miércoles, 13 de abril de 2016

La muerte visita de noche

La mañana del sábado 23 de abril de 1994, una noticia corrió veloz de boca en boca entre los vecinos de Ciudad Ojeda: «¡Mataron a Roberto Luti!». Sí, el cantante romántico de los 70. El inmigrante italiano que había llegado desde muy niño junto a su familia a la capital del municipio Lagunillas en el estado Zulia. El compañero eterno de Doménica, con quien inmortalizara la versión en español del clásico de Sharif Dean, “¿Tú me amas?”, había muerto.

Roberto Luis Luti Corrieri tenía entonces 55 años y residía en la casa número 8 de la calle Las Palmas, en el sector La Playa de Ciudad Ojeda. Los datos preliminares señalaban que había sido asesinado en su hogar por un sujeto desconocido y que fue agredido con un arma blanca cerca de la medianoche del fatídico viernes 22 de abril de 1994.

Diario Panorama, 24 de abril de 1994, página 4-10.
Las lesiones fueron recibidas una en el brazo izquierdo, la cual le produjo la fractura de los huesos cúbito y radio; la otra en la cabeza, con exposición abierta y pérdida de masa encefálica. Fue esta la que le produjo la muerte casi instantánea. Debido a la violencia con que había sido atacado, se presumía que el homicida estaba bajo los efectos de la droga o del alcohol.

La noticia era difícil de asimilar, por cuanto se consideraba a la víctima como una persona pacífica, generosa y muy colaboradora con quienes le rodeaban. Le frecuentaban tanto familiares y amigos como conocidos ligados al mundo artístico, quienes le pedían consejos o asesoría acerca de alguna canción. Entonces, ¿quién podría haber cometido tal atrocidad?

Amado Torres, un testigo de excepción.
Fuente: Panorama, 01/06/1994,  pág. 2-2
Para el momento de su asesinato, Luti vivía acompañado por el cantante Amado Torres. Este fue detenido por los efectivos de la entonces Policía Técnica Judicial (PTJ) en su sede en Lagunillas, para que rindiera declaración sobre los hechos.

Según su testimonio, aproximadamente a las 10:30 pm Luti fue visitado por una persona con quien mantuvo una larga conversación por espacio de una hora. A las 11:30 pm y por motivos que se desconocen, surgió una acalorada discusión y el visitante hirió de manera mortal al cantante. Se descartó el móvil del robo, pues aún cuando existían objetos de valor, solo se llevaron un reproductor de VHS.

Era claro que Luti conocía a quien más tarde se convirtió en su verdugo, pues él mismo le abrió la puerta y le permitió entrar a su hogar. Amado Torres, el único testigo del homicidio, declaró que al escuchar la discusión, los gritos y la pelea, se encerró en un closet de la casa, por lo que el asesino no pudo hallarlo.

Para las nuevas generaciones, Luti es un total desconocido. No obstante, durante la década de 1970 popularizó temas románticos como Me quiero casar contigo, Celoso, Lo mucho que te quiero, Brindo por tu cumpleaños y su gran éxito junto a Doménica Di Salvo, la versión en español de "¿Tú me amas?".

La hermosa tierra de la Toscana (Italia) vio nacer el 8 de octubre de 1938 al segundo hijo de Paolo Amadeo Luti y de Lina Corrieri. Cuando Roberto era aún muy pequeño, sus padres se radicaron en Venezuela, específicamente en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, donde la explotación petrolera abría nuevas oportunidades de desarrollo a un pequeño poblado que luego se convertiría en la capital del municipio Lagunillas: Ciudad Ojeda. Allí la familia poseía un restaurante: Da Vasco, de especialidad italiana.

Su interés por la música y el canto lo manifestó desde su infancia, así que ya adolescente orientó sus esfuerzos hacia ese rumbo, no exento de sinsabores.

Fuente: Panorama, 07/09/1966.
El 7 de septiembre de 1966, un maltrecho Roberto Luti asomaba su golpeado rostro desde la página de Sucesos del diario zuliano Panorama. El día anterior, a eso de las diez de la noche, el joven vocalista viajaba a Bachaquero, municipio Valmore Rodríguez, para ir a una fiesta familiar en casa de su hermano. Un camión platanero se dirigía en vía contraria  y ambos vehículos se encontraron en el cruce de la carretera Z. La colisión produjo daños de consideración en las unidades de transporte; Luti y el ayudante del camión resultaron heridos, aunque las lesiones no afectaron su incipiente carrera musical.

Su despegue profesional empezó cuando la casa discográfica Discomoda, de César Roldán, grabó su primer sencillo. Allí iniciaría una trayectoria ascendente que llegó a su tope a mediados de la década del 70. Luti logró proyectarse en Latinoamérica, donde sus canciones le procuraron amplia popularidad en países como México, Colombia, Perú, Chile, Argentina, República Dominicana y Costa Rica, entre otros. Fue justo en el año 1970 cuando participó en el IV Festival de la Canción Latina en Miami, con la Canción de la Esperanza, del zuliano Rafael Hidalgo.



A principios de 1971, Panorama (14/02/1971, p. 29) refería el rotundo éxito del cual disfrutaba Luti en México. El redactor de la nota periodística mencionaba que parecían increíbles los logros por él alcanzados y cómo en nuestra patria no había podido colocarse entre las grandes estrellas nacionales por falta de apoyo. Celoso se convirtió en tierras aztecas en un verdadero hit. La prórroga de sus contratos lo mantenía tan ocupado que le impedían regresar a Venezuela. Tal era su renombre en México que, años después y a pesar de su retiro, se mantenía como el único artista suramericano con un club de fans activo en ese país.

A finales de los 70, los éxitos de Luti mermaron y empezó a distanciarse del mundo artístico. Estaba dedicado de lleno a la actividad comercial, al frente del restaurante Da Vasco. Había creado además su propio sello disquero, Gaviota; y se había dedicado a promocionar la carrera de jóvenes talentos, uno de ellos el prometedor Héctor Reglero, a quien sugirió cambiara su nombre por uno menos sonoro pero más atractivo: Ricardo Montaner.


En enero de 1981, tras cinco años alejado de las actividades artísticas, reapareció en un espectáculo. En esa época anunciaba que venía con un nuevo estilo a interpretar canciones de la autora zuliana María Pantin, de cuyo libro de poemas seleccionó varios títulos incluidos en el larga duración que preparaba con su sello fonográfico. El LP saldría en mayo de ese año y se incluirían también composiciones de Carlos Romero. Además, cantaría algunos temas con su mejor pareja musical, Doménica. Sin embargo, nunca su carrera volvería a alcanzar el éxito pasado.


Su última presentación pública en tierras zulianas fue el 19 de abril de 1994 en la tarima ubicada en la avenida Alonso de Ojeda, como parte del acto organizado para celebrar los 25 años de Radio Petrolera. El 20 de abril se presentó en Caja Seca, en el aniversario de Mundial Sur del Lago. Tres días más tarde, estaba muerto.

Retrato hablado publicado en el diario
Panorama el 27/04/1994. 
Lo sorprendente de este caso es que siempre hubo confianza en que sería fácilmente resuelto. Por lo menos, eso se percibía en las declaraciones emanadas desde los entes detectivescos. Dos días después de su muerte, Panorama (24/04/1994, p. 4-10) reseñaba el optimismo del jefe del Cuerpo Técnico de la Policía Judicial de Ciudad Ojeda, comisario Euro Oquendo, pues consideraba que había muy buenas pistas para hallar al culpable: Amado Torres había visto al criminal y existía un retrato hablado que permitiría su captura.

Según esta referencia el homicida, de unos 21 años de edad, medía aproximadamente 1,70 metros, poseía una contextura delgada, bigote escaso, pelo liso y piel blanca con algunas muestras de acné en la cara. Vestía como un trabajador petrolero, pues portaba casco de seguridad y un maletín, lo cual hacía presumir que prestaba servicios para una contratista petrolera de la zona.

Torres era un cantante apadrinado por Roberto Luti bajo el nombre artístico de Amado Milo. Residía con él desde hacía cuatro años y aseguró haber visto al criminal al menos en dos ocasiones previas en la vivienda que ambos compartían.  Dentro de los posibles motivos del asesinato se mencionó una deuda económica. No obstante, en el ambiente policial se pensaba que Amado no había dicho todo lo que sabía por temor a represalias, aunque él mismo aseguraba que el asesino no se había percatado de su presencia.

El adiós amargo a un gran cantante. Fuente: AngeloC.
Unos días después, cumplidos los trámites legales, el cadáver de Roberto fue trasladado a Italia para darle sepultura. Paradójicamente, en la medida en que avanzaban las investigaciones, el caso mostraba signos de estancamiento. Las pruebas halladas en el sitio del crimen fueron enviadas a Caracas, mientras  personas relacionadas con el cantante eran citadas para declarar. Entre ellos se encontraba Doménica De Salvo, quien aseguró que minutos antes de su muerte, Luti había conversado con ella y se preparaban para efectuar una gira por Valera, estado Trujillo.

Al circular el retrato hablado, vecinos y miembros de la comunidad especularon que el sujeto frecuentaba lugares públicos en Ciudad Ojeda e incluso se llegó a mencionar que laboraba en una ferretería de la zona. Entre los sospechosos surgió un cantante aficionado, imitador de Guillermo Dávila por su supuesto parecido con este afamado cantante de los 80. También se señaló a un arreglista que trabajaba con Luti y hasta se pensó que Amado Torres podía estar comprometido en el asesinato. Una comisión de la PTJ de Ciudad Ojeda se trasladó a Valera para localizar a un músico presuntamente implicado, pero resultó una pista falsa.

Panorama, 18/10/1970, pág. 23
Para el 7 de mayo de 1994, lo que en un principio parecía un caso fácil permanecía irresuelto. El comisario William Vento ordenó la revisión exhaustiva de la casa donde vivía Luti, con el propósito de recabar más evidencias. Más de 60 personas ligadas a la vida personal y musical del cantante desfilaron por la PTJ, pero ninguno aportó la clave necesaria para reconocer al asesino nocturno.

Un mes después, Amado Milo seguía detenido, aunque persistía en su versión inicial de que había visto en una oportunidad al asesino en la residencia que compartía con Luti en el barrio La Playa, pero este nunca se lo presentó y en la ocasión en que trató de preguntarle, le respondió con evasivas.

Según el testimonio de Amado, vio al sujeto entrar y sentarse en la sala con Roberto. Acostado en su cuarto, sintió golpes y gritos que le hicieron asomarse por una hendija de la puerta. La escena que vio fue espeluznante: Luti casi en el suelo suplicaba piedad mientras su verdugo le asestaba un machetazo en la cabeza.

Una comisión del grupo BAE se trasladó de Maracaibo a la Costa Oriental del Lago para investigar a profundidad este crimen. El jefe de la PTJ en la región vino personalmente a conducir las pesquisas, pero todo resultó infructuoso.

El 22 de abril de 1995, a un año de su muerte, el caso ya era considerado un “cangrejo”. No había ni un detenido, ni siquiera el nombre de un sospechoso. Hasta el día de hoy, el crimen sigue sin ser resuelto.


2 comentarios:

  1. Triste suceso. Pero bueno, como tú, hay gente que lo recuerda...

    Juan Bravo

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  2. Y sería bueno que se reactivara la investigación para dar con el culpable.

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