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viernes, 13 de marzo de 2015

Cuaresma

Fotografía: José Gregorio Marcano
Los 40 días previos a la Semana Santa o Semana Mayor es lo que llamamos Cuaresma. Tiempo de reflexión y preparación para los cristianos.

En el Zulia, el calor se acrecienta y nubes de polvo se levantan tiñendo el paisaje de marrón. Es tiempo de colores. Los araguaneyes florecen, al igual que los apamates, para contrastar sus frondosas  y coloridas copas con el azul tenue del cielo. Una pertinaz lluvia de flores cae para dejar a sus pies alfombras de vibrantes colores amarillo y lila. Es un espectáculo efímero, como la vida misma; y lo que hoy te maravilla, mañana no es más que un recuerdo.


Cuaresma es también tiempo de patillas y melones, que refrescan la garganta sedienta de los zulianos, al igual que el cepilladero o el vendedor ambulante de jugos y refrescos, quien con renovada bandera de ocho estrellas, ofrece su mercancía. Es el momento perfecto para florecer las orquídeas, arracimadas desde los más insólitos árboles. Desafían la sequedad, el calor;  y a la sombra de un mango o un roble, dejan ver sus refinadas formas violetas y albas.


Esta Cuaresma es de cielos encapotados y una llovizna sorpresiva que, sin embargo, no alejan el calor de las noches de verano. Es tiempo de reflexión, de decir adiós a la vida anterior y renovar el alma. Es menester recordar que para poder renacer, la muerte ha de imponerse inexorable.


Fotografía: José Gregorio Marcano

Fotografía: José Gregorio Marcano
Fotografía: José Gregorio Marcano
Fotografía: José Gregorio Marcano
Fotografía: José Gregorio Marcano
Fotografía: José Gregorio Marcano
(Originalmente publicado el 29 de marzo de 2006)

domingo, 22 de febrero de 2015

Eduardo Cortina: el recordado brujo Tobías

Eduardo Cortina como Tobías Jurado y Doris Wells como
Isabel Blanco en una escena de La Fiera. Fuente: diario
El Nacional, 03/01/1981.
En 1978, al salir de la grabación de un capítulo de la telenovela La Fiera, el actor Eduardo Cortina se encontró con una niña de 13 años. No era la primera vez que algún telespectador le abordaba en las afueras del canal RCTV a propósito de su actuación, pues ya se hacía costumbre que le esperara gente humilde solicitándole la receta de alguna pócima o ensalme, especialmente para atraer novios.

La petición en esta oportunidad le conmovió profundamente, tal como le confesó a la periodista Edith Guzmán en una entrevista realizada ese año(1): la niña apelaba a los supuestos conocimientos de su personaje, el brujo Tobías Jurado, y pedía un remedio para hacer volver a su madre, quien había huido con un hombre y la había dejado sola con sus nueve hermanitos menores, abandonados.

Un buen actor característico.
Fuente: El Nacional, 03/01/1981.
A pesar de su juventud, pues tenía 35 años, Cortina logró con Tobías Jurado la consagración de su corta carrera como actor de carácter, esa que le había permitido interpretar desde un sacerdote hasta un matón. Sin embargo, su aspecto físico robusto y su hablar dicharachero le eran particularmente eficaces cuando de villanos se trataba, si bien su versatilidad no le restringía en sus posibilidades interpretativas.

Había nacido en 1943 en la parroquia caraqueña de San Juan. A los 17 años ingresó a la Escuela Nacional de Teatro, movido por su pasión por las tablas. Participaría en obras como Romeo y Julieta, Deseo bajo los olmos, El acusador público, La fiaca, Basta de sexo y Vimazoluleka, entre otras.

El dramaturgo y director Román Chalbaud, quien le conocía de su trabajo teatral, le llamó para que se incorporara en la televisión. Allí debuta en la producción dramática La Doña (1972), en sustitución de un actor que hacía de médico.  Desde entonces desarrolló una fructífera trayectoria en la pequeña pantalla, en momentos cuando la llamada “Telenovela Cultural” despegaba con fuerza. Participó en Boves, el urogallo (1974), donde hizo el papel de sacerdote; en Doña Bárbara (1974), como el Turco; en Canaima (1976), como el Sute Guanipa; e incorporó diversos roles secundarios en Pobre Negro (1976), Campeones (1976)  y La Balandra Isabel llegó esta tarde (1978), que protagonizaron Marina Baura, Doris Wells, Gustavo Rodríguez, Oscar Martínez, Elio Rubens y Miguel Ángel Landa, entre muchos otros grandes de la época.

En el siguiente video le pueden ver en el primer capítulo de Doña Bárbara, interpretando a El Turco:


Martha Carbillo.
No obstante, el reconocimiento le vino seis años luego de su debut televisivo, cuando interpretó a Tobías en La Fiera. El personaje del padrastro de Isabel Blanco (Doris Wells) se convirtió en toda una creación, pues tal como él mismo lo definiera en una entrevista realizada por Edith Guzmán (2), era “…ingenuo y absurdo y creo que eso es precisamente lo que gusta. Yo lo hago en una transición de drama y comedia y ni siquiera su mujer (Martha Carbillo) ni su hija (Verónica Doza) y mucho menos Isabel, creen en él. Además, el pobre no pega una. Estos brujos son típicos de Venezuela y Latinoamérica; en la creencia del pueblo, se piensa que saben más que los mismos médicos…(Para ellos) los más importantes son el médico, el cura y el brujo y este casi siempre conoce de yerbas, que por lo general son medicinales. El caso de Tobías es muy particular porque él ni siquiera busca enriquecerse”.

A la pregunta de Guzmán sobre el aspecto positivo que podía aportar un personaje como este brujo, Cortina le respondió: “El amor a la familia que él demuestra; Tobías quiere mucho a su mujer y a su hija, su mayor deseo es que Isabel salga de allí para que mejore su condición de vida, por eso quiere que se case con Eleazar Meléndez (Carlos Márquez)”.

Fuente: diario El Nacional.
El papel caló rápidamente entre los televidentes y Cortina recibió múltiples respuestas de afecto por parte del público. En esa época algunos brujos venezolanos le aseguraron que le debían a él “sus enormes poderes”, pero Cortina era enfático en cuanto a sus creencias con respecto a la brujería: “No, en la brujería del tipo que trata la telenovela, naturalmente que no, pero no podría decir que soy totalmente incrédulo. Creo en el bien y en el mal, en la fuerza de estos poderes y en la mente; también creo en la reencarnación y en la otra vida. Me atrae la metafísica”. Era nativo de Escorpión y comentó que leía los horóscopos “como casi todo el mundo, pero de allí no paso”.

Las anécdotas con respecto al personaje se multiplicaban: “En el interior siempre sale alguno que dice reconocerme y hasta han asegurado que hace algún tiempo me hice un trabajo con ellos. El otro día recibí un libro, una especie de tratado sobre brujería; me lo llevó una señora para que me asesorara. Otra persona me fue a pedir un remedio para la culebrilla”.

La repercusión de este trabajo le llevó a hacer giras cada fin de semana. Ya fuese acompañando a la Dimensión Latina o en solitario, visitaría Punto Fijo, Maracaibo y Puerto La Cruz, entre otras ciudades del país.

En 1975, durante el 23 aniversario de RCTV, Cortina posa junto
a sus compañeros de labores. Es el sexto de izquierda a derecha,
en la segunda fila, junto Marisela Berti y Chony Fuentes, justo detrás
de Pepeto López. Fuente: archivo RCTV.
Cortina tenía una visión crítica con respecto a la televisión nacional. En esa época, mencionaba el rating como el gran enemigo de la pequeña pantalla: “Esa competencia despiadada no hace otra cosa que producir programas de baja calidad. El día que se acabe esa manera de hacer rating, entonces estoy seguro de que la calidad de la TV mejorará. Pienso que la televisión debe tener buenos programas musicales, al canal 2 le falta uno, también espacios infantiles”.

En cuanto a los llamados “culebrones”, aseguró: “El folletín ha existido siempre, en  el siglo pasado los grandes novelistas escribían sus obras por entregas; el problema radica en la calidad. Novelas amorosas para que la gente sueñe siempre las habrá, lo que deben procurar es hacerlas bien, que en el fondo haya un mensaje”.

En una escena de La empresa perdona un momento de locura.
El actor manejó durante varios años un grupo de teatro infantil con fines didácticos, el cual tuvo que abandonar debido a lo absorbente de las responsabilidades vinculadas con su trabajo televisivo. Con esta agrupación teatral efectuó varias giras a la provincia y en él, junto a su hermana, se ocupaba desde la confección del vestuario hasta la escenografía.

En el cine nacional, Eduardo Cortina participó en tres películas importantes de los años 70, siempre en pequeños roles secundarios: La quema de Judas  (Román Chalbaud, 1974), El Pez que fuma (Román Chalbaud, 1977) y La empresa perdona un momento de locura (Mauricio Wallerstein, 1978).

En una escena de Estefanía, junto a Renato Gutiérrez,Verónica
Doza y un actor no identificado. 
En 1979, interpretó el personaje de Querique en Estefanía, una de las telenovelas más exitosas de la década, protagonizada por Pierina España, José Luis Rodríguez y Carlos Olivier. En esta historia de época encarnaba a un zapatero que además era miembro de un grupo de combatientes en contra del ficticio régimen dictatorial de Marcos Suárez Figueres. El argumento de Julio César Mármol estaba inspirado en un hecho real de la historia venezolana: la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, quien en los años 50 había gobernado Venezuela con mano férrea. Destacaban además dos característicos de lujo: Gustavo Rodríguez como Pedro Escobar y Tomás Henríquez como Manuel Fulvio Lanz.

En el siguiente video pueden ver a Eduardo Cortina interpretando a Querique, junto a José Luis Rodríguez en su rol de El Guácharo:


La década de 1980 inició prometedora: participó en la miniserie Gómez I, de José Ignacio Cabrujas, donde interpretó a Nereo Pacheco, el esbirro a cargo de los calabozos de La Rotunda; e intervino en Pensión Amalia, una telenovela de Salvador Garmendia protagonizada por Amalia Pérez Díaz, Renato Gutiérrez y Tatiana Capote.

Sobre su rol en Gómez I, confesaría en una entrevista al periodista Armando Carías(3): “Yo tengo cierta vinculación con el asunto porque soy hijo de un edecán del general Gómez, el coronel Ceferino Ruíz”. Contó que sobre el Benemérito había leído todo lo que había estado a su alcance, incluso tenía una carta del coronel Ruíz pidiéndole la libertad de unos presos. Conservaba además un sable y fotos que habían sido de su padre.

“Nereo Pacheco era un hombre sumamente cruel por los avatares de la vida”, agregó en dicha conversación. “Era el que le echaba vidrio molido a los presos en la comida y hacía el trabajo sucio que no podía hacer el propio Gómez”. Paradójicamente, no ocultó su admiración por el general, incluso dijo que era a quien más admiraba después del Libertador Simón Bolívar, pues lo consideraba el auténtico hombre fuerte de la historia de Venezuela.

Doris Wells y Carlos Márquez en La Fiera.
Debido al éxito que había obtenido la transmisión de La Fiera entre el público latino en Norteamérica, en noviembre de 1980 Eduardo Cortina viajó a Nueva York junto a Doris Wells y Carlos Márquez, contratados para presentarse en los teatros Palladium y Boulevard de aquella ciudad. Según Doris, Cortina fue el que logró mayores aplausos, pues puso en evidencia sus condiciones vocales e interpretó varias canciones, entre ellas Borinquén, dedicada al público portorriqueño, que despertó el entusiasmo de los espectadores. Asimismo, compró collares para regalarlos entre los asistentes, simulando a los que usaba Tobías en la telenovela.

Aunque el futuro se visualizaba promisorio, la gordura de Eduardo a tan temprana edad siempre había sido motivo de preocupación entre sus compañeros, quienes le recomendaban que siguiera una dieta más saludable. En esa época se le notaba cansado y de respiración jadeante (4), pero él nunca hizo caso a las advertencias acerca de su salud.

Cortina: problemas de peso ponían en riesgo su salud.
A finales de diciembre de 1980, Cortina viajó a Maracay a pasar las fiestas de Fin de Año junto a unos familiares. En la mañana del 2 de enero de 1981 dijo sentirse mal y, ante la gravedad de su malestar, a las 8:00 am su sobrino Ricardo Soret le llevó al Hospital Central de Maracay. La atención fue rápida, pero no hubo nada que hacer. A las 8:30 am murió víctima de un infarto fulminante al miocardio en la sala de emergencia del centro hospitalario. El sepelio se llevó a cabo el 3 de enero de 1981, luego del velatorio en su casa ubicada en la urbanización Ruiz Pineda, en Caracas.


Su temprana e intempestiva desaparición física dejó consternados a sus compañeros de trabajo, quienes le recordaban no solo como un valioso intérprete dramático, sino también como un hombre bueno y servicial, incapaz de hacerle daño a nadie.

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Fuentes consultadas:

(1) y (2). Guzmán, E. (1978). “Tobías Jurado” el brujo de La Fiera capitaliza la atención en televisión. Diario El Nacional, 30/08/1978, página B-28.

(3) y (4) Murió el actor Eduardo Cortina. Un hombre bueno con antifaz de malo. El Nacional, 03/01/1981, s/p.

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viernes, 13 de febrero de 2015

1981: un año difícil de digerir

Sello filatélico conmemorativo del XI Censo Nacional
de Población y Vivienda. Año 1981.
"Para Venezuela todos cuentan". Tal era el lema del XI Censo General de Población y Vivienda, efectuado en nuestro país el 20 de octubre de 1981. Y era verdad: para realizarlo se descartó el muestreo como método de recolección de información y se optó por inmovilizar a los venezolanos con un día de empadronamiento masivo en las ciudades. Como empadronador voluntario, mi participación en este censo se convirtió en casi una aventura.

Salí de mi casa muy temprano, carpeta y planillas bajo el brazo. El trabajo no pudo ser más duro y desalentador: allí, frente a la avenida Intercomunal Cabimas Lagunillas, principal vía de comunicación terrestre de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, se encontraba el barrio asignado, con carreteras de tierra y casas donde vivían a veces hasta más de 10 personas, la mayoría niños.

Los datos que iba recabando evidenciaban las características generales de los encuestados: algunos trabajaban de manera permanente, pero el mayor porcentaje apenas ocupaba cargos ocasionales; los servicios públicos eran deficientes y la disparidad de construcciones en las viviendas iba desde un casi rancho hasta una casa con platabanda.

La verdad sea dicha: la gente siempre fue receptiva para responder al cuestionario, especialmente si consideramos que quien transcribía la información era apenas un joven de 16 años, cursante de quinto año de bachillerato.

Luis Herrera Campíns.
No fue 1981 un año como cualquier otro. Por el contrario, diversos sucesos  hacían prever el colapso del sistema económico y social de nuestra etapa democrática. Así, un presidente cuyo lema de campaña en 1978 había sido “¿Dónde están los reales?” se vería enfrentado a la realidad de que la Venezuela Saudita de la década de los 70 había muerto y que los fantasmas penitentes de la inflación, la escasez, la corrupción y la pobreza ya dejaban de ser referencia para convertirse en cotidianidad.

Fumar ya no era una opción saludable.
Fuente: Página web Cuando era chamo.
El 1º de enero  de ese año se inició con preocupación para los dueños de las televisoras nacionales: ese día comenzó a regir el Decreto Presidencial N° 849, en el que se prohibía la transmisión por ese medio de toda publicidad comercial que indujera directa o indirectamente al consumo de cigarrillos y demás productos derivados del tabaco; esta normativa se complementaría con el Decreto Nº 996, con vigencia a partir del 1º de abril, que extendía dicha prohibición a la radio.

Formaban parte de varias medidas que el gobierno del presidente Luis Herrera Campíns aplicaría durante su gestión y que tuvieron un singular impacto para la organización del medio televisivo en nuestro país.

Las marcas de cigarrillo apelaban a
la publicidad subliminal.
Previo a la implantación de estas regulaciones, ya se habían iniciado algunas restricciones de horarios, reglamentación de ciertos comerciales y del contenido de las transmisiones de cada planta televisiva. Fue el periodo cuando se estableció que solo podrían dedicarse 15 minutos por cada hora a la publicidad comercial, incluyendo la promoción de la estación y excluyendo la identificación de la misma. Las cuñas de bebidas alcohólicas se transmitirían únicamente a partir de las 9:00 de la noche, a excepción de las de vinos y cerveza, que podrían difundirse a partir de las 7:00 de la noche. La programación de las televisoras se restringió de lunes a jueves al horario de 6:00 am a 1:00 am, mientras que de viernes a domingo no tenía límite de tiempo.

Fue la época cuando se decretó la inclusión obligatoria de la advertencia en la promoción de cigarrillos de que su consumo era nocivo para la salud. Lejos de la TV y de la radio, los chicos de la marca Belmont (♪Tucutucutucutu♫) se fueron a divertir a la playa en la pantalla grande, mientras nosotros los mirábamos con envidia desde las butacas de los cines de provincia.

Cabe recordar que la regulación de la publicidad de licores y cigarrillos sirvió de ejemplo a otros países del continente para que tomaran acciones parecidas. Aunque estos decretos fueron emitidos bajo la premisa de que el Estado debía velar por la protección y mantenimiento de la salud pública, los medios de comunicación no vieron con buenos ojos esta medida e iniciaron un prolongado veto a Luis Herrera por considerar que la decisión iba en contra de la libre empresa.

José Bardina abandonaría la botella en la ficción.
Promoción de La Zulianita. Fuente: Youtube
Sin embargo, las normas no se limitaban al ámbito publicitario. El consumo de bebidas alcohólicas y cigarrillos estaba expresamente prohibido en los programas televisivos, incluyendo las telenovelas, por lo cual el hábito de tomar una copa de brandy o whisky al llegar de sus respectivos trabajos en la ficción quedó totalmente prohibido para los protagonistas masculinos.

Menudo: la sensualidad en carne adolescente.
Portada del disco Quiero ser (1981).
Otro de los aspectos que consideró esta reglamentación fue  lo concerniente a la intervención de menores de edad en determinados espacios y la eliminación de toda aquella situación que auspiciara vicios, percepción de falsas realidades e incitación al consumismo.  Los principales afectados por esta medida fueron los integrantes del grupo puertorriqueño Menudo, cuyos integrantes adolescentes acostumbraban usar en sus presentaciones vestimentas algo reveladoras y movimientos considerados lascivos y susceptibles de corromper la virtud de las inocentes doncellas venezolanas.


La “Menuditis” comenzó en abril, con una fuerte promoción del grupo borinqueño, y había despertado un verdadero furor entre niñas, jovencitas y damas no tan mozas. Sus visitas generaban un amplio revuelo en el país, tanto así que sus integrantes —Johnny, Xavier, René, Ricky y Miguel— fueron contratados por RCTV para protagonizar la miniserie de corte juvenil Quiero ser, título homónimo de su álbum discográfico que llegaba a récords de ventas. Les acompañaba en los créditos protagónicos Caridad Canelón, un valor interpretativo en alza quien casualmente ese año arribaba a su vigésimo aniversario de trayectoria profesional y coronaba su carrera con dos estupendas actuaciones en Elizabeth y Maite, ambas con Orlando Urdaneta.

La competencia criolla a Menudo tomaría cuerpo ese mismo año con el grupo Los Chamos, lanzado desde VTV por el productor musical Luis Gerardo Tovar y el empresario José Page, entonces presidente de la empresa discográfica Velvet de Venezuela, para aprovechar la popularidad del grupo puertorriqueño. Luego, en 1982, alcanzaría mayor proyección al ser contratados por Venevisión. De allí saldrían Gabriel Fernández, quien lograría amplia proyección en México; y, más tarde, Adolfo Cubas y Carlos Baute.

Otros que se preocupaban por las limitaciones establecidas en la ley eran los productores, guionistas y directores de dramáticos, pues la actuación de pequeños actores como Amílcar Rivero, quien participaba en la telenovela Angelito, debía ser cuidada al máximo para evitar sanciones.
Guillermo "Fantástico" González.
1981 definitivamente no fue un buen año para Radio Caracas Televisión y no precisamente por estas restricciones. El 19 de enero en horas de la mañana, durante la transmisión de una cuña de refrescos, el canal 2 dejó colar algunos segundos de escenas pornográficas. A pesar de que uno de los técnicos cortó de inmediato el comercial, ya el mal estaba hecho. El canal fue cerrado por 24 horas por parte del Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC). Meses más tarde, en el programa  Fantástico de Guillermito González, se presentó el segmento  “Cuadros vivientes”, con hermosas vedettes semidesnudas decoradas con pintura corporal. Nuevamente RCTV fue sancionada por el MTC al emitir imágenes consideradas como pornográficas y su programación fue sacada del aire.

Pierina y los rumores de su matrimonio en secreto.
Seamos honestos: tampoco era que la programación de Venevisión, el principal canal de la competencia, estuviese dirigida a monjas de clausura. Eran los tiempos en que la exuberante Thelma Tixou se presentaba en Sábado Sensacional en un show no precisamente para menores de edad.

En materia de producciones dramáticas, la pequeña pantalla se reivindicó con sus televidentes, si bien fue un año irregular. Las dos grandes estrellas de RCTV intervinieron solo en miniseries de calidad: Marina Baura protagonizó la segunda parte de Gómez, junto a Rafael Briceño y Gustavo Rodríguez; y luego se alejó del medio para dedicar su tiempo a estudiar inglés en Estados Unidos. Doris Wells, por su parte, se convertía en La Comadre, de Román Chalbaud. Aunque el rating para ambos dramáticos no alcanzó números estelares, el público y la crítica reconocieron el valor de ambos trabajos. Por su parte, Mayra Alejandra y Jean Carlos Simancas estelarizaban Luisana Mía, un clásico sobre las relaciones matrimoniales y los celos escrita por Ligia Lezama, que dejó para el recuerdo la balada “Quizá sí, quizá no”, en la voz de Sabú. Pierina España se casaba discretamente con Alberto Gómez Ruíz e iniciaba su paulatino retiro de la pantalla.  

Grecia era Rosalinda.
Fuente: revista Ronda.


Fuente: Recordar es vivir:
las telenovelas 
del ayer.
Mientras tanto, una  nueva generación de bellas actrices alcanzaba estatus protagónico en los espacios estelares de las plantas televisivas. Hilda Carrero y Eduardo Serrano repetían como pareja en Andreína; Grecia Colmenares  protagonizaba Rosalinda, junto a Carlos Olivier; y Elluz Peraza acompañada de Luis Abreu trataba de llevar a flote la adaptación del cuento Urupagua, bajo el nombre de La fruta amarga, desde el canal de estado (VTV). La nota insólita la encarnaría Hazel Leal en horario vespertino, quien asumía el rol de Lady Marian en La Hija de Nadie, una improbable historia de lords y castillos ingleses junto a Javier Vidal, con Yajaira Orta en rol de antagonista y Dilia Waikarán en un personaje característico: la dama del velo.

La sorpresa del año la trajo Televisora Nacional Canal 5, quien lejos de todo pronóstico y bajo la gestión de Ricardo Tirado, inauguró el reinado de las producciones brasileñas al transmitir La Esclava Isaura en su primera versión (1976), protagonizada por Lucelia Santos, Rubens de Falco y Edwin Luisi. Además de rescatar del olvido a esta planta, abrió al público televidente una opción “cultural” que luego continuaría con otros éxitos de audiencia como La Sucesora.

Lupita Ferrer. Fuente:
revista Ronda.
Se anunciaba que Lupita Ferrer se quedaba en Venezuela para comenzar una nueva telenovela (el rumor apuntaba a Rubens de Falco como coprotagonista), pero no sería Lupita sino Flor Núñez quien se encargaría de ese rol estelar en una producción que se convirtió en el suceso de 1982, acompañada además por el borinqueño Daniel Lugo: La Bruja.

Marisela se convierte en
madre. Fuente: Ronda
Buenas nuevas se difundían para algunas damas jóvenes de la TV: Marisela Berti se convertía en madre en Puerto Rico, fruto de su unión con el cantante Chucho Avellanet; Carmen Julia Álvarez, luego de infructuosos intentos, felizmente traía al mundo a Danielita Alvarado; y nuestra primera Miss Universo, Maritza Sayalero, tenía su primer heredero con el tenista Raúl Ramírez.

A propósito de misses, 1981 fue el año insólito en que reinaron tres Miss Venezuela. La historia fue así: en mayo Irene Sáez, que portaba la banda de Miss Miranda, sustituía a Maye Brandt, cuya participación en el Miss Universo el año anterior había sido menos que discreta.  Miss Aragua, Pilín León; y Miss Distrito Federal, Miriam Quintana, ocuparon los lugares de primera y segunda finalista, respectivamente.

Irene, al estilo Barbie.
Fuente: revista Venezuela Gráfica.
En julio, Irene viajó a Estados Unidos de Norteamérica para acudir a la trigésima edición del concurso Miss Universo, celebrado en el Teatro Minskoff, en Nueva York.  El 20 de julio, la mirandina de 19 años sorpresivamente se alzó con la corona y se convirtió en la segunda en obtener esta distinción para nuestro país en menos de dos años. La llegada de Irene se convirtió en todo un suceso nacional, transmitido en vivo por las cámaras de Sábado Sensacional; entre las invitadas especiales figuraba Maritza Sayalero, Miss Universo 1979.
De las pocas fotografías de Irene en traje de baño.

Sobre esta experiencia, la miss que luego se convertiría en alcaldesa del municipio Chacao y gobernadora del estado Nueva Esparta, además de aspirante al cargo presidencial, dijo: "Me dio la oportunidad de conocer a personalidades importantísimas de la política internacional: Margaret Thatcher, Reagan, Pinochet... Visité gente sencilla de pueblos humildes... Me creció la conciencia social y el orgullo de pertenecer a mi patria...".

Ante la ausencia de Sáez, Pilín León asumiría las responsabilidades como “reina” de Venezuela. En noviembre partió hacia Londres para representar a nuestro país en la trigésima primera edición del certamen Miss Mundo, cuya final tuvo lugar el jueves 12 en el Royal Albert Hall de Londres.  Lo que nadie esperaba era que Pilín lograra coronarse frente a las otras 66 candidatas, convirtiendo a nuestro país en el primero en contar con dos reinas de belleza internacional en un mismo año.

Para León, este "fue un concurso divino. En ese tiempo no existían las escuelas de glamour ni de fogueo periodístico, como hay ahora. Cada candidata se defendía como fuera, con tal de verse bien. Osmel Sousa, hoy presidente de Miss Venezuela, era quien nos orientaba o sugería a los diseñadores y peluqueros". El regreso a Venezuela se convirtió en otro suceso nacional y la maracayera recorrió triunfante las calles junto a la pionera de los reinados de belleza internacionales, Susana Duijm, quien se había coronado en 1955.

Ante la ausencia de las dos primeras, Miriam Quintana se convirtió en la verdadera Miss Venezuela 1981, ya que fue la encargada se asumir todas las responsabilidades durante ese periodo. Así lo anunció Carmen Victoria Pérez durante la celebración del concurso en 1982 y fue Quintana quien entregó todas las bandas. Irónicamente, ella diría durante una entrevista: "Me siento la versión femenina de Pepi", refiriéndose a Rafael “Pepi” Montes de Oca, ministro de Relaciones Interiores durante la gestión de Herrera Campíns, quien asumía como presidente encargado de Venezuela durante los viajes al exterior del primer mandatario nacional.

Curiosamente, ante los negros nubarrones que se asomaban en el horizonte para las televisoras nacionales y para la economía en general, reconocidas estrellas internacionales nos visitaron casi en tumulto ese año: el cantante brasileño Nelson Ned; los españoles Raphael, Trigo Limpio y Rocío Dúrcal; la norteamericana Gloria Gaynor, ya en el ocaso de la música Disco; el pianista Richard Clayderman, cuya Balada para Adelina sonaba insistentemente por las emisoras radiales; los mexicanos Beatriz Adriana, Vicki Carr, María Félix y Cantinflas; los salseros Daniel Santos y Celia Cruz, que hacía de Venezuela su segunda casa.

Brooke Shields, aun con el eco del éxito de La laguna azul detrás de sus hombros, se presentaba bellísima, ataviada con un vestido blanco y arrullada por José Luis Rodríguez mientras, impertérrita, se mantenía con su sonrisa congelada, en el programa Fantástico. Gina Lollobrígida nos acompañaba con su magnífica madurez durante una entrega de premios en RCTV; Sidne Rome, cuya efímera carrera cinematográfica y su relación con Julio Iglesias le había brindado cierta notoriedad, también se hizo presente en Caracas, al igual que Hervé Villechaize, famoso por su personaje de Tatoo en La isla de la fantasía. Lou Ferrigno se pintaba otra vez de verde para encarnar a Hulk el Hombre Increíble en un segmento de Sábado Sensacional. Una fotografía suya, como célebre comensal del restaurant Da Guido, ubicado en la avenida Solano de Caracas, se mantendría durante varios años como atractivo para los clientes del local.

Erick Estrada, el patrullero de Chips Patrulla Motorizada; y Richard Anderson, quien interpretaba a Oscar Goldman, el jefe de El Hombre Nuclear, también se hicieron presentes desde la pequeña pantalla local.  Dos “Ángeles de Charlie”, en diferentes momentos, aterrizaban su hermosa humanidad en tierra caraqueña: Cheryl Ladd y Farrah Fawcett. Sobre esta última visita, Ricardo Peña, productor general de Sábado Sensacional, recordaba a la famosa Jill Monroe: "Era una mujer divina, para nada diva como mucha gente podía pensar. Recuerdo que la traje junto a Ryan O'Neal…aceptó vestirse de karateca y hacer una rutina de combate en artes marciales, apegado a lo que ella hacía en la serie que la lanzó a la fama".

La pareja conformada por Amanda Miguel (“Él me mintió” se convertiría en su himno de batalla) y Diego Verdaguer (La ladrona sería su carta de presentación y despedida) era seguida desde sus apariciones en Fantástico. Para no quedarse atrás, el canal del Estado traía a las estrellas de La Esclava Isaura: el malvado Leoncio (Rubens de Falco), la inocente Isaura (Lucelia Santos) y el gallardo Álvaro (Edwin Luisi).

En el panorama musical,  Doris Hernández y Pablo Schneider  obtenían premios como director, arreglista e intérprete en el Festival de Puerto Rico. Paralelamente, ese año significó la disolución de la exitosa agrupación Las 4 Monedas. Luego de un corto noviazgo, Brenda se casaba en Estados Unidos con un joven norteamericano y se marchaba para radicarse en el norte con su esposo. Gregory ya había comenzado su carrera como solista y desarrollaba varias giras en Suramérica. Así que, rápidamente, el resto de los hermanos se dedicó a sus respectivas actividades profesionales y de los hermanos O’brien hoy solo queda el recuerdo de sus canciones: Buena suerte. Para recordar a esta agrupación, un video recopilatorio de su trayectoria elaborado por Súper Sábado Sensacional:


Eduardo Cortina falleció en enero de 1981. En la
foto como Querique, en la telenovela Estefanía.
La gran actriz de radio y televisión, Olga Castillo, arribó a sus 50 años de trayectoria y fue homenajeada, como correspondía, en un programa especial en Sábado Sensacional. También la Primerísima Mirla Castellanos celebró sus 20 años de vida artística. Pero ese año también trajo consigo lamentables pérdidas para nuestra televisión: fallecen el recordado publicista y profesor Néstor Luis Negrón; el gran actor característico Eduardo Cortina, inolvidable como el brujo Tobías en la telenovela La Fiera; y la veterana actriz Aurora Mendoza, comediante de primera, recordada por su participación en Él y Ella, así como por sus roles característicos en telenovelas como Raquel, Cristina y, más recientemente, como abuela de Pilar (Doris Wells) en La señora de Cárdenas (1977).

Raiza Ruíz y Rómulo Ordóñez, capitán de la aeronave.
Fuente: blog Crónicas del Tánato.
En septiembre de ese año, se registró uno de los hechos más curiosos en los anales de la historia de nuestro país: una avioneta Cessna 207 YV-244C que cubría la ruta Puerto Ayacucho-Maroa-San Carlos de Río Negro, dentro del entonces Teritorio Federal Amazonas, chocó contra un árbol y se precipitó a tierra. Un grupo rescatista llegó al lugar del siniestro y encontró a los ocupantes de la avioneta muertos, excepto a la médico Raiza Ruiz. Rápidamente y sin mayores pruebas de por medio, los rescatistas asumieron que unos huesos calcinados en el lugar correspondían a la doctora y la declararon también fallecida. Dos días después, recibió un funeral simbólico en Caracas.

La exhumación de los supuestos
"restos" de Raiza Ruíz. Fuente: diario
Panorama.
Sorpresivamente, una semana después del siniestro, Raiza Ruiz fue localizada con vida en una aldea indígena en Agua Blanca, donde había sido tratada y mantenida saludable gracias a los métodos de curación tradicionales de esa etnia. Fue trasladada a un hospital en Puerto Ayacucho y pasó tres semanas en una unidad de cuidados intensivos. La Fiscalía ordenó entonces exhumar los restos sepultados. Lo que encontraron fue dos sacos de cal y una bolsa negra, dentro de la que había una costilla de venado y un fémur de lapa. Su historia causó sensación en los medios de comunicación nacionales. En 1982 Carmen Julia Álvarez encarnaría a la diminuta galeno en un unitario transmitido por RCTV llamado, precisamente, La tragedia de Raiza.

Así estábamos, entonces, en 1981. Sin saber cuántos éramos, con Raiza Ruíz perdida y “resucitada”, una televisión que en plena crisis nos deslumbraba con estrellas internacionales y los malos augurios rondando alrededor de nuestras cabezas.

Como empadronador, trabajé el día del censo hasta las cuatro de la tarde. Había almorzado, pero el calor imperante me produjo una indigestión. Cuando llegué a casa, al final de la tarde, me sentí muy mal. Me dolía la cabeza. Vomité. ¿Tal vez una respuesta orgánica a todo lo que había visto y vivido hasta entonces?

Casi un año después de la realización del censo, se conocieron los resultados: Éramos 14.516.735 venezolanos para ese momento. De 2 millones 710 mil  862 hogares registrados, un millón treinta mil se encontraba bajo el límite de la pobreza crítica.

Gustavo Dudamel. Fuente: diario Panorama.
El Nacional anunció en primera
plana la muerte de Betancourt.
Llama la atención que el 28 de septiembre de 1981 falleció en Nueva York el expresidente Rómulo Betancourt, a quien durante muchos años conocimos como el Padre de la Democracia venezolana. Casualmente, 1981 también fue el año en que nació en Barquisimeto, estado Lara, el afamado director de orquesta Gustavo Dudamel, quien surgiera del Sistema de Orquestas Nacionales dirigido por el maestro Abreu. A pesar de nacer en lo que hoy es llamada la Cuarta República, tanto el Sistema como Dudamel pasean su inigualable talento musical por el mundo como ejemplo del “Hombre Nuevo” creado por la llamada Revolución Venezolana.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Más que bella, Linda...Olivier

Linda Olivier. Fuente: revista Encuadre No. 62
A pesar de su amplia trayectoria en el cine, la radio, el teatro y la televisión en Venezuela, el nombre de Linda Olivier ha cedido espacio al de su hijo Carlos Olivier. De allí que nos encontramos ante el típico caso de “La mamá de…” que opaca su brillo profesional ante las nuevas generaciones.

Su nombre real es Elizabeth de la Concepción López Hurtado y nació el 17 de febrero de 1929. Poca es la información disponible acerca de sus inicios en el mundo del espectáculo, pero sí es conocido que su debut cinematográfico se produjo en los inicios de los años 50, donde desarrolló una carrera breve. Formó parte de dos clásicos del cine de la época: Flor del campo (1951), de José Giaccardi, protagonizada por Elena Fernán y Alfredo Sadel; y Venezuela también canta (1951), comedia musical dirigida para Bolívar Films por Fernando Cortés, con Luis Salazar, Mapy Cortés y Héctor Monteverde.

El 26 de enero de 1952 nació su hijo, Carlos Raúl, producto de su matrimonio con Manuel Raúl Fernández Álvarez, de nacionalidad española. Años después, Carlos brillaría con luz propia en la televisión venezolana, en una carrera que iniciaría a finales de la década de los 60 y para la cual adoptó como nombre artístico Carlos Olivier.

Linda fue una de las pioneras de la televisión en nuestro país, donde formó parte del elenco de Televisa YVLV-TV Canal 4, la primera televisora comercial de Venezuela, inaugurada el 30 de mayo de 1953 por el general Marcos Pérez Jiménez, a la fecha presidente de la República. Allí intervino en Los casos del inspector Nick (1953), seriado escrito por Alfredo Cortina.

También fue una de las invitadas especiales, junto a Zoe Ducós, en la comedia costumbrista Caracas hace 50 años, escrita inicialmente por Alfredo Cortina y luego por Antonio Reyes. La serie, transmitida los viernes a las 8:00 pm, evocaba aquella Caracas antañona, en la cual Manuel Ángel Rojas “Rojitas” interpretaba a Don Severiano Rubirosa, un entrometido boticario en cuyas peripecias le acompañaban Elvia Zapata, Isabelina Zapata, Carmen Mendoza, Reina Hidalgo, entre otros actores cómicos de la época.

Aldo Monti y Linda Olivier en la Madonna de las siete lunas.
 Fuente: revista Encuadre No. 71
Su labor profesional fue consolidándose en el nuevo medio, donde fue ganando figuración como primera actriz en producciones como Señora Avispa, de la escritora Inés Rodena, que estelarizó junto al actor cubano Manolo Coego; y la Madonna de las siete lunas, acompañada por Aldo Monti, entre otras.

A finales de los 60, la actriz había tomado un receso en el mundo del espectáculo para dedicarlo a su vida familiar, pero en 1971 se anunciaba su regreso al ser incorporada a la plantilla artística de Radio Caracas Televisión. Ya había entrado en su madurez, pero a pesar de sus 42 años, el diario Panorama destacaba que “Linda Olivier—haciendo honor a su nombre—se conservaba estupendamente” y se preparaba a reaparecer muy pronto en los espacios dramáticos de la planta televisiva de Bárcenas.

Pierina España y Linda Olivier en Estefanía (1979)
Fuente: revista Encuadre.
Efectivamente, en 1972 participó en las novelas Sacrificio de mujer, protagonizada por Doris Wells y Raúl Amundaray; y en La doña, con Lila Morillo en rol estelar. En 1979, interpretó a la madre de José Luis Rodríguez en Sangre Azul y en 1980 encarnaría a la doméstica Marta en Natalia de 8 a 9, junto a Marina Baura y Gustavo Rodríguez. En el video se puede observar su actuación en el primer capítulo de esta telenovela:


Paralelamente, su hijo Carlos iba consolidando su carrera como actor. En 1968 había tenido su primera aparición en la TV en la novela Historia de Amor y luego obtendría diversos papeles en El prisionero de Zenda, El Hombre de la Máscara de Hierro, así como en las miniseries La Dama de las Camelias y Sor Campanita.

Carlos Olivier como El Guácharo II en Estefanía
  
(1979).   Fuente: regnonovelas.altervista.org
En la década de los 70, Carlos tendría participación constante en varias producciones clásicas de la época, siempre en roles secundarios: La indomable, La italianita, Residencia de Señoritas, Alejandra, Sonia, El Ángel Rebelde, La señora de Cárdenas y Piel de Zapa. Protagonizaría la miniserie El día que se terminó el petróleo, de José Ignacio Cabrujas; pero su gran oportunidad llegó al reemplazar a José Luis Rodríguez en el rol de El Guácharo en la exitosa Estefanía (1979).

Carlos Olivier y Mayra Alejandra
en Leonela. Fuente: diario
Últimas Noticias.
Los 80 se convirtieron en la década de la consagración protagónica de Carlos Olivier, cuando interviene en Leonela (1983), con el controversial personaje de Pedro Luis, el violador redimido a través de la paternidad que lucha por el amor de Mayra Alejandra.  Ya se había graduado como médico, profesión en la cual se especializaría en homeopatía y acupuntura.

Linda Olivier disfrutaba y compartía los éxitos alcanzados por su hijo. El 28 de septiembre de 1983, visitaba Maracaibo para la inauguración del Teatro 5 de Julio. Formaba parte de la Compañía de Guillermo González, con la cual estrenó en la capital zuliana la obra de humor picante Con mi mujer no puedo. Protagonizaban Carlos Olivier y Lucía Sanoja, acompañados por los actores Gerardo Marrero, Patricia Toffoli y César Granados (Bólido).

Fuente: diario Panorama, 28/09/1983, p.50
Poco a poco, fue distanciándose cada vez más del mundo artístico y una vez retirada, pasó a ocuparse de una tienda en el Centro Empresarial Macaracuay. La actriz de televisión (hoy alejada de la pequeña pantalla) Mirna Rodríguez guarda un grato recuerdo de ella durante esa época: “…la veía todas las tardes cuando iba a la panadería del mismo centro, amable y sencilla… desde mi punto de vista, el rostro más bello de la TV venezolana”.

Sin embargo, en 2004 su nombre pasó a ser mencionado en la prensa sin alusión a sus méritos profesionales, en un incidente que ponía en entredicho la paternidad de su hijo. En mayo de 2004, Mario Suárez declaró al diario zuliano Panorama (1): “No solo soy padre de Nora, también lo soy de Mario Luis y Gustavo Eduardo…y…cáete para atrás: Carlos Olivier, el actor, es mi cuarto hijo. Su mamá es Cinthya Olivier, actriz y escritora, una mujer muy talentosa y extraordinaria”. Al parecer, la edad y la memoria le jugaron una mala pasada al cantante folclórico, ya con 78 años de edad, pues no solo confundía el nombre de la actriz sino que además aseguraba que ella estaba residiendo en Miami.

Fuente: diario Panorama, 02/05/2004, página 2-12
Al ser consultado por el periódico para corroborar la información, el propio Carlos Olivier, luego de varias carcajadas, respondió: “Lo que pasa es que Mario Suárez me quiere como un hijo y siempre decimos que él es mi papá y yo soy su hijo y que los hijos de él son mis hermanos…pero no es que él sea mi papá verdadero. No es mi padre biológico. Mi papá se llama Raúl Fernández. Pero, bueno, ¡qué maravilla que él me considere como su hijo! ¡Imaginate tú!”.


Quien no lo tomó con tanto humor fue Linda. Desde Caracas y ante el requerimiento del periodista Luis Aguirre, se mostró inicialmente un poco confundida con la situación e incluso manifestó que creía a Suárez difunto. Sin embargo, al reiterarle las declaraciones del cantante, reaccionó disgustada: “Dígale a ese señor que está completamente loco y que deje de faltarme el respeto” (2).

Carlos y Linda en la entrega de un premio. Fuente: página de
Facebook En honor a Carlos Olivier.
Al preguntársele si había existido en el pasado alguna relación amorosa o de amistad entre ella y Mario Suárez, expresó que no lo conocía, “sé quién es porque lo oía cantando en los hoteles a los que iba con mi esposo, Manuel Raúl Fernández Álvarez, el verdadero padre de mi hijo…”. Aclaró que luego de su primer matrimonio, estuvo casada con el profesor Alejandro Irazábal, quien terminó de criar a Carlos cuando su marido falleció, pues el niño solo tenía tres años.

“… A Mario solo lo llegué a ver como artista. Si él sigue hablando esas ridiculeces, lo voy a demandar por difamación. Soy capaz de someter a Carlos a pruebas de ADN”, agregó enfática.

No hubo necesidad de tales exámenes. Mario Suárez afirmó que en su próxima visita al Zulia aclararía todos los detalles, pero no se volvió a mencionar más el asunto, por lo menos en la prensa. Eso sí, señaló al periodista: “Bueno, dile a Linda que yo quiero a Carlos como un hijo, porque sé que es así y más nada”.

Linda en el personaje de Marta en la telenovela
Natalia de 8 a 9 (1980).
A partir del año 2003, el productor y locutor Alberto Cimino, a través de la División de Dramáticos de la productora nacional independiente El Mundo del Espectáculo, había iniciado el rescate del género de la radionovela y adaptó varios clásicos literarios venezolanos y universales a este medio. Uno de ellos fue la Divina Comedia, estrenado en 2005 y que significó el regreso de Linda a la radio.

Carlos Olivier en 2006, cuando grababa la novela
Los Querendones. Fuente: diario Últimas Noticias.
La repentina muerte de Carlos el 22 de enero de 2007 a causa de un ataque cardíaco se convirtió en un golpe terrible e inesperado. El actor, quien tenía 55 años, había logrado traspasar la barrera de la edad gracias a su versatilidad y continuaba en roles protagónicos, algunos muy exitosos como Aquiles Millán, en la telenovela Contra viento y marea (1997); así como el más reciente, Erasmo Grimán, en Los Querendones (2006), transmitidas ambas por Venevisión.

Poco después, Linda anunció en el programa Portada’s el inicio de la creación y puesta en marcha de un instituto en el que las personas que padecen de esclerosis múltiple, fueran o no pacientes de su hijo, tuvieran acceso a la información médica, tratamientos y medicinas para atender este mal.

Aunque no era información muy divulgada, desde los 18 años Carlos Olivier padecía de esta enfermedad degenerativa, la cual no lo había limitado para alcanzar sus sueños profesionales. Varias compañeras de trabajo, al momento de su deceso, comentaron su disposición a trabajar a pesar de este padecimiento físico. "Fue muy valiente, nunca se quejaba de sentirse mal. Siempre estaba echando chistes, alegre, increíble. Muy especial", dijo al diario El Universal Mayra Alejandra, su coprotagonista en Leonela y Miedo al amor.  Nohelí Arteaga, con quien compartió El país de las mujeres y la obra de teatro Y nos seguimos queriendo, también destacaba su fortaleza: "Haber trabajado con él, no es porque haya muerto, siempre fue un aprendizaje. Sabíamos que sufría una enfermedad degenerativa pero era su empeño por salir adelante, no tenía ningún impedimento”, algo que reiteró Daniela Alvarado: "Era asombroso, si un día se sentía mal, al día siguiente aparecía. Era como si se dijera: 'esto no me va a vencer'".

Uno de los rostros más bellos de la televisión venezolana.
Fuente: publicación 25 años de RCTV. Cortesía Rafael González
Rangel.
En septiembre de ese mismo año, Linda retomó momentáneamente su carrera para acompañar a Astrid Carolina Herrera en la miniserie radial La llorona, con libreto de Carlos Alonso, transmitida a través de la emisora 94.9 FM.  En el elenco figuraban las voces de destacados actores y actrices como Nohely Arteaga, Mark Tacher, Asdrúbal Blanco, Lourdes Valera, Cristina Obin, Henry Soto, Chony Fuentes, Enrique Ibáñez, Elisa Escámez, Erick Noriega, Jorge Palacios, Mirtha Borges y Eliseo Perera.

En el 2008, la Fundación Amigos de la Cultura Urbana presentó el libro Amores Públicos II, escrito por Ricardo Tirado, en el cual se presentaba una semblanza de quien fuera pionera de nuestra televisión, junto a otros destacados personajes del mundo del espectáculo nacional. Poco o nada se ha sabido de Linda Olivier desde entonces.
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(1) Martínez, N. y Aguirre, L. (2004). Mario Suárez: “El actor Carlos Olivier es mi hijo biológico”. Diario Panorama, domingo 02/05/2004, cuerpo Tendencias dominical, página 2-12.

(2) Aguirre, L. (2004). Polémica por la paternidad de Carlos Olivier. Diario Panorama, lunes 03/05/2014, cuerpo Vivir, página 2-6.