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lunes, 25 de julio de 2016

Retrochismes…o dime qué fue lo que dijiste

Lupita Ferrer, Primera Dama

Lupita, de muy buen ver, pero algo miope.
Fuente: Grupo de Facebook Televisión
y Cine en Retrospectiva.
En 1967, José Martín comentaba en su columna Telechismes (Diario Panorama) acerca de la entrega de El Mara de Oro en Caracas. Destacaba la presencia de la actriz Peggy Walker, quien anunciaba su retiro momentáneo de la TV; así como de los animadores Franklin Vallenilla, acompañado por Gilberto Correa.

Muy emocionado, Martín señalaba: “Inmediatamente (y lo mejor) la encantadora y siempre bella Lupita Ferrer. La maracucha llegó acompañada por su señora madre, que también nos resultó encantadora. No sabemos la causa porqué ciertos periodistas la han tomado contra esta señora y su bella hija. Su adorable hija… ¡Qué bella es Lupita! Aunque un poco miope. Pero de todas formas ahora sí es verdad que pueden considerarnos sus verdaderos amigos…¡y quién no…! Y saben una cosa: esta muchacha puede resultarnos la primera dama de la República, si las elecciones primarias o secundarias no dicen otra cosa. Y no nos pidan explicaciones, pues nosotros no nos metemos en política”.

¿Qué, Lupita Primera Dama? ¿Con quién andaba de novia la actriz en esa época para que el columnista pudiera hacer esta afirmación? Una incógnita pendiente por develar.

Los humos subidos de Mirla

Nuevamente, en la columna Telechismes, de José Martín (Diario Panorama, 1967) se aseguraba que la vocalista Mirla Castellanos “tiene que bajarse de la nube en que está subida: la pava está de una pedantería que asombra, sin acordarse para nada que si bien es cierto que ella está en primer plano, no es menos cierto que hay en el patio otras tan buenas  que en nada desmeritan. No perder de vista a la bella Mirtha, que está cantando como los ángeles y por si fuera poco muestra su encantadora simpatía, mientras Rosa Virginia Chacín exhibe su distinción y elegancia, aunada a una preciosa voz y depurado estilo. Así que no se justifica que Mirla ande con la nariz para arriba y menosprecie la calidad de sus compañeros, tanto actores como cantantes”.

En esa década, ya había grabado seis discos: Cante con Mirla (1961), Así es Mirla (1962), Mirla solamente Mirla (1963), Dominique (1964), Mirla Castellanos (1964) y Y volvamos al amor (1965). En 1967 lanzaría dos larga duración con su sello Velvet: La nueva Mirla e Imprévu (Cantando llega el amor), el cual hacía alusión a un perfume femenino de moda en esa época, mientras que el subtítulo se refería a la serie televisiva en la que participaba junto a Mirta Pérez y José Luis Rodríguez.

Sin embargo, aún sus mayores éxitos estaban por venir,: su participación en los festivales de San Remo (1968) y Benidorm (1969), donde triunfó con "Ese día llegará", de Manuel Alejandro, Luego vendrían otros festivales en el ámbito local e internacional, en los que siempre destacó. Las décadas de los 70 y los 80 serían su consagración definitiva como La Primerísima de Venezuela, un apelativo que le endilgó Ricardo Tirado y que popularizó el gran Renny Ottolina.

No sabemos si los supuestos "humos" que manifestaba la intérprete eran ciertos. Lo que sí es verdad es que aún hoy día, a Mirla Castellanos se le recuerda como una de las mejores cantantes de nuestro país. Y a Mirta y Rosa Virginia Chacín, también. Por cierto, Mirta y Mirla han compartido escenario más de una vez, en su espectáculo "Véanlas antes que se mueran". Todavía no hablan de retiro de los escenarios.

Prácticas de rating

De izquierda a derecha: Guillermito González, Rafael
Briceño, Agustina Martín, Zulma Saady, Raúl
Amundaray, Manuel Poblete, Amalia Pérez Díaz y
Dante Carle, parte del elenco de El Derecho de Nacer.
En marzo de 1967, comentaba Reyna en el diario Panorama (columna Los artistas y yo): “Radio Caracas Televisión no halla cómo quitarle sintonía a CVTV. Lo último que han hecho es cambiar el horario del “Derecho de Nacer” coincidiendo con el de “La Gata”. Dicha planta televisora como que no se ha dado cuenta que ya “El Derecho de Nacer” ha perdido toda la sintonía que tenía cuando comenzó”.

La afirmación de la columnista no dejaba de ser temeraria y falsa. Si bien La Gata, con Peggy Walker y Manolo Coego, rendía excelentes números de audiencia a la Corporación Venezolana de Televisión (CVTV, hoy VTV), El Derecho de Nacer es una de las producciones dramáticas más largas y con mayor éxito producidas en nuestro país, tanto por los numeritos de rating como por el impacto en el público. De hecho, fue la primera en transmitirse en capítulos de una hora de duración y se ganó a pulso el récord de la telenovela más larga en nuestra pequeña pantalla: dos años, dos meses, ocho días y dos horas, hasta que Por estas Calles en 1992 le quitó el título por escasos 19 días.

Raúl Amundaray se convirtió en una estrella gracias al personaje de Albertico Limonta y la aparición de Zulma Sady (Mamá Dolores en la trama) junto a su "hijo" generaba oleadas de emoción. Conchita Obach era la pareja de Amundaray y la frase "¿Ya Don Rafael habló?" se popularizó entre los venezolanos de la época.

A principios del presente siglo, Raúl recordaba esos momentos para el diario Tal Cual (11/06/2001): "Mi personaje era de locura.Yo tenía 24 años y era el Servando y Florentino de ese entonces. Las reacciones en la calle, en los recitales, donde varios personajes del elenco y yo participábamos, y en las giras eran impresionantes. Guardo grandes recuerdos, sobre todo la vanidad pasajera y la idolatría". Como vemos, Reyna erró totalmente en sus vaticinios.

Todas contra Marina


Marina Baura: algo más que Julia Pérez.
Fuente: Grupo de Facebook Televisión
y Cine en Retrospectiva.
En 1970, Panorama anunciaba el inminente estreno de La Virgen Ciega con estas palabras: “Parece que la tormenta pasó ya por Radio Caracas Televisión con motivo de la entrada al canal de la primerísima estrella Marina Baura y que todo ha vuelto a la normalidad. Al menos ya está escogido el elenco de La Virgen Ciega y todas aquellas que se las echaban de grandes figuras, que gritaban no poder ser jamás segunda de Marina Baura, quedáronse mirando para “San Felipe” por cuanto el elenco es de primera categoría, cónsono con su prestigio artístico.”

El o la comentarista precisaba: “Ahora que todo ha pasado nos preguntamos: ¿acaso ellas―a excepción de Doña Eva Moreno que es toda una señora actriz― no han sido siempre unas segundas de Marina Baura? Segundas, por cuanto ella por el survey ha sido la primera. Segundas, por cuanto en ningún momento han logrado protagonizar ―y si alguna lo hiciera, fue sin ningún éxito― una novela de nuestra televisión. ¡Lo mismo hicieron con Lupita Ferrer! Y dónde está ahora Lupita. Muy por encima de todas ellas. Entonces, ¿por qué tanta pretensión?”.

Oscar Martínez: un señor actor.
La nota continuaba contando que Marina Baura, al finalizar “Lisa…mi amor” estaría en los estudios del canal 2 y “junto a ella un grupo de estrellas de valor: Hilda Vera, siempre y en todo momento una gran actriz; María Teresa Acosta, una característica incomparable; José Jordá, buen actor de carácter; Rafael Briceño, de gran éxito antes y ahora no solo en la TV sino en el teatro y la radio; Arturo Calderón y como es de conocimiento público, haciéndole pareja a la extraordinaria Marina el popular actor venezolano Oscar Martínez, quien tendrá una buena oportunidad para destacar con innegables méritos”.

El autor de la nota auguraba un nuevo éxito para Marina Baura “porque sabrá lucirse como sólo ella sabe hacerlo y porque sus compañeros harán que en todo momento se sienta bien respaldada. En el arte, máximo cuando se trata del prestigio de quien ha sido orgullo patrio, no deben existir fronteras de odio. Y el ejemplo que acompañará a Marina Baura estará por encima de todo eso, porque repetimos: no son figuras improvisadas. Son unos auténticos profesionales”.

La última frase resultó una verdad como un templo. Hoy en día Marina es recordada como la gran señora de la televisión venezolana.

Bardina… ¿pasado de moda?

De haber leído los comentarios de Panorama, no
hubiese sido de extrañar que Bardina se dedicara
a la bebida. Fotograma de La Zulianita (1977)
En 1973, Orlando Bohórquez comentaba en su columna “De aquí, de allá, de todas partes” (Diario Panorama, 30/09/1973): “Parece ser que José Bardina, quien estaba siendo considerado el primer galán de la televisión venezolana, pasará a formar filas en los del montón; día a día pierde popularidad. Otras dos o tres novelas  más y estará terminado todo para él”. La comentarista Reyna coincidía con esta apreciación.  El mismo día, en el mismo diario, señalaba: “José Bardina está pasando ya de moda. Siempre lo mismo. Siempre lo mismo. No mejora nada. Y hay muchos “galancitos” que están dando la hora. Además, el público pide renovación. Caras nuevas”.

José Bardina y Marina Baura: una Lucecita
en Venevisión.
José Bardina se había ganado la simpatía popular con el personaje de la serie de aventuras El Halcón (1965) y había participado en la telenovela Madres solteras (1965), protagonizada por Jorge Félix y Amelia Román, en la que estrenaba como pareja a Marina Baura. En 1967 protagonizó uno de los grandes éxitos dramáticos de ese año: Lucecita, de nuevo junto a Marina, con quien haría la primera versión de La señorita Elena (1968), luego Rosario (1969) y Lisa, mi amor (1970), todas triunfos para Venevisión. Pero su mayor momento de gloria lo alcanzaría en 1971 con Esmeralda, donde haría una de las parejas más exitosas junto a Lupita Ferrer. Ella sería su coprotagonista en Me llamo Julián, te quiero (1972) y María Teresa (1972).

Lupita y Bardina: una pareja memorable. Fuente:
Foro Recordar es Vivir. Las Telenovelas del Ayer.
El éxito de Bardina se demostraría que no estaba en su contraparte femenina: en 1973 interpretaría a los gemelos Rolando y Juan en la exitosa novela de Delia Fiallo Peregrina, junto a Rebeca González. Con ella haría mancuerna de nuevo en La Otra (1973), con Claudia Islas como villana; y en Una muchacha llamada Milagros (1973).

Los vaticinios demostraron estar errados. Por ello, un año más tarde, Gui-san-ger (Diario Panorama, 27/10/1974) pedía que Lupita Ferrer regresara a trabajar con José Bardina: “Es la pareja ideal y la que está vendiéndole a Venevisión todas sus telenovelas en el extranjero. Es la pareja más premiada de toda América Latina y en Chile, Argentina, Panamá, México, Estados Unidos, está ocupando los primeros lugares de sintonía”.

Boves, nada constructivo

Gustavo Rodríguez: un Boves muy
convincente. Fuente: Archivo RCTV.
La columnista Rosalinda (Mensaje a Radio Caracas Televisión, Panorama, 27/10/1974), ante el anuncio del rodaje de Boves, el Urogallo, comentaba: “…si como el libro está bien en su hora y tiempo, no nos parece lo más indicado para la televisión: primero porque es muy difícil adaptar y como es historia no es nada constructivo ni edificante lo que allí acontece; al contrario, nos muestra todo lo abyecto que puede ser un hombre cuando se le da alas dentro de sí sus instintos primarios. Es innegable que todo ello forma parte de nuestra peripecia histórica y que conocer la misma es cultura, pero repetimos, nos parece bien para la lectura, no para revivir en la televisión tantas y tantas tropelías”.

Recomendaba Rosalinda ofrecer “algo menos amargo” con su dosis de frivolidad, por ejemplo, Ifigenia, de Teresa de la Parra.

Los temores de la columnista demostraron ser infundados. No solo Boves, el Urogallo se convirtió en una excelente producción dramática y en un triunfo para RCTV y Gustavo Rodríguez, sino que además tuvo el respaldo de crítica y público. Ifigenia también se produciría cinco años después, en una telenovela corta de muy buena factura, donde se lució Amanda Gutiérrez en uno de sus mejores papeles en VTV. Cuando hay calidad, siempre se ha dicho, vale la pena tomar riesgos.

Roban a La Chica del Tiempo

El 11 de febrero de 1976, el diario Panorama (p.27) informaba que Inés Sancho Fernández  “La Chica del Tiempo” había recibido la visita de los delincuentes: en horas de la madrugada, los hampones se habían introducido en el establecimiento comercial Parador Eléctrico, propiedad de Sancho, el cual se encontraba situado en el Pasaje Zingg, en Caracas. Tras forzar la puerta de entrada del negocio, los malvivientes procedieron a llevarse numerosos objetos valorados en miles de bolívares, toda una fortuna para esa época.

Inés Sancho, acompañada por el equipo de El
Observador (1975): Guillermo Vílchez, Eladio
Lárez y Antonio José Marcano. Fuente: Libro
"25 años de RCTV".
Para el público actual, el nombre de Inés Sancho es desconocido. Sin embargo, para mí era una espectacular rubia de hermosos ojos verdes que anunciaba el Orange Crush en una publicidad de principios de los años 70. Ella me recibía diariamente cada vez que iba a comprar barajitas en el abasto El Águila, ubicado en el barrio Las Cabillas (Cabimas, Zulia), donde residía a los siete años.

Pero seamos justos: Inés Sancho tuvo una respetable trayectoria en los medios televisivo y radial venezolanos desde finales de los 60 hasta casi terminar los 70, cuando se retiró. La historia es muy sencilla: Ella fue la primera Chica del Tiempo que conocimos por estos lares.

Según Andrés Feo Antoni (1), a fines de la década de los 60, "RCTV pasaba por serios problemas económicos dado el éxito obtenido por Venevisión con la producción de programas a muy bajo costo pero que lograban alta sintonía, especialmente en los sectores populares".  En esa época la Creole Petroleum Corporation emitía El Observador Creole, el cual era patrocinado y producido por esta transnacional petrolera. La situación económica producto de la competencia hizo que el canal eliminara la venta de este tipo de espacios y produjera con medios propios su noticiero. Feo señala que "en consecuencia, el Observador Creole pasó a llamarse El Observador Venezolano [...]; con esta nueva imagen [...] fue conducido en sus inicios por Eladio Lárez, a quien acompañó Antonio José Marcano y 'La Chica del Tiempo', Inés Sancho".

En 2007 Helena Poleo, la hija de Inés con el periodista Rafael Poleo, recordaba cómo ingresó su madre a la televisión venezolana en el artículo "Una historia personal entrelazada a la de RCTV", publicada en El Nuevo Herald:

"El año era 1969 y mi papá, Rafael Poleo, era jefe de prensa del canal. Mi mamá, Inés Sancho, fue a parar frente a las cámaras de RCTV prácticamente por casualidad. Ella acompañaba a una amiga a una entrevista de trabajo en el canal, cuando la descubrió Renny Ottolina, el legendario locutor y productor de la emisora. Ottolina la convenció a hacer las pruebas para el noticiero de RCTV, El Observador. Para su sorpresa, mi mamá fue contratada como la primera locutora del canal, y se convirtió en la primera mujer en dar el estado del tiempo. De ahí en adelante, fue conocida como la Chica del Tiempo."

Aunque Inés no continuó la carrera de periodismo, le confesaría a Helena desde España, donde reside actualmente, que su etapa en esa estación televisiva "fue una de las épocas más felices de mi vida". Según Poleo, "el cierre de RCTV le ha recordado muchos bellos momentos vividos detrás y frente a las cámaras. 'Siento un gran dolor y más que nunca me siento parte de la gran familia de Radio Caracas Televisión', me dijo".

En momentos como esos, digo yo, tal vez el robo de su negocio en la Caracas de la Venezuela Saudita de los años 70 ni siquiera pasó a formar parte de algún borroso recuerdo.

Fuente consultada:

Feo Antoni, A. (2015). Construyendo la imparcialidad. Análisis descriptivo de la producción noticiosa de los noticieros de Televen. Tesis de grado de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello.

miércoles, 6 de julio de 2016

1976: El año del Dragón de Fuego...y del Gato

«En una mañana como de una película de Bogart
en un país donde el tiempo marcha hacia atrás
vas paseando entre el tumulto como Peter Lorre 
contemplando un crimen
Ella sale del sol en un vestido de seda que fluye
como una acuarela en la lluvia
No te molestes en pedirle explicaciones,
solo te dirá que llegó
en el año del gato»

Al Stewart

En la milenaria cultura china, el dragón es una criatura de origen divino de gran poder y de buena fortuna. Por ser un animal que puede atravesar el cielo y la tierra, simbólicamente también se le asocia con los cambios radicales.

Si atendemos a los oráculos del horóscopo chino, en los años dominados por esta bestia mítica los éxitos y los fracasos resultan magnificados. Aunque en líneas generales se visualizan con buenas expectativas, el año del Dragón de Fuego es especialmente temido, ya que hace más estragos que los dragones de los otros elementos (madera, agua, tierra y metal).

Según tales predicciones, estos periodos se caracterizan por grandes cambios, pues se encuentran marcados por muchas sorpresas y por sucesos naturales violentos. Bajo estos supuestos, la atmósfera cargada de electricidad que crea el poder del dragón afecta a todas y cada una de las personas. Así, en el mundo entero se producirían estallidos de mal genio, que se verían reflejados en alguna rebelión personal o colectiva, real o imaginaria, contra las restricciones establecidas.

En el último año del Dragón de Fuego —registrado entre el 31 enero de 1976 y el 17 febrero de 1977— figuraron hechos históricos resaltantes; por ejemplo, se produjo la reunificación de Vietnam del Norte y del Sur; y el arribo de la nave norteamericana Viking 1 al planeta Marte.

En Venezuela, 1976 se inició con una importante transición: el 1 de enero la empresa estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), creada el 30 de agosto de 1975, asumió formalmente la responsabilidad de extraer y refinar el petróleo venezolano, consolidando de esta manera la nacionalización del sector de hidrocarburos en nuestro país.

El acto fue conducido por el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, quien pronunció un discurso desde el pozo Zumaque I, lugar del reventón de 1914. Como resultado inmediato las empresas transnacionales que antes explotaban el crudo (Shell, Creole, Mene Grande Oil Company, entre otras) fueron convertidas en filiales de PDVSA, gerenciadas totalmente por venezolanos. Nacieron las empresas Lagoven, Maraven, Deltaven, Meneven y otras nueve más, con lo que se iniciaba una nueva era en la explotación de la industria petrolera local.


El año anterior yo había vivido muy de cerca los cambios originados por la nacionalización petrolera, aunque de una manera distinta. Estudiaba quinto grado en una escuela para hijos de los trabajadores de la nómina mayor de la Creole. Esta tenía la particularidad de que en ella compartían estudios venezolanos y norteamericanos en áreas físicas completamente distintas dentro del mismo plantel: en un ala, los jovencitos “gringos” se formaban en su idioma natal, bajo su propio sistema de estudios, sin el rigor de vestir un uniforme; en la otra, los criollos asistíamos uniformados —pantalón azul de jean y camisa blanca los varones, jumper azul con camisa blanca las niñas— atendiendo a los criterios impuestos por nuestra Ley de Educación.

En septiembre de 1975, justo después del decreto de creación de PDVSA, los gringos abandonaron nuestra institución y fueron reinstalados en una ubicada en Las Morochas, Ciudad Ojeda. Para mi sorpresa, el nuevo año escolar nos recibió con montones de textos en inglés, apilados en el patio de juegos del colegio, destinados al desuso. Ya podíamos cantar el himno nacional al iniciar la semana sin compartir las notas de The Star-Spangled Banner ('La bandera tachonada de estrellas') y el juramento de los estudiantes norteamericanos. Ya no más compartir espacio en el patio de juegos ni en los autobuses que nos transportaban a casa. Próximo a cumplir los 11 años, los ajustes que se suscitaban a mi alrededor eran percibidos como si de un rompecabezas se tratara.

En ese año, el mundo de la aviación recibió con beneplácito el arribo del Concorde. El 21 de enero la aerolínea francesa Air France inauguró el servicio comercial de estos modernos aviones supersónicos destinados al transporte de pasajeros; tres meses más tarde, específicamente el 9 de abril, el Concorde comenzó a cubrir la ruta directa París-Caracas con frecuencia de un vuelo semanal. El servicio estuvo operativo hasta el 27 de marzo de 1982.


Los hechos ocurrían con una rapidez asombrosa, aunque en mi mente infantil no tuviese mucha importancia la visita histórica del Secretario de Estado de USA, Henry Kissinger —“ajedrecista planetario del imperio”—, quien el 16 de febrero arribaba al país como parte de una gira a Centro y Sur América, con una propuesta para la reducción de las fricciones políticas teniendo al petróleo como tema principal del diálogo.

Titular del diario Panorama sobre el caso Niehous
A pesar de que la guerrilla urbana había sido apaciguada, aún persistían peligrosos focos de lucha. El viernes 27 de febrero, el grupo Comandos Revolucionarios secuestraba a William Niehous, empresario estadounidense y vicepresidente de la transnacional Owens-Illinois. Un comunicado enviado a José Emilio Castellanos, reportero de sucesos del diario El Nacional, en Caracas, expresó claramente la intención de la privativa de libertad del industrial: «No cobraremos rescate. Será ejecutado. Lo consideramos enemigo de Venezuela».

Poco a poco se dieron a conocer los nombres de los presuntos responsables. Entre los implicados se mencionó a Carlos Lanz; Fernando Soto Rojas, quien huyó a Francia; y a José Aquino, tiroteado en el sitio del rescate tres años más tarde. Fueron detenidos además Mirelis Pérez Marcano, Salomón Mesa, Fortunato Herrera, Iván Padilla y David Nieves, quien luego fue indultado para que asumiera una diputación en el Congreso en 1978.

Jorge Rodríguez, padre
En medio de las investigaciones relacionadas con el secuestro, el 20 de julio fue detenido por agentes de la DISIP el dirigente estudiantil y secretario general de la Liga Socialista Jorge Rodríguez quien murió en reclusión cinco días después, luego de ser torturado. El entonces Ministro de Relaciones Interiores, Octavio Lepage, lamentó el suceso e inició investigaciones sobre el repudiable hecho. Arístides Lander, director de la Disip, y otros tres funcionarios, debieron responder ante la justicia por este asesinato.

En 1979, Niehous fue rescatado y regresó a Estados Unidos donde en una rueda de prensa declaró: «No quiero saber más nunca de Venezuela». Murió en 2013, a los 82 años. En cuanto a los presuntos responsables del hecho, aunque han ejercido funciones de poder en los últimos 14 años, ninguno ha hablado del secuestro excepto Carlos Lanz, quien escribió el libro El caso Niehous y la corrupción administrativa (1979).

Por esa época de alta conflictividad política mundial, el terrorismo mostró sus afilados colmillos en varios episodios sangrientos. El 4 de julio, las Fuerzas de Defensa de Israel realizaron la Operación Entebbe, en la que resultaron muertos cuatro terroristas palestinos que mantenían cautivos a 105 rehenes israelíes en el aeropuerto de Entebbe, cerca de Kampala, en la Uganda del dictador Idi Amín Dadá.

El comandante del equipo de asalto Yonatan Netanyahu fue el único militar israelí muerto durante la operación, pero entre los rehenes sucumbió la inmigrante judía británica Dora Bloch, de 75 años. Había sido internada horas antes en el hospital Mulago de Kampala y poco después del rescate fue sacada a rastras de la cama del centro médico y asesinada por dos militares a las órdenes de Amin. En la siguiente animación se resumen algunos de los aspectos relevantes de lo ocurrido en Entebbe:


En nuestro continente, la situación no era mejor: el 7 de septiembre espías de la dictadura chilena y mercenarios cubanos anticastristas dirigidos por el agente de la CIA Michael Townley asesinaron en Washington, DC, al excanciller chileno Orlando Letelier —a quien Pinochet le había quitado la ciudadanía chilena once días antes—, junto con su secretaria Ronni Moffitt.


Un mes más tarde, el 6 de octubre, un avión DC 8 de la aerolínea Cubana de Aviación partió con 73 personas a bordo desde Maiquetía con destino a Barbados y a Trinidad. Para consternación de todos, el avión explotó en el aire. Muchos de sus ocupantes eran deportistas y estudiantes de medicina. Por este acto de terrorismo fueron responsabilizados los cubanos Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila; así como los venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano.


En Argentina se abría uno de sus episodios políticos más oscuros: el 24 de marzo un golpe de Estado derrocó a Isabel Martínez de Perón e instauró un régimen militar hasta 1983, que dejaría como saldo 10.000 desaparecidos. La muerte de opositores se convirtió en una constante y varias masacres se produjeron con intervención directa de los militares en el poder.


Los estudiantes alrededor del mundo sufrieron crueles vejámenes: el 16 de junio en Soweto (Sudáfrica), aproximadamente 15.000 de ellos marcharon de manera no violenta. El Gobierno del apartheid ordenó a la policía que ametrallara a la multitud y en consecuencia murieron 566 jóvenes —entre ellos Héctor Pieterson, de 12 años, quien pasó a convertirse en emblema de esta lucha—. Varios días de luchas sangrientas se sucedieron en esa nación africana.


El 16 de septiembre se registró en Buenos Aires lo que se conoció tristemente como La noche de los Lápices,  en la que secuestraron a integrantes de la Unión de Estudiantes Secundarios quienes en 1975 habían reclamado el otorgamiento del boleto de autobús con descuento estudiantil. Todos fueron torturados por la dictadura militar, varios resultaron asesinados e incluso engrosaron la larga lista de desaparecidos durante ese vergonzoso periodo político.

En el video se muestra un tráiler de La noche de los lápices (1986), film de Héctor Olivera que recrea este suceso:


Finalmente, el 6 de octubre en Bangkok (Tailandia), los estudiantes de la Universidad de Thammasat realizaron una jornada de protesta contra el retorno del dictador Thanom. Una coalición de paramilitares de derecha y fuerzas gubernamentales asesinaron a más de 100 manifestantes en lo que se conoció como la Masacre de la Universidad de Thammasat.

La violencia también se exteriorizó en desastres naturales con miles de víctimas. La madrugada del 4 de febrero de 1976, los guatemaltecos fueron despertados por un terremoto de 7.5 grados Richter que dejó un saldo de 23 mil muertos y 77 mil heridos. El movimiento telúrico ocasionó daños de gran magnitud: destruyó más de 250 mil casas y cerca de un millón de personas quedaron sin hogar. Su duración se ubicó entre 35 y 49 segundos, según registros de las instituciones del estado en ese entonces, con un epicentro a más de 160 kilómetros al noroeste de la capital.

El 28 de julio se produjo otro violento movimiento de tierra en la ciudad de Tangshan, en China, el cual resultó el más mortífero de la historia con un total de 242.000 muertos, según cifras oficiales. En 2010, el director Feng Xiaogang realizó a modo de homenaje a las víctimas de la catástrofe la película Aftershock, la cual se convirtió en la producción más vista en la historia de ese país para la fecha:


Fue un año de pérdidas dolorosas para el país: el 25 de abril el poeta Aquiles Nazoa falleció en un accidente automovilístico en la Autopista Regional del Centro y también producto de una colisión murió la prometedora actriz Paula D’Arco, quien en ese momento intervenía en la telenovela Pobre Negro. El recio actor Edmundo Valdemar, acompañante de la occisa y milagroso sobreviviente del accidente, fallecería de causas naturales en junio de ese mismo año.

El 3 de septiembre, el avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea, que transportaba a todos los miembros del Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se estrelló cerca de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Lajes (Isla Terceira, en las Azores). Los 68 pasajeros, incluido el director del Orfeón, Vinicio Adames, fallecieron. En mi memoria, fue la última vez que en el país el luto nacional obligó a las radioemisoras a transmitir solo música sacra.

Rosalind Russell, por siempre Mame.
En el ámbito internacional, importantes personalidades se despidieron, entre ellos la escritora británica de novelas de misterio Agatha Christie, el director de cine italiano Luchino Visconti, el pintor alemán nacionalizado francés Max Ernst, el multimillonario excéntrico norteamericano Howard Hugues, el director de cine británico Carol Reed, el filósofo alemán Martin Heidegger, el director de cine alemán Fritz Lang, el escritor cubano José Lezama Lima, el líder político chino Mao Tse Tung, el artista norteamericano Man Ray, el escritor francés André Malraux y la actriz de Hollywood, Rosalind Russell.

Ese año se estrenaban en la pantalla grande Taxi Driver (Scorsese, ¿Are you talking to me?), Todos los hombres del presidente (Pakula: Redford y Hoffman en extraña pareja), Cara a cara (Bergman y Liv Ullmann de nuevo juntos), La Profecía (Richard Donner nos presenta al nuevo anticristo niño), King Kong (producida por De Laurentis con el debut de Jessica Lange), Carrie (De Palma y una inquietante protagonista: Sissy Spacek), Network (Lumet implacable frente al mundo de la televisión) y Rocky (Avildsen y un debutante con los puños en alto: Stallone).


En la cartelera nacional lograban altos índices de espectadores cintas como Soy un delincuente, de Clemente de la Cerda; Canción mansa para un pueblo bravo, de Giancarlo Carrer; Sagrado y obsceno de Román Chalbaud; y Los muertos sí salen, de Alfredo Lugo.


Las transformaciones en la televisión nacional no se hicieron esperar: en 1976  se registró la C.A. Venezolana de Televisión, teniendo como accionistas la República de Venezuela, la Corporación Venezolana de Fomento y la CANTV. Su antecesora, la Corporación Venezolana de Televisión (CVTV, constituida por el grupo Vollmer en asociación con Time-Life) se había declarado en bancarrota en 1974, por lo que había sido adquirida por el Estado Venezolano en septiembre de ese año. En VTV, Eva Moreno, quien había salido de mala manera de Radio Caracas Televisión (RCTV), protagonizó con éxito La mujer de las siete lunas, junto a Jorge Félix; y Gustavo Rodríguez interpretó a José Antonio Páez en El centauro del llano.

Para RCTV fue un buen año en las producciones dramáticas: Angélica significaba el debut exitoso como protagonista —junto a José Luis Rodríguez— de una jovencísima Mayra Alejandra. Esta pareja repetiría en Carolina con buenos resultados de rating, mientras el horario vespertino era dominado por Sabrina, con Helianta Cruz y Jorge Palacios.

Campeones. Fuente: Libro
25 aniversario RCTV
Las producciones de calidad con argumentos provenientes de la literatura nacional acapararon la atención: Doris Wells y Miguel  Ángel Landa se lucían con interpretaciones muy naturales en Campeones, adaptación de José Ignacio Cabrujas de la novela de Guillermo Meneses. La obra de Gallegos llegaba otra vez al público televidente con Canaima, protagonizada por Marina Baura; y Pobre Negro, con Miguel Ángel Landa y Doris Wells. Ya asomaba en el horizonte la llamada “telenovela cultural”. Sin embargo, ese mismo año el gobierno de Carlos Andrés Pérez suspendió la señal a RCTV durante tres días por “difundir noticias falsas y tendenciosas”.

José Bardina en Cumbres Borrascosas según Delia Fiallo

Para no quedarse atrás, Venevisión adaptó el clásico de Emily Brontë Cumbres Borrascosas, con José Bardina, Elluz Peraza y Eduardo Serrano. Estrenaba además la versión de Balumba, de Juan Filloy, con José Bardina, Elluz Peraza, Marianela Salazar y Judith Castillo. No obstante, Delia Fiallo volvió con las historias tradicionales en Mariana de la noche, con Lupita Ferrer y Bardina.

Juan Galea y su grupo interpretaron el tema musical de Balumba (1976)

La televisión norteamericana lanzaba las series—hoy devenidos en clásicas— La mujer Biónica, Laverne & Shirley, Familia, El show de los Muppets, la Mujer Maravilla, Los Ángeles de Charlie, Quincy, Espacio 1999 y Christie Love, las cuales serían transmitidas meses más tarde por nuestras televisoras.


En este año atípico y tan convulsionado, el Miss Venezuela no sería la excepción: el 24 de mayo, apenas unas pocas horas después de su coronación, Elluz Peraza renunciaba a su título, asumiendo en su lugar Judith Castillo. Luego de su matrimonio, Elluz iniciaría una exitosa carrera como actriz en la televisión nacional (su debut fue precisamente Cumbres Borrascosas), mientras Judith viajaba en julio a Hong Kong, China, para representarnos en el certamen Miss Universo donde se alzó con la banda de primera finalista.

En materia deportiva, se realizaron los Juegos Olímpicos de Montreal, donde el norteamericano Bruce Jenner en Decatlon y la rumana Nadia Comaneci en Gimnasia —primera puntuación perfecta en la historia de los juegos—, se convirtieron en las estrellas mediáticas de la competencia.

Nadia Comanecci en puntuación perfecta

Bruce Jenner en Decatlón

En música, el grupo sueco ABBA alcanzaba el éxito con tres sencillos de Arrival, su cuarto álbum: Dancing Queen; Knowing me, Knowing you; y Money Money Money. Jean-Michael Jarré maravillaba con su álbum mítico de sonidos electrónicos Oxigène y Al Stewart alcanzaba los números 1 de las listas internacionales con El Año del Gato.

ABBA: reina danzante

Jarré: Oxigeno

Mientras escuchaba los acordes de esa inolvidable canción reflexionaba acerca de los hechos turbulentos que caracterizaron 1976, el cual yo recordaba de manera tan plácida allá en la urbanización Tamare donde residía, rodeado de mis hermanos mientras Juan Carlos Moreno y La Gran FogataNo somos una banda más— suplicaban Más, mucho más y suspiraban Cuando me quieras.

A pesar de la alta conflictividad, fueron los años de la Gran Venezuela, esa en la que el desempleo alcanzó su mínimo histórico al ubicarse en 4%. En aquel paradisíaco entorno que era mi hábitat familiar, no había conflictos y cuando queríamos significar que algo nunca ocurriría, respondíamos: «Será en el año del gato».

En 1976, mi vecina gringa Laurie —rizos rubios, pecas en el rostro, shorts de infarto— se mudó de la casa de la esquina en nuestra calle y ya no tuvimos que soportar la desagradable presencia de David molestándonos en el autobús de regreso a casa. Tristemente dejó el paso libre a nuevos protagonistas criollos del acoso —el ahora tan comentado bullying— escolar. La música disco se instalaba en las radioemisoras y en las fiestas, mientras el mundo temblaba, explotaba y sufría. Paradójicamente, así es la vida. Por cierto, 2024 – 2025 será el próximo año del Dragón…de Madera.

domingo, 26 de junio de 2016

Chicas sexy en los 70: no todo era música disco...

La década de los 70 del siglo XX fue bombardeada por películas en las cuales el sexo y la violencia eran el tema central. Con ellas surgieron nuevas estrellas que de la noche a la mañana se convirtieron en símbolos sexuales para toda una generación. Lo sé muy bien porque yo formo parte de ella y desde entonces un montón de imágenes imperecederas se han anidado en mi memoria, recordando al adolescente que alguna vez fui en esa década inolvidable.

Donna Summer emulando
a otra diva: Marilyn Monroe
Pero no solo era el cine: la televisión, la industria de la moda y la música aportaron figuras que saltaron a la fama gracias al puente del erotismo. Jane Birkin, junto a su entonces esposo Serge Gainsbourg, se convirtieron en íconos de la canción sensual en Francia con su tema  Je t’aime mais non plus ("Te amo, pero no tanto"), pero lo mismo hacía Donna Summer con sus gemidos en Love to Love You Baby (1975), lo cual la convirtió en la Reina de la música Disco.

María Schneider
Corinne Clery:
Historia de O
En la ola de películas eróticas llegan a un sitial relevante actrices como María Schneider (Last tango in Paris, Bertolucci, 1972) y Sylvia Kristel, con la saga de Emmanuelle (Jaeckin, 1974). Pero, también en una línea más dura del sadomasoquismo, se incluye a Corinne Clery (Historia de O, Jaeckin, 1975), Charlotte Rampling (Portero de noche, Cavani, 1974) y Paloma Picasso (Cuentos Inmorales, Borowczyk, 1974).
Sylvie Kristel como Emmanuelle

Charlotte Rampling en Portero de Noche
Paloma Picasso: baños de sangre en Historias Inmorales
Dominique Sanda
Karen Black
Sin llegar a convertirse en fetiches sexuales, dan su aporte al género erótico intérpretes del nivel de Dominique Sanda (Novecento, Bertolucci, 1976; Más allá del bien y del mal, Cavani, 1977) y Karen Black (El día de la Langosta, Schlesinger, 1975). Caso curioso el de Jacqueline Bisset en El abismo (Yates, 1977), cuya aparición con una franela mojada que dejaba entrever sus pechos desnudos la convirtieron en febril compañía de las mentes masculinas.

Jacqueline Bissett en El Abismo: misterios extraterrestres y una camiseta mojada.
Bárbara  Bach, del modelaje
al espionaje gracias a James Bond
La serie sobre el espía 007 continuaría integrando nuevas chicas Bond, entre las cuales destacaron Bárbara Bach (La espía que me amó, 1977), Lois Chiles (Moonraker, 1979) y Carole Bouquet (Sólo para tus ojos, 1980).

La televisión y la publicidad estadounidense contribuyeron de manera importante durante esos años al imaginario erótico de las audiencias. De hecho, gran parte de los fetiches sexuales aparecidos en esa época provienen  de la pequeña pantalla y de la comercialización de la imagen de sus principales figuras.

Farrah Fawcett entonces Majors
Farrah Fawcett fue un buen ejemplo de ello. Aunque ya había incursionado en el cine en la fallida Myra Breckinridge (Sarne, 1970), junto a dos mitos de la talla de Mae West y Raquel Welch, jamás se desnudó antes de convertirse en el símbolo sexual de la década. Sería a través de la frenética venta de millones de posters vistiendo el recordado traje de baño rojo y de su aparición en la primera temporada de Los Ángeles de Charlie cuando reinaría de manera colosal.

Productos televisivos de esos años fueron igualmente Suzanne Sommers (Tres son multitud, 1977-1984), Cheryl Ladd y Jaclyn Smith (Los Ángeles de Charlie, 1976-1981), Linda Carter (La Mujer Maravilla, 1975-1979), Catherine Bach (Los duques del peligro, 1979-1985), Loni Anderson y Charlene Tilton, entre muchas otras.


Jaclyn Smith era parte del trío.
Catherine Bach: la prima Daisy
Linda Carter: Mujer maravilla
Cheryl Ladd: otro ángel setentoso































Una tendencia inquietante y políticamente incorrecta fue la aparición de jóvenes adolescentes  –“Lolitas”–  en el cine. Recordemos que la Lolita original, filmada en 1962 por Sue Lyon, fue objeto de censura en su tiempo por la oscura historia amorosa con su padrastro. Sin embargo, es en los 70 cuando estas jóvenes preadolescentes se muestran de manera abiertamente sexual en situaciones muy sórdidas, tanto que los códigos de censura no habrían tolerado en décadas anteriores.

Jodie Foster
Entre quienes destacaron en este tipo de personajes se encuentra Jodie Foster, quien abandonó su edulcorado pasado en la productora Disney para interpretar a la prostituta adolescente Iris en Taxi Driver (Scorsese, 1976). Luego asumiría roles paródicos de vampiresa en Bugsy Malone (Parker, 1976) o de conducta más libertina en Foxes (Lyne, 1980).

Brooke y Susan Sarandon en Pretty Baby (1978)
Dos niñas-mujeres ostentan el récord controversial de mostrarse desnudas en fotografías que rayaban casi en la pornografía infantil. Una de ellas fue Brooke Shields, captada en 1975 en una tina  de baño a los 10 años de edad durante una polémica sesión fotográfica de Garry Gross. En 1978 encarnó a una prostituta de 12 años en un prostíbulo de Nueva Orleans en la muy cuestionada Pretty Baby junto a Susan Sarandon y Keith Carradine bajo la dirección de Louis Malle.

La otra pequeña precoz fue Eva Ionesco, también inmortalizada por su madre en imágenes artísticas durante su niñez para luego personificar a púberes en situaciones comprometidas en Spermula (Matton, 1976) y Maladolescenza (Murgia, 1977).

Teresa: Bambina
Teresa Ann Savoy fue otro rostro púber que se asomó al séptimo arte desde los fotogramas de La bambina (Lattuada, 1974), pero tendría controvertidos personajes en Vicios privados, públicas virtudes (Jancsó, 1975), donde encarnaría a una hermafrodita; en Salón Kitty (Brass, 1976) sería una nazi practicante del sadomasoquismo;  y en la lamentable Calígula (Brass, 1979) interpretaría a Drusila, la hermana e incestuosa amante del emperador romano.


Nastassja Kinski
Europa, como se habrá podido notar, lideraba en esta ola erótica. Isabelle Huppert escandalizó en Francia con sus fogosos personajes juveniles, entre ellos la adolescente asesina de Violette Nozziere (Chabrol, 1978), título presentado en algunos países como Niña de día, prostituta de noche. Por su parte, Nastassja Kinski también debutaba con un desnudo parcial en la pantalla grande a los 16 años en Falso movimiento (Wender, 1975) y las escenas junto a Marcello Mastroianni en Así como eres (Lattuada, 1978) provocarían censura y fuertes críticas.

Ornella Mutti

En Italia, una quinceañera Ornella Mutti intepretaba a una lolita en La esposa más hermosa (Damiani, 1970). Paralelamente, la comedia erótica tomó cuerpo en dos insignes representantes: Edwige Fenech y Gloria Guida, “profesora” y “colegiala” de tantos sueños calientes masculinos. Mientras, Laura Antonelli alcanzaba la fama, entre pícara e inocente, con su sensual criada en Malicia (Samperi, 1973), un personaje que la acompañaría en otras cintas posteriores.


Edwige Fenech

Gloria Guida
Laura Antonelli
Saritísima Sara Montiel
Mientras España abandonaba la fuerte represión del régimen franquista, un ambiente más liberal permitía El Destape, fenómeno cinematográfico de la transición, cuando las actrices y aspirantes a estrellas empezaron a mostrarse de manera integral. Algunas artistas veteranas decidieron mostrar sus atributos en publicaciones como Interviú (por ejemplo, Sara Montiel) y se generaron otras protagonistas del momento desde la pantalla grande, tales como Susana Estrada, María José Cantudo, Norma Duvall,  Sara Mora, Jenny Llada, Victoria Vera, Amparo Muñoz, Bárbara Rey, Ágata Lys y Nadiuska.


Sasha Montenegro
En México, el cine de ficheras dejaba un importante legado de chicas guapas y sexys, entre quienes se encontraban; Olga Breeskin, Sasha Montenegro, Lina Santos, Lyn May y Angélica Chain. 


Isela Vega en 1972.
Caso aparte el de Isela Vega, quizá una de las actrices mexicanas de mayor proyección internacional en esa década. En julio de 1974 apareció completamente desnuda en la revista Playboy, convirtiéndose en la primera mujer latina en la versión norteamericana de la revista; desde entonces se le caracterizó como una mujer polémica. Sin embargo, su trayectoria en comedias y dramas le había convertido en un símbolo sexual para sus compatriotas. Su salto al cine internacional fue de la mano de Sam Peckimpah en Tráiganme la cabeza de Alfredo García (1974).

La industria de la moda aportó bellísimas mujeres que dominaron las portadas y páginas de revistas, sirviendo de referencia a las damas de la época: Cheryl Tiegs, Cristina Ferrare, Lauren Hutton y Marisa Berenson, todas con incursiones en el cine y la televisión, especialmente las dos últimas; y la pionera de las supermodelos de color, la somalí Iman. 


Cheryl Tiegs
Marisa Berenson: del modelaje al Cine de Autor



Lauren Hutton
Cristina Ferrare

















Para terminar esta larga lista de mujeres inolvidables, sería justicia mencionar a Liza Minnelli, cantante y actriz que legó al imaginario erótico uno de los personajes íconos de la década a través de la aclamada Cabaret (Fosse, 1972). Enfundada en medias de seda negras e interpretando Mein Herr, su Sandy Bowles recordaría un curioso periplo que nos llevó de las piernas de Marlene Dietrich en los años 30, a las de Betty Grable en los 40, a las de Marilyn Monroe en los 50, a las de Raquel Welch en los 60 hasta las de Liza en los 70. Pero eso es tema para otro post.


martes, 31 de mayo de 2016

Una hermosa niña llamada Norma Jean

“Oh, sí”, me informó Miss Collier. “Tiene algo. Es una hermosa niña. No lo digo por lo obvio, tal vez demasiado obvio. No es una actriz, en absoluto, en el sentido tradicional. Lo que ella tiene, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia deslumbrante, nunca podría salir a relucir en el escenario. Es algo tan frágil, tan sutil, que sólo la cámara puede captarlo. Es como un colibrí en vuelo: sólo la cámara puede congelar su poesía. Pero quien piense que la chica es otra Harlow, o una puta, está loco."
                                                 Una hermosa niña, Música para Camaleones, Truman Capote.



El mundo la recuerda como Marilyn Monroe, la actriz y símbolo sexual de los años 50, pero en realidad su nombre era Norma Jean Mortenson, nacida en Los Angeles (USA) el 1 de junio de 1926. Si el destino no hubiese establecido lo contrario, estaría celebrando 90 años de edad, pero su existencia mortal se cortó aquella fatídica madrugada del 5 de agosto de 1962, cuando falleció por una sobredosis de barbitúricos a los 36 años. A partir de allí nació la "doctrina Monroe" que la eleva en los altares de la mitología fílmica como uno de los íconos más sugestivos y permanentes legados por la cinematografía hollywoodense del siglo XX.

Precisamente, por ser el nonagésimo aniversario de su nacimiento, hoy la recordamos como era, antes de la cabellera platinada, de la mirada entornada y de los labios rabiosamente rojos. Mucho antes de su presencia cinematográfica, esa que la actriz June Collier calificara como "algo tan frágil, tan sutil, que sólo la cámara puede captarlo"

A Norma Jean Mortenson (o Norma Jean Baker), a la hija de Gladys Baker, le dedicamos esta entrada, recordando el diálogo final reproducido por Truman Capote en su relato "Una hermosa niña", incluido en el libro "Música para Camaleones" (1979):

M: Recuerda, te dije que si alguna vez te preguntaran cómo era yo, cómo era, en realidad, Marilyn Monroe, ¿cómo contestarías esa pregunta? (Su tono era juguetón, burlón, sin embargo sincero al mismo tiempo: quería una respuesta honesta): Apuesto a que dirías que era una palurda.
TC: Por supuesto, pero también les diría...
(Ya se iba la luz. Ella parecía desvanecerse con la claridad, mezclarse con el cielo y las nubes, retroceder y ocultarse detrás. Yo quería alzar la voz por encima de los gritos de las gaviotas y preguntarle: “Marilyn, Marilyn, ¿por qué todo tuvo que salir así? ¿Por qué es una mierda esta vida?”)
TC: Yo diría...
M: No te oigo.
TC: Diría que eres una hermosa niña.


Gladys Baker y Norma Jean en la playa de Santa Mónica (1926)







Las imágenes fueron tomadas de las páginas fanpop, oocities.org, Life y The Huffington Post.