domingo, 5 de febrero de 2017

Esther Orjuela, una partida a destiempo

Fuente: revista Venezuela Farándula
A principios de los 80, una joven aspirante a actriz comenzó a asomarse desde las pantallas televisivas en los hogares venezolanos. De abundante cabellera oscura y expresivos ojos, Esther Judith Orjuela Guillén había decidido en esa época seguir sus instintos y dedicarse a lo que había identificado como su verdadera vocación.

Nacida en Barquisimeto, estado Lara, el 24 de abril de 1955, Esther había iniciado sus estudios en Medicina; sin embargo, a los dos años de estar cursando esta carrera la abandonó y volcó su interés hacia el arte. En un principio, realizó varios talleres de pintura y escultura, incluso participó en exposiciones artesanales. El descubrimiento del teatro le permitió incursionar en lo que posteriormente, después de su familia, sería su pasión en la vida: la actuación.

Sus inicios en el teatro se restringieron a montajes cómicos e infantiles. En 1978 debutó formalmente en la pantalla chica a través de Radio Caracas Televisión (RCTV), con un pequeño rol en un clásico de las telenovelas: La Fiera, con Doris Wells, José Bardina y Carlos Márquez. Su formación y estilo actoral lo fue desarrollando en este medio, con participaciones secundarias en producciones exitosas como La Heredera (1982), Ligia Elena (1982), La Bruja (1982) y Julia (1983), todas en Venevisión (VV).

Esther (Celia) y Mayra Alejandra en Marta y Javier. Captura de pantalla.
En Las Amazonas (1985) logró destacar por su interpretación como la abogada Esperanza Moreno y nuevas oportunidades se abrieron para ella, esta vez en  RCTV. Allí participó en Marta y Javier (1983), con el personaje de Celia; y en programas cómicos como Radio Rochela. La tan ansiada protagonización llegó con la miniserie Leonor (1989). “Esta es una experiencia maravillosa porque estoy haciendo comedia. Es el género que más me gusta, pues descanso entre tanto drama de la TV”, señaló en ese momento, según reseñó Iván Zambrano (El Nacional, 07/01/2017). Sin embargo, el espacio no resultó como se esperaba y tuvo una corta duración.

En 1985 regresó a VV, donde siempre en roles secundarios pero de carácter actuó en reconocidas telenovelas como El Sol sale para todos (1986), al igual que en varias producciones de Laura Visconti, transmitidas por ese canal, entre las que figuraron las series juveniles A Todo Corazón (1997), Mujercitas (1999) y Con toda el alma (2005), así como los dramáticos Felina (2001) y Lejana como el viento (2002).

Luego de un receso no buscado que dedicó a actividades personales y teatrales, fue llamada para nutrir el elenco de Natalia del Mar (2011), que significó para los televidentes el reencuentro con actrices y actores de dilatada trayectoria que habían sido relegados injustamente de las nuevas producciones. Entre ellos se encontraban Herminia Martínez, Rosita Vásquez, Romelia Agüero, Chumico Romero y Lucía Sanoja.


Entrada de la novela Natalia del Mar. Fuente: canal youtube Venenovelas

En 2012 participó en Mi ex me tiene ganas y al año siguiente regresó a la comedia en el espacio humorístico Cásate y verás, cuyo argumento central giraba en torno a las diferentes etapas de la vida en pareja presentada a través de cortas parodias y monólogos. Si bien reunía un grupo talentoso de comediantes y humoristas, encabezados por Wilmer Ramírez, Américo Navarro, la propia Esther, Romelia Agüero, Ariel Fedullo, Honorio Torrealba Jr., Amílcar Rivero, la Beba Rojas y Juan Manuel Montesinos, el énfasis en los cuerpos curvilíneos de modelos y los chistes gruesos no eran precisamente para el lucimiento interpretativo de tan ilustre elenco.


Sketch del espacio Cásate y verás, con una breve aparición de Esther. Fuente: canal youtube Venecomic

Su último trabajo en el medio televisivo, esta vez para la productora Laura Visconti, fue la nueva versión de A todo corazón, transmitida por Televen en 2015, la cual tuvo como nombre A puro corazón.

Aunque la mayor parte de su carrera la realizó en televisión, Esther tuvo la oportunidad de incursionar en el teatro, donde fue productora de varias obras, en las cuales también fungía como actriz y escritora. Su última participación la tuvo en la pieza Míster… a la orden, de Alberto Maneiro Restrepo, un vehículo para lucimiento físico de los participantes en concursos de belleza masculino y que incluía en el elenco a otra actriz casi olvidada, Rita de Gois.


Reseña de la obra teatral Míster...a la orden. Fuente: canal youtube La Movida TV

Elenco de lujo para una película no muy buena: Omaira Abinadé, Cristina
Reyes, Maribel Verdú, Esther Orjuela, Perla Vonasek, Doris Wells y Jairo
Carthy en Ana, Pasión de dos mundos. Fuente: blog de Jairo Carthy
En la pantalla grande intervino en roles secundarios en La Boda (1982), de Thaelman Urgelles, donde mostró un fugaz desnudo junto a Carlos Carrero;  Cangrejo II (1984), de Roman Chalbaud; Reinaldo Solar (1986), de Rodolfo Restifo; y Ana, pasión de dos mundos, también conocida en España como El Señor de los Llanos (1987), de Santiago San Miguel.  Su último trabajo fue en el film de Dorián Ortiz, Golpe duro (2016), aún por estrenar.

A pesar de contar con una vida tan centrada en la actuación, Esther fue madre amorosa de dos hijos a los que consideraba "lo más importante en la vida". Gustavo Andrés y Nicolás Camacho también son actores; este último debutó en Venevisión en 2012 en la novela “¡Válgame Dios!”. Su trabajo más reciente fue en Corazón Esmeralda (2016).

Esther Orjuela en su bella madurez.
A principios del año pasado, a Esther le fue detectado un tumor en vías digestivas. Por más de cuatro meses debió recibir tratamientos para combatir el mal. En septiembre, su organismo colapsó y desde el 8 de ese mes la actriz fue recluida en el Hospital Dr. Domingo Luciani, en Caracas, tras presentar problemas de respiración, fiebre y valores bajos, según informara el periodista Jhosman López Ortiz para el portal Primicia.com.

En esa oportunidad Gustavo Andrés Camacho explicó: “Mi mamá terminó hace un mes y medio su última sesión de quimioterapia y radiofrecuencia para batallar contra el tumor que se le diagnosticó entre febrero y marzo. Gracias a Dios el tumor desapareció. Lo que vivió hace días fue la recaída de todo ese fuerte tratamiento al que fue sometida”.

A finales de diciembre, artistas y profesionales ligados a los medios se hicieron eco de la campaña para buscar donantes de sangre requeridos por la actriz, quien durante los últimos días de 2016 y principios de 2017 agravó su condición médica. En la madrugada del viernes 6 de enero, en el Hospital Domingo Luciani de El Llanito, falleció a los 61 años de edad.

Afiche revista Venezuela Gráfica No. 378, año 1983
La noticia fue recogida por innumerables portales informativos y mensajes de pesar se multiplicaron a través de las redes sociales. Ella, quien siempre resultó una intérprete eficaz en los roles que le asignaban, también se había distinguido por hacerse del respeto y cariño tanto de sus compañeros de trabajo como de aquellos que crecieron viéndola a través de las pantallas de televisión.

Las notas necrológicas la presentaron en su etapa adulta, pero se olvidaron de destacar que ella, como la gran mayoría de las aspirantes a estrella en los años 80, proyectaron una imagen sensual a través de medios impresos especializados, tales como Venezuela Gráfica, Venezuela Farándula y Ronda. En esas fotografías Esther descollaba con una naturalidad y carisma sexual que fue poco aprovechado en las producciones dramáticas donde intervino. Yo, que me confieso uno de sus fans desde mi adolescencia, siempre lamenté que esa sensualidad tropical no se proyectase en personajes más decididos y hasta agresivos con el sexo opuesto. Por el contrario, la generalidad de sus caracterizaciones se inclinaron hacia una Esther casi melosa que devino en ese rol maternal de su etapa madura.

Fuente: revista Venezuela Farándula
Fuente: revista Venezuela Gráfica




















Personajes como el de la madre de Mujercitas se repetiría en otras producciones, ya no de época, en las que encarnaba a profesoras o profesionales que impartían consejos y aportaban fortaleza a quienes la rodeaban.


Promoción de la novela Mujercitas. Fuente: canal youtube Telearagua

Su aspecto dulce y su naturalidad encajaban tanto para la comedia como para el drama, así que vista su trayectoria de casi cuatro décadas, no es atrevido afirmar que ella procuró desarrollar su carrera bajo la premisa de aprovechar todas las oportunidades posibles con aplomo y seriedad interpretativa, independientemente del rol que le fuera asignado.

Una hermosa morena y una excelente actriz . Fuente: El Universal
Para una entrevista realizada en 1991 y que rememoró Iván Zambrano Gil (El Nacional, 07/01/2017), Esther aseguró que las claves para ser un buen actor eran “disciplina, constancia y mucho estudio. No es solo salir a mostrar la cara; es llegar y mantenerse. En una etapa hay que demostrar lo que has hecho y por qué has llegado hasta allí”. Y ella lo supo hacer.

No obstante, hay una característica en la que coincidieron sus amigos y compañeros de labor artística. Su trato era lo más parecido a una de las tantas madres que personificó en las telenovelas venezolanas: amable, serena, complaciente y, sobre todo, siempre dispuesta a brindar consejo a quien se lo pidiera.

Desirée Rolando, Esther Boruzko y Esther Orjuela junto a
Germán Freites en una comedia teatral. Fuente: El Universal
Esa percepción de algunos artistas fue recogida por el periodista Iván Zambrano (El Nacional, 07/01/2017) en ocasión de su obituario. La actriz Julie Restifo, quien la conoció durante la filmación de Golpe Duro, notó esa cualidad: “Me di cuenta que la entrega y el compromiso de Esther Orjuela con su profesión eran totales, pero su principal motor era el amor por sus hijos y su familia". Algo con lo que coincidió Carmen Julia Álvarez, compañera y amiga desde los tiempos de RCTV en los 80: "Creo que no puedo recordar ni un solo momento en el que no estuvo pendiente de su familia, una atención que creció y se fortaleció aún más cuando tuvo a sus hijos. Esther siempre dio el ejemplo de lo que es ser un buen profesional. Tenía un gran talento para la actuación. Y lo mejor es que todo lo hacía de manera tranquila y pacífica. Su carisma nos llevó a ser muy unidas. Por eso le agradezco a Dios que todos en mi casa hayan tenido la oportunidad de haber trabajado con ella", agregó refiriéndose a sus hijos Daniela y Carlos Daniel Alvarado.

Esther Orjuela y Perla Vonasek, junto a Jairo Carthy, en un
fotograma de Ana, Pasión de dos mundos. Fuente: blog de
Jairo Carthy.
La actriz Cristina Reyes, actualmente residenciada en España y con quien compartió en la película El señor de los llanos, la evoca por su buen trato, humildad y entusiasmo, cuando la consultamos a través del correo electrónico: “Era una compañera y actriz como pocas, cariñosa y responsable. No recuerdo una subida de tono, una llegada  tarde...en fin, era diferente. Nunca alardeó de gran actriz. Como mujer, era emprendedora. Recuerdo cuando empezó con su negocio de zapatos. Se fue pronto...Que Dios la guíe en la luz”.

Para el primer actor, director, productor y empresario teatral Jorge Palacios era una mujer "muy bella, pero también muy diligente y eficaz".  Con ella coincidió en el elenco de la telenovela Felina y diez años después en Natalia del mar, donde percibió que "impulsada por su compromiso y su seguridad en sí misma, logró hacer un trabajo impecable hasta convertirse en el ejemplo de muchos actores. Su partida es una gran tragedia".

Tal vez el resumen de quien fuera esta apreciada intérprete lo señaló José Simón Escalona, vicepresidente de producción de RCTV. Él, que la conoció desde sus inicios en la pequeña pantalla, aseguró: “No solo era una muy buena actriz, sino una gran compañera. Entre nosotros siempre hubo mucho aprecio y respeto”. Y como afirmó Palacios: “Por encima de todo, ella era una verdadera dama”.

domingo, 15 de enero de 2017

Centenarios y otros aniversarios

Danielle Darrieux en su juventud.
Danielle Darrieux en su exquisita ancianidad
2017 no es el mejor año, así que hemos de buscarle excusas para tratar de sobrevivirlo. Repaso mis notas y el pesar me abruma: sabes que estás envejeciendo cuando las referencias más importantes en tu vida se acercan al primer siglo o ya han muerto.

El cine celebra este año el centenario de una de las leyendas francesas vivas más encantadoras de mediados del siglo pasado: Danielle Darrieux (1 de mayo), quien protagonizara, entre otras cintas La Ronda, Madame de… y El Placer. Sin embargo, también habrían celebrado sus cien años Ernest Borgnine (24 de enero), Zsa Zsa Gabor (6 de febrero, fallecida el pasado mes de diciembre); la extraordinaria cantante Ella Fitzgerald (25 de abril), así como la actriz de los clásicos Sospecha y Rebeca, Joan Fontaine (22 de octubre).

Zsa Zsa Gabor habría cumplido 100 años en 2017
Ella Fitzgerald, otra centenaria de este año

Ernest Borgnine, inolvidable villano cinematográfico
Joan Fontaine, la Rebeca de Hitchcock

2017 es el centenario de Pedro Infante
Pedro Infante, uno de los más carismáticos cantantes y actores de la Edad de Oro del cine mexicano, celebraría el 18 de noviembre su cumpleaños número 100, por lo que seguramente el país azteca y toda Latinoamérica se prepara para celebrarlo en grande, tal como lo merece una de sus figuras más queridas. Por cierto, también se cumplen 60 años del trágico accidente de aviación donde perdiera la vida el 15 de abril de 1957.

Juan Vicente Torrealba
Los venezolanos también tenemos motivos para festejar: el músico y compositor Juan Vicente Torrealba, maestro del arpa llanera y uno de los artistas nacionales de mayor renombre, cumple el 20 de febrero un siglo de vida. Además, el 3 de agosto se cumplirá el primer centenario del natalicio del compositor e intérprete de la guitarra clásica, Antonio Lauro, fallecido en 1986; y del inolvidable narrador y cronista del béisbol venezolano Hermán “Chiquitín” Ettedgui, nacido el 31 de julio de 1917 y fallecido en 2012. El otro aniversario de relevancia ―esta vez luctuoso― es el de la extraordinaria pianista, directora y empresaria Teresa Carreño, quien murió el 17 de junio de 1917.
Antonio Lauro, legendario guitarrista autor del vals Natalia

Augusto Roa Bastos
Juan Rulfo
En el ámbito literario, se cumplen 100 años del nacimiento del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, autor de Yo, el Supremo ―nacido en Asunción el 13 de junio de 1917 y quien recibiera el Premio Cervantes 1989―; y del novelista mexicano Juan Rulfo (16 de mayo de 1917 / 7 de enero de 1986), entre cuyas obras memorables se encuentran Pedro Páramo y El llano en Llamas.


Los pastorcitos y la aparición de Fátima
Otros centenarios de 1917 que vale la pena recordar: fallecimiento del escultor francés Auguste Rodin (12 de noviembre de 1840 / 17 de noviembre de 1817); la aparición de la Virgen de Fátima (13 de junio de 1917) y el lanzamiento del tango La Cumparsita.

Uno de las más hilarantes escenas de Una Eva y dos Adanes tiene precisamente como fondo musical el famoso tango, el cual pueden apreciar en el video:



Pero, si miramos aún más atrás, otros aniversarios relevantes llegan a partir de enero: por ejemplo, los 190 años del nacimiento del pintor de las escenas históricas Martín Tovar y Tovar (10/01/1827); el centenario de la inauguración del Museo de Bellas Artes de Caracas (19 de enero de 1917); los 200 años del nacimiento del general Ezequiel Zamora (01/02/1817), líder de la Guerra Federal; los 440 años de la fundación de Barinas (25/05/1577); los 130 años del nacimiento del pintor de la vida de Bolívar, Tito Salas (08/05/1887); los 490 años de la fundación de Coro (26/07/1527); los 200 años del fusilamiento del general patriota Manuel Piar (16 de octubre de 1817); y los 220 años del nacimiento de Manuela Sáenz, la llamada Libertadora del Libertador (27 de diciembre de 1797).

Medina Angarita, el ciudadano 00001
Hace 70 años, exactamente el 14 de diciembre de 1947, se realizaron las primeras elecciones presidenciales libres y directas en Venezuela; y 75 años atrás (3 de noviembre de 1942) se emitió la primera cédula de identidad en nuestro país, otorgada con el número 0001 al entonces presidente de la República, el general Isaías Medina Angarita.

Puente Angostura

Pareciera no tan lejano, pero hace 55 años se creó el Parque Nacional Canaima el 12 de junio de 1962 y el 6 de enero de 1967, hace apenas 50 años, se inauguró en Ciudad Bolívar el Puente Angostura; falleció José Martínez Ruíz, conocido en el mundo de las letras como Azorín (1813 – 02/03/1967); fueron publicados además títulos fundamentales para la literatura española contemporánea, como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; y Celestino antes del Alba, del cubano Reinaldo Arenas. Ese año el peruano Mario Vargas Llosa recibió el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, en su primera edición, por su obra La Casa Verde.


El 25 de diciembre de 1977, hace 40 años, falleció en su casa en Suiza uno de los grandes genios cinematográficos, Charles Chaplin; y hace 50 años, el 29 de julio de 1967, Caracas se estremecía hasta sus cimientos debido a uno de los terremotos más devastadores sufridos en nuestro país.


John Wayne, Fay Wray, Peggy Ashcroft, Gene Autry y Laurence Olivier

Sin embargo, las fechas para recordar no terminan aquí: este año se cumple el 110 aniversario del nacimiento de la actriz Peggy Ashcroft (22 de diciembre), ganadora del Oscar en 1984 como actriz secundaria por su actuación en Un pasaje a la India; del vaquero cantante Gene Autry (29 de septiembre); del recio actor de Hollywood John Wayne (26 de mayo); de la sensual compañera de King Kong en la versión de 1933, Faye Gray (15 de septiembre); y del gran actor inglés, Sir Laurence Olivier (22 de mayo).

Llegan a los 90: Sidney Pottier, Harry Belafonte, Roger Moore,
Gina Lollobrígida y Juliette Greco
Debemos alegrarnos, eso sí, porque varias leyendas del cine aún nos acompañan y celebran 90 años. Ellos son Sidney Pottier (20 de febrero), Harry Belafonte (1 de mayo), la actriz francesa Juliette Greco (7 de febrero), la actriz italiana Gina Lollobrígida (4 de julio) y Roger Moore (14 de octubre), el intérprete de James Bond, agente 007, en cintas como La espía que me amó y Moonraker.

Octogenarios famosos; la cantante Roberta Flack (10 de febrero), el actor Warren Beatty (30 de mayo), las leyendas del cine Jack Nicholson (22 de abril), Dustin Hoffman (8 de agosto) y Anthony Hopkins (31 de diciembre); el cantante Triny López (1 de junio); los directores Claude Lelouch (30 de octubre) y Riddley Scott (30 de noviembre); así como la actriz Jane Fonda (21 de diciembre).

Octogenarios: Roberta Flack, Warren Beatty, Jack Nicholson, Dustin Hoffman, Anthony Hopkins, Trini López, Claude Lelouch y Riddley Scott
En tiempos de aumentos salariales compulsivos, es oportuno recordar que el 18 de diciembre de 1937, hace 80 años, el gobierno venezolano aprobaba el aumento de… ¡un bolívar! que los trabajadores petroleros exigían a las empresas transnacionales. Con tan pírrico ajuste salarial y hielo para el agua en las gabarras, se dio por terminada la histórica huelga que mantuvo paralizada la actividad petrolera en nuestro país ese año.

lunes, 21 de noviembre de 2016

1980: A todo color

La televisión era un momento para compartir en familia.
En Venezuela, 1980 fue el año de la televisión a color. Aunque la telenovela Doña Bárbara se convirtió en 1975 en el primer dramático grabado en ese formato, la transmisión en blanco y negro prevalecía. Los enormes aparatos receptores aún se enseñoreaban en las salas de los hogares, reservando la visión de los programas televisivos al compartir en familia. Todavía estaban lejos de invadir, cada vez más reducidos, la intimidad de las habitaciones, como ocurriría de forma masiva poco tiempo más tarde.

Amelia Román con una serpiente en
La Mujer Prohibida.

Quien no vivió esta transición le será difícil imaginar el impacto que causó en la audiencia la introducción de la nueva tecnología. Producciones como La Mujer Prohibida y La Loba se hacían más tétricas gracias a las contrastadas luces y sombras del blanco y negro, pese a los decorados en cartón piedra y las ramas de mango dispuestas para semejar una selva. Rodak, el villano de la serie japonesa infantil Monstruos del Espacio, parecía más peligroso y el animé Sombrita, más siniestro. Meteoro no nos deslumbraba con su apabullante colorido y las noches eran más sobrecogedoras, fuese por el seriado inglés Sombras Tenebrosas, que recreaba la misteriosa ciudad de Collinsport, en Maine, bajo el dominio del vampiro Barnabás Collins; o por las estremecedoras historias de El Monje Loco, difundidas a la medianoche por Radio Caracas Televisión (RCTV). La transmisión a color dio nueva vida a la televisión local.

Sombrita y el villano Goster resultaban casi de pesadilla en blanco y negro

Sombras Tenebrosas, con Barnabás Collins. Fuente: canal youtube nanosilvacebal

Potamito, Doña Coco y Corroncho, de
Sopotocientos, también viajaban en Avensa
Ese año Sopotocientos, el programa que marcó mi infancia a través de la señal de canal 8, reapareció por disposición gubernamental en todas las estaciones televisivas. Comenzó también la reglamentación de la programación diaria en la pequeña pantalla, así como la eliminación de espacios considerados con “mensajes dañinos para el público infantil”. En ese sentido, la mayoría de las telenovelas fueron ubicadas en la categoría C ―para mayores de 18 años―, de tal manera que los productores se las ingeniaron para edulcorar las historias y no perder a los seguidores de los melodramas, compartidos ahora en horario de las siete de la noche.

Venezolana de Televisión (VTV), el canal del Estado que mantuvo desde su adquisición una programación austera con subsidio gubernamental, anunció entonces que incluiría pautas publicitarias en sus transmisiones, por lo que entraba a competir no solo por la audiencia, sino también por un mercado de anunciantes cautivo entre las dos televisoras nacionales, algo que RCTV y Venevisión (VV) vieron con recelo.

También en 1980, el presidente Luis Herrera Campíns solicitó la asesoría del cantante y compositor Chelique Sarabia para el cumplimiento del Decreto 1 x 1, el cual establecía la transmisión de un tema de música venezolana ―independientemente del estilo musical― por cada composición extranjera radiodifundida. Varias emisoras radiales resultaron multadas por incumplimiento de esta normativa, entre ellas Radio Latina, Reloj, Alegría, Maracay, YVKE Mundial, Visión Barquisimeto y Cristal.

Marianela Salazar
Fue un año de sanciones severas por parte de las autoridades gubernamentales a los medios de comunicación social: el ministerio de Comunicaciones multó a Venevisión por presentar sin autorización un documental sobre Amazonas en el espacio Qué pasa, Venezuela, de Marianela Salazar; y suspendió a RCTV por lanzar otro polémico documental en el programa ¡Alerta!, conducido por Eladio Lárez, sobre la caótica situación existente en el psiquiátrico de Catia La Mar. En octubre prohibió la gaita “Gracias, señor Gobierno”.

Como paradoja ante tantas sanciones, en noviembre la periodista Marianela Salazar ganaba el premio Ondas de España por su programa Qué pasa, Venezuela.

No es de extrañar, entonces, que todavía resuenen en mis oídos la expresión de aquella orate que en las promociones de RCTV sobre el psiquiátrico de Catia La Mar, clamaba: “¡Yo no estoy loca, lo que soy es planetaria!”. ¿Sería reflejo de la situación nacional?

Nuevos programas de variedades

Guy Williams, AKA
Don Diego de la Vega
Luego de la desaparición de la Feria de la Alegría, desde hacía mucho tiempo RCTV necesitaba un espacio musical que le permitiera promocionar a sus artistas y traer talento internacional que mejorara sus números de audiencia. Nació de esta manera el programa A todo color, el cual desde sus inicios tuvo sus tropiezos y enfrentó una sucesión de animadores ―Orlando Urdaneta, Alfredo Sadel, Eladio Lárez, Chelique Sarabia y Guillermo González―, hasta que en septiembre de 1980 desapareció para dar paso a Fantástico, un hito dentro de los espacios musicales de la planta gracias a la carismática animación de Guillermito González. Le acompañó en una primera etapa Neyda Plessman y entre los invitados internacionales que se presentaron durante su estreno estuvieron La Polaca, Armando Manzanero, Guy Williams “El Zorro”, Rafaella Carrá y Ángela Carrasco.

Sandro también estuvo en Fantástico, con Guillermito González. Fuente: canal youtube pacimusic

VTV Canal 8 y TVN Canal 5 incorporaron también alternativas de entretenimiento: La Gran Pirámide del 8, con Raúl Sanz Machado y Cecilia Ramírez, lanzado en abril; y La música que sacudió al mundo, con el recientemente fallecido locutor Alfredo Escalante, en el que se rescataba el sonido de bandas y cantantes representativos del Rock & Roll. Tiempo de Cine, uno de mis preferidos, pues me permitió disfrutar de clásicos del Séptimo Arte de la mano del productor Ricardo Tirado, arribaba a su programa No. 100 en mayo, para deleite de todos sus seguidores.

Venevisión estrenó en abril Cuéntame a Venezuela, serie de remembranzas sobre nuestra historia narradas por el erudito escritor e historiador Arturo Uslar Pietri. En él nos hablaba sobre nuestras raíces con esa voz casi ahogada de matices profundos, información que luego se replicó en versión impresa, a través de los fascículos homónimos de venta en kioscos y librerías de todo el país. Néstor Zavarce y Susana Duijm animaron la original La Batalla de los Sexos; y en noviembre llegaba Horángel y los 12 del signo, con su marcado acento sureño, en una temporada que combinaba política y farándula, con invitados como el ministro de Interior, Rafael “Pepi” Montes de Oca, el polémico periodista y editor Rafael Poleo, la respetada actriz América Alonso, el galán Eduardo Serrano y la periodista Marianela Salazar.

El Puma internacional

En febrero de 1980, José Luis Rodríguez se convirtió en el suceso del Festival de Viña del Mar, en Chile, donde se presentó como invitado especial y causó sensación con sus movimientos de cadera al compás de una “moderna” versión de El Pavo Real. El triunfo fue reseñado en la prensa nacional como un logro sin precedentes y la voz de El Puma se dejaba oír insistentemente en las radios nacionales: pegó los temas Te imaginas, María, en marzo; El Pavo Real, en mayo; Atrévete, en julio; y Amar es algo más, en agosto.  Ese mes llenó el Poliedro con su recital, luego de haber destacado en mayo durante el programa especial para la elección de Miss Venezuela, título que recayó sorpresivamente en la morena ojiverde Maye Brand.

Fuente: canal youtube El Puma by Roxana C. Rocha

Las baladas se colaban en la radio, interpretadas por Julio Iglesias (Hey), Pecos Kanvas (Casi amantes, casi amigos; Cuando seas mía); Ruddy Márquez (Insoportablemente bella) y Edgar Alexander (Un Hombre más), tema de la novela El Hombre transmitida por VTV.

Fuente: canal youtube Heberto Corona

La música folclórica venezolana repuntó con temas hoy devenidos en clásicos, tales como Alcaraván compañero (Reinado Armas), Viejo soguero (Freddy Salcedo), El Gavilán (Adilia Castillo), Mi amigo el camino (Reinaldo Armas), Carrao, Carrao (Reyna Lucero), Tin Marín (Alí Primera) y Seis por derecho, con Juan Galea y su grupo.

En música popular, destacaron el Supercombo Los Tropicales y su jocoso El Inglesito, en la inconfundible voz de Nelson Martínez; Perucho Conde convirtió a La Cotorra Criolla en el primer rap con sello venezolano; Mirtha Pérez superó records de venta con la disquera Suramericana del Disco, para la cual presentó un Homenaje a Virginia López y su versión de Caballo Viejo; mientras que Oscar Santana ofrecía un Homenaje a Julio Jaramillo y Lila Morillo, para no quedarse atrás, recordaba a una diva argentina en su Homenaje a Libertad Lamarque.

                                                                        Fuente: canal youtube Dnt Persona

La salsa impuso temas inolvidables como Ña Mercé y Cachumbambé, de Oscar de León; La palabra Adiós, de Rubén Blades; Noche de farra, de Hector Lavoe; La dicha mía, de Celia Cruz; y una de mis preferidas de todos los tiempos, Ni llanto ni velorio, con La Terrífica.

Fuente: canal youtube víctor el faraón del guateque

Dramáticos que dejaron huella

Amanda Gutiérrez emergió de VTV como una de las estrellas femeninas de ese año. Luego del éxito de Ifigenia ―que se repondría en 1980 para su retransmisión en color―, protagonizó La Sultana, en el mes de abril. En la trama Simón Díaz recreó con su personaje al actor Rafael Guinand, uno de los pioneros de la comedia costumbrista en nuestro país, tanto en radio como en televisión a principios del siglo XX. Luego canal 8 estrenaría El Mundo de Berta, en la que Ana Castell interpretaba un inusual papel de conductora de una camioneta de transporte público; y El Hombre, con Blanca Faillace y Luis Salazar.

RCTV culminó Estefanía, ambientada en la dictadura de Marco Pérez Jiménez. José Luis Rodríguez había abandonado el personaje de El Guácharo para emprender su internacionalización y Carlos Olivier debió reemplazarlo como El Guácharo II. Sin embargo, la novela decayó en sintonía y ya antes de terminar, Emilia en Venevisión la superaba ampliamente en audiencia.

En el siguiente video, entrada de la telenovela Estefanía:

Fuente: canal youtube Grecia Colmenares Telenovelas

El esposo de Anaís
RCTV ensayó ese año varias parejas protagónicas en diversos horarios: Marielena, con María Conchita Alonso y Jean Carlos Simancas; El esposo de Anaís, con Mayra Alejandra y Miguel Ángel Landa; Muñequita, con Pierina España y Carlos Olivier; Pensión Amalia, con Amalia Pérez Díaz y Tatiana Capote; y la exitosa Natalia de 8 a 9, con Marina Baura y Gustavo Rodríguez. En horario de las siete de la noche, Mi hijo Gabriel, con María Conchita Alonso y Raúl Amundaray; y Rosa Campos, Provinciana, con Mayra Alejandra, Renato Gutiérrez y Yanis Chimaras.

Entrada de Natalia de 8 a 9

Fuente: canal youtube Noelia Maot

Rosa Campos, Provinciana: entrada de la versión para la TV italiana


Tres programas especiales de RCTV destacaron ese año: uno de ellas era una miniserie que presentaba una pareja juvenil protagónica, tanto dentro como fuera de las cámaras. Esta historia escrita por Pilar Romero e inspirada en Romeo y Julieta de William Shakespeare, se titulaba Drama de amor en el bloque seis. En ella Grecia Colmenares y Henry Zakka se convertían en los infortunados jóvenes amantes, ya no de Verona, sino de la populosa barriada del 23 de Enero, con música disco de fondo.




Otro unitario exitoso, transmitido en edición especial de dos horas, fue El día que se terminó el petróleo, escrito por José Ignacio Cabrujas, con Carlos Olivier e Imperio Zammataro. La trama giraba alrededor de una familia que enfrentaba una crisis de falta de combustible, ocasionada por un ataque terrorista que suspende temporalmente la producción y suministro de petróleo y sus derivados.

Cabrujas terminó el año con una miniserie que marcó pauta en nuestra televisión: Gómez I, interpretada por Rafael Briceño como el dictador Juan Vicente Gómez. Le acompañaba un elenco de primeras figuras: María Teresa Acosta; Rosita Vásquez, Doris Wells, Miguel Ángel Landa, Gustavo Rodríguez y Carlos Olivier. Allegados al General Gómez anunciaron demandas judiciales a Cabrujas y a los productores de la serie, las cuales aparentemente no llegaron a concretarse.

Pese a todo, Venevisión se alzó con el rating en el horario estelar con Emilia, protagonizada por Elluz Peraza, Eduardo Serrano e Hilda Carrero. Luego lanzó El Despertar, con Eduardo e Hilda como pareja protagónica; Buenos días, Isabel, con Flor Núñez y José Bardina; y Ligia Sandoval, fallido reencuentro de la otrora pareja estelar Lupita Ferrer y Bardina. Además, en Mi mejor amiga puso a protagonizar a Elba Escobar, Flor Núñez y Félix Loreto, en un trío cumplidor dentro del horario no estelar de la planta.

En el video, escenas de la novela Emilia, con Elluz Peraza, Renée de Pallás e Hilda Carrero:



Drama y dolor… como en la vida misma
Elluz, una reina golpeada

En febrero se informó acerca del intento de suicidio de la actriz de VTV, Blanquita Faillace; la ex Miss Venezuela y actriz Elluz Peraza demandaba a su esposo Nehomar Bruzual por lesiones personales ocasionadas durante una pelea hogareña; mientras que las actrices Rebeca González, Ana Castell y Helena Naranjo eran citadas a los tribunales para que rindieran declaraciones con respecto a su amistad con el supuesto autor del asesinato de una estudiante descuartizada en Parque Central.

El actor Mario Brito, mejor conocido como Lotario, sufrió un infarto; y los actores Miguel Ángel Landa y Mary Soliani se divorciaron. Fueron objeto del hampa la actriz Cecilia Villarreal, atracada por dos maleantes; el comediante Perucho Conde, víctima de asaltantes en el este de Caracas; y el cómico número uno de la televisión venezolana Joselo, quien fue robado en su apartamento ubicado en La Salle.

Por su parte, la actriz Isabelita Aparicio sufrió un grave accidente de tránsito, pero quizá uno de los episodios más tristes fue la muerte de varios integrantes del grupo Madera en un naufragio en el río Orinoco ocurrido el 15 de agosto. En su honor el cantautor Alí Primera compuso el tema “Tin Marín”, que en uno de sus coros dice:

Sólo se mojaron
Y en la orilla están
Secándose al sol
Pronto sonarán.
Tengo un gran dolor
En el costillar
Se afloja el tambor
Y es por la humedad

Sí, 1980 fue un año a todo color, pleno de hechos relevantes en la política, la economía, y como ya hemos visto, en el entretenimiento.

A pesar de que el 1° de junio se inició el proceso de transmisión a color en toda Venezuela, en mi familia seguimos viendo los tradicionales programas en blanco y negro, sencillamente porque no teníamos equipos receptores acordes con la nueva tecnología. Hubo que esperar hasta finales de agosto de ese año, casi al amanecer, cuando papá llegó a casa cargando un televisor marca AOC, comprado directamente en el Puerto Libre de la Isla de Margarita. Se convirtió en un regalo de Navidad adelantado y fue así como la alegría del color se instaló en nuestro hogar para no abandonarnos jamás.

Para recordar esos años, y ante la inminente venida de la Navidad, comparto con ustedes una serie de cuñas decembrinas de los 80's, en esa Venezuela en que éramos felices...y lo sabíamos.





miércoles, 5 de octubre de 2016

Pedro Oporto: mago de la creación popular


Pedro Oporto y su obra Sueños de Libertad
Entre la extensa galería de peculiares personajes que forman parte del panorama artístico en Cabimas, Pedro Oporto tiene un lugar especial como ejemplo de individuo que enfrentó un entorno adverso del cual salió airoso gracias a su empuje y creatividad.

Primer punto a aclarar: Pedro Oporto no nació en Cabimas. Su ciudad natal fue Barcelona, estado Anzoátegui, donde vio la luz el 8 de julio de 1902. A la edad de ocho años perdió a sus padres y quedó al cuidado de una tía solitaria.

Como había mostrado desde niño una innata disposición al arte, corriendo el año 1912 recibió consejos y orientación de un viejo pintor francés supuestamente apellidado Perrouguet, quien cada tarde recibía a este muchachito menudo y tímido en donde funcionaba su desordenado estudio. También a temprana edad se dedicó a tallar la madera y a los 12 años elaboró un Cristo Negro que regaló a la iglesia del pueblo y del cual él mismo señaló en una entrevista al diario Panorama (1) desconocer su paradero definitivo.

El niño Pedro
De esa época recordaba Oporto su disposición a dibujar a algunos personajes de su pueblo. Así fue como en plena época gomecista elaboró un retrato del Gobernador de Anzoátegui y este le regaló 20 bolívares, el primer pago formal que recibió por una obra suya.

No obstante, alguien con su sensibilidad no era persona de quedarse en un solo lugar a la espera de que los tiempos cambiaran. Movido por su afán de lograr mejores condiciones de vida, en su adolescencia viajó a Ciudad Bolívar, donde luego de pasar diversas penurias fue acogido por la familia Larrazábal Ugueto. De allí se trasladaría a Caracas, con 18 años de edad, en búsqueda de mejores oportunidades de vida.

El joven Pedro
A principios de la década de 1920 se inscribió en el Círculo de Bellas Artes y por un corto periodo recibió formación artística, la cual no pudo seguir debido a la falta de recursos económicos. Atrás quedó la esperanza de un viaje a París para continuar sus estudios de pintura, ante la falta de concreción de una beca o de apoyo oficial.

En esos años se dedicaba a diversas actividades para sobrevivir: decoró zaguanes en las casonas de El Paraíso y algún amigo le consiguió la oportunidad de hacer dibujos publicitarios para la Litografía El Comercio.

Al referirse a este periodo en la vida del pintor, la educadora y ensayista Nancy Noguera expresó en un folleto dedicado a Oporto: “Caracas era una ciudad complicada y difícil para un joven soñador con muchos proyectos en la cabeza, pero sin dinero, tímido y con muy pocas relaciones. Por ello, tres años más tarde se marcha a probar suerte en Maracaibo y se inscribe como parte de la tripulación del vapor “Progreso”, con el que recorre las Antillas”. Más tarde llegaría al grado de contramaestre en esa misma embarcación.

Paseo en el lago. Obra de Pedro Oporto, cortesía de Edicta
García de Negrón.
Mientras tanto, en el occidente del país, la fiebre del Oro Negro emergía con furor en el estado Zulia. En 1922, el reventón del pozo Barrosos II en Cabimas despertaba la codicia de las potencias mundiales y el interés de un pueblo, carente de oportunidades para el desarrollo social, que vio en la industria petrolera su esperanza de progreso.

Viviendo en en Zulia, Pedro ejerció otros oficios para ganarse la vida y así se desempeñó como herrero y electricista en las transnacionales de la época, la Creole Petroleum Corporation y la Mene Grande Oil  Company.

No obstante, para alguien creativo como Oporto, la industria petrolera no era lo que buscaba. Ya establecido en Cabimas, tierra agreste que vive a espaldas del petróleo explotado por intereses foráneos, desarrolló algunas habilidades que le permitieron su sustento en el futuro: estudió por correspondencia mecánica dental y fotografía, ambos oficios por los que sería ampliamente conocido. Un técnico norteamericano le traducía las enseñanzas que le llegaban del Instituto de Filadelfia.

Don Pedro con su banda masónica, elaborada a mano por él
mismo. Foto cortesía Edicta García de Negrón.
No dejó de pintar en ese tiempo, pero esto ya no era su objetivo principal. Mantuvo una constante necesidad de conocimiento, algo que ratifica la abogada Flor Romero, quien fungiera como directora del Instituto Municipal de Cultura y Bellas Artes en Cabimas (IMCBA) en un artículo publicado en Panorama (2): “lee todo cuanto cae en sus manos, se hace miembro de la Logia Masónica de Cabimas, aprende a tocar el arpa…”. Aquí instaló su gabinete dental, donde confeccionaba prótesis; y un estudio fotográfico, de los primeros reconocidos en la localidad, los cuales se encontraban ubicados por los alrededores del cementerio viejo de la ciudad. Paralelamente, continuaba con su labor artística, ya acompañado por Mélida Padrón, con quien se casó en 1926  y estableció una sólida familia en la que procreó cuatro hijos:Edicta de García, quien también se dedicaría a la pintura; Alfonso; Nelly de Salazar y Pedro.

La realidad de la vida (1943). Foto
cortesía Edicta García de Negrón
La labor pictórica de  Oporto es consistente a lo largo de estos años. Él mismo afirmaba: “Yo no soy pintor, yo nací con la pintura”.  Su imaginación alzaba vuelo y con sus mínimos conocimientos, casi un autodidacta, pintó cuadros simbolistas como La realidad de la vida, fechado en 1943, en el cual presentaba una mujer desnuda acostada sobre un libro abierto y rodeada de osamentas; La Primavera, también de ese mismo año, mostraba a una mujer de larga cabellera, al estilo de las antiguas diosas greco-romanas, en un entorno de vegetación y flores. En Visión recreaba un sueño de juventud en el cual su madre muerta se le aparecía cuando se encontraba acompañado por su tía. Para la Logia Ricaurte No. 82, de la cual formaba parte como masón, pintó un retrato del General Rafael Urdaneta.

En 1947 se atrevió a montar una exposición de sus obras en el local de la farmacia de Víctor Romero Galué, según él mismo lo manifestó a Prieto Soto, información recogida en el libro Cultura y Petroplástica Costa Oriental (3).

La Primavera (1943). Foto cortesía Edicta
García de Negrón. 
El trabajo artístico de Pedro Oporto ha sido clasificado por lo general dentro de la corriente del arte popular venezolano, antes marginado y cuya visibilidad fue recuperada a partir de la década de 1970. Quien pretenda buscar en él los rigores de la pintura academicista se encontrará con una obra apartada de la perfección clásica, si bien el artista toma de esta fuente con las limitaciones propias de alguien no formado apropiadamente en las escuelas de arte de la época.

Prieto Soto lo consideraba como un “copista y pintor autodidacta. Los temas simbólicos los llevó a la tela con una técnica realista, que recuerda la pormenorización de los pintores primitivos, y detrás de la cual se plasma una intensa cualidad poética”.

Para el periodista y crítico de arte Sergio Antillano, Oporto “pintó el sentimiento, el mito, el amor, el pecado capital y la aventura solo para que recordemos”. Por su parte, Nancy Noguera, en su artículo Arte popular en Venezuela: raíces y vigencia (4) es más precisa:

En Tinieblas. Foto cortesía Edicta García de Negrón
Este pintor es sorprendente. A mitad de camino entre el pintor culto y el espontáneo, puede a voluntad perfilar sus poderes, matizar sus técnicas y vivir la pintura como una aventura.

Oporto pintaba lo que quería, ángeles y amantes en la plaza, muchachas en flor ardientes, diosas o retratos familiares, poco importaba, era su visión, su lenguaje eminentemente fabulatorio, la lectura de una realidad empapada del sobresalto de lo imposible.”

Como hombre polifacético, entre sus amigos Pedro se hizo famoso por sus habilidades como prestidigitador y en más de una ocasión presentó un espectáculo de magia ante maravillados asistentes. También fue un inventor popular y entre sus creaciones se encuentran un candado de combinación, una alarma de vibraciones y una cámara de revelado fotográfico, las cuales lamentablemente nunca fueron patentadas.

Pedro Oporto junto a su obra Visión
Si bien la obra de este creador siempre fue apreciada por quienes le conocían, es a partir de la década de 1970 cuando su labor es mayormente reivindicada y reconocida. Por ejemplo, en ocasión del famoso Congreso Cultural Cabimas 70, el médico y artista conceptual Carlos Contramaestre organizó una exposición con pintores locales, en la cual mostraron sus producciones Rafael Chirinos, Emilia Navarro, Rafael Vargas, Pedro Oporto y Edicta Oporto de García, su hija. En esa ocasión, mostró las pinturas Sueño de Libertad, la Santa Cena, Tinieblas, Acacia y Visión.

En 1979, luego de la toma de la Escuela de Artes Plásticas de Cabimas, la directora del Instituto Zuliano de la Cultura, Lía de Bermúdez, anunció el cambio de nombre de dicha institución. Así, a partir del 2 de abril de ese año se llamaría Escuela de Artes Plásticas Pedro Oporto en lugar de Vitaliano Rossi, como un justo homenaje a la figura del pintor popular.

El Romántico. Foto cortesía de Edicta García de Oporto
Un mes después, el 21 de mayo de 1979, el Centro Filosófico del liceo Hermágoras Chávez en Cabimas organizó el evento Nueve hombres y un propósito después de El Chorro, el cual era una manera de mostrar que en nuestra ciudad no solamente se producía petróleo y calor, sino también artistas, a pesar de su estado deprimente. “Somos seres que tenemos mucho que dar, seres que a pesar de las privaciones pueden pintar cuadros como todos esos que ustedes aprecian aquí”, afirmó en el acto inaugural José Gregorio González, presidente del centro. Entre los homenajeados no podía faltar Pedro Oporto.

Las Espigadoras. Foto cortesía de Edicta García de Negrón
Luego, entre el 1 y 8 de julio de 1979, se efectuó la única retrospectiva que se ha hecho del pintor, organizada en un espacio del entonces Centro Comercial Borjas, en la carretera H en Cabimas. Esta muestra, que recogía sus creaciones de los últimos 40 años, así como sus inventos y demás creaciones, contó con Flor Romero, Agustín Prieto, Abimelet Pinto, Alix Guerra y Edicta Oporto de García como organizadores, constituidos como Comité Pro Rescate del Arte Popular. Sergio Antillano, entonces director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Zulia, estuvo presente y habló acerca de la trayectoria del homenajeado.

Valentina en el país de las margaritas. Retrato de Valentina
Contramaestre. Foto cortesía Edicta García de Negrón.
Oporto estaría presente también en el II Congreso Cultural Cabimas 80-81, con el cuadro titulado Sueños de Libertad, el cual presidió la exposición montada en los salones del IMCBA el 5 de diciembre de 1980.

Entre el 23 y el 30 de octubre de 1981, el Instituto Municipal de la Cultura y Bellas Artes de Cabimas, bajo la gestión de Flor Romero, ofreció una exposición colectiva titulada Los Pintores Populares y el Infierno Petrolero, en la cual Pedro Oporto compartió espacio con otros creadores populares como Rafael Vargas, Luis Alberto Sánchez, Rafael Chirinos y Ángel Benito Pirela(5).
A sus 80 años, todavía se mantenía visible en los actos culturales locales y presto acudió a la inauguración del I Salón de Pintura Lagoven Costa Oriental el 30 de noviembre de 1982, donde posó junto a Emerio Darío Lunar y Margarita Soto, en un encuentro muy significativo para la cultura cabimense.

Obra en posesión del IMCBA de Cabimas.
El 28 de diciembre de 1984, a los 82 años, falleció el artista popular, el creador permanente, el que hizo de la tierra petrolera su última parada y morada, pero sobre todo el hombre inquieto que no supo limitarse ante las circunstancias que rodearon su vida. Ese mismo año, la galería Malú Fuenmayor de la Secretaría de Cultura del Estado Zulia, presentó una muestra de algunas de sus obras, aquellas que se conservaban en el entorno familiar. Tres años más tarde, el Museo de Petare presentó la exposición Color y Calor de Cabimas, en homenaje póstumo a Oporto y Rafael Vargas(6).

Como colofón y para ratificar la percepción que se tiene de que su producción artística fue subvalorada por la crítica y el público en su momento, es muy esclarecedor el comentario del crítico de arte Roberto Guevara, quien calificó a Pedro Oporto como un “artista singularísimo, extravagante y original florecido a la sombra de las más peculiares circunstancias y con una suerte tercamente ingrata. Casi toda la obra perdida, destruida y sin ubicar. Como el retrato de general gomecista por el que le obsequiaron veinte bolívares. O las diosas del Art Noveau borradas por un inclemente aguacero cuando fueron olvidadas en el patio. O peor aún, por los cientos de trabajos que pasaron de mano en mano, todas indiferentes, todas despectivas, hasta conducirlos al más absoluto de los destinos: la destrucción.”
Ninfa, obra de Pedro Oporto. Foto
cortesía de Edicta García de Negrón
Don Pedro, durante la inauguración de
su retrospectiva en 1979. Foto cortesía
grupo Facebook Cabimas en el tiempo


























Fuentes consultadas
(1) Pedro Oporto:  hombre que ha dedicado toda su vida al arte cumple 82 años. Diario Panorama, 08/07/1984, p.19 
(2) Pedro Oporto desde hoy en la Malú Fuenmayor. Diario Panorama, 12/08/1990, p. 1-7. 
(3) Prieto Soto, Jesús (2000). Cultura y Petroplástica Costa Oriental.
(4) Noguera, Nancy (1987). Arte popular en Venezuela. Raíces y vigencia. Revista Sic No. 500, diciembre de 1987, Centro Gumilla. Pp. 544-547
(5) Panorama, 04/11/1981, p.24
(6) Panorama, 13/05/1987, p. 4-9.