jueves, 1 de junio de 2017

El salto mortal de Agustina Martín

Fuente: Andrei Shkarin / Grupo Facebook 
Telenovelas del ayer
Si hablamos de muertes trágicas, el caso de Agustina Martín es uno de los más lamentables. El domingo 28 de enero de 1996, a las 9:30 de la mañana, su cuerpo se estrelló contra el pavimento, al caer del décimo piso del edificio Country, en Chacaíto, donde residía con su marido, el periodista y entonces diputado Oscar Yánez. Era un fin dramático y terrible para una de las más delicadas actrices del teatro y la televisión venezolanos, pero no muy alejado de la violencia con que perecieron algunos de sus recordados personajes en telenovelas como Sangre Azul o Estefanía.

De acuerdo con la versión publicada por el diario Panorama (29/01/1996, p. 3-12), la actriz “estaría buscando un libro en la biblioteca de su apartamento, encaramada en una silla, cuando perdió el equilibrio y se precipitó sobre una ventana que cedió, haciéndola caer de una altura de 30 metros”. Para el momento Yánez “estaba trabajando en su máquina de escribir en un cuarto contiguo y solo atinó a escuchar el estruendo de los vidrios de la ventana, por donde su esposa cayera inevitablemente”.

Fuente: diario Panorama
Para muchos, esta explicación del lamentable evento era poco creíble. Según algunas fuentes informativas, Agustina sufría cáncer de garganta desde hacía dos años, por lo que las autoridades policiales investigaron si su caída había sido un accidente o una decisión voluntaria. Desde entonces e incluso años más tarde, el suceso sería objeto de crueles especulaciones, principalmente por la actuación política opositora de su viudo. No obstante, aparentemente en el ámbito oficial se manejó como un accidente o un posible suicidio.

Oscar Yánez, acompañado por uno de sus nietos; el periodista
Edgardo de Castro y Carlos Bardasano, directivo de Venevisión
durante el sepelio de la actriz. Laserfoto Franklin Suárez.
Fuente: diario Panorama.
En sus exequias, innumerables coronas florales se agolparon en un espacio atestado por quienes la acompañaban para rendirle un último tributo. Sus restos habían sido trasladados a las 10 de la mañana del día lunes 29 de enero hasta la funeraria Memorial y a las tres de la tarde arribaron al país sus dos hijos, Raúl y Rodrigo del Río, quienes residían en el exterior. Según Panorama, el mayor se encontraba viviendo en Nueva York, donde se había casado con una japonesa. Ellos y los nietos de la fallecida actriz —Saori, Sasha y Raúl del Río—, permanecieron junto al féretro, rodeados de decenas de personajes vinculados a la política, la farándula y la comunicación venezolana. Entre ellos se encontraban figuras tan conocidas como el expresidente Luis Herrera Campíns, quien la respaldó en su iniciativa para desarrollar el teatro penitenciario a finales de los años 70; el gobernador del Distrito Federal, Asdrúbal Aguiar; junto a altos directivos de Venevisión.

El actor Carlos Márquez carga el féretro junto a
amigos y familiares de la actriz. Laserfoto Franklin
Suárez. Fuente: diario Panorama,
Además, veteranos actores y actrices como Amalia Pérez Díaz, Carlos Márquez y Bárbara Teyde expresaron palabras de elogio, recordando su grandiosa trayectoria en teatro, radio y televisión, así como sus valiosas dotes humanas. «El hecho de que se enfermara fue ya un dolor para todos los que compartimos con ella a la hora del trabajo y a la hora de la amistad», dijo en esa oportunidad Ivonne Attas, excompañera de labores artísticas y entonces alcaldesa de Baruta. «Realmente sentimos mucho el deterioro que le provocó la enfermedad […], porque ya la Agustina querida, la que podía aportarle tanto al mundo del teatro y la televisión venezolana se nos fue».

«No se puede hablar de Agustina sin reconocer a la dama Agustina Martín, una persona cabal, como debe ser una mujer y yo lo siento tanto…me duele que se vaya…En este mundo que está tan equivocado en lo que respecta a valores, (ella) siempre tuvo muy claro el valor de cada quien. Yo doy fe de eso, porque fueron añales trabajando juntas…», afirmó Amalia Pérez Díaz, visiblemente conmovida.

El cortejo fúnebre partió el martes 30 de enero de 1996, a las nueve de la mañana, hasta el Cementerio del Este, en Caracas, donde se le brindó sepultura. Se cerraba así el ciclo vital de una verdadera dama, emprendedora y excepcional.

Aunque su carrera en la actuación la desarrolló casi totalmente en Venezuela, Agustina nació en España el 24 de septiembre de 1930, en un pueblo castellano llamado Venta de Baños. Luego vivió en Carrión de los Condes y posteriormente se trasladó con su familia a Palencia, donde creció y pasó sus años de adolescencia.

Agustina Martin y Carlos Viaña en El Greco.
Fuente: Libro 25 años de RCTV
Su ingreso al medio artístico se dio casi de manera fortuita: «Un día me presenté a una emisora de radio con otras amigas, pues necesitaban una locutora. La prueba consistía primero en leer, luego improvisar y después había que presentar una cuña comercial...Creo que la prueba fue bastante buena, porque me seleccionaron». Fue así como inició su carrera artística en Radio Palencia, donde permaneció durante cuatro años.

En una entrevista, Agustina rememoraba que cuando empezó a trabajar, no dijo nada en su hogar, porque al final de la programación tenía que decir siempre: "¡Viva Franco, arriba España!". Sin embargo, después de dos o tres días, ya no pudo guardar el secreto:

«Recuerdo que mi papá se emocionó mucho y me dijo: ʹLo haces muy bien, hijita...Lo único que me molesta es eso que dices al finalʹ. Mi padre era republicano y estuvo preso casi cinco años. Por eso mis hermanos empezaron a salir hacia Venezuela y siempre nos presionaban para que también yo tomara esa decisión junto a mis padres. Precisamente, debido a las ideas políticas, siempre había un rechazo más o menos velado hacia nosotros. Como en las ciudades pequeñas se conoce a todo el mundo, a nosotros nos calificaban como rojos. En fin, es una historia que en aquella época era bastante repetida en España».

Agustina y Carlos Cámara en la Novela Camay.
Fuente: Libro 25 años de RCTV.
Poco a poco fueron arribando todos sus familiares a Venezuela y en 1950 le tocó a ella. Con apenas 20 años, su agradable voz y su experiencia radial le permitieron incursionar en este medio capitalino, específicamente en Radio Rumbos donde participaría en varias producciones. En 1953, cuando se inauguró Radio Caracas Televisión, Agustina se incorporó al elenco pionero de la nueva planta, junto a otros actores como Carlos Márquez, Amalia Pérez Díaz, Tomás Henríquez, Giove Campuzano, Edmundo Valdemar, Violeta González y Adelaida Torrente, entre otros.

Márquez la recordaba de esa época, «cuando empezamos a hacer los grandes programas estelares del canal como Anecdotario y Ciclorama. Trabajamos en muchísimos programas de gran importancia». Amalia Pérez Díaz era su compañera en esos inicios de RCTV y «materialmente, entre Anecdotario y Teatro del Lunes, semanalmente trabajábamos juntas».
 Las aventuras del Capitan Futurus,con las actuaciones de
Agustina Martín,Carlos Márquez y Gustavo Troconis, años 50.
Fuente: Libro 25 años de RCTV.
Agustina formó parte de la Novela Palmolive y de la Novela Camay, además de protagonizar varias obras de teatro en los espacios Gran Teatro del Sábado, Teatro Ford y Teatro del Lunes. Sin embargo, sus primeros premios los recibió gracias a sus caracterizaciones en el programa Anecdotario, sobre el cual jocosamente comentó: “Yo he sido la esposa de prácticamente todos los grandes hombres de la historia. De Julio Verne, he sido la amante de Napoleón y hasta fui Juana de Arco”. Además, formó parte del elenco de la serie infantil Aventuras del Capitán Futurus, una curiosa producción de ciencia-ficción junto a Carlos Márquez.

Ciertamente, en Venezuela la vida de Agustina se expandió en lo personal y en lo profesional. Primero la radio, el teatro, luego la televisión, su primer matrimonio junto al periodista y escritor Manuel Del Río, los hijos…y de vez en cuando, breves retornos a la Madre Patria: «Me casé con un español…Tuve dos hijos de aquel matrimonio, Rodrigo, nacido en 1956; y Raúl, en 1960. He vuelto a España siempre que he podido. Por ejemplo, estuve cuando llegó el cambio político. Disfruté mucho aquello, como republicana. Al mismo tiempo lloré bastante, porque mi padre no pudo ver ese día con el que tanto había soñado siempre. Luego he ido otras veces, también como turista».

Raúl Amundaray  y Agustina en El Derecho de Nacer.
Fuente: diario El Nacional.
En la década de los 60 realizó varias telenovelas, entre ellas La otra y Cinco destinos (ambas de 1961), Sacrificio (1967) y Corazón de madre (1969), pero su rol más recordado en esa época fue el de Matilde del Junco en El Derecho de Nacer (1965-1967), telenovela que se convirtió en un hito dentro de la televisión venezolana por sus extraordinarios niveles de audiencia y su larga duración.

Paralelamente, entre 1965 y 1972, fue productora y conductora del programa radial “Agustina Martín Presenta”, por el cual fue galardonada con el prestigioso Premio Ondas como la mejor presentadora de radio del año 1972, algo que ella calificó como «muy importante para mi carrera».

Fuente: Tintateatro.blogspot.com
Durante la década de los 70, Agustina alcanzó su madurez actoral y personal; se convirtió en una de las constantes actrices de reparto de un gran número de telenovelas de Radio Caracas Televisión, en algunas de las cuales dejó retratados personajes memorables. Por ejemplo, en Cristina (1970), se llamaba Estrella y era amiga de Marina Baura, la protagonista; en La Usurpadora (1971-72) se convirtió en Patricia, la esposa de Felipe Bracho (Carlos Márquez); en La Doña (1972), reemplazó a Lila Morillo en el rol de Doménica durante los últimos 10 capítulos, luego de que la cantante zuliana fuese despedida del canal por incumplimiento en las pautas de grabación.

Ese año apareció como Raiza, anfitriona de un casino, en La Indomable (1972-1973); en Raquel (1973) se llamaba Leonor y era la hermana de Laura Saldívar (Cecilia Villarreal); se convirtió en María Julia, madre de Marina Baura, en La Italianita (1973-74); y en Hilda María, en Valentina (1975-1976). Los cambios que se operaban en los dramáticos de RCTV le permitieron apariciones en Sobre la misma tierra (1976); Tormento (1977); Resurrección (1977) y Piel de Zapa (1978), todas versiones más o menos logradas de clásicos literarios.

Petra Seijas (Agustina) y Pedro Escobar (Gustavo  Rodríguez) en Estefanía. Fuente: El Nacional.
En 1979 recibió tres papeles de lujo: Adelaida, la esposa del Marqués Felipe Granados (Hugo Pimentel), en la miniserie Sangre Azul; Sara, la amargada ama de llaves y eterna enamorada de Eleazar Meléndez (Carlos Márquez) en La Fiera; y el de Petra Seijas, madre de José Luis Rodríguez “El Guácharo” en Estefanía (1979-1980). En los tres manejó con maestría y humanidad sus caracterizaciones, hasta lograr momentos dignos de recordar.

Muerte de Petra Seijas en Estefanía. Fuente: Póngalo, canal Youtube

Rafael Cabrera, Manuel Poblete y Agustina
Martín en un teleteatro de los años 50.
Fuente: Página de Facebook de Rafael
Cabrera.
Agustina siempre fue una mujer comprometida con sus ideales, atenta a luchar contra todo tipo de injusticias; de hecho, desarrolló una importante labor social en las cárceles venezolanas, al fundar en el año 1979 el llamado Teatro Penitenciario, que tenía como objetivo rescatar la dignidad humana ─a través de las artes─ de muchas personas privadas de libertad. Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones, en una entrevista publicada en el diario El Universal (04/04/2013), la recordaba liderando esta iniciativa desarrollada durante el periodo gubernamental 1979-1984 del presidente Luis Herrera Campins:

«Al frente de ese programa estaba Agustina Martín, que comenzó un peregrinar por todos los centros carcelarios de Venezuela impulsando el teatro. Ella se encontró con la sorpresa de que en los penales existían ya grupos de teatro. Con el Consejo Nacional de la Cultura (Conac) promovió el fortalecimiento de estos grupos a través de cursos de expresión corporal, dicción, producción, de manera que toda la experticia que tenían los internos para hacer sus guiones y montar sus obras, se puliera. Además, Agustina buscó padrinos para cada uno de los grupos, que eran artistas, de manera de que ese padrino se convirtiera en utility y consejero: les ayudaba a montar sus vestuarios, sus escenografías… como eran artistas y tenían acceso a la televisión, podían conseguir cosas... esos festivales se hacían en el teatro de la Cantv».

Matrimonio de Agustina Martín y Oscar Yánez. Fuente: archivo
Luis H. Medina / Grupo Televisión y Cine en Retrospectiva.
Durante cinco años consecutivos, ella se encargó de motorizar y dirigir estos encuentros que aún hoy son recordados.

En su vida sentimental, en esa época Agustina rompía el paréntesis luego de la ruptura de su primer matrimonio. A finales de la década de los 70, se casó en segundas nupcias con el periodista socialcristiano Oscar Yánez, popular en los medios informativos por el carácter sensacionalista con el que acostumbraba a manejar las noticias durante su paso por la prensa capitalina. La relación con el conocido “Chivo Negro” devino en una productiva relación personal y profesional.

Amalia Pérez Díaz, Laura Serra y Agustina en
la obra teatral Señoras. Fuente: Telenovelas del ayer
Los años 80 se presentaron plenos de logros profesionales en el ámbito teatral. Obtuvo comentarios favorables de público y crítica con un hito dentro de su trayectoria en este medio, Señoras, interpretada para el grupo Theja por ella misma, Amalia Pérez Díaz y Laura Zerra, con textos de José Simón Escalona y dirección de Javier Vidal. Estrenada en 1984, la obra logró presentarse durante dos años consecutivos con récord de audiencia en Caracas, para luego montarse en Barcelona en 1985, con similar éxito de público.

Oscar Yánez le permitió una nueva oportunidad de lucirse en las tablas, con una puesta en escena de su amigo Javier Vidal. En una entrevista con Aquilino José Mata para el diario El Nacional (23/10/2008), el polémico periodista la recordaba como «una actriz verdaderamente excepcional. Ella me hizo meter en el teatro, escribiéndole un monólogo, ¿Qué opina usted de la mujer que le quita el marido a otra?».

Para desarrollar la trama, el autor se había inspirado en la historia real de un matrimonio de inmigrantes españoles, que había llegado a Venezuela y en la que el hombre inicia una relación adúltera con una amante argentina. Esta supuestamente se dedicaba a molestar a la dama española por teléfono, convirtiendo la situación en el preludio de una tragedia.

Una modelo de lujo. Fuente: Televisión y Cine
en Retrospectiva.
Sobre esta anécdota, Yánez contaba a su colega Aquilino José Mata: «La vieja, que no lo era realmente, se enteró, por una llamada que interceptó, que su marido se iba a ir con la argentina para España de vacaciones. Se dejó de pendejadas, compró un revolver a un colombiano por 500 bolos en el Pasaje Capitolio y se fue para el Gran Café, donde sabía que ambos se reunirían. La mujer engañada encontró a la amante de su marido sola, esperándolo, y le metió dos pepazos…La obra fue un éxito, por lo que le dije a Agustina que quería hacer un programa de radio contando estos casos del pasado, que tanto llaman la atención. Ella me dijo: ‘¿Y qué título has pensado tú? Yo le respondí: ‘¿Te parece Cosas de Yanes?’, y ella me dijo: ‘Por favor, eso es muy pretencioso. Ni que tú fueras Thomas Alva Edison. Tiene que ser algo más genérico. Hay una frase usada por los venezolanos que vale para casi todo y es: ‘Así son las cosas’. Y así fue como tomé ese nombre para los micros, el programa de televisión y un libro que le dediqué, por supuesto, a Agustina».

Agustina Martín en su madurez. Fuente: revista
Venezuela Farándula.

Nuevamente para el grupo Theja, también representó como actriz invitada el papel de la ama en El Otro, de Miguel de Unamuno, bajo la dirección de Javier Vidal y la producción de José Simón Escalona.

Si bien en los años ochenta estuvo muy ocupada en sus actividades teatrales, Agustina también se mostró activa en la televisión. Aún en RCTV, encarnó a la madre de David (Orlando Urdaneta) en la exitosa Elizabeth (1981); y de Mayra Alejandra y Virginia Urdaneta en Luisana Mía (1981). En La Hija de Nadie (1981), esa suerte de experimento vespertino ambientado en un Londres no muy convincente que tenía a Hazel Leal y a Javier Vidal como protagonistas, interpretó a Lady Agatha.

Sin embargo, uno de sus papeles más recordados de esa década fue el de Mercedes Antonini en La Dueña, el suceso dramático de VTV en 1984. Su personaje había sido recluido en un manicomio por un marido maltratador y terminaba casi enloqueciendo, hasta que logró escapar de ese infierno junto a Adriana Rigores (Amanda Gutiérrez), para recuperar a sus hijos. Agustina no temió lucir andrajosa y desaliñada; con su desgarradora actuación se hizo merecedora del Meridiano de Oro de ese año como mejor actriz de carácter.

Mercedes Antonini y Adriana Rigores se encuentran en La Dueña.
Fuente: canal de ylopez2009 en Youtube

A principios de los 90, la vida de Agustina parecía haber encontrado un equilibrio personal y profesional. Yánez era diputado por el partido socialcristiano Copei en el Congreso Nacional, tenía polémicos programas de entrevistas en Venevisión y era referencia política en la opinión pública venezolana. Ya la actriz se había convertido en abuela y consideraba su matrimonio como bien avenido: «Formamos una pareja que nos llevamos muy bien. No tenemos tiempo para el aburrimiento que, a la larga, es el gran asesino de muchos matrimonios».

Agustina y Víctor Cámara en Inés Duarte, secretaria.
Captura de pantalla de la telenovela.
El salto a Venevisión le añadió nuevos matices a sus roles, en los cuales destaca la manipuladora y chantajista Victoria, madre de Andrés (Víctor Cámara) y Carlos Javier Martan (Mariano Alvarez) en Inés Duarte, secretaria (1991). Otras apariciones en ese canal incluyeron papeles en Esa muchacha de ojos café (1986);  Inmensamente Tuya (1987); Amor de Abril (1988); Macarena (1992) y Peligrosa (1994). Su último trabajo fue en el unitario La Madre María de San José, donde encarnó a la malvada directora del hospital donde laboraba esta beata venezolana, interpretada por Amanda Gutiérrez.

Una actriz prometedora. Fuente: Grupo de Facebook
Televisión y Cine en Retrospectiva
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Las caracterizaciones de Mercedes y Victoria, que tuvieron amplia aceptación en España, le hicieron regresar con honores a su patria a través de la pantalla chica. En entrevista para la revista ibérica de farándula Teleindiscreta, se autodefinió como una mujer optimista que creía, por encima de todo, en las instituciones democráticas. Una mujer para la que no había nada más importante que estar en paz y tener siempre un espíritu creativo: «Disfruto de las cosas sencillas de la vida. Pero hay algo que me molesta más que nada y es la gente poco agradecida, es algo que me requema el alma porque denota una ausencia total de virtudes. Además, el malagradecido es capaz de todo tipo de venganzas y rencores…». Por otro lado, se calificó como «muy mandona. También, a veces, muy impaciente. Me gustaría hacer las cosas ayer. No le doy a las cosas el tiempo que necesitan».

Confesó que le hacía falta España. Por eso cada vez que podía colaboraba con el Centro Gallego o el Hogar Canario: «Cuando estos organismos necesitan una persona para algún trabajo, yo enseguida me ofrezco, y es que sigo muy unida a todo lo español. Creo que hay dos cosas en la vida que te marcan para siempre, tu tierra y el amor. Y el amor es como el agua, no se puede vivir sin agua y mucho menos sin amor».

Agustina en los años 90. Fuente: revista Teleindiscreta.
A pesar de todos los años en el país, de su magnífica integración a la cultura venezolana, España siempre estuvo en su mente y en su corazón. A principios de los 90, pocos años antes de la enfermedad que la alejó del ojo público, confesaría durante una entrevista: «A mí España me emociona mucho. Soy el tipo de persona que veo un desfile y lloro. Veo un baile de flamenco o escucho una sevillana y me entran escalofríos por todo el cuerpo. Todas esas cosas recuerdan a una la infancia. Yo estudié en un colegio de monjas de la Milagrosa. Y todavía recuerdo a Sor Gregoria, con quien aprendí la tabla de multiplicar cantando. Sí, definitivamente España me hace falta. En una ocasión fui a Palencia y me senté en un bar de la calle Mayor. Por supuesto, nadie me conoció. Yo veía pasar a la gente y me acordaba del tipo de la farmacia, del frutero, del carnicero».

Sí, aún en Caracas, aspiraba regresar a Palencia, visitar a sus compañeros de radio «para ver, sobre todo, a Salvador —Salva, como le llamábamos— que quizá todavía sigue en los controles. Y también a quien ya entonces era un gran escritor,  Antonio Álamo Salazar. Fíjate la cantidad de años que han pasado y, sin embargo, me acuerdo de todos como si los hubiera visto ayer. ¿No es increíble?».

Encontrarse con sus hijos, ver a los nietos, volver a la Madre Patria, al hogar de la infancia…Sueños desvanecidos en segundos, tras un estruendo de cristales rotos y el terrible impacto contra el asfalto de la calle. Luego, el silencio.

Fuentes consultadas

ABC. Obituario de Agustina Martín. Martes, 31 de enero de 1996.

Aquilino José Mata. Entrevista a Oscar Yánez. El Nacional, 23/10/2008.

Ángel Ricardo Gómez. El arte se fugó de las cárceles. El Universal, 04/04/2013

Blanca González. Muere la actriz Agustina Martín al caer de un décimo piso. Panorama, 29/01/1996.

Blanca González. El último adiós para Agustina. Panorama, 31/01/1996, p. 3-10.

Edgar Moreno-Uribe. Ellas sobrevivirán. Blog El espectador venezolano, publicado el 11/06/2011,
disponible en http://elespectadorvenezolano.blogspot.com/2011/06/ellas-sobreviviran.html

Pablo Blanco. Los 80 años de Oscar Yánez. Revista Estampas, 22/04/2007.

Margarita Álamo (S/F). Agustina Martín: “No soporto a la gente malagradecida”. Revista Teleindiscreta.

Richard Mantilla Núñez. Una dama de la actuación llamada Agustina Martín. Blog Los entrañables. Más estrellas que en el cielo. Publicado el 18/12/2016, disponible en https://richmansite.wordpress.com/2016/12/18/una-dama-de-la-actuacion-llamada-agustina-martin/

1 comentario:

  1. Como siempre, magnífico. No tengo nada contra la web, pero siendo diseñador de publicaciones físicas, reales y no virtuales, siento que a este trabajo, como a otros tuyos, le hace falta una revista, quizá un libro, que lo contenga y que lo merezca.

    Juan Bravo

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