Herrera Campíns aplicaría durante su gestión y que tuvieron un singular impacto para la organización del medio televisivo en nuestro país.

Las marcas de cigarrillo apelaban a
la publicidad subliminal.
Previo a la implantación de estas regulaciones, ya se habían iniciado algunas restricciones de horarios, reglamentación de ciertos comerciales y del contenido de las transmisiones de cada planta televisiva. Fue el periodo cuando se estableció que solo podrían dedicarse 15 minutos por cada hora a la publicidad comercial, incluyendo la promoción de la estación y excluyendo la identificación de la misma. Las cuñas de bebidas alcohólicas se transmitirían únicamente a partir de las 9:00 de la noche, a excepción de las de vinos y cerveza, que podrían difundirse a partir de las 7:00 de la noche. La programación de las televisoras se restringió de lunes a jueves al horario de 6:00 am a 1:00 am, mientras que de viernes a domingo no tenía límite de tiempo.

Fue la época cuando se decretó la inclusión obligatoria de la advertencia en la promoción de cigarrillos de que su consumo era nocivo para la salud. Lejos de la TV y de la radio, los chicos de la marca Belmont (♪Tucutucutucutu♫) se fueron a divertir a la playa en la pantalla grande, mientras nosotros los mirábamos con envidia desde las butacas de los cines de provincia.

Cabe recordar que la regulación de la publicidad de licores y cigarrillos sirvió de ejemplo a otros países del continente para que tomaran acciones parecidas. Aunque estos decretos fueron emitidos bajo la premisa de que el Estado debía velar por la protección y mantenimiento de la salud pública, los medios de comunicación no vieron con buenos ojos esta medida e iniciaron un prolongado veto a Luis Herrera por considerar que la decisión iba en contra de la libre empresa.

José Bardina abandonaría la botella en la ficción.
Promoción de La Zulianita. Fuente: Youtube
Sin embargo, las normas no se limitaban al ámbito publicitario. El consumo de bebidas alcohólicas y cigarrillos estaba expresamente prohibido en los programas televisivos, incluyendo las telenovelas, por lo cual el hábito de tomar una copa de brandy o whisky al llegar de sus respectivos trabajos en la ficción quedó totalmente prohibido para los protagonistas masculinos.

Menudo: la sensualidad en carne adolescente.
Portada del disco Quiero ser (1981).
Otro de los aspectos que consideró esta reglamentación fue  lo concerniente a la intervención de menores de edad en determinados espacios y la eliminación de toda aquella situación que auspiciara vicios, percepción de falsas realidades e incitación al consumismo.  Los principales afectados por esta medida fueron los integrantes del grupo puertorriqueño Menudo, cuyos integrantes adolescentes acostumbraban usar en sus presentaciones vestimentas algo reveladoras y movimientos considerados lascivos y susceptibles de corromper la virtud de las inocentes doncellas venezolanas.


La “Menuditis” comenzó en abril, con una fuerte promoción del grupo borinqueño, y había despertado un verdadero furor entre niñas, jovencitas y damas no tan mozas. Sus visitas generaban un amplio revuelo en el país, tanto así que sus integrantes —Johnny, Xavier, René, Ricky y Miguel— fueron contratados por RCTV para protagonizar la miniserie de corte juvenil Quiero ser, título homónimo de su álbum discográfico que llegaba a récords de ventas. Les acompañaba en los créditos protagónicos Caridad Canelón, un valor interpretativo en alza quien casualmente ese año arribaba a su vigésimo aniversario de trayectoria profesional y coronaba su carrera con dos estupendas actuaciones en Elizabeth y Maite, ambas con Orlando Urdaneta.

La competencia criolla a Menudo tomaría cuerpo ese mismo año con el grupo Los Chamos, lanzado desde VTV por el productor musical Luis Gerardo Tovar y el empresario José Page, entonces presidente de la empresa discográfica Velvet de Venezuela, para aprovechar la popularidad del grupo puertorriqueño. Luego, en 1982, alcanzaría mayor proyección al ser contratados por Venevisión. De allí saldrían Gabriel Fernández, quien lograría amplia proyección en México; y, más tarde, Adolfo Cubas y Carlos Baute.

Otros que se preocupaban por las limitaciones establecidas en la ley eran los productores, guionistas y directores de dramáticos, pues la actuación de pequeños actores como Amílcar Rivero, quien participaba en la telenovela Angelito, debía ser cuidada al máximo para evitar sanciones.
Guillermo "Fantástico" González.
1981 definitivamente no fue un buen año para Radio Caracas Televisión y no precisamente por estas restricciones. El 19 de enero en horas de la mañana, durante la transmisión de una cuña de refrescos, el canal 2 dejó colar algunos segundos de escenas pornográficas. A pesar de que uno de los técnicos cortó de inmediato el comercial, ya el mal estaba hecho. El canal fue cerrado por 24 horas por parte del Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC). Meses más tarde, en el programa  Fantástico de Guillermito González, se presentó el segmento  “Cuadros vivientes”, con hermosas vedettes semidesnudas decoradas con pintura corporal. Nuevamente RCTV fue sancionada por el MTC al emitir imágenes consideradas como pornográficas y su programación fue sacada del aire.

Pierina y los rumores de su matrimonio en secreto.
Seamos honestos: tampoco era que la programación de Venevisión, el principal canal de la competencia, estuviese dirigida a monjas de clausura. Eran los tiempos en que la exuberante Thelma Tixou se presentaba en Sábado Sensacional en un show no precisamente para menores de edad.

En materia de producciones dramáticas, la pequeña pantalla se reivindicó con sus televidentes, si bien fue un año irregular. Las dos grandes estrellas de RCTV intervinieron solo en miniseries de calidad: Marina Baura protagonizó la segunda parte de Gómez, junto a Rafael Briceño y Gustavo Rodríguez; y luego se alejó del medio para dedicar su tiempo a estudiar inglés en Estados Unidos. Doris Wells, por su parte, se convertía en La Comadre, de Román Chalbaud. Aunque el rating para ambos dramáticos no alcanzó números estelares, el público y la crítica reconocieron el valor de ambos trabajos. Por su parte, Mayra Alejandra y Jean Carlos Simancas estelarizaban Luisana Mía, un clásico sobre las relaciones matrimoniales y los celos escrita por Ligia Lezama, que dejó para el recuerdo la balada “Quizá sí, quizá no”, en la voz de Sabú. Pierina España se casaba discretamente con Alberto Gómez Ruíz e iniciaba su paulatino retiro de la pantalla.  

Grecia era Rosalinda.
Fuente: revista Ronda.


Fuente: Recordar es vivir:
las telenovelas 
del ayer.
Mientras tanto, una  nueva generación de bellas actrices alcanzaba estatus protagónico en los espacios estelares de las plantas televisivas. Hilda Carrero y Eduardo Serrano repetían como pareja en Andreína; Grecia Colmenares  protagonizaba Rosalinda, junto a Carlos Olivier; y Elluz Peraza acompañada de Luis Abreu trataba de llevar a flote la adaptación del cuento Urupagua, bajo el nombre de La fruta amarga, desde el canal de estado (VTV). La nota insólita la encarnaría Hazel Leal en horario vespertino, quien asumía el rol de Lady Marian en La Hija de Nadie, una improbable historia de lords y castillos ingleses junto a Javier Vidal, con Yajaira Orta en rol de antagonista y Dilia Waikarán en un personaje característico: la dama del velo.

La sorpresa del año la trajo Televisora Nacional Canal 5, quien lejos de todo pronóstico y bajo la gestión de Ricardo Tirado, inauguró el reinado de las producciones brasileñas al transmitir La Esclava Isaura en su primera versión (1976), protagonizada por Lucelia Santos, Rubens de Falco y Edwin Luisi. Además de rescatar del olvido a esta planta, abrió al público televidente una opción “cultural” que luego continuaría con otros éxitos de audiencia como La Sucesora.

Lupita Ferrer. Fuente:
revista Ronda.
Se anunciaba que Lupita Ferrer se quedaba en Venezuela para comenzar una nueva telenovela (el rumor apuntaba a Rubens de Falco como coprotagonista), pero no sería Lupita sino Flor Núñez quien se encargaría de ese rol estelar en una producción que se convirtió en el suceso de 1982, acompañada además por el borinqueño Daniel Lugo: La Bruja.

Marisela se convierte en
madre. Fuente: Ronda
Buenas nuevas se difundían para algunas damas jóvenes de la TV: Marisela Berti se convertía en madre en Puerto Rico, fruto de su unión con el cantante Chucho Avellanet; Carmen Julia Álvarez, luego de infructuosos intentos, felizmente traía al mundo a Danielita Alvarado; y nuestra primera Miss Universo, Maritza Sayalero, tenía su primer heredero con el tenista Raúl Ramírez.

A propósito de misses, 1981 fue el año insólito en que reinaron tres Miss Venezuela. La historia fue así: en mayo Irene Sáez, que portaba la banda de Miss Miranda, sustituía a Maye Brandt, cuya participación en el Miss Universo el año anterior había sido menos que discreta.  Miss Aragua, Pilín León; y Miss Distrito Federal, Miriam Quintana, ocuparon los lugares de primera y segunda finalista, respectivamente.

Irene, al estilo Barbie.
Fuente: revista Venezuela Gráfica.
En julio, Irene viajó a Estados Unidos de Norteamérica para acudir a la trigésima edición del concurso Miss Universo, celebrado en el Teatro Minskoff, en Nueva York.  El 20 de julio, la mirandina de 19 años sorpresivamente se alzó con la corona y se convirtió en la segunda en obtener esta distinción para nuestro país en menos de dos años. La llegada de Irene se convirtió en todo un suceso nacional, transmitido en vivo por las cámaras de Sábado Sensacional; entre las invitadas especiales figuraba Maritza Sayalero, Miss Universo 1979.
De las pocas fotografías de Irene en traje de baño.

Sobre esta experiencia, la miss que luego se convertiría en alcaldesa del municipio Chacao y gobernadora del estado Nueva Esparta, además de aspirante al cargo presidencial, dijo: "Me dio la oportunidad de conocer a personalidades importantísimas de la política internacional: Margaret Thatcher, Reagan, Pinochet... Visité gente sencilla de pueblos humildes... Me creció la conciencia social y el orgullo de pertenecer a mi patria...".

Ante la ausencia de Sáez, Pilín León asumiría las responsabilidades como “reina” de Venezuela. En noviembre partió hacia Londres para representar a nuestro país en la trigésima primera edición del certamen Miss Mundo, cuya final tuvo lugar el jueves 12 en el Royal Albert Hall de Londres.  Lo que nadie esperaba era que Pilín lograra coronarse frente a las otras 66 candidatas, convirtiendo a nuestro país en el primero en contar con dos reinas de belleza internacional en un mismo año.

Para León, este "fue un concurso divino. En ese tiempo no existían las escuelas de glamour ni de fogueo periodístico, como hay ahora. Cada candidata se defendía como fuera, con tal de verse bien. Osmel Sousa, hoy presidente de Miss Venezuela, era quien nos orientaba o sugería a los diseñadores y peluqueros". El regreso a Venezuela se convirtió en otro suceso nacional y la maracayera recorrió triunfante las calles junto a la pionera de los reinados de belleza internacionales, Susana Duijm, quien se había coronado en 1955.

Ante la ausencia de las dos primeras, Miriam Quintana se convirtió en la verdadera Miss Venezuela 1981, ya que fue la encargada se asumir todas las responsabilidades durante ese periodo. Así lo anunció Carmen Victoria Pérez durante la celebración del concurso en 1982 y fue Quintana quien entregó todas las bandas. Irónicamente, ella diría durante una entrevista: "Me siento la versión femenina de Pepi", refiriéndose a Rafael “Pepi” Montes de Oca, ministro de Relaciones Interiores durante la gestión de Herrera Campíns, quien asumía como presidente encargado de Venezuela durante los viajes al exterior del primer mandatario nacional.

Curiosamente, ante los negros nubarrones que se asomaban en el horizonte para las televisoras nacionales y para la economía en general, reconocidas estrellas internacionales nos visitaron casi en tumulto ese año: el cantante brasileño Nelson Ned; los españoles Raphael, Trigo Limpio y Rocío Dúrcal; la norteamericana Gloria Gaynor, ya en el ocaso de la música Disco; el pianista Richard Clayderman, cuya Balada para Adelina sonaba insistentemente por las emisoras radiales; los mexicanos Beatriz Adriana, Vicki Carr, María Félix y Cantinflas; los salseros Daniel Santos y Celia Cruz, que hacía de Venezuela su segunda casa.

Brooke Shields, aun con el eco del éxito de La laguna azul detrás de sus hombros, se presentaba bellísima, ataviada con un vestido blanco y arrullada por José Luis Rodríguez mientras, impertérrita, se mantenía con su sonrisa congelada, en el programa Fantástico. Gina Lollobrígida nos acompañaba con su magnífica madurez durante una entrega de premios en RCTV; Sidne Rome, cuya efímera carrera cinematográfica y su relación con Julio Iglesias le había brindado cierta notoriedad, también se hizo presente en Caracas, al igual que Hervé Villechaize, famoso por su personaje de Tatoo en La isla de la fantasía. Lou Ferrigno se pintaba otra vez de verde para encarnar a Hulk el Hombre Increíble en un segmento de Sábado Sensacional. Una fotografía suya, como célebre comensal del restaurant Da Guido, ubicado en la avenida Solano de Caracas, se mantendría durante varios años como atractivo para los clientes del local.

Erick Estrada, el patrullero de Chips Patrulla Motorizada; y Richard Anderson, quien interpretaba a Oscar Goldman, el jefe de El Hombre Nuclear, también se hicieron presentes desde la pequeña pantalla local.  Dos “Ángeles de Charlie”, en diferentes momentos, aterrizaban su hermosa humanidad en tierra caraqueña: Cheryl Ladd y Farrah Fawcett. Sobre esta última visita, Ricardo Peña, productor general de Sábado Sensacional, recordaba a la famosa Jill Monroe: "Era una mujer divina, para nada diva como mucha gente podía pensar. Recuerdo que la traje junto a Ryan O'Neal…aceptó vestirse de karateca y hacer una rutina de combate en artes marciales, apegado a lo que ella hacía en la serie que la lanzó a la fama".

La pareja conformada por Amanda Miguel (“Él me mintió” se convertiría en su himno de batalla) y Diego Verdaguer (La ladrona sería su carta de presentación y despedida) era seguida desde sus apariciones en Fantástico. Para no quedarse atrás, el canal del Estado traía a las estrellas de La Esclava Isaura: el malvado Leoncio (Rubens de Falco), la inocente Isaura (Lucelia Santos) y el gallardo Álvaro (Edwin Luisi).

En el panorama musical,  Doris Hernández y Pablo Schneider  obtenían premios como director, arreglista e intérprete en el Festival de Puerto Rico. Paralelamente, ese año significó la disolución de la exitosa agrupación Las 4 Monedas. Luego de un corto noviazgo, Brenda se casaba en Estados Unidos con un joven norteamericano y se marchaba para radicarse en el norte con su esposo. Gregory ya había comenzado su carrera como solista y desarrollaba varias giras en Suramérica. Así que, rápidamente, el resto de los hermanos se dedicó a sus respectivas actividades profesionales y de los hermanos O’brien hoy solo queda el recuerdo de sus canciones: Buena suerte. Para recordar a esta agrupación, un video recopilatorio de su trayectoria elaborado por Súper Sábado Sensacional:


Eduardo Cortina falleció en enero de 1981. En la
foto como Querique, en la telenovela Estefanía.
La gran actriz de radio y televisión, Olga Castillo, arribó a sus 50 años de trayectoria y fue homenajeada, como correspondía, en un programa especial en Sábado Sensacional. También la Primerísima Mirla Castellanos celebró sus 20 años de vida artística. Pero ese año también trajo consigo lamentables pérdidas para nuestra televisión: fallecen el recordado publicista y profesor Néstor Luis Negrón; el gran actor característico Eduardo Cortina, inolvidable como el brujo Tobías en la telenovela La Fiera; y la veterana actriz Aurora Mendoza, comediante de primera, recordada por su participación en Él y Ella, así como por sus roles característicos en telenovelas como Raquel, Cristina y, más recientemente, como abuela de Pilar (Doris Wells) en La señora de Cárdenas (1977).

Raiza Ruíz y Rómulo Ordóñez, capitán de la aeronave.
Fuente: blog Crónicas del Tánato.
En septiembre de ese año, se registró uno de los hechos más curiosos en los anales de la historia de nuestro país: una avioneta Cessna 207 YV-244C que cubría la ruta Puerto Ayacucho-Maroa-San Carlos de Río Negro, dentro del entonces Teritorio Federal Amazonas, chocó contra un árbol y se precipitó a tierra. Un grupo rescatista llegó al lugar del siniestro y encontró a los ocupantes de la avioneta muertos, excepto a la médico Raiza Ruiz. Rápidamente y sin mayores pruebas de por medio, los rescatistas asumieron que unos huesos calcinados en el lugar correspondían a la doctora y la declararon también fallecida. Dos días después, recibió un funeral simbólico en Caracas.

La exhumación de los supuestos
"restos" de Raiza Ruíz. Fuente: diario
Panorama.
Sorpresivamente, una semana después del siniestro, Raiza Ruiz fue localizada con vida en una aldea indígena en Agua Blanca, donde había sido tratada y mantenida saludable gracias a los métodos de curación tradicionales de esa etnia. Fue trasladada a un hospital en Puerto Ayacucho y pasó tres semanas en una unidad de cuidados intensivos. La Fiscalía ordenó entonces exhumar los restos sepultados. Lo que encontraron fue dos sacos de cal y una bolsa negra, dentro de la que había una costilla de venado y un fémur de lapa. Su historia causó sensación en los medios de comunicación nacionales. En 1982 Carmen Julia Álvarez encarnaría a la diminuta galeno en un unitario transmitido por RCTV llamado, precisamente, La tragedia de Raiza.

Así estábamos, entonces, en 1981. Sin saber cuántos éramos, con Raiza Ruíz perdida y “resucitada”, una televisión que en plena crisis nos deslumbraba con estrellas internacionales y los malos augurios rondando alrededor de nuestras cabezas.

Como empadronador, trabajé el día del censo hasta las cuatro de la tarde. Había almorzado, pero el calor imperante me produjo una indigestión. Cuando llegué a casa, al final de la tarde, me sentí muy mal. Me dolía la cabeza. Vomité. ¿Tal vez una respuesta orgánica a todo lo que había visto y vivido hasta entonces?

Casi un año después de la realización del censo, se conocieron los resultados: Éramos 14.516.735 venezolanos para ese momento. De 2 millones 710 mil  862 hogares registrados, un millón treinta mil se encontraba bajo el límite de la pobreza crítica.

Gustavo Dudamel. Fuente: diario Panorama.
El Nacional anunció en primera
plana la muerte de Betancourt.
Llama la atención que el 28 de septiembre de 1981 falleció en Nueva York el expresidente Rómulo Betancourt, a quien durante muchos años conocimos como el Padre de la Democracia venezolana. Casualmente, 1981 también fue el año en que nació en Barquisimeto, estado Lara, el afamado director de orquesta Gustavo Dudamel, quien surgiera del Sistema de Orquestas Nacionales dirigido por el maestro Abreu. A pesar de nacer en lo que hoy es llamada la Cuarta República, tanto el Sistema como Dudamel pasean su inigualable talento musical por el mundo como ejemplo del “Hombre Nuevo” creado por la llamada Revolución Venezolana.

lunes, 7 de julio de 2014

¡Oligarcas, temblad!

Pierina España y José Luis Rodríguez, marcados por
Sangre Azul. Fuente: revista Venezuela Farándula.
Meses después de la muerte de su esposo, el banquero Alfredo Gómez- Ruiz, Pierina España hizo un sorpresivo hallazgo: en el clóset de su vivienda estaban guardadas cintas de video con dos de sus novelas más conocidas. Estefanía era una de ellas; la otra, Sangre Azul, la cual el pasado mes de abril cumplió 35 años de su estreno en la pequeña pantalla venezolana.

“Lo cuento y me da mucho sentimiento”, refirió la actriz al periodista Néstor Llabanero para la revista Estampas (1). “A los meses de haberse ido, yo abrí el clóset y vi una cantidad enorme de casettes, donde estaban mis dos telenovelas. Él nunca me dijo que lo había hecho. Los vine a poner hace poco y vi parte de mi trabajo…Me vi y sentí que era otra persona la que estaba allí, y hasta creo que es como si yo hubiese tenido dos vidas". Precisamente, en una de esas vidas, Pierina interpretó a nuestra particular Scarlet O’hara: Mariana Granados.

Julio César Mármol.
Fuente: El Nacional.
En 1979, el escritor Julio César Mármol se planteó recrear una trama romántica con la Guerra de Federación venezolana como marco histórico. En este periodo del siglo XIX, iniciado el 20 de febrero de 1859 y culminado el 24 de abril de 1863, ocurrió el enfrentamiento militar entre tendencias conservadoras y liberales. Para quienes desconocen acerca de estos hechos, es oportuno señalar que luego de la independencia de España y de la Gran Colombia, se instaló en nuestro país una oligarquía agraria que mantuvo el orden establecido durante el periodo colonial, con la explotación de la tierra mediante el sistema latifundista.

La nueva oligarquía estaba constituida por miembros de la antigua aristocracia criolla unidos a una nueva clase social surgida durante la gesta independista. Paralela a esta nueva oligarquía se encontraba una burguesía comercial, que anhelaba ocupar nuevas posiciones de poder y que conformaba el partido conservador.

En el ámbito social, las tierras y la ganadería estaban en manos de unas pocas familias, entre las cuales se incluían las de caudillos militares de la época independentista, mientras que muchos esclavos libertos, al no encontrar trabajo, habían tenido que regresar como sirvientes a las casas de sus antiguos amos o se encontraban en una dramática situación de miseria. La situación económica del país en 1858 se había depauperado y el partido liberal predicaba la igualdad social y la aniquilación de la injusticia predominante.

Fuente: revista Variedades, año 1979.
Con este referente en mente, Mármol creó Sangre Azul. Para su autor, esta obra era “una historia de amor que trata simplemente de mostrar la desaparición de la oligarquía como clase social que se mantuvo aun después de la Guerra de Independencia. Aunque creo que la Federación fue una gesta perdida, porque posteriormente los liberales se aliaron a los antiguos oligarcas para constituir una clase social dominante. La Guerra de la Federación es un tema apasionante, vigente.  De allí partió el surgimiento de la Venezuela moderna, que solo se detuvo durante los 30 años de la dictadura de Juan Vicente Gómez”.

María Teresa, José Antonio y Mariana. Fuente: diario El Nacional.
La trama ideada por Mármol narraba varios episodios imaginarios ambientados en esa época. Estaba basada ligeramente en la novela Lo que el viento se llevó, de la escritora norteamericana Margaret Mitchell, pero trasladada a la Guerra Federal de Venezuela. Para ubicar a los personajes en un contexto histórico creíble, el escritor confesó que había leído varios libros sobre esos hechos, entre ellos la obra de Level de Goda, edecán de Juan Crisóstomo Falcón y quien conoció personalmente a Ezequiel Zamora. También se consideraron datos provenientes de los libros de José León Tapia Por aquí pasó Zamora y Tierra de marqueses, al igual que unos volúmenes editados por la Oficina Central de Información (OCI) sobre la Guerra de Federación y otras publicaciones testimoniales.

Pierina sumó talento a su belleza. Fuente:
diario El Nacional.
Julio César Mármol nunca ocultó su interés por recrear hechos históricos. “Muchas de mis novelas han surgido del pasado, por ejemplo, en El desprecio, yo me inspiré en Claudio, el emperador romano…Yo siempre he dicho que soy como un historiador frustrado y que desde niño fue mi gran pasión”, señaló al diario Panorama en una entrevista realizada en 2006 (2). A su juicio, a través de estas novelas el público descubría aspectos del pasado, “desde las modas hasta la forma de comportarse o hablar. Los jóvenes pueden descubrir datos históricos y reciben un aporte cultural importante” (3).

Con esta motivación en mente, es fácil entender el entusiasmo con que emprendió Mármol este proyecto, el cual contó con la aprobación de Radio Caracas Televisión. No era la primera vez que acontecimientos de nuestro pasado eran recreados en la televisión venezolana, pues series como Boves, el Urogallo (1974) habían demostrado su éxito contundente ante una audiencia ávida de nuevos planteamientos dramáticos.

José Luis Rodríguez, Carmen Julia Álvarez y Erick
Noriega, durante un ensayo con el director César
Bolívar. Fuente: Noticiero digital.
Luego de varios meses de trabajar en los libretos junto a un equipo de profesionales, se iniciaron las grabaciones de la telenovela, la cual requirió de una muy cuidada producción a cargo de Juan Lamata. Las escenas se grabaron tanto en exteriores como en estudio. La escenografía correspondió a Manuel Mérida, uno de los mejores profesionales del área de nuestra televisión, quien trató de recrear con gran fidelidad la arquitectura de la época. De igual manera el vestuario trató de reflejar un máximo de fidelidad a la moda de ese momento. La dirección estuvo a cargo de César Bolívar, joven cineasta cuya formación rindió buenos frutos en esta producción televisiva.

Pierina en una escena junto a Linda Olivier.
Fuente: revista Encuadre No. 70
El elenco tuvo como figuras principales a Pierina España, José Luis Rodríguez, Jean Carlos Simancas y Carmen Julia Álvarez, acompañados por destacados actores y actrices como María Teresa Acosta, Agustina Martín, Hugo Pimentel, Tomás Henríquez, Linda Olivier, Eduardo Cortina, Arturo Calderón, Zulay García, Yajaira Orta, Javier Vidal, Erick Noriega, Grecia Colmenares y Julio Bernal, entre otros.

Pierina ya había tenido responsabilidad estelar en telenovelas en CVTV, la predecesora de la actual Venezolana de Televisión, tales como Claudia, al lado del primer actor Luis Salazar; así como en Indio, donde hacía pareja con José Luis Rodríguez. Antes de Sangre Azul, la carrera de la actriz en RCTV había ido paulatinamente en ascenso y su rol como la madrastra de El Puma en La hija de Juana Crespo, había recibido muy buenas críticas, al igual que su participación en Piel de Zapa. En el canal de Bárcenas ya había protagonizado Sonia, en 1978, junto a Jean Carlos Simancas, así que cuando se presentó la oportunidad de Sangre Azul, Pierina estaba más que lista para asumir la notoria figuración que vendría después, no solo con esta serie sino con su éxito posterior, Estefanía.

La dulzura de Carmen Julia Álvarez en el
personaje de María Teresa. Fuente: revista
Venezuela Farándula, año 1979.
Por su parte, José Luis venía consolidando de manera exitosa tanto su carrera interpretativa como musical, en la cual ya preparaba un prometedor lanzamiento internacional. La química entre ambos era notoria, por lo cual la imagen dulce de Carmen Julia y la gallardía de Simancas completaba perfectamente el cuadro protagónico.

El argumento de Sangre Azul puede resumirse de la siguiente manera: Mariana (Pierina España) es la hija mayor del Marqués de Granados (Hugo Pimentel) y su esposa Adelaida (Agustina Martín). Junto a sus hermanas Leonor (Zulay García) y María de los Ángeles (Grecia Colmenares) vive una vida despreocupada, en la cual solo busca divertirse y coquetear con sus posibles pretendientes, sin percatarse de los agitados hechos que se desarrollan a su alrededor. Esta actitud frívola y su interés en captar la admiración de quienes la rodean no era bien vista por la sociedad de la época, atenta a los acontecimientos que anuncian el posible inicio de una guerra civil liderada por sectores liberales que desean acabar con la oligarquía imperante y sus privilegios.

Carmen Julia y Jean Carlos Simancas.
Fuente: diario El Nacional.
Entre los muchos pretendientes de Mariana se encuentra Álvaro (Jean Carlos
Simancas), con quien le gustaría casarse, para desgracia de su hermana María de Los Ángeles, quien está enamorada de él. También está José Antonio (José Luis Rodríguez), un joven militar quien a los desplantes y a la altivez de Mariana respondía con iguales desprecios y salidas airadas. Es precisamente esta actitud de aparente rechazo lo que hace que ella se enamore de él, aunque al principio no lo acepte, por su capricho con Álvaro. A pesar del interés mutuo, José Antonio se casa con María Teresa (Carmen Julia Álvarez), una joven sencilla y frágil, profundamente enamorada de él. Al iniciarse la rebelión civil, Mariana debe enfrentar la tragedia de la muerte de su madre y la ruina de la hacienda de su padre, lo cual la hace asumir las riendas de su familia con responsabilidad y fuerte carácter, en medio del caos imperante. A pesar de los obstáculos, el destino permite a la pareja unir sus vidas en un previsible final feliz.
José Antonio y el padre Cándido.
Fuente: Foro Recordar es vivir.
Tomás Henriquez interpretó al padre Cándido; María Teresa Acosta, a la esclava liberta Juana Bautista; Arturo Calderón encarnó al malvado Cuaima y Eduardo Cortina a un villano miembro de la nueva clase social emergente, ávido de poder económico, quien se empeña infructuosamente en que su hijo, Javier Vidal, se conecte con la oligarquía. Yajaira Orta fue la hermana de José Antonio y Linda Olivier, su madre. Pedro Durán se hizo cargo nuevamente de un rol como esclavo liberto llamado Sebastián y el estupendo actor Julio Bernal fue Juan Pablo, mestizo criado en la hacienda. Especialmente conmovedora se convirtió su escena en la muerte de Agustina Martín, quien era su madrina. Intervinieron además más de un centenar de extras.

Zulay García y María Teresa Acosta. Fuente: diario
El Nacional.
María Teresa Acosta, en una entrevista publicada en el diario El Nacional (4) no ocultó su entusiasmo por este nuevo trabajo televisivo: “Estoy fascinada con mi papel porque es muy humano, ella defiende su raza, es explosiva y una ferviente devota de San Sebastián. También cree en las yerbas, sin que por eso sea bruja”.

Por su parte, en entrevista realizada el año 2010 (5), Pierina calificaba a Sangre Azul como la telenovela que le había dejado mejor recuerdo de toda su trayectoria: “Me gustó hacer Mariana. Fue un trabajo al que se le puso cariño, para el cual Radio Caracas hizo una gran inversión, compró un anticuario completo para la realización. Los escenarios eran espectaculares, hasta las casas en estudio tenían techo, lo cual resultó una novedad".

A continuación una pequeña escena del capítulo final de la telenovela:



La novela se estrenó el 24 de abril de 1979 y fue considerada la producción más costosa realizada en esos años en la televisión venezolana. El periodista Aquilino José Mata la alababa (6) como un ejemplo a seguir: “Su elaboración en general es impecable. Por otra parte, es un precedente interesante en este tipo de espacios. Ha introducido la modalidad de presentar situaciones basadas en la verdad histórica, respetándola en todas sus formas. De los programas del género que actualmente transmiten los distintos canales es el más televisivo”.

Fuente: diario El Nacional.
Al referirse a la dirección técnica en estudio y exteriores de Bolívar, comentaba: “La fotografía de “Sangre Azul” es cinematográfica, impactante, dinámica, hermosa. Allí se muestra la influencia del cine en su realizador, uno de los más audaces e imaginativos. La escenografía, además de aparecer fielmente ajustada a la época, refleja sus diferentes ambientes, la clase social y la posición económica de sus moradores.”

Julio César Mármol, en entrevista concedida a Mata (7), enfatizaba al lenguaje utilizado en la novela: “Allí no hay nada altisonante. En las producciones históricas se ha tendido a poner a hablar a los personajes tal y como se escribía en su época. Eso no sucede solo ahora. Así ha sido siempre. En tal sentido me he preocupado en indagar cómo era el venezolano de la época, cuya expresión, como bien lo decía Francisco de Miranda, era “un bochinche”, producto de las influencias del español, el indio y el negro en el lenguaje”.

Se ha dicho que Sangre Azul no tuvo la aceptación esperada, lo cual no es cierto. Su competencia a la misma hora era Holocausto, un suceso de audiencia internacional, transmitida por Venevisión. Según revelaba Mármol, tres veces se enfrentó a esa miniserie y dos veces le había ganado en audiencia. La verdad es que la telenovela inicialmente estaba prevista para 200 capítulos y se transmitía en tres emisiones semanales a las ocho de la noche. Posteriormente, debido a los altos costos, se redujo a 46 episodios y fue presentada los miércoles a las ocho de la noche.

Pierina y Jean Carlos, triunfadores
en los premios ACE 1982.
Tres años después de su culminación, Sangre Azul fue transmitida en Estados Unidos por el canal en español WNJU 47 de Nueva Jersey, por lo que fue nominada para la 14º entrega anual de los Premios de la Asociación de Cronistas de Espectáculos (ACE), de Nueva York. El acto se llevó a cabo el 27 de marzo de 1982 en el Town Hall de Manhattan, donde la telenovela fue galardonada con premios a la mejor actriz (Pierina España), mejor coactuación masculina (Jean Carlo Simancas) y mejor programa escénico.

Lamentablemente, esta telenovela no ha sido reestrenada en la pequeña pantalla ni lanzada a la venta al público en formatos alternos como vídeos, lo cual limita a toda una nueva generación para validar sus méritos artísticos, así como para conocer parte de nuestra historia televisiva, tristemente echada al olvido.

Como bono para nuestros lectores, comparto estas sublimes imágenes de Pierina España, captadas por el lente del fotógrafo Fernando Carrizales y publicadas en la revista Venezuela Farándula en junio de 1979 como parte del plan promocional de la telenovela:



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(1) Señora Pierina, entrevista realizada por Néstor Llabanero y publicada en la revista Estampas, diario El Universal, 24 de enero de 2010.

(2) Cita con Julio César Mármol: “Sería un progreso volver al pasado con las telenovelas”. Entrevista realizada por Luis del Villar, diario Panorama, 22/03/2006, pág. 3-12

(3) Diario Panorama, 06/05/2001, página 3-12.

(4) El Nacional, 17/04/1979, página B-20.

(5) Revista Estampas, El Universal, 24 de enero de 2010.

(6) Diario El Nacional, 31/05/1979, página B-32.

(7) Ibidem.