lunes, 21 de noviembre de 2016

1980: A todo color

La televisión era un momento para compartir en familia.
En Venezuela, 1980 fue el año de la televisión a color. Aunque la telenovela Doña Bárbara se convirtió en 1975 en el primer dramático grabado en ese formato, la transmisión en blanco y negro prevalecía. Los enormes aparatos receptores aún se enseñoreaban en las salas de los hogares, reservando la visión de los programas televisivos al compartir en familia. Todavía estaban lejos de invadir, cada vez más reducidos, la intimidad de las habitaciones, como ocurriría de forma masiva poco tiempo más tarde.

Amelia Román con una serpiente en
La Mujer Prohibida.

Quien no vivió esta transición le será difícil imaginar el impacto que causó en la audiencia la introducción de la nueva tecnología. Producciones como La Mujer Prohibida y La Loba se hacían más tétricas gracias a las contrastadas luces y sombras del blanco y negro, pese a los decorados en cartón piedra y las ramas de mango dispuestas para semejar una selva. Rodak, el villano de la serie japonesa infantil Monstruos del Espacio, parecía más peligroso y el animé Sombrita, más siniestro. Meteoro no nos deslumbraba con su apabullante colorido y las noches eran más sobrecogedoras, fuese por el seriado inglés Sombras Tenebrosas, que recreaba la misteriosa ciudad de Collinsport, en Maine, bajo el dominio del vampiro Barnabás Collins; o por las estremecedoras historias de El Monje Loco, difundidas a la medianoche por Radio Caracas Televisión (RCTV). La transmisión a color dio nueva vida a la televisión local.

Sombrita y el villano Goster resultaban casi de pesadilla en blanco y negro

Sombras Tenebrosas, con Barnabás Collins. Fuente: canal youtube nanosilvacebal

Potamito, Doña Coco y Corroncho, de
Sopotocientos, también viajaban en Avensa
Ese año Sopotocientos, el programa que marcó mi infancia a través de la señal de canal 8, reapareció por disposición gubernamental en todas las estaciones televisivas. Comenzó también la reglamentación de la programación diaria en la pequeña pantalla, así como la eliminación de espacios considerados con “mensajes dañinos para el público infantil”. En ese sentido, la mayoría de las telenovelas fueron ubicadas en la categoría C ―para mayores de 18 años―, de tal manera que los productores se las ingeniaron para edulcorar las historias y no perder a los seguidores de los melodramas, compartidos ahora en horario de las siete de la noche.

Venezolana de Televisión (VTV), el canal del Estado que mantuvo desde su adquisición una programación austera con subsidio gubernamental, anunció entonces que incluiría pautas publicitarias en sus transmisiones, por lo que entraba a competir no solo por la audiencia, sino también por un mercado de anunciantes cautivo entre las dos televisoras nacionales, algo que RCTV y Venevisión (VV) vieron con recelo.

También en 1980, el presidente Luis Herrera Campíns solicitó la asesoría del cantante y compositor Chelique Sarabia para el cumplimiento del Decreto 1 x 1, el cual establecía la transmisión de un tema de música venezolana ―independientemente del estilo musical― por cada composición extranjera radiodifundida. Varias emisoras radiales resultaron multadas por incumplimiento de esta normativa, entre ellas Radio Latina, Reloj, Alegría, Maracay, YVKE Mundial, Visión Barquisimeto y Cristal.

Marianela Salazar
Fue un año de sanciones severas por parte de las autoridades gubernamentales a los medios de comunicación social: el ministerio de Comunicaciones multó a Venevisión por presentar sin autorización un documental sobre Amazonas en el espacio Qué pasa, Venezuela, de Marianela Salazar; y suspendió a RCTV por lanzar otro polémico documental en el programa ¡Alerta!, conducido por Eladio Lárez, sobre la caótica situación existente en el psiquiátrico de Catia La Mar. En octubre prohibió la gaita “Gracias, señor Gobierno”.

Como paradoja ante tantas sanciones, en noviembre la periodista Marianela Salazar ganaba el premio Ondas de España por su programa Qué pasa, Venezuela.

No es de extrañar, entonces, que todavía resuenen en mis oídos la expresión de aquella orate que en las promociones de RCTV sobre el psiquiátrico de Catia La Mar, clamaba: “¡Yo no estoy loca, lo que soy es planetaria!”. ¿Sería reflejo de la situación nacional?

Nuevos programas de variedades

Guy Williams, AKA
Don Diego de la Vega
Luego de la desaparición de la Feria de la Alegría, desde hacía mucho tiempo RCTV necesitaba un espacio musical que le permitiera promocionar a sus artistas y traer talento internacional que mejorara sus números de audiencia. Nació de esta manera el programa A todo color, el cual desde sus inicios tuvo sus tropiezos y enfrentó una sucesión de animadores ―Orlando Urdaneta, Alfredo Sadel, Eladio Lárez, Chelique Sarabia y Guillermo González―, hasta que en septiembre de 1980 desapareció para dar paso a Fantástico, un hito dentro de los espacios musicales de la planta gracias a la carismática animación de Guillermito González. Le acompañó en una primera etapa Neyda Plessman y entre los invitados internacionales que se presentaron durante su estreno estuvieron La Polaca, Armando Manzanero, Guy Williams “El Zorro”, Rafaella Carrá y Ángela Carrasco.

Sandro también estuvo en Fantástico, con Guillermito González. Fuente: canal youtube pacimusic

VTV Canal 8 y TVN Canal 5 incorporaron también alternativas de entretenimiento: La Gran Pirámide del 8, con Raúl Sanz Machado y Cecilia Ramírez, lanzado en abril; y La música que sacudió al mundo, con el recientemente fallecido locutor Alfredo Escalante, en el que se rescataba el sonido de bandas y cantantes representativos del Rock & Roll. Tiempo de Cine, uno de mis preferidos, pues me permitió disfrutar de clásicos del Séptimo Arte de la mano del productor Ricardo Tirado, arribaba a su programa No. 100 en mayo, para deleite de todos sus seguidores.

Venevisión estrenó en abril Cuéntame a Venezuela, serie de remembranzas sobre nuestra historia narradas por el erudito escritor e historiador Arturo Uslar Pietri. En él nos hablaba sobre nuestras raíces con esa voz casi ahogada de matices profundos, información que luego se replicó en versión impresa, a través de los fascículos homónimos de venta en kioscos y librerías de todo el país. Néstor Zavarce y Susana Duijm animaron la original La Batalla de los Sexos; y en noviembre llegaba Horángel y los 12 del signo, con su marcado acento sureño, en una temporada que combinaba política y farándula, con invitados como el ministro de Interior, Rafael “Pepi” Montes de Oca, el polémico periodista y editor Rafael Poleo, la respetada actriz América Alonso, el galán Eduardo Serrano y la periodista Marianela Salazar.

El Puma internacional

En febrero de 1980, José Luis Rodríguez se convirtió en el suceso del Festival de Viña del Mar, en Chile, donde se presentó como invitado especial y causó sensación con sus movimientos de cadera al compás de una “moderna” versión de El Pavo Real. El triunfo fue reseñado en la prensa nacional como un logro sin precedentes y la voz de El Puma se dejaba oír insistentemente en las radios nacionales: pegó los temas Te imaginas, María, en marzo; El Pavo Real, en mayo; Atrévete, en julio; y Amar es algo más, en agosto.  Ese mes llenó el Poliedro con su recital, luego de haber destacado en mayo durante el programa especial para la elección de Miss Venezuela, título que recayó sorpresivamente en la morena ojiverde Maye Brand.

Fuente: canal youtube El Puma by Roxana C. Rocha

Las baladas se colaban en la radio, interpretadas por Julio Iglesias (Hey), Pecos Kanvas (Casi amantes, casi amigos; Cuando seas mía); Ruddy Márquez (Insoportablemente bella) y Edgar Alexander (Un Hombre más), tema de la novela El Hombre transmitida por VTV.

Fuente: canal youtube Heberto Corona

La música folclórica venezolana repuntó con temas hoy devenidos en clásicos, tales como Alcaraván compañero (Reinado Armas), Viejo soguero (Freddy Salcedo), El Gavilán (Adilia Castillo), Mi amigo el camino (Reinaldo Armas), Carrao, Carrao (Reyna Lucero), Tin Marín (Alí Primera) y Seis por derecho, con Juan Galea y su grupo.

En música popular, destacaron el Supercombo Los Tropicales y su jocoso El Inglesito, en la inconfundible voz de Nelson Martínez; Perucho Conde convirtió a La Cotorra Criolla en el primer rap con sello venezolano; Mirtha Pérez superó records de venta con la disquera Suramericana del Disco, para la cual presentó un Homenaje a Virginia López y su versión de Caballo Viejo; mientras que Oscar Santana ofrecía un Homenaje a Julio Jaramillo y Lila Morillo, para no quedarse atrás, recordaba a una diva argentina en su Homenaje a Libertad Lamarque.

                                                                        Fuente: canal youtube Dnt Persona

La salsa impuso temas inolvidables como Ña Mercé y Cachumbambé, de Oscar de León; La palabra Adiós, de Rubén Blades; Noche de farra, de Hector Lavoe; La dicha mía, de Celia Cruz; y una de mis preferidas de todos los tiempos, Ni llanto ni velorio, con La Terrífica.

Fuente: canal youtube víctor el faraón del guateque

Dramáticos que dejaron huella

Amanda Gutiérrez emergió de VTV como una de las estrellas femeninas de ese año. Luego del éxito de Ifigenia ―que se repondría en 1980 para su retransmisión en color―, protagonizó La Sultana, en el mes de abril. En la trama Simón Díaz recreó con su personaje al actor Rafael Guinand, uno de los pioneros de la comedia costumbrista en nuestro país, tanto en radio como en televisión a principios del siglo XX. Luego canal 8 estrenaría El Mundo de Berta, en la que Ana Castell interpretaba un inusual papel de conductora de una camioneta de transporte público; y El Hombre, con Blanca Faillace y Luis Salazar.

RCTV culminó Estefanía, ambientada en la dictadura de Marco Pérez Jiménez. José Luis Rodríguez había abandonado el personaje de El Guácharo para emprender su internacionalización y Carlos Olivier debió reemplazarlo como El Guácharo II. Sin embargo, la novela decayó en sintonía y ya antes de terminar, Emilia en Venevisión la superaba ampliamente en audiencia.

En el siguiente video, entrada de la telenovela Estefanía:

Fuente: canal youtube Grecia Colmenares Telenovelas

El esposo de Anaís
RCTV ensayó ese año varias parejas protagónicas en diversos horarios: Marielena, con María Conchita Alonso y Jean Carlos Simancas; El esposo de Anaís, con Mayra Alejandra y Miguel Ángel Landa; Muñequita, con Pierina España y Carlos Olivier; Pensión Amalia, con Amalia Pérez Díaz y Tatiana Capote; y la exitosa Natalia de 8 a 9, con Marina Baura y Gustavo Rodríguez. En horario de las siete de la noche, Mi hijo Gabriel, con María Conchita Alonso y Raúl Amundaray; y Rosa Campos, Provinciana, con Mayra Alejandra, Renato Gutiérrez y Yanis Chimaras.

Entrada de Natalia de 8 a 9

Fuente: canal youtube Noelia Maot

Rosa Campos, Provinciana: entrada de la versión para la TV italiana


Tres programas especiales de RCTV destacaron ese año: uno de ellas era una miniserie que presentaba una pareja juvenil protagónica, tanto dentro como fuera de las cámaras. Esta historia escrita por Pilar Romero e inspirada en Romeo y Julieta de William Shakespeare, se titulaba Drama de amor en el bloque seis. En ella Grecia Colmenares y Henry Zakka se convertían en los infortunados jóvenes amantes, ya no de Verona, sino de la populosa barriada del 23 de Enero, con música disco de fondo.




Otro unitario exitoso, transmitido en edición especial de dos horas, fue El día que se terminó el petróleo, escrito por José Ignacio Cabrujas, con Carlos Olivier e Imperio Zammataro. La trama giraba alrededor de una familia que enfrentaba una crisis de falta de combustible, ocasionada por un ataque terrorista que suspende temporalmente la producción y suministro de petróleo y sus derivados.

Cabrujas terminó el año con una miniserie que marcó pauta en nuestra televisión: Gómez I, interpretada por Rafael Briceño como el dictador Juan Vicente Gómez. Le acompañaba un elenco de primeras figuras: María Teresa Acosta; Rosita Vásquez, Doris Wells, Miguel Ángel Landa, Gustavo Rodríguez y Carlos Olivier. Allegados al General Gómez anunciaron demandas judiciales a Cabrujas y a los productores de la serie, las cuales aparentemente no llegaron a concretarse.

Pese a todo, Venevisión se alzó con el rating en el horario estelar con Emilia, protagonizada por Elluz Peraza, Eduardo Serrano e Hilda Carrero. Luego lanzó El Despertar, con Eduardo e Hilda como pareja protagónica; Buenos días, Isabel, con Flor Núñez y José Bardina; y Ligia Sandoval, fallido reencuentro de la otrora pareja estelar Lupita Ferrer y Bardina. Además, en Mi mejor amiga puso a protagonizar a Elba Escobar, Flor Núñez y Félix Loreto, en un trío cumplidor dentro del horario no estelar de la planta.

En el video, escenas de la novela Emilia, con Elluz Peraza, Renée de Pallás e Hilda Carrero:



Drama y dolor… como en la vida misma
Elluz, una reina golpeada

En febrero se informó acerca del intento de suicidio de la actriz de VTV, Blanquita Faillace; la ex Miss Venezuela y actriz Elluz Peraza demandaba a su esposo Nehomar Bruzual por lesiones personales ocasionadas durante una pelea hogareña; mientras que las actrices Rebeca González, Ana Castell y Helena Naranjo eran citadas a los tribunales para que rindieran declaraciones con respecto a su amistad con el supuesto autor del asesinato de una estudiante descuartizada en Parque Central.

El actor Mario Brito, mejor conocido como Lotario, sufrió un infarto; y los actores Miguel Ángel Landa y Mary Soliani se divorciaron. Fueron objeto del hampa la actriz Cecilia Villarreal, atracada por dos maleantes; el comediante Perucho Conde, víctima de asaltantes en el este de Caracas; y el cómico número uno de la televisión venezolana Joselo, quien fue robado en su apartamento ubicado en La Salle.

Por su parte, la actriz Isabelita Aparicio sufrió un grave accidente de tránsito, pero quizá uno de los episodios más tristes fue la muerte de varios integrantes del grupo Madera en un naufragio en el río Orinoco ocurrido el 15 de agosto. En su honor el cantautor Alí Primera compuso el tema “Tin Marín”, que en uno de sus coros dice:

Sólo se mojaron
Y en la orilla están
Secándose al sol
Pronto sonarán.
Tengo un gran dolor
En el costillar
Se afloja el tambor
Y es por la humedad

Sí, 1980 fue un año a todo color, pleno de hechos relevantes en la política, la economía, y como ya hemos visto, en el entretenimiento.

A pesar de que el 1° de junio se inició el proceso de transmisión a color en toda Venezuela, en mi familia seguimos viendo los tradicionales programas en blanco y negro, sencillamente porque no teníamos equipos receptores acordes con la nueva tecnología. Hubo que esperar hasta finales de agosto de ese año, casi al amanecer, cuando papá llegó a casa cargando un televisor marca AOC, comprado directamente en el Puerto Libre de la Isla de Margarita. Se convirtió en un regalo de Navidad adelantado y fue así como la alegría del color se instaló en nuestro hogar para no abandonarnos jamás.

Para recordar esos años, y ante la inminente venida de la Navidad, comparto con ustedes una serie de cuñas decembrinas de los 80's, en esa Venezuela en que éramos felices...y lo sabíamos.





miércoles, 5 de octubre de 2016

Pedro Oporto: mago de la creación popular


Pedro Oporto y su obra Sueños de Libertad
Entre la extensa galería de peculiares personajes que forman parte del panorama artístico en Cabimas, Pedro Oporto tiene un lugar especial como ejemplo de individuo que enfrentó un entorno adverso del cual salió airoso gracias a su empuje y creatividad.

Primer punto a aclarar: Pedro Oporto no nació en Cabimas. Su ciudad natal fue Barcelona, estado Anzoátegui, donde vio la luz el 8 de julio de 1902. A la edad de ocho años perdió a sus padres y quedó al cuidado de una tía solitaria.

Como había mostrado desde niño una innata disposición al arte, corriendo el año 1912 recibió consejos y orientación de un viejo pintor francés supuestamente apellidado Perrouguet, quien cada tarde recibía a este muchachito menudo y tímido en donde funcionaba su desordenado estudio. También a temprana edad se dedicó a tallar la madera y a los 12 años elaboró un Cristo Negro que regaló a la iglesia del pueblo y del cual él mismo señaló en una entrevista al diario Panorama (1) desconocer su paradero definitivo.

El niño Pedro
De esa época recordaba Oporto su disposición a dibujar a algunos personajes de su pueblo. Así fue como en plena época gomecista elaboró un retrato del Gobernador de Anzoátegui y este le regaló 20 bolívares, el primer pago formal que recibió por una obra suya.

No obstante, alguien con su sensibilidad no era persona de quedarse en un solo lugar a la espera de que los tiempos cambiaran. Movido por su afán de lograr mejores condiciones de vida, en su adolescencia viajó a Ciudad Bolívar, donde luego de pasar diversas penurias fue acogido por la familia Larrazábal Ugueto. De allí se trasladaría a Caracas, con 18 años de edad, en búsqueda de mejores oportunidades de vida.

El joven Pedro
A principios de la década de 1920 se inscribió en el Círculo de Bellas Artes y por un corto periodo recibió formación artística, la cual no pudo seguir debido a la falta de recursos económicos. Atrás quedó la esperanza de un viaje a París para continuar sus estudios de pintura, ante la falta de concreción de una beca o de apoyo oficial.

En esos años se dedicaba a diversas actividades para sobrevivir: decoró zaguanes en las casonas de El Paraíso y algún amigo le consiguió la oportunidad de hacer dibujos publicitarios para la Litografía El Comercio.

Al referirse a este periodo en la vida del pintor, la educadora y ensayista Nancy Noguera expresó en un folleto dedicado a Oporto: “Caracas era una ciudad complicada y difícil para un joven soñador con muchos proyectos en la cabeza, pero sin dinero, tímido y con muy pocas relaciones. Por ello, tres años más tarde se marcha a probar suerte en Maracaibo y se inscribe como parte de la tripulación del vapor “Progreso”, con el que recorre las Antillas”. Más tarde llegaría al grado de contramaestre en esa misma embarcación.

Paseo en el lago. Obra de Pedro Oporto, cortesía de Edicta
García de Negrón.
Mientras tanto, en el occidente del país, la fiebre del Oro Negro emergía con furor en el estado Zulia. En 1922, el reventón del pozo Barrosos II en Cabimas despertaba la codicia de las potencias mundiales y el interés de un pueblo, carente de oportunidades para el desarrollo social, que vio en la industria petrolera su esperanza de progreso.

Viviendo en en Zulia, Pedro ejerció otros oficios para ganarse la vida y así se desempeñó como herrero y electricista en las transnacionales de la época, la Creole Petroleum Corporation y la Mene Grande Oil  Company.

No obstante, para alguien creativo como Oporto, la industria petrolera no era lo que buscaba. Ya establecido en Cabimas, tierra agreste que vive a espaldas del petróleo explotado por intereses foráneos, desarrolló algunas habilidades que le permitieron su sustento en el futuro: estudió por correspondencia mecánica dental y fotografía, ambos oficios por los que sería ampliamente conocido. Un técnico norteamericano le traducía las enseñanzas que le llegaban del Instituto de Filadelfia.

Don Pedro con su banda masónica, elaborada a mano por él
mismo. Foto cortesía Edicta García de Negrón.
No dejó de pintar en ese tiempo, pero esto ya no era su objetivo principal. Mantuvo una constante necesidad de conocimiento, algo que ratifica la abogada Flor Romero, quien fungiera como directora del Instituto Municipal de Cultura y Bellas Artes en Cabimas (IMCBA) en un artículo publicado en Panorama (2): “lee todo cuanto cae en sus manos, se hace miembro de la Logia Masónica de Cabimas, aprende a tocar el arpa…”. Aquí instaló su gabinete dental, donde confeccionaba prótesis; y un estudio fotográfico, de los primeros reconocidos en la localidad, los cuales se encontraban ubicados por los alrededores del cementerio viejo de la ciudad. Paralelamente, continuaba con su labor artística, ya acompañado por Mélida Padrón, con quien se casó en 1926  y estableció una sólida familia en la que procreó cuatro hijos:Edicta de García, quien también se dedicaría a la pintura; Alfonso; Nelly de Salazar y Pedro.

La realidad de la vida (1943). Foto
cortesía Edicta García de Negrón
La labor pictórica de  Oporto es consistente a lo largo de estos años. Él mismo afirmaba: “Yo no soy pintor, yo nací con la pintura”.  Su imaginación alzaba vuelo y con sus mínimos conocimientos, casi un autodidacta, pintó cuadros simbolistas como La realidad de la vida, fechado en 1943, en el cual presentaba una mujer desnuda acostada sobre un libro abierto y rodeada de osamentas; La Primavera, también de ese mismo año, mostraba a una mujer de larga cabellera, al estilo de las antiguas diosas greco-romanas, en un entorno de vegetación y flores. En Visión recreaba un sueño de juventud en el cual su madre muerta se le aparecía cuando se encontraba acompañado por su tía. Para la Logia Ricaurte No. 82, de la cual formaba parte como masón, pintó un retrato del General Rafael Urdaneta.

En 1947 se atrevió a montar una exposición de sus obras en el local de la farmacia de Víctor Romero Galué, según él mismo lo manifestó a Prieto Soto, información recogida en el libro Cultura y Petroplástica Costa Oriental (3).

La Primavera (1943). Foto cortesía Edicta
García de Negrón. 
El trabajo artístico de Pedro Oporto ha sido clasificado por lo general dentro de la corriente del arte popular venezolano, antes marginado y cuya visibilidad fue recuperada a partir de la década de 1970. Quien pretenda buscar en él los rigores de la pintura academicista se encontrará con una obra apartada de la perfección clásica, si bien el artista toma de esta fuente con las limitaciones propias de alguien no formado apropiadamente en las escuelas de arte de la época.

Prieto Soto lo consideraba como un “copista y pintor autodidacta. Los temas simbólicos los llevó a la tela con una técnica realista, que recuerda la pormenorización de los pintores primitivos, y detrás de la cual se plasma una intensa cualidad poética”.

Para el periodista y crítico de arte Sergio Antillano, Oporto “pintó el sentimiento, el mito, el amor, el pecado capital y la aventura solo para que recordemos”. Por su parte, Nancy Noguera, en su artículo Arte popular en Venezuela: raíces y vigencia (4) es más precisa:

En Tinieblas. Foto cortesía Edicta García de Negrón
Este pintor es sorprendente. A mitad de camino entre el pintor culto y el espontáneo, puede a voluntad perfilar sus poderes, matizar sus técnicas y vivir la pintura como una aventura.

Oporto pintaba lo que quería, ángeles y amantes en la plaza, muchachas en flor ardientes, diosas o retratos familiares, poco importaba, era su visión, su lenguaje eminentemente fabulatorio, la lectura de una realidad empapada del sobresalto de lo imposible.”

Como hombre polifacético, entre sus amigos Pedro se hizo famoso por sus habilidades como prestidigitador y en más de una ocasión presentó un espectáculo de magia ante maravillados asistentes. También fue un inventor popular y entre sus creaciones se encuentran un candado de combinación, una alarma de vibraciones y una cámara de revelado fotográfico, las cuales lamentablemente nunca fueron patentadas.

Pedro Oporto junto a su obra Visión
Si bien la obra de este creador siempre fue apreciada por quienes le conocían, es a partir de la década de 1970 cuando su labor es mayormente reivindicada y reconocida. Por ejemplo, en ocasión del famoso Congreso Cultural Cabimas 70, el médico y artista conceptual Carlos Contramaestre organizó una exposición con pintores locales, en la cual mostraron sus producciones Rafael Chirinos, Emilia Navarro, Rafael Vargas, Pedro Oporto y Edicta Oporto de García, su hija. En esa ocasión, mostró las pinturas Sueño de Libertad, la Santa Cena, Tinieblas, Acacia y Visión.

En 1979, luego de la toma de la Escuela de Artes Plásticas de Cabimas, la directora del Instituto Zuliano de la Cultura, Lía de Bermúdez, anunció el cambio de nombre de dicha institución. Así, a partir del 2 de abril de ese año se llamaría Escuela de Artes Plásticas Pedro Oporto en lugar de Vitaliano Rossi, como un justo homenaje a la figura del pintor popular.

El Romántico. Foto cortesía de Edicta García de Oporto
Un mes después, el 21 de mayo de 1979, el Centro Filosófico del liceo Hermágoras Chávez en Cabimas organizó el evento Nueve hombres y un propósito después de El Chorro, el cual era una manera de mostrar que en nuestra ciudad no solamente se producía petróleo y calor, sino también artistas, a pesar de su estado deprimente. “Somos seres que tenemos mucho que dar, seres que a pesar de las privaciones pueden pintar cuadros como todos esos que ustedes aprecian aquí”, afirmó en el acto inaugural José Gregorio González, presidente del centro. Entre los homenajeados no podía faltar Pedro Oporto.

Las Espigadoras. Foto cortesía de Edicta García de Negrón
Luego, entre el 1 y 8 de julio de 1979, se efectuó la única retrospectiva que se ha hecho del pintor, organizada en un espacio del entonces Centro Comercial Borjas, en la carretera H en Cabimas. Esta muestra, que recogía sus creaciones de los últimos 40 años, así como sus inventos y demás creaciones, contó con Flor Romero, Agustín Prieto, Abimelet Pinto, Alix Guerra y Edicta Oporto de García como organizadores, constituidos como Comité Pro Rescate del Arte Popular. Sergio Antillano, entonces director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Zulia, estuvo presente y habló acerca de la trayectoria del homenajeado.

Valentina en el país de las margaritas. Retrato de Valentina
Contramaestre. Foto cortesía Edicta García de Negrón.
Oporto estaría presente también en el II Congreso Cultural Cabimas 80-81, con el cuadro titulado Sueños de Libertad, el cual presidió la exposición montada en los salones del IMCBA el 5 de diciembre de 1980.

Entre el 23 y el 30 de octubre de 1981, el Instituto Municipal de la Cultura y Bellas Artes de Cabimas, bajo la gestión de Flor Romero, ofreció una exposición colectiva titulada Los Pintores Populares y el Infierno Petrolero, en la cual Pedro Oporto compartió espacio con otros creadores populares como Rafael Vargas, Luis Alberto Sánchez, Rafael Chirinos y Ángel Benito Pirela(5).
A sus 80 años, todavía se mantenía visible en los actos culturales locales y presto acudió a la inauguración del I Salón de Pintura Lagoven Costa Oriental el 30 de noviembre de 1982, donde posó junto a Emerio Darío Lunar y Margarita Soto, en un encuentro muy significativo para la cultura cabimense.

Obra en posesión del IMCBA de Cabimas.
El 28 de diciembre de 1984, a los 82 años, falleció el artista popular, el creador permanente, el que hizo de la tierra petrolera su última parada y morada, pero sobre todo el hombre inquieto que no supo limitarse ante las circunstancias que rodearon su vida. Ese mismo año, la galería Malú Fuenmayor de la Secretaría de Cultura del Estado Zulia, presentó una muestra de algunas de sus obras, aquellas que se conservaban en el entorno familiar. Tres años más tarde, el Museo de Petare presentó la exposición Color y Calor de Cabimas, en homenaje póstumo a Oporto y Rafael Vargas(6).

Como colofón y para ratificar la percepción que se tiene de que su producción artística fue subvalorada por la crítica y el público en su momento, es muy esclarecedor el comentario del crítico de arte Roberto Guevara, quien calificó a Pedro Oporto como un “artista singularísimo, extravagante y original florecido a la sombra de las más peculiares circunstancias y con una suerte tercamente ingrata. Casi toda la obra perdida, destruida y sin ubicar. Como el retrato de general gomecista por el que le obsequiaron veinte bolívares. O las diosas del Art Noveau borradas por un inclemente aguacero cuando fueron olvidadas en el patio. O peor aún, por los cientos de trabajos que pasaron de mano en mano, todas indiferentes, todas despectivas, hasta conducirlos al más absoluto de los destinos: la destrucción.”
Ninfa, obra de Pedro Oporto. Foto
cortesía de Edicta García de Negrón
Don Pedro, durante la inauguración de
su retrospectiva en 1979. Foto cortesía
grupo Facebook Cabimas en el tiempo


























Fuentes consultadas
(1) Pedro Oporto:  hombre que ha dedicado toda su vida al arte cumple 82 años. Diario Panorama, 08/07/1984, p.19 
(2) Pedro Oporto desde hoy en la Malú Fuenmayor. Diario Panorama, 12/08/1990, p. 1-7. 
(3) Prieto Soto, Jesús (2000). Cultura y Petroplástica Costa Oriental.
(4) Noguera, Nancy (1987). Arte popular en Venezuela. Raíces y vigencia. Revista Sic No. 500, diciembre de 1987, Centro Gumilla. Pp. 544-547
(5) Panorama, 04/11/1981, p.24
(6) Panorama, 13/05/1987, p. 4-9. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Asta Nielsen: del Abismo al estrellato


“En términos de expresión y versatilidad…
soy nada comparada con ella”
Greta Garbo refiriéndose a Asta Nielsen

Asta Nielsen: la seducción danesa.
Fuente: astanielsen.tumblr.com
Pese a lo que muchos suponen, la precursora de la mujer fatal en el cine no vino de Hollywood. Ni Theda Bara, ni Mae Murray, ni Pola Negri, mucho menos Louise Brooks, fueron las primeras en encarnar la figura de la fémina apasionada que lleva a los hombres a su propia destrucción. La pionera fue una actriz danesa, casi desconocida para el público actual, cuyo nombre llegó a la cima de la fama en los inicios del séptimo arte: Asta Nielsen. Sin embargo, su camino al estrellato no vino exento de obstáculos.

Nacida el 11 de septiembre de 1881 en Vertebro, un barrio de la capital de Dinamarca, a los 14 años murió su padre, por lo que debió ayudar a su madre y a su hermana para poder subsistir en medio de serias limitaciones económicas. Para ello, se ganaba la vida trabajando en una panadería de día y estudiando por las noches en la Escuela del Coro del Teatro Real. A los 18 años resultó embarazada de su única hija, Jesta, pero ello no obstaculizó su desarrollo como intérprete. Así, su carrera teatral continuó en ascenso y ya para 1909 era la primera actriz del Nuevo Teatro de Copenhague, todo un logro para alguien que había surgido desde la más profunda pobreza.

Su imagen no impresionó a los empresarios
del cine. Fuente: Kultur-Online
Eran los inicios del siglo XX y la novedad del cinematógrafo se extendía rápidamente desde que los hermanos Lumiere presentaran en 1895 el primer cortometraje ante una asombrada audiencia. No obstante, a estas alturas, ya las películas comenzaban a articular un lenguaje propio. En Europa, países como Dinamarca contaban con cierta experiencia en este nuevo medio de expresión, si bien el cine danés anterior a la Primera Guerra Mundial no se destacaba por ser moralista. José Andrés Dulce, en su artículo Camino a la perdición, indica que este se encontraba lleno de temas sensacionalistas, desde cacería de leones hasta trata de blancas.

A su aspecto andrógino se sumaba un
particular atractivo diferente a los cánones
de la época. Fuente: Pinterest
Para los empresarios cinematográficos del Copenhague de 1909, Asta Nielsen no era una figura acorde para desempeñarse en este nuevo medio: afirmaban que tenía la nariz torcida, los labios demasiado delgados y un tipo excesivamente varonil. Si bien era cierto que su aspecto andrógino y su particular atractivo distaban mucho de los cánones de belleza imperantes, tampoco estaban ellos en posición de exigir, pues entre los artistas consumados, el cine aún se consideraba como de poco prestigio, rudimentario en cuanto a su forma de expresión. Por lo tanto, no era una sorpresa que Asta hubiese rechazado ofertas para aparecer en la pantalla grande y luego, cuando se mostró interesada, sus pretensiones resultaron demasiado ambiciosas para tales empresarios, más motivados por conseguir rápidos beneficios económicos que en ofrecer producciones de calidad.

Asta en la película El Abismo, 1910.
Sin embargo, ese mismo año le fue presentado un guion que cambiaría el curso de su carrera por un joven de 30 años llamado Peter Urban Gad. Este, quien era sobrino del pintor Paul Gauguin e hijo de Emma Gad, escritora experta en buenas maneras, empezaba a destacar en el medio y pretendía con esta historia debutar en solitario en una producción de la compañía independiente Kosmorama, fundada por Hjalmar Davidsen y competidora de la Nordisk Film. Para la fecha, Asta contaba con 28 años y estaba consolidando, no sin muchos sacrificios, cierta fama por sus interpretaciones teatrales.

De la inocente maestra de piano a la sensual
vampiresa nórdica en menos de media hora.
El guion de Urban Gad y Davidsen no era precisamente inspirador: Magda Vang, una virtuosa y algo tímida profesora de piano conoce a un joven honesto, Knud, quien se enamora de ella y decide llevarla al campo para presentarla a su padre, un ministro de la iglesia. Con la llegada de un circo ambulante a la ciudad se despierta la curiosidad de la joven y se inicia su descenso a la degradación.  Rudolph, integrante del elenco como vaquero, repara en ella y despierta su sexualidad dormida. Después de abandonar a su novio, Magda escapa con el vaquero para formar parte del circo itinerante. Convertida en la amante de Rudolph, la antigua pianista participa en el espectáculo bailando con él una atrevida danza gaucha para disfrute del público. Pero el mujeriego vaquero se cansa pronto de ella para interesarse en otra mujer. Después de una acalorada discusión, los amantes se separan. Magda logra encontrar trabajo tocando el piano y cuando pareciera que su vida podría recomponerse junto a Knud, aparece nuevamente Rudolph para desencadenar la tragedia.

Die Suffragette. Fuente: steffi-line.de
No en vano la historia se titulaba Afgrunden (El Abismo) y fue llevada a la pantalla con las limitaciones propias del primitivo cine silente. La filmación se realizó en ocho días, incluyendo locaciones en el patio de una vieja cárcel y en las mismas calles de Copenhague, con fotografía de Alfred Lind. Sus intérpretes eran actores casi desconocidos para el gran público e incluía a Asta Nielsen, como Magda; Robert Dinesen, quien años después desarrollaría una carrera como director, era su prometido; Hans Neergaard, el pastor;  Paul Reumert, el vaquero del circo; acompañados por Oscar Stribolt, Arne Weel, Emilie Sannom y Betty Nansen.

El presupuesto final de 10.000 coronas resultó una cantidad ínfima al considerar la proyección que alcanzaría el producto final, estrenado el 12 de septiembre de 1910, un día después del cumpleaños de la protagonista. La duración de la cinta fue de 41 minutos, un poco más extensa que la media de las películas de la época, estandarizadas casi todas en 20 minutos, con un máximo media hora.

El articulista José Andrés Dulce destaca el inquietante hilo argumental de esta producción:

Los atuendos de Asta rozaban la
extravagancia con lo sensual.
«Por supuesto que […] es una película atrevida. Pero su osadía se reparte por igual entre las peripecias de Magda y la puesta en escena de Gad, quien permite que el camarero proxeneta se dirija a la cámara con modos propios del burlesque tras llevar a Magda a la habitación donde habrá de reencontrarse con un cliente que no es otro que su antiguo prometido, obstinado en la salvación de su amada. Si el paso de Magda por el circo está descrito con pocas y certeras pinceladas, un plano magníficamente compuesto basta para mostrar la integración final de los amantes en la bohemia de Copenhague, mezcla de lumpen urbano y la canalla pequeño burguesa representada por el camarero. Puede que el naturalismo brandesiano y el teatro escandinavo de ideas ejercieran una influencia decisiva en Gad, pero ‘Afgrunden’ demuestra que el director ya pensaba desde el primer momento - y de forma nada primitiva - en términos de cine.»

Inspiradora de toda una legión de
mujeres fatales. Fuente: Getty Images
Para Luis Enrique Ruíz (1), El Abismo traduce efectivamente el nivel de incipiente libertad de la que gozaba la mujer danesa de la época: por primera vez la gran pantalla se hacía eco de hábitos y maneras que en ese momento eran posibles y que en el pasado habían sido proscritos para el sexo femenino, como fumar o expresar deseo sexual.

Al preguntársele a Asta porqué había abandonado sus reticencias con respecto al cine para actuar en esta producción nada convencional, ella respondió: «Solo para demostrar a los daneses que era una buena actriz, y el mundo entero me dio la oportunidad de probar que tenía razón

Asta: la estrella de cine.
A pesar de sus intenciones, el estreno no pudo ser más descorazonador: únicamente asistieron 153 personas y los directores de teatro de la ciudad cuidaron muy bien de hacer notar su ausencia. Sorpresivamente, la historia impactaría a esta mínima audiencia y la convocatoria se fue extendiendo poco a poco hasta convertir a esta precursora del melodrama erótico en un suceso internacional. La misma Nielsen lo aseveraría en su libro autobiográfico Den Tiende Muse: «A pesar de que Afgrunden se estrenó sin que nuestros nombres figurasen en ninguna parte, el mío surgió como el ave fénix de las cenizas. Me empezaron a llegar cartas de todo el mundo. La aventura del cine se convirtió a partir de entonces en mi realidad». ¿Podría pensarse una iniciación más espectacular en un medio que para entonces apenas si se consideraba un bebé balbuceante?

Su atractivo llevaba a los hombres
a la perdición.
En muchas ocasiones se ha citado a Asta Nielsen como la primera vampiresa del cine, precisamente por su actuación en esta película. No obstante, la vampiresa que aquí se presenta no es un personaje estereotipado ni irreconocible para el gran público; por el contrario, es una mujer aparentemente reprimida que asume su sexualidad libremente y quien, producto del despecho, libera su agresividad no solo para dañar al hombre-macho, sino también para condenarse a sí misma.

Urban Gad y Asta en un set de filmación.
A juicio de Ruiz, “la expresiva y pasional Asta Nielsen logra trascender el drama social al uso ofreciendo una visión del destino humano, profundamente impactante y muy realista. El atrevido erotismo y fundamentalmente la exposición del comportamiento sexual voluntariamente aceptado, —sirva, como ejemplo, la danza gaucha donde la mujer frota su cuerpo contra el de su amante—, es mostrado en pantalla de una manera tan explícita como nunca lo había sido hasta entonces.”

Aquí la secuencia de la danza que la hizo famosa:


Fuente: canal Youtube de John Hall.

Posterior a su discreto estreno, la fama de su intérprete principal y de la película fue tomando cuerpo alrededor del mundo. El nombre de Asta pasó de desconocido a casi una marca comercial, al identificar artículos de alimentación, cigarrillos, cremas faciales y hasta restaurantes, lo cual evidencia el impacto y la popularidad que alcanzaría esta actriz hasta llegar al rango de primera estrella por derecho propio en la cinematografía mundial.

Asta Nielsen y Peter Urban Gad en 1910. Fuente:
Thebluelanthern.blogspot.com
Urban Gad y Asta Nielsen se unirían desde entonces, tanto en lo profesional como en lo personal. En 1911 el productor Paul Davidson, gran promotor del cine alemán, los contrataría para filmar en ese país. Se casarían en 1912 y el vínculo conyugal duraría hasta 1918, periodo en el que rodaron juntos unas 30 películas en Alemania, donde se le conocería como Die Asta —algo así como La Asta, tal como posteriormente se reconocería a Greta como La Garbo y a Marlene como La Dietrich—.

En Danza macabra interpretaba a una cantante.
De hecho, la primera película surgida de los legendarios estudios Babelsberg fue la cinta muda Danza macabra (Der Totentanz) de Urban Gad, estrenada el 12 de febrero de 1912, con Asta como protagonista, la cual fue reconstruida a partir de los fragmentos sobrevivientes y exhibida como parte del centenario de estos estudios en la Berlinale en 2012.

Entre 1911 y 1937 la actriz filmó en total unas 70 películas en Berlín, muchas de ellas censuradas en Norteamérica por considerarlas demasiado eróticas. Pero restringir a la Nielsen en los papeles de mujer fatal es injusto: en la variada gama de personajes que encamó se encuentran una muchacha de 16 años que se hace pasar por una niña de 12 — cuando la propia actriz ya contaba con 34 años— en Engelein (1913); una mujer disfrazada de hombre mostrando a un amigo las verdades de la vida (Das Liebes-ABC, 1916); una esquimal (Das Eskimobaby, 1917) y hasta un andrógino Hamlet (1921), producido por ella misma a través de su compañía Art Film, A.G.

Asta, una niña como cualquier otra en
Engelein (1913)
Fue la primera Lulú del cine, mucho antes que Louise Brooks,
en la cinta Erdgeist (1923). Fuente: louisebrookssociety.blogspot

Dos grandes del cine alemán juntas en I.N.R.I. (Robert Wiene,
1923): Asta como María Magdalena y Henny Porten como
la virgen María. Fuente: Getty Images
Asta era Hamlet en la cinta homónima de 1921, en la cual
el príncipe de Dinamarca era en realidad...¡una mujer!
Fuente: blog.flinder.edu.au


La diva del cine en La Calle sin Alegría (1925).
Fuente: elcastillovogelod.com
En 1925, de la mano de Georg Wilhelm Pabst, protagoniza Die freudlose Gasse (Bajo la máscara del placer, también conocida como La calle sin alegría), junto a una jovencísima Greta Garbo en una desgarradora historia ambientada en la Viena de Posguerra. Su única cinta sonora y también la última en su trayectoria cinematográfica fue Amor imposible (Unmögliche Liebe, 1932), en la que interpretó a una madre de mediana edad que intenta estar al día y a la altura de sus hijas.

Con la introducción del sonoro, Asta prefirió dedicarse al teatro. Sin embargo, el ascenso del nazismo en Alemania la hizo regresar a Dinamarca en 1936. Allí residiría los próximos 36 años, dedicada a escribir y a pintar. En su carrera literaria se cuentan los dos tomos de su autobiografía, varias narraciones y artículos para los periódicos.

Asta Nielsen y Gregori Chmara en la playa.
Fuente: Getty Images
La vida sentimental de la Nielsen no fue apacible: divorciada de Urban Gad, se casó nuevamente en 1919 con el constructor naviero sueco Freddy Windgardh, de quien se divorció a mediados de los años 20. Estuvo unida sentimentalmente con el actor ruso Gregori Chmara desde 1923 hasta 1936. No obstante, su verdadero amor lo encontraría a edad avanzada en la persona de Christian Theede, un coleccionista de arte danés de 77 años, con el cual se casó en 1970, a los 88 años, en una unión que a pesar de lo breve resultó muy satisfactoria y plena de alegría. Ambos viajarían juntos constantemente, lo cual disfrutaron tanto que decidieron dejar su fortuna a una fundación dedicada a organizar viajes para adultos mayores.

Sosteniendo su autobiografía Den Tiende Muse
en el documental sobre su vida, dirigido por ella
misma. Fuente: Det Danske Filminstitut
Atrevida hasta sus últimos años, dirigió su primera película a los 86, luego de que un film biográfico no contara con su aprobación y decidiera llevar a cabo el proyecto ella misma.

El 25 de mayo de 1972, a los 90 años, la gran Asta Nielsen falleció en el Hospital de Frederiksberg, la más pequeña municipalidad de Dinamarca, ubicada en la isla de Selandia. Die Asta dejaba tras de sí una vida plena y aunque su nombre no evoque la leyenda, tal como lo hicieron otras que le sucedieron, nadie le quita su distinción como pionera de la mujer fatal en la cinematografía mundial.

Asta Nielsen: toda una diva del cine, a sus 88 años, según aparece en el documental Asta Nielsen.
Fuente: Det Danske Filminstitut
Fuentes consultadas

(1) Ruíz, Luis Enrique (2000).  Obras pioneras del cine mudo.  Orígenes y primeros pasos (1895-1917). Ediciones Mensajero, S.A., Bilbao, España.

Historia Universal del Cine (1982). Fascículo No. 94. Editorial Planeta, Madrid: España.