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sábado, 30 de abril de 2016

Rafael Cabrera: una voz para recordar

Rafael Cabrera. Fuente: RCTV.
Entre las voces privilegiadas del medio artístico venezolano se encuentra en lugar especial la del locutor y actor Rafael Cabrera, quien destacó a través de la radio durante los años 50, 60 y 70. Su dilatada trayectoria profesional le permitió desenvolverse además en el cine, el teatro y la televisión nacionales, donde se convirtió en una respetada primera figura. Lamentablemente, como a muchos otros de nuestros valores, hoy su memoria se encuentra casi en el olvido.

Cabrera nació el 25 de junio de 1928 en Maracay, estado Aragua. Era el mayor de seis hermanos, tres varones y tres hembras, procreados en el matrimonio de Benito Cabrera y Bertha Corina (Cora) de Cabrera. Su padre era mecánico de profesión, pero en esa época residía en la llamada Ciudad Jardín debido al trabajo en una constructora que prestaba sus servicios en el hotel Maracay.

No sería el único lugar donde la familia se alojaría temporalmente: Rafael vivió en Curazao y en Caracas, donde finalmente se estableció. Culminó el bachillerato en el liceo Andrés Bello. Allí compartiría aula en cuarto año de secundaria con un particular compañero de clases: Carlos Andrés Pérez, quien décadas más tarde se convertiría en presidente de Venezuela.

El estudio de grabación era su entorno natural.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
Rafael siempre manifestó inclinación hacia el mundo del espectáculo. Tenía una agradable voz grave, pero su padre se oponía a que desarrollara su talento. Trató de que aprendiera el oficio de mecánico, pero si bien adquirió algunos conocimientos, ese no era el destino que el futuro le tenía preparado a ese joven alto y moreno de ojos claros. Paradójicamente, fue don Benito Cabrera quien le ayudó a que entrara a la radio como office boy, pero su interés se orientaba hacia la locución y la actuación. Hacia allí dirigió Rafael sus esfuerzos: el 20 de mayo de 1946 obtuvo su certificado de locución, bajo el número 332. De igual manera, realizó talleres de actuación junto a Margot Antillano y Zoe Ducós.

Su pasión por la radio le permitió ejercer con destreza como locutor en varias radioemisoras a principios de los años 50, entre ellas radio Continente y Radio Difusora de Venezuela, convirtiéndose en una de las voces más prestigiosas. En Radio Caracas Radio fue llamado por Héctor Hernández Vera, junto a Enrique Faillace y Adolfo Martínez Alcalá, para trabajar en el espacio La Novela del Aire. También estuvo en otros programas clásicos de esa época como La Novela de la Tarde, Los Tres Villalobos, Tamakún y Venezuela, tierra adentro.

América Barrios y Rafael Cabrera.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
Paralelamente hizo sus primeros trabajos teatrales en los años 50, entre ellos su participación en el drama de tres actos La Rubiera, de Ida Gramcko, el cual recibió el Primer Premio otorgado por el Ateneo de Caracas. La temporada 1958 se realizó en el Teatro Nacional, con la caracterización del primer actor Enrique Benshimol, en el personaje de “El Rubio”. En esa producción, Cabrera compartió con actores de la talla de Esteban Herrera, Bertha Moncayo, Edmundo Larra, María Gámez, Rosalía Romero, Mayra Chardiet y Carmen Palma.

En un programa infantil junto
a Rebeca González.
Su interés se extendió a la labor gremial, un área en plena efervescencia durante aquellos años. Así, participó en el Sindicato Profesional de Trabajadores de la Radio y Televisión del Distrito Federal y Estado Miranda (SPTRTVDFM) (1). Figuró como secretario de Cultura y Propaganda en la Junta Directiva durante el periodo 1954-1955, con Luis Germán Meza como secretario General; el periodista y locutor Aquilino José Mata en Organización y Estadísticas; Carlos Bosque, en Trabajo y Reclamos; la actriz América Barrios  en Finanzas;  y Luis Gerardo Tovar en Actas y Relaciones. Debido a la represión del régimen pérezjimenista, la actividad sindicalista fue escasa en esa etapa, aunque el SPTRTVDFM permaneció en funcionamiento, en abierta rebeldía a las medidas restrictivas de la dictadura.

Fotograma de Caín Adolescente (1959).
A finales de los 50, Rafael debutó en la pantalla grande bajo la dirección de Román Chalbaud en la cinta Caín Adolescente (1959). Se mantendría alejado del cine nacional hasta mediados de los años 70, cuando asumió roles secundarios en las películas Compañero Augusto (1976), bajo la dirección de Enver Cordido; y en  Carmen, la que contaba 16 años (1978), otra vez de la mano de Chalbaud.

En el extremo izquierdo Cabrera junto a Francisco
Ferrari, Giove Campuzano y Yolanda Méndez.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
Por el contrario, su labor en la televisión venezolana fue bastante amplia: trabajó para Televisa (Canal 5) y fue uno de los pioneros en Radio Caracas Televisión (RCTV), donde laboró en espacios como la Telenovela Palmolive, Ciclorama —en obras como La Fiera, Rosalinda, Julio César y La Mentira—; Teatro del Lunes —donde interpretó personajes en El caso de la señora Estupenda, Calígula, Un tal Judas, Detrás del telón y en Ni quisiera estar en sus zapatos—; y Anecdotario —con dramatizaciones de las vidas de Benjamín Franklin, Salomé, Sansón y Dalila, Galileo, José y Quasimodo—.


En el teleteatro Sobre la misma tierra.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
Durante la década del 60, su trayectoria le había consolidado como una primera figura de la radio y la televisión, si bien sus apariciones televisivas disminuyeron: en 1963 grabó el disco de poemas Amargo el fondo; en 1967 fue el narrador en el espacio Los favores del Dr. Hernández, protagonizado por Américo Montero; y en 1969 participó en El ciego, una coproducción con Televisa protagonizada por Julio Alemán. En ese tiempo destacó en su faceta como locutor comercial, pues su voz de variados matices era muy valorada en el ámbito publicitario.

Para el período 1966-1967, Cabrera repitió como secretario de Cultura y Propaganda del SPTRTVDFM. La Junta Directiva de dicha agrupación gremial estuvo integrada en esta ocasión por Jesús Maella (secretario General), Jesús Adolfo Maldonado (Organización y Estadística), Regino Jiménez (Trabajo y Reclamos), Oswaldo Jaspe (Disciplina y Asistencia Social), Rafael Briceño (Actas y Relaciones Públicas) y como vocales Arnoldo Sanguinetti; Manolo Sánchez, Víctor Bolett y Armando Lira.

Como Alfredo Montalvo en La señora
de Cárdenas
. Fuente: Rafael Cabrera,
página de Facebook.
En los 70, Rafael estuvo como actor de reparto en La loba (1972), uno de los grandes éxitos de Venevisión protagonizada por Ada Riera y Martín Lantigua. A mediados de esta década regresó nuevamente a RCTV, un canal con el cual mantuvo una relación laboral a veces tirante, pero que le permitió interpretar dos personajes hechos a su medida: uno de ellos fue Alfredo Montalvo, el director del periódico donde laboraba Alberto (Miguel Ángel Landa) y esposo de Angélica Rodriguez (Chony Fuentes), hermana de Pilar (Doris Wells), en La señora de Cárdenas (1977). El otro rol fue el de Raúl Matamoros, el jefe policial que era el verdadero padre de Mayra Alejandra en La hija de Juana Crespo (1977).

En el siguiente video, justamente a partir del minuto 12:47, puede verse un interesante duelo  interpretativo entre Cabrera y María Teresa Acosta en La señora de Cárdenas.



Interpretando al malvado brujo Bocú en La balandra Isabel llegó
esta tarde
. Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
En febrero de ese año encarnó también otro de sus roles de importancia: el brujo Bocú en la miniserie La Balandra Isabel llegó esta tarde, según libretos de Salvador Garmendia, protagonizada por Marina Baura y Miguel Ángel Landa. Si bien la versión televisiva no alcanzó el reconocimiento que la película de 1950, Cabrera pudo personificar con solvencia este papel que en el cine había hecho famoso a Tomás Henríquez.


El traicionero Mogollón (Cabrera) junto a Rolando
Barral en Resurrección (1977). Fuente: Rafael
Cabrera
, página de Facebook.
Sus actuaciones a partir de allí fueron continuas en el medio televisivo: en Resurrección (1977), su personaje  "Mogollón" era un presidiario a quien sus compañeros del penal lo ahorcaron cuando descubrieron que era soplón; en Mabel Valdez (1977) hizo de un esbirro de la Seguridad Nacional que había matado al padre del protagonista, Raúl Amundaray; en La Piel de Zapa (1978) era el padre de Paulita (Mayra Alejandra) y hacía pareja con Nancy Soto. Otras telenovelas en las que actuó ese año fueron El Angel Rebelde y Sonia, donde era el padre de Pierina España, la protagonista.

En el siguiente video de un capítulo de El Ángel Rebelde aparece Rafael Cabrera en el minuto 3 de la grabación.



Regresó al teatro, una de sus pasiones, con la comedia La muchacha sin retorno (1979), presentada en el teatro Santa Sofía (El Cafetal, Caracas) junto a Elisa Ramírez, María Hinojosa, Hermelinda Alvarado y María García.

Miguel Alcántara, Cecilia Villarreal, Raúl Amundaray,
Yolanda Muñoz y Rafael Cabrera en Mabel Maldez.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
En 1980 hizo del padre de Grecia Colmenares en Drama de amor en el bloque 6, la versión de Romeo y Julieta realizada por Pilar Romero. Entre sus últimos papeles figuró el de un comisario en la novela Acusada (1983), segunda parte de Marisela, interpretada por Tatiana Capote y Franklin Virgüez. Alejado de la televisión en no muy buenos términos, Cabrera se dedicó de lleno nuevamente a la locución comercial.

En su vida personal, el actor se casó dos veces. De su primer matrimonio en 1949 con Lesbia Arteaga procreó cinco hijos: Jennie, Bertha, Rafael Guillermo, Néstor (fallecido) y Anarelys del Valle. Divorciado, se casó nuevamente en 1974 con Florencia Alfonzo, con quien tuvo a Jorge, Alix y Francis. Además, concibió dos hijos fuera de estas uniones: Carolina Boscán y Aníbal.

Un apasionado de la lectura
y la música.
Cabrera se caracterizaba por ser un hombre serio, de carácter fuerte pero no violento. Según su hija Bertha era reservado, un poco arisco con las personas y hasta retraído. Sus amigos eran contados y no le agradaban los juegos pesados. «A mí no me gustaba verlo en televisión pues un día lo iban a matar en una telenovela y me angustié mucho. Por eso prefería no hacerlo», expresa.

Su hija menciona entre sus aficiones la lectura, la música, la navegación, el boliche y el automovilismo: «Era muy apasionado del mar y fue propietario de varias lanchas. También corrió en varias competencias automovilísticas junto a su amigo Pancho Pepe Cróquer, pero después de que él murió ya no quiso seguir en eso».

Fanny (Marisela Berti) y Alfredo Montalvo (Cabrera)
en La señora de Cárdenas. Fuente: Rafael Cabrera,
página de Facebook.
Hacía pocos años que se había alejado de las cámaras de televisión cuando sufrió un accidente cerebrovascular en 1985. La presencia de dos coágulos requirió que fuese operado a corazón abierto, intervención quirúrgica de la cual salió bastante bien. Sin embargo, la enfermedad le dejó secuelas: durante un año debió someterse a rehabilitación física y, además, perdió el habla, la cual logró recuperar pero quedó impedido para realizar las locuciones por las cuales era conocido. En esa época se separó de su segunda esposa y por decisión propia decidió internarse en un geriátrico; luego se trasladó a otro establecimiento en Caricuao, gracias al apoyo de sus compañeros del sindicato de radio. Fue una época dura que dio lugar a muchas especulaciones por parte de la prensa y de allegados, pero su hija asegura que en ningún momento ellos le dieron la espalda.

Porte y voz de galán. Fuente: Rafael
Cabrera
, página de Facebook.
Cabrera fue un hombre respetado en el medio radial. En una entrevista realizada para la revista ¡Claro! (junio 2012, No. 280), el reconocido locutor Jesús Leandro lo mencionaba como una de las voces de la locución venezolana, junto a Alfredo Mena, Rafael Enrique Mena, Walter Parra, Rubén Darío Villasmil y Ofelinda García. Cuando la enfermedad le impidió seguir laborando, Jaime Suárez, otro de los grandes de la narración y la locución venezolanas, asumió las marcas a las cuales Cabrera hacía comerciales y donó el dinero ganado por esos trabajos para su tratamiento y recuperación, en virtud de la estima y admiración que sentía por él.

A principios de 1993 Rafael Cabrera sufrió un nuevo ACV del cual no logró recuperarse. Falleció el 31 de enero de ese año en la ciudad de Caracas, a los 64 años de edad.

En su personaje de Bocú. Fuente: Rafael Cabrera,
 página de Facebook.
Como anécdota curiosa, me gustaría compartir un episodio paranormal vivido por el actor en 1986 y que me fue referido por sus familiares. El 4 de diciembre de ese año había falleció su madre; en esas fechas su segunda esposa le había pedido el divorcio y él aun no se recuperaba del todo de su ACV. Agobiado, Rafael decidió ir a casa de su tía el 27 de diciembre. Como viajaba solo, colocó la foto de su difunta madre en el tablero del vehículo y le pidió fervorosamente a ella que le cuidara durante el trayecto. Llegado a su destino sin inconvenientes, fue recibido por sus familiares y unos obreros que se encontraban realizando un trabajo en la vivienda.

Respetado actor y locutor. Fuente: Rafael Cabrera,
página de Facebook.
Al día siguiente, estos trabajadores le preguntaron a su tía cómo habían amanecido Rafael y la dama que se había bajado cuando arribaron la noche anterior. La tía les aseveró que él había llegado solo. Ante la insistencia de las personas en que habían visto bajar a una señora mayor del vehículo, ella les mostró una fotografía de la madre de Rafael Cabrera. Para sorpresa de todos, aseguraron que efectivamente era ella. Este asombroso incidente fue recogido luego por el productor Rafael Silva, quien lo compartió con sus radioescuchas en uno de los episodios de su conocido espacio Nuestro Insólito Universo.

Para conocer más acerca de la trayectoria profesional de Rafael Cabrera, pueden visitar la página de Facebook creada por su nieto, el periodista Nelson Muñoz, a quien agradecemos su apoyo, al igual que a su madre Bertha Cabrera, para la realización  de este perfil.
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(1) Fuente: Panorama cinematográfico a través de las Juntas Directivas del Sindicato Profesional de Trabajadores de Radio-Teatro-Cine-Televisión y Afines del Distrito Federal y el estado Miranda (1943-1980). Tesis de Grado de David Arcila para optar al título de Licenciado en Artes Mención Cine (Noviembre de 2010).

miércoles, 13 de abril de 2016

La muerte visita de noche

La mañana del sábado 23 de abril de 1994, una noticia corrió veloz de boca en boca entre los vecinos de Ciudad Ojeda: «¡Mataron a Roberto Luti!». Sí, el cantante romántico de los 70. El inmigrante italiano que había llegado desde muy niño junto a su familia a la capital del municipio Lagunillas en el estado Zulia. El compañero eterno de Doménica, con quien inmortalizara la versión en español del clásico de Sharif Dean, “¿Tú me amas?”, había muerto.

Roberto Luis Luti Corrieri tenía entonces 55 años y residía en la casa número 8 de la calle Las Palmas, en el sector La Playa de Ciudad Ojeda. Los datos preliminares señalaban que había sido asesinado en su hogar por un sujeto desconocido y que fue agredido con un arma blanca cerca de la medianoche del fatídico viernes 22 de abril de 1994.

Diario Panorama, 24 de abril de 1994, página 4-10.
Las lesiones fueron recibidas una en el brazo izquierdo, la cual le produjo la fractura de los huesos cúbito y radio; la otra en la cabeza, con exposición abierta y pérdida de masa encefálica. Fue esta la que le produjo la muerte casi instantánea. Debido a la violencia con que había sido atacado, se presumía que el homicida estaba bajo los efectos de la droga o del alcohol.

La noticia era difícil de asimilar, por cuanto se consideraba a la víctima como una persona pacífica, generosa y muy colaboradora con quienes le rodeaban. Le frecuentaban tanto familiares y amigos como conocidos ligados al mundo artístico, quienes le pedían consejos o asesoría acerca de alguna canción. Entonces, ¿quién podría haber cometido tal atrocidad?

Amado Torres, un testigo de excepción.
Fuente: Panorama, 01/06/1994,  pág. 2-2
Para el momento de su asesinato, Luti vivía acompañado por el cantante Amado Torres. Este fue detenido por los efectivos de la entonces Policía Técnica Judicial (PTJ) en su sede en Lagunillas, para que rindiera declaración sobre los hechos.

Según su testimonio, aproximadamente a las 10:30 pm Luti fue visitado por una persona con quien mantuvo una larga conversación por espacio de una hora. A las 11:30 pm y por motivos que se desconocen, surgió una acalorada discusión y el visitante hirió de manera mortal al cantante. Se descartó el móvil del robo, pues aún cuando existían objetos de valor, solo se llevaron un reproductor de VHS.

Era claro que Luti conocía a quien más tarde se convirtió en su verdugo, pues él mismo le abrió la puerta y le permitió entrar a su hogar. Amado Torres, el único testigo del homicidio, declaró que al escuchar la discusión, los gritos y la pelea, se encerró en un closet de la casa, por lo que el asesino no pudo hallarlo.

Para las nuevas generaciones, Luti es un total desconocido. No obstante, durante la década de 1970 popularizó temas románticos como Me quiero casar contigo, Celoso, Lo mucho que te quiero, Brindo por tu cumpleaños y su gran éxito junto a Doménica Di Salvo, la versión en español de "¿Tú me amas?".

La hermosa tierra de la Toscana (Italia) vio nacer el 8 de octubre de 1938 al segundo hijo de Paolo Amadeo Luti y de Lina Corrieri. Cuando Roberto era aún muy pequeño, sus padres se radicaron en Venezuela, específicamente en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, donde la explotación petrolera abría nuevas oportunidades de desarrollo a un pequeño poblado que luego se convertiría en la capital del municipio Lagunillas: Ciudad Ojeda. Allí la familia poseía un restaurante: Da Vasco, de especialidad italiana.

Su interés por la música y el canto lo manifestó desde su infancia, así que ya adolescente orientó sus esfuerzos hacia ese rumbo, no exento de sinsabores.

Fuente: Panorama, 07/09/1966.
El 7 de septiembre de 1966, un maltrecho Roberto Luti asomaba su golpeado rostro desde la página de Sucesos del diario zuliano Panorama. El día anterior, a eso de las diez de la noche, el joven vocalista viajaba a Bachaquero, municipio Valmore Rodríguez, para ir a una fiesta familiar en casa de su hermano. Un camión platanero se dirigía en vía contraria  y ambos vehículos se encontraron en el cruce de la carretera Z. La colisión produjo daños de consideración en las unidades de transporte; Luti y el ayudante del camión resultaron heridos, aunque las lesiones no afectaron su incipiente carrera musical.

Su despegue profesional empezó cuando la casa discográfica Discomoda, de César Roldán, grabó su primer sencillo. Allí iniciaría una trayectoria ascendente que llegó a su tope a mediados de la década del 70. Luti logró proyectarse en Latinoamérica, donde sus canciones le procuraron amplia popularidad en países como México, Colombia, Perú, Chile, Argentina, República Dominicana y Costa Rica, entre otros. Fue justo en el año 1970 cuando participó en el IV Festival de la Canción Latina en Miami, con la Canción de la Esperanza, del zuliano Rafael Hidalgo.



A principios de 1971, Panorama (14/02/1971, p. 29) refería el rotundo éxito del cual disfrutaba Luti en México. El redactor de la nota periodística mencionaba que parecían increíbles los logros por él alcanzados y cómo en nuestra patria no había podido colocarse entre las grandes estrellas nacionales por falta de apoyo. Celoso se convirtió en tierras aztecas en un verdadero hit. La prórroga de sus contratos lo mantenía tan ocupado que le impedían regresar a Venezuela. Tal era su renombre en México que, años después y a pesar de su retiro, se mantenía como el único artista suramericano con un club de fans activo en ese país.

A finales de los 70, los éxitos de Luti mermaron y empezó a distanciarse del mundo artístico. Estaba dedicado de lleno a la actividad comercial, al frente del restaurante Da Vasco. Había creado además su propio sello disquero, Gaviota; y se había dedicado a promocionar la carrera de jóvenes talentos, uno de ellos el prometedor Héctor Reglero, a quien sugirió cambiara su nombre por uno menos sonoro pero más atractivo: Ricardo Montaner.


En enero de 1981, tras cinco años alejado de las actividades artísticas, reapareció en un espectáculo. En esa época anunciaba que venía con un nuevo estilo a interpretar canciones de la autora zuliana María Pantin, de cuyo libro de poemas seleccionó varios títulos incluidos en el larga duración que preparaba con su sello fonográfico. El LP saldría en mayo de ese año y se incluirían también composiciones de Carlos Romero. Además, cantaría algunos temas con su mejor pareja musical, Doménica. Sin embargo, nunca su carrera volvería a alcanzar el éxito pasado.


Su última presentación pública en tierras zulianas fue el 19 de abril de 1994 en la tarima ubicada en la avenida Alonso de Ojeda, como parte del acto organizado para celebrar los 25 años de Radio Petrolera. El 20 de abril se presentó en Caja Seca, en el aniversario de Mundial Sur del Lago. Tres días más tarde, estaba muerto.

Retrato hablado publicado en el diario
Panorama el 27/04/1994. 
Lo sorprendente de este caso es que siempre hubo confianza en que sería fácilmente resuelto. Por lo menos, eso se percibía en las declaraciones emanadas desde los entes detectivescos. Dos días después de su muerte, Panorama (24/04/1994, p. 4-10) reseñaba el optimismo del jefe del Cuerpo Técnico de la Policía Judicial de Ciudad Ojeda, comisario Euro Oquendo, pues consideraba que había muy buenas pistas para hallar al culpable: Amado Torres había visto al criminal y existía un retrato hablado que permitiría su captura.

Según esta referencia el homicida, de unos 21 años de edad, medía aproximadamente 1,70 metros, poseía una contextura delgada, bigote escaso, pelo liso y piel blanca con algunas muestras de acné en la cara. Vestía como un trabajador petrolero, pues portaba casco de seguridad y un maletín, lo cual hacía presumir que prestaba servicios para una contratista petrolera de la zona.

Torres era un cantante apadrinado por Roberto Luti bajo el nombre artístico de Amado Milo. Residía con él desde hacía cuatro años y aseguró haber visto al criminal al menos en dos ocasiones previas en la vivienda que ambos compartían.  Dentro de los posibles motivos del asesinato se mencionó una deuda económica. No obstante, en el ambiente policial se pensaba que Amado no había dicho todo lo que sabía por temor a represalias, aunque él mismo aseguraba que el asesino no se había percatado de su presencia.

El adiós amargo a un gran cantante. Fuente: AngeloC.
Unos días después, cumplidos los trámites legales, el cadáver de Roberto fue trasladado a Italia para darle sepultura. Paradójicamente, en la medida en que avanzaban las investigaciones, el caso mostraba signos de estancamiento. Las pruebas halladas en el sitio del crimen fueron enviadas a Caracas, mientras  personas relacionadas con el cantante eran citadas para declarar. Entre ellos se encontraba Doménica De Salvo, quien aseguró que minutos antes de su muerte, Luti había conversado con ella y se preparaban para efectuar una gira por Valera, estado Trujillo.

Al circular el retrato hablado, vecinos y miembros de la comunidad especularon que el sujeto frecuentaba lugares públicos en Ciudad Ojeda e incluso se llegó a mencionar que laboraba en una ferretería de la zona. Entre los sospechosos surgió un cantante aficionado, imitador de Guillermo Dávila por su supuesto parecido con este afamado cantante de los 80. También se señaló a un arreglista que trabajaba con Luti y hasta se pensó que Amado Torres podía estar comprometido en el asesinato. Una comisión de la PTJ de Ciudad Ojeda se trasladó a Valera para localizar a un músico presuntamente implicado, pero resultó una pista falsa.

Panorama, 18/10/1970, pág. 23
Para el 7 de mayo de 1994, lo que en un principio parecía un caso fácil permanecía irresuelto. El comisario William Vento ordenó la revisión exhaustiva de la casa donde vivía Luti, con el propósito de recabar más evidencias. Más de 60 personas ligadas a la vida personal y musical del cantante desfilaron por la PTJ, pero ninguno aportó la clave necesaria para reconocer al asesino nocturno.

Un mes después, Amado Milo seguía detenido, aunque persistía en su versión inicial de que había visto en una oportunidad al asesino en la residencia que compartía con Luti en el barrio La Playa, pero este nunca se lo presentó y en la ocasión en que trató de preguntarle, le respondió con evasivas.

Según el testimonio de Amado, vio al sujeto entrar y sentarse en la sala con Roberto. Acostado en su cuarto, sintió golpes y gritos que le hicieron asomarse por una hendija de la puerta. La escena que vio fue espeluznante: Luti casi en el suelo suplicaba piedad mientras su verdugo le asestaba un machetazo en la cabeza.

Una comisión del grupo BAE se trasladó de Maracaibo a la Costa Oriental del Lago para investigar a profundidad este crimen. El jefe de la PTJ en la región vino personalmente a conducir las pesquisas, pero todo resultó infructuoso.

El 22 de abril de 1995, a un año de su muerte, el caso ya era considerado un “cangrejo”. No había ni un detenido, ni siquiera el nombre de un sospechoso. Hasta el día de hoy, el crimen sigue sin ser resuelto.


domingo, 14 de febrero de 2016

A 15 años de su partida: Mariano, Amelia y Miguel

El inicio del siglo XXI trajo duelo al mundo del espectáculo venezolano. 2001 fue el año cuando importantes figuras del cine, el teatro, la radio y la televisión venezolanas partieron del mundo terrenal, aunque varios de ellos se encontraban retirados de las luces y las cámaras desde hacía algún tiempo.

Mariano Álvarez, todo un señor actor.
Fuente: luisjose.ru
El primero en despedirse fue el actor Mariano Álvarez, quien el viernes 19 de enero de ese año, en horas de la mañana, perdía la batalla contra la esclerosis lateral miotrófica, una enfermedad degenerativa que le costó la vida cuando apenas contaba 48 años. Oriundo de Barquisimeto, estado Lara, donde nació el 22 de julio de 1952, su formación profesional tuvo lugar en la East 15 Acting School (Essex, Gran Bretaña).

Alabado por su capacidad actoral, Álvarez interpretó una variopinta galería de personajes en cine, teatro y televisión, entre ellos al doctor José Gregorio Hernández en la miniserie El Siervo de Dios (1990), así como al libertador Simón Bolívar en varias ocasiones —incluyendo la serie realizada por Betty Kaplán en 1983 para VTV y la película Manuela Sáenz (2000), de Diego Rísquez—.

En sus inicios en la televisión. Fuente:
luisjose.ru
Intervino en las telenovelas La Encantada (1988), Inés Duarte, secretaria (1991), Amor sin fronteras (1992) y Por estas calles (1993-94), aunque su rol de Nicolás Feo, el villano que encarnara en Paraíso (1989) fue el que le ganó el favor de la crítica y del público.

En una entrevista realizada por Marcos Salas en 1990, justamente cuando el éxito de Paraíso le brindaba amplio reconocimiento, Mariano Álvarez confesó: «La telenovela es un género que no me gusta, no puedo seguirle la línea, ya que resultan demasiado largas y generalmente los finales son previsibles. Por eso no me llaman la atención».  Sin embargo, al referirse a Nicolás Feo, reconoció que era «un rol extraordinario y sumamente rico en posibilidades. Está muy bien escrito. En TV he visto pocos malos como él. Es loco y manipulador y, por supuesto, inteligentísimo. Además es sumamente culto: conoce la obra de los griegos, habla como cuatro idiomas».

Como el Siervo de Dios.
Fuente: luisjose.ru
Con una sólida formación teatral —actuó en montajes muy recordados como Humboldt y Bompland, taxidermistas; La Revolución; La máquina Hamlet; Lo que el mayordomo vio; Cartas de Amor y El Espíritu Burlón—, consideraba que vistas superficialmente, las técnicas actorales de este medio y la televisión eran diferentes, «…pero no pasan de ser sólo eso: diferencias superficiales, de técnica. Sin embargo, si buscamos las pretendidas diferencias en un tono más profundo, escarbando en el plano actoral, vemos que desaparecen. Lo más importante es la vulnerabilidad, el carisma y la sinceridad con que tú asumas tu personaje. Aunque la técnica no sea la misma, la esencia actoral permanece invariable.»

En su rol de José Manuel Valladares, en Mujer
Secreta
. Fuente: luisjose.ru
En 1999, Mariano debió abandonar su participación en el drama Mujer secreta, donde interpretaba al villano José Manuel Valladares, debido al avance de su enfermedad. Desde entonces no se le volvió a ver en pantalla hasta conocerse la lamentable noticia de su deceso. En mayo de 2015, el programa Detrás de las cámaras, conducido por Luis Olavarrieta en Televen, le brindó un homenaje muy merecido, que vale la pena ver:


Amelia Román, actriz pionera de radio y TV.
Fuente: http://venezuelamiamor.maxbb.ru/
A finales del mes de febrero de 2001, una de las grandes actrices de nuestro país fallecía en Miami. Amelia Román, pionera en las producciones dramáticas de radio y televisión, se encontraba retirada de la pequeña pantalla desde los años 80.

Nacida el 4 de octubre de 1931 en la caraqueñísima parroquia de Santa Rosalía, Rosa Amelia Rodríguez (su verdadero nombre) inició su formación artística en el Taller de Arte Dramático del Ateneo de Caracas, bajo la tutela de Horacio Peterson. Oscar Cedeño, quien para la época era un ejecutivo de RCTV, la vio realizando un ejercicio de actuación y la invitó de inmediato a hacer una prueba en el canal.


Con Jorge Félix formaría una pareja memorable.
Fuente: venevision.net.
En la televisión trabajó para diversas televisoras. Consolidó parejas memorables en producciones dramáticas junto a los más cotizados galanes de la época, entre ellos el cubano Jorge Félix. De la larga lista de novelas y teleteatros en los cuales participó desde la década de los 60 se encuentran Pecado Capital, Daniela, El velo pintado, La rival, Marianela, Anna Karenina y El amor es una cosa esplendorosa (versión del clásico cinematográfico presentado en el espacio Gran Viernes, en el cual actuó junto a su marido José Bardina). Por su parte, en el medio radial fueron muy populares las radionovelas que estelarizó, entre ellas Juan Centella, transmitida a través de radio Continente.

Durante uno de los ensayos para su rol
de la Waica en La Mujer Prohibida.

Sin embargo, a pesar de su extensa trayectoria, quizá su papel más recordado sea el de la Waika, en La Mujer Prohibida (1973), junto a Ada Riera y Martín Lantigua. Aunque apenas era un niño, todavía la recuerdo en medio de aquella selva fingida con trozos de ramas de mango y cartón piedra, dibujada en la pantalla en tenebroso blanco y negro mientras renegaba de Virginia Galbán (Riera) y acariciaba una serpiente verdadera.

Según Carlos Roa, en su página web adariera.latinowebs.com, las maquilladoras del canal contaban del entusiasmo de Amelia al llegar a cada grabación y de las dobles pestañas postizas que utilizaba para caracterizarse como la apasionada indígena que utilizaba sus conocimientos de hechicería para atormentar a la inocente Virginia, quien le había quitado el amor de Marcos Villena (Lantigua).

Amelia y Marina Baura, año 1966.
Crédito: Joseph Fabry, Getty Images.
Para entonces ya se había casado con uno de los galanes más apetecidos de Venevisión, José Bardina, con quien formó un hogar de más de 30 años, del cual nació el último de sus hijos, José Alberto Bardina. Eran sus terceras nupcias, la segunda de ellas con el también reconocido actor Orángel Delfín durante la década de los 60. Tenía además otros cuatro hijos de su primer matrimonio.

Versátil como era, no restringió su labor profesional a la actuación: se desempeñó durante siete años como gerente de Relaciones Públicas en Venevisión y en los 80 volvió a aparecer ante las cámaras, en el rol de conductora del programa Doctora Confidencias. Luego se retiró de la vida artística para dedicarse a su hogar en Miami, donde se trasladó junto a Bardina, quien también abandonó la actuación para emprender proyectos empresariales propios.

En El amor es una cosa esplendorosa formó pareja
con su marido en la vida real, José Bardina. Fuente:
http://venezuelamiamor.maxbb.ru/
La actriz Ivonne Attas recordó, en una semblanza escrita sobre José Bardina (Portal Gente del Siglo XXI, Gentiuno, 10/02/2010), cómo mientras se hospedaba en su casa durante una visita a Caracas a principios de los 90, precisamente para realizarse un chequeo médico, Amelia Román tuvo los primeros síntomas de un infarto. La emergencia la obligó a llamar a todos sus familiares y trasladarla al Urológico de San Román, donde permaneció en Terapia Intensiva durante tres meses.

José y Amelia, una pareja más allá de la pantalla.
Fuente: Recordar es vivir. Las telenovelas del ayer
Según Attas, Bardina se sentía agobiado, pues los médicos le dijeron que ella no viviría más de ese tiempo. Había perdido algunas facultades: su memoria no era la de antes, su caminar y su impulso vital fueron disminuyendo. Así, «aquella bellísima mujer con una personalidad arrolladora, se convirtió en la hija de José por los cuidados que ameritaba.  De vuelta a Miami, Amelia duró 10 años más. Pasaba largas horas sentada viendo TV o con la mirada perdida esperando que José le preparara su comida, arreglara la casa y hasta la peinara y pintara el pelo.»

Para Ivonne Attas, esos años significaron para Bardina «alejarse de la vida laboral, ya que no podía dejar a Amelia sola en la casa, lo cual debilitó mucho sus finanzas. Recuerdo la última vez que vi a mi amiga en Miami, cuando con enormes sacrificios, se vistió elegantemente y con el pelo pintado de rojo por José, fue a mi segundo matrimonio que se realizó en esa ciudad.  Fue nuestra despedida. Ocho meses después, era carnaval y yo estaba en Río Chico cuando me sorprendió por el celular una llamada de José quien me anunció llorando que Amelia había muerto». Era el 26 de febrero de 2001 y la actriz contaba con 69 años.

Un galán emergente de los 80. Fuente:
http://venezuelamiamor.maxbb.ru/
En el mes de abril, la noticia del deceso de Miguel Alcántara corrió como pólvora. Una llamada de los vecinos del sector Valle Arriba, en el Kilómetro 7 de El Junquito, alertó a los bomberos de la Alcaldía Mayor acerca de la fetidez que emanaba de la casa número uno, donde habitaba este actor. Cuando irrumpieron en la vivienda, en una de las habitaciones hallaron el cuerpo de Alcántara en avanzado estado de descomposición.

Según una nota de prensa publicada el 4 de abril de ese año, funcionarios de la Comisaría del Oeste de la Policía Técnica Judicial (PTJ) acudieron al lugar y solicitaron la presencia de los médicos forenses para determinar la naturaleza y causa del deceso. Posteriormente informaron que la data de la muerte se estimaba en aproximadamente cinco días, es decir, el 31 de marzo; y presuntamente se debía a causas naturales, ya que el cuerpo no presentó signos de violencia. Alcántara tenía un año residenciado en el lugar, bajo la modalidad de alquiler.

Miguel logró un corto estrellato gracias a su
carisma. Fuente: latinoparaiso.ru
A finales de los 80 y principios de los 90, Miguel se convirtió en uno de los galanes emergentes que consolidó un breve estrellato. Su verdadero nombre era José Miguel Mohammad Rodríguez y había nacido el 2 de noviembre de 1956. Sus inicios en el mundo artístico los hizo como bailarín. Luego se desempeñó como apuntador y finalmente se le presentó la oportunidad como actor en 1975, en la telenovela Angélica. En la búsqueda por desarrollarse de manera integral, incursionó en diversos campos del mundo del espectáculo: teatro, radio, televisión, cine, danza contemporánea y hasta el canto. De hecho, enseñó danza durante cinco años, sobre todo afrojazz.

Miguel y Catherine Fullop. Fuente:
telenovelas-venezuela.blogspot.com
Sus primeros roles de peso los interpretó en dramáticos como Luisana mía (1981) y La dama de rosa (1986). Ese año logró la ansiada oportunidad de protagonizar una telenovela; se trataba de Mi amada Beatriz, junto a Catherine Fullop, con quien mantendría excelentes relaciones personales y profesionales. Luego fue coprotagonista, otra vez al lado de la Fullop, en La muchacha del circo (1988), una de las muchas versiones del clásico de Delia Fiallo, Peregrina.

Fuente: seriesnow.com
Tuvo personajes destacados en Alma mía (1988), Alondra (1989), Carmen querida (1990), La mujer prohibida (1991), Mundo de fieras (1991), Como tú ninguna (1994) y Morena clara (1995).  Su último trabajo en teatro fue en la obra Todo lo que tengo es tuyo. En televisión participó en la serie juvenil de RCTV Hoy te vi (1998) y en lo que sería su última telenovela Hechizo de amor (2000), producción dramática de Venevisión donde interpretó al “padre” de Emma Rabbe y “esposo” de Mayra Alejandra. Luego se retiró de la actuación y de la vida pública, aparentemente aquejado por una enfermedad incurable, hasta que se conoció su sorpresivo deceso. Sobre las circunstancias que rodearon este hecho circularon rumores e informaciones de los cuales no interesa hacernos eco, pues solo contribuyen a alimentar el morbo vinculado a su muerte.

Miguel entrevistado por Margarita Álamo.
Fuente: revista Teleindiscreta, 1990.
En una entrevista para la periodista Margarita Álamo (revista Teleindiscreta, 1990) afirmó: «He tenido que luchar mucho, lo cual no me asusta, ya que soy un luchador nato. Personal y profesionalmente, me siento un hombre feliz. Cada día le doy gracias a Dios por estar donde debo y donde quiero estar.»

Se confesó un apasionado de la música y de la lectura, aunque también se autocalificó como un hombre muy drástico: «Por ejemplo, cuando me faltan el respeto soy muy radical, en lugar de ser algo más condescendiente. Yo a veces puedo ser indolente y hasta cruel…Bien sabe Dios que estoy luchando contra esta inclinación mía, con frecuencia se me sale lo que tengo de escorpión. En el lado bueno de la balanza, sin pecar de vanidad, soy un hombre generoso.»

Miguel dejó un hijo, Alex, quien para el momento tenía 26 años. Fuentes cercanas al actor confirmaron que sus antiguos compañeros de trabajo, entre ellos Caridad Canelón, Elba Escobar y Carmen Julia Álvarez, apoyaron a sus familiares en todo lo relacionado con sus actos funerarios.

Otras destacadas figuras públicas llegarían a su destino final en este fatídico año: la reconocida actriz de cine y televisión América Barrios; la celebrada comediante Leida Torrealba; el luchador y actor Mario Brito, mejor conocido como Lotario; al igual que los primeros actores de teatro, cine, radio y televisión Rafael Briceño y Orángel Delfín. De ellos estaremos hablando en próximas entregas de este recuento.

martes, 9 de febrero de 2016

El último vuelo de La Alondra Olga Castillo

La Alondra, Olga Castillo. Fuente: Televisión y Cine
en retrospectiva
, grupo de Facebook.
Pese a su categoría de pionera y primera actriz de la radio y la televisión venezolanas, el fallecimiento de Olga Castillo no trascendió más allá de unos tuits de excolegas y breves comentarios en las redes sociales. La prensa nacional obvió totalmente su deceso, en una actitud lamentable que ha mantenido durante los últimos años hacia los artistas que marcaron pauta en el espectáculo local.

Para los despistados y las nuevas generaciones, tal vez el nombre de Olga Castillo les sea totalmente desconocido, pero ella desarrolló de manera admirable una carrera artística de más de 50 años que merece ser recordada.

Caraqueña, nacida el 18 de enero de 1921, Olga Margarita Castillo se inició como cantante en espacios radiales y presentaciones en vivo. Gracias a la dulzura de su voz, irrumpió con éxito en programas musicales durante la década de los 40, bajo el apodo de La Alondra. En 1947, ya su nombre era conocido y se presentaba en el programa Desfile Chesterfield, desde el Nuevo Circo de Caracas, junto al charro mejicano Jorge Negrete, quien se encontraba en el esplendor de su carrera artística.

Entre 1947 y 1948, Olga Castillo participó en importantes espacios que le permitieron una interesante proyección radial, entre ellos El Torneo del Saber, programa de variedades conducido por Raúl Sanz Machado. En él, además del concurso de conocimientos, intervenían cantantes extranjeros como Leo Marini, Pedro Infante y Los Panchos, así como nacientes estrellas nacionales como María Teresa Acosta, Graciela Naranjo, Magdalena Sánchez y la propia OIga.

Su impacto en las audiencias fue notable. Así lo ratificó Guillermo Sánchez García, en la sección de espectáculos del diario Panorama (Mundo Artístico, junio de 1973), quien al rememorar su interpretación del tango Qué es lo que puedo esperar, señaló: “quizá Olga ni lo recuerde, pero a nosotros, por la buena interpretación que ella hacía, se nos quedó en la mente”.

Milagros del Valle, Luis López Puentes, Arquímedes
Rivero y Olga Castillo (de espaldas) durante la grabación
de una radionovela en Radio Tropical. Fuente: Hombres
de radio
, libro de María Angélica Olivero.
Su campo de acción no lo limitó al aspecto musical. Con el creciente repunte de las radionovelas, Olga incursionó en el género y se convirtió en protagonista de la primera versión de El derecho de nacer, original del cubano Félix B. Caignet, transmitida en Venezuela. La primera emisión de esta historia se llevó a cabo el 1 de abril de 1948 en la isla caribeña, con una duración de 314 episodios de veinte minutos y un éxito total.

En 1949, este drama llegó a los radioescuchas venezolanos. La adaptación fue adelantada por Radio Continente, en horario de 6:30 de la tarde, con un elenco integrado por Luis Salazar, en el rol estelar de Albertico Limonta. Olga Castillo interpretaba a María Elena del Junco, su madre; América Barrios personificaba a Isabel Cristina del Castillo; Rosita Flores era la recordada María “Mamá” Dolores Limonta; Pedro Zarlengo fue Alfredo Martínez; Rafael Guinand encarnó al inflexible padre de María Elena del Junco, don Rafael del Junco, aunque luego el papel sería asumido por el actor Andrés Olías; y Lolita Lázaro representó a Doña Clemencia, la madre de María Elena.

La historia causó sensación y paralizaba la ciudad en horas vespertinas. Durante su transmisión entre 1949 y 1950, marcó un récord de sintonía que sería difícilmente superado por radionovelas futuras. Se estableció así el reinado del drama cubano, importado a nuestro país, y que luego cobraría ramificaciones en las telenovelas.

Olga durante una emisión radial. Fuente: Hombres
de radio
, libro de María Angélica Olivero.
Ya para 1957, Radio Rumbos tenía en el aire un bloque de más de 30 radionovelas diarias, producido por Arquímedes Rivero. Con su voz de dulces matices, Olga pasó a engrosar el grupo de destacadas actrices de este medio, entre las que se encontraban las hermanas Antillano, Carmen y Margot; la recientemente fallecida Cecilia Martínez; Carmencita Serrano; Conchita Ascanio; Angelina de Witske; Gladys Hernández; René de Pallás; las hermanas Guinand, Josefina y Ana; María Teresa Acosta; Lolita Álvarez; Mahuampi Acosta; Rosita Vásquez; Milagros del Valle; Hilda Vera; Hilda Moreno; Eva Blanco y Eva Moreno, entre otras.

Amador Bendayán con las actrices Patricia Morán, Yolanda Méndez,
Olga Castillo, Sara García, Pilar Sen, Sonia Furió y el actor Jesús Maella,
en Mi Maestro. Créditos: Armando Moreno / UN Archivo Fotográfico
Su éxito en el mundo radial lo trasladó al naciente medio televisivo. En la década del 60 participó en series como La Fracasada (1961), Días de ira (1965) y Mi maestro (1968), con reconocidos actores como Amador Bendayán, Sara García, Sonia Furió y Yolanda Méndez.

En los 70 actuó en recordadas telenovelas, tales como Mi hermana gemela, Mariana de la noche y La señorita Elena (todas de 1975), donde era Regina, la madre del Juez interpretado por José Luis Rodríguez y causante de que Elena fuese recluida en la cárcel, porque la acusó de la muerte del hijo (Alejandro Mata), a pesar de que este en su lecho de muerte le había revelado la verdad.
En la fallida Laura y Virginia (1977) le correspondió el rol de Isabel y en La Zulianita (1977), el papel de Morocota.

En el video se pueden apreciar varias producciones de esa década, entre ellas una escena de La Zulianita, con Lupita Ferrer, Enrique Alzugaray y Olga Castillo:


Uno de sus personajes más recordados fue el de Generosa, la buena aunque metiche vecina en la telenovela Emilia (1979-1980), al cual seguirían roles secundarios con cada vez con menos peso en las tramas: Ligia Sandoval (1981), Querida mamá (1982), La heredera (1982), Mundo de fieras (1991) y Dulce enemiga (1995).

Fuente: revista Venezuela Farándula.
A pesar de que gozaba de gran aprecio en el mundo televisivo, Olga debió pasar algunos tragos amargos, como el acontecido en 1973,  cuando ignorando su respetable recorrido, los productores de CVTV le ofrecieron un papel de sirvienta, casi de extra, sin lucimiento alguno, en la telenovela Gabriela, protagonizada por Pierina España. Como la gran profesional que era, sin armar escándalos publicitarios ni denigrar de los directivos ni de sus compañeros, la actriz se presentó al Departamento de Producción, conversó con la persona encargada y declinó el papel que le habían otorgado.

Otro episodio desagradable ocurrió en la década de los ochenta. En 1981, Olga Castillo celebró 50 años de trayectoria profesional y recibió un emotivo homenaje en Sábado Sensacional, con Amador Bendayán. Allí recordó su época como cantante y con el entusiasmo de una debutante interpretó hermosas canciones ante un público nuevo. Sin embargo, al año siguiente, con el estupor que le causó el que la telenovela Lo que no se perdona fuese sacada del aire por disposiciones del Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC), ofreció indignada unas fuertes declaraciones a la periodista Corina Yépez (Diario Panorama, 23/07/1982, p.3).

Fuente: Telenovelawiki.com
En esa producción encarnaba por primera vez un rol de villana: Constanza, madre de Henry Salvat, Alba Roversi y Corina Azopardo, aunque al final su personaje se volvía buena. Sin embargo, el MTC consideró que las escenas de este dramático eran “truculentas y deforman la personalidad de los niños y adolescentes”.

Para Castillo, totalmente identificada con el canal de la Colina, la medida tenía su origen en una campaña contra Venevisión: “¿Por qué si teníamos tiempo sin sacar una telenovela a esa hora, justo ahora cuando lo hacemos se toma esa absurda decisión?”, se preguntaba. Lo que no se perdona es una novela suave, escrita por Ana Mercedes Escámez con mucho cariño. No estoy de acuerdo con la medida. No hay ninguna truculencia en las escenas. Se trata, simplemente, (de) que no nos quieren y no importa arremeter contra el talento vivo, el esfuerzo. Lo malo de todo eso es que se hizo una campaña muy negativa contra nosotros”, aunque no aclaraba de parte de quién.

Durante la entrevista, la periodista Yépez calificaba a Olga como espontánea y sincera, con una personalidad muy cristalina: “No oculta nada porque su naturalidad no le permite actuar en la vida real. Además, se confiesa muy rencorosa y ese rencor parece haber florecido contra quienes ordenaron la suspensión de la novela en la que actualmente trabaja”. Olga le confesaba a la periodista que se consideraba a sí misma de personalidad “silvestre” y con carácter infantil.

Para Castillo, “el trabajo se respeta”. Por eso, aceptaba aunque no compartía el que les exigieran cambiar los diálogos, pero nunca aceptaría tener que cortar una novela porque sí. El caso expuesto le permitió hacer
una reflexión sobre su propia carrera:

Fuente: diario Panorama
“Se dice que hacemos cosas malas. Después de cincuenta años, que se puede hablar y escribir fácil, pero que hay que vivirlos, estoy orgullosa de lo que he hecho. Si no, no lo hubiera hecho nunca, me avergonzaría. Además, el dinero que he ganado trabajando lo he empleado en algo muy bello, que es mi hogar.

De este hogar, han nacido y crecido niños y jóvenes muy lindos y sanos, que se han hecho profesionales y son personas muy normales, y han vivido viendo novelas en televisión sin que ello les haya afectado su personalidad. Lo que daña no es la televisión sino el ejemplo que se les dé a los niños y adolescentes en la vida real”.

Olga estuvo casada con el reconocido actor y director teatral Horacio Zaro, con quien procreó a su único hijo, Ernesto Horacio Zaro Castillo. Su último trabajo en Venevisión fue en la telenovela Sol de Tentación (1996), con Natalia Streignard y Miguel de León. Luego, las ofertas de trabajo en el canal de la Colina cesaron por completo y, más tarde, la actriz enviudó.

A pesar de que aún vivían su hijo y otros parientes, en el año 2001 decidió que no quería ser una carga para ningún familiar y ella misma se buscó un hogar de ancianos en Caraballeda, estado Vargas, donde pasar sus últimos días.

Alejada totalmente del ojo público, muchos la daban por muerta. Según comentarios recogidos en las redes sociales, se mostraba renuente a recibir a sus antiguos compañeros de televisión y solo permitía las visitas de sus familiares. Aunque nonagenaria, fuentes cercanas manifestaron que en sus últimos años gozó de buena salud y lucidez mental. Lamentablemente, el pasado 7 de febrero de 2016, la actriz falleció a los 95 años, dejando tras de sí gratos recuerdos de sus interpretaciones en las producciones dramáticas radiales y televisivas.

El velatorio se efectuó el martes 9 de febrero en la Capilla Funeraria Monumental en el Cementerio del Este y su sepelio se llevó a cabo el mismo día a las 11:30 de la mañana.

Fuentes consultadas:

Benítez, Lunaidy (1983). La radionovela venezolana: tres momentos y ¿una muerte anunciada? Revista Sic, Caracas.

Flores, Robert. (2009).La radionovela caraqueña del siglo XXI. Trabajo Especial de Grado presentado en la Escuela de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela, para optar al título de Licenciado en Comunicación Social. Documento pdf.

Romero López, Elba (2014). Historia de la radio en Venezuela (II). Portal: Rescata y bórralo. Publicado el 13 de febrero de 2014, en la dirección electrónica http://rescatayborralo.blogspot.com/2014/02/historia-de-la-radio-ii-radio-caracas.html

Olivero, María Angélica (1986). Hombres de radio. Primera edición, Ediciones Librería Destino, Caracas.




miércoles, 4 de noviembre de 2015

Pilín León: belleza con carácter


Fuente: revista Venezuela Gráfica No 381.
En mayo de 1981, la jovencita Carmen Josefina León Crespo, mejor conocida como Pilín, representaba con apenas 17 años al estado Aragua en el concurso Miss Venezuela. Revisando mis archivos, me encuentro con una entrevista realizada para la revista Venezuela Gráfica (03/05/1981), en la cual el periodista apuntaba la acostumbrada batería de preguntas para hacer quedar bien a la aspirante de turno.  Sin embargo, no era esta cualquier candidata, así que al llegar a una de las interrogantes, la felina maracayera sacó sus garras para demostrar que sus aspiraciones estaban muy distantes de solo coronar su hermosa testa.

¿Cuál considera que es el papel de la mujer hoy en día?, inquirió el periodista.

Avanzar mucho hasta alcanzar todos los altos puestos en las diferentes ramas sociales. No se puede quedar en casa, sino que tiene que salir, asomó ella.

¿Y eso que está en el concurso?

Tengo una meta de hacerme una personalidad pública.

¿Es decir que quiere ser famosa?

No famosa, sino que hay problemas que pueden resolverse.

¿Tú quieres resolver problemas de tipo social siendo la ganadora de un concurso de belleza?

Sí.

Es como utópico eso ¿verdad?, le ripostó el periodista, escéptico.

No lo creo. Si la gente te conoce puedes influir de alguna manera.

¿Te consideras una mujer completa?

A los 17 años no se puede ser completo. Hay mucho que leer, mucho que viajar, mucho que aprender.

Foto oficial del Miss Mundo.
Y mucho que leer, viajar y aprender tenía esta jovencita en su futuro. Nacida en Maracay el 19 de mayo de 1963, en el concurso Miss Venezuela alcanzaría la posición de primera finalista, lo que la condujo a Londres, donde se coronó en noviembre como Miss Mundo 1981. Fue ese año cuando nuestro país alcanzó el sorpresivo récord de tener de manera simultánea a dos de sus representantes como reinas en los dos concursos internacionales de belleza más importantes.

Su regreso al país mereció un recibimiento multitudinario. Y, como nota curiosa, se comenta la anécdota de que un joven miembro del equipo de paracaidistas de las Fuerzas Militares de Venezuela, de nombre Hugo Chávez, le entregó un ramo de flores. El encuentro (si fue real) no valdría la pena de ser recordado si el tiempo no se hubiese encargado de volver a confrontarlos en diferentes circunstancias.


Luego de culminar su reinado, Pilín retomó su formación académica. Cursó estudios de Matemáticas en la Universidad Simón Bolívar, los cuales abandonó en 1984. En 1985 se casó con Teodoro Pérez, pero tal como afirmó en aquella primera entrevista como miss, no se quedó en casa.

En 1995, creó Pilín León Producciones y Eventos, C.A., cuya actividad principal orientó hacia la planificación, organización, realización y conducción de eventos especiales y promocionales para así impulsar los servicios y productos de otras empresas, tales como congresos, convenciones, lanzamientos de productos, reuniones de negocios, seminarios y fiestas corporativas. La experiencia resultó bastante exitosa, si bien su pasado como reina de belleza en ocasiones despertara suspicacias, tal como comentara a la revista Jet Set (2011): «mucha gente que me contrata en mi empresa […]duda de mí, hasta que me ve trabajar.»

En el año 2000 se aprobó en nuestro país la Ley de Reactivación de la Marina Mercante, que buscaba incrementar la flota nacional ya que ésta había caído a niveles sin precedentes. Fue así como Petróleos de Venezuela (PDVSA) inició el abanderamiento con el estandarte nacional a 13 de los 22 tanqueros que conformaban su flota. En virtud de que nuestra nación había destacado durante las últimas décadas por sus mujeres hermosas, se decidió darles nombre de algunas reinas de belleza.

Pilín León: de reina de belleza a buque petrolero.
El primero de los buques tanque rebautizado fue el Maritza Sayalero, en el marco de la celebración del ejécutese de la mencionada ley, en un acto realizado en el puerto de El Guamache, en el estado Nueva Esparta, el cual fue encabezado por el presidente Hugo Chávez Frías. En el transcurso de ese año y del siguiente, PDVSA colocó la bandera venezolana a cinco de los barcos productores que en ese entonces ondeaban bandera panameña. Estos tomaron los nombres de Susana Duijm, Bárbara Palacios y Pilín León, que junto con el Maritza Sayalero conformaron el grupo conocido como “las misses”; el quinto fue llamado Caura.

Cuatro reinas: Pilín León (Miss Mundo 1981); Ninibeth Leal
(Miss Mundo 1991); Astrid Herrera (Miss Mundo 1984) y
Susana Duijm (Miss Mundo 1955). Fuente: matius.weebly.com
En la medida en que el gobierno de Chávez comenzó a profundizar lo que se llamó el Socialismo del Siglo XXI, el clima de conflictividad en el país se incrementó exponencialmente. Para el 2002 la situación ya era bastante convulsionada. Luego de la salida temporal de Hugo Chávez durante los hechos de abril de ese año, en diciembre se produjo el Paro Cívico Nacional, en el cual estuvo involucrado personal de la industria petrolera. En esas fechas, Pilín León se encontraba lejos de las tensiones políticas, ajena al conflicto que para el momento vivía el país. Había sido escogida como jurado del Miss Mundo, que se celebraba en Londres en medio de una controversia debido al boicot que varias concursantes efectuaron como medida de protesta por la condena a muerte de Amina Lawal, la mujer nigeriana acusada de adulterio quien sería lapidada según había dictaminado un tribunal islámico de la Sharia.

Es oportuno detenerse en estos otros acontecimientos. Originalmente, el concurso estuvo pensado para efectuarse en Abuya, Nigeria, de donde provenía la Miss Mundo saliente, Agbani Darego. Sin embargo, la violencia desatada en ese país por los disturbios entre cristianos y musulmanes  —que dejaron un saldo de 215 muertos y 10 mil desplazados— hizo desestimar esa decisión, especialmente debido al conflicto en la cercana ciudad de Kaduna. Dadas estas circunstancias negativas, el certamen se trasladó a la capital inglesa.

Varias candidatas, entre quienes se encontraban Austria, Costa Rica, Dinamarca, Islandia, Mauricio, Sri Lanka y Suiza, se negaron a participar antes de que el certamen fuera cambiado de sede. Otras, como las representantes de Canadá, Panamá, España y Tahití, boicotearon durante el mismo certamen. Algunas que habían rehusado a participar, luego cambiaron de parecer. Fue el caso de la candidata noruega Kathrine Sørland, quien después de reconsiderar su decisión, se convirtió en una de las favoritas y se ubicó como tercera finalista en el cuadro final. En todo caso, la condena de Amina no hizo más que agregar nuevos elementos de perturbación al certamen.

Azra Akin, Miss Mundo 2002, junto a Miss
Colombia y Miss Perú.
Pese a los contratiempos, la gala fue celebrada en el Alexandra Palace, un palacete utilizado para exposiciones y venta de antigüedades, ubicado al norte de Londres. La candidata turca Azra Akin resultó ganadora, con las representantes de Colombia y Perú escoltándola como primera y segunda finalista, respectivamente. Goizeder Azua, miss Venezuela, a pesar de ubicarse entre las 10 semifinalistas, no logró acceder a la ronda final.

En medio de sus compromisos como jurado de este concurso tan accidentado, Pilín León recibió la llamada de un medio de comunicación venezolano, el cual le pedía opinar acerca de la decisión de Daniel Alfaro, capitán del buque tanque de PDVSA bautizado con su nombre, quien había fondeado la nave en el canal de acceso del lago de Maracaibo y con esta acción se había convertido en uno de los bastiones del llamado Paro Petrolero, al impedir la libre circulación de otras embarcaciones por tan importante ruta de navegación.

Fuente: matius.weebly.com
Como muchas reinas, Pilín pudo haber optado por una respuesta evasiva y hacer honor al viejo refrán: “Calladita te ves más bonita”. Pero ella no calló. Fue en ese instante cuando su característica discreción fue sustituida por una clara posición en contra del gobierno de Chávez y emergió como una de las relevantes figuras de opinión durante los agitados días que se sucedieron a estos hechos, aun después de que el capitán Alfaro y su tripulación fueran obligados a movilizar la nave, tras permanecer 16 días fondeado en el lago de Maracaibo.

En una entrevista publicada en el diario colombiano El Universal (01/06/2014), dijo: «Desde ahí empezó una vida ‘política pública’. Me hicieron varias propuestas en ese sentido, pero nunca he pretendido hacer carrera política».

Pilín se hizo presente el 8 de febrero de 2003 durante la marcha
a favor de la Marina Mercante en Puerto La Cruz.
Foto Jaime Martínez.

No obstante, su intervención en diversos eventos de apoyo a la oposición se hizo común. Por ejemplo, en 2003 tuve la oportunidad de oírla en una asamblea con los trabajadores despedidos de PDVSA —entre los cuales yo era uno de los afectados—, celebrada en Tamare (municipio Lagunillas del estado Zulia, una de las zonas de actividad petrolera donde se concentraba un grueso número de empleados de la industria de los hidrocarburos nacional). Acompañaba al economista Emeterio Gómez y a varios dirigentes del grupo Gente del Petróleo.

Ante el escepticismo inicial de algunos asistentes, Pilín se reveló ese día como una potente motivadora y entusiasmó al nutrido grupo de expetroleros con su intervención. Su voz cálida apeló a reforzar las convicciones cuando las circunstancias se presentaban tan adversas y a luchar por un país mejor, más justo; a mantener el compromiso para continuar trabajando por Venezuela.

De reina de belleza a nodriza del Libertador.
A pesar de todas las protestas, el gobierno de Hugo Chávez logró mantenerse en el poder, luego del referéndum efectuado en agosto de 2014. Muchos de los líderes de la protesta debieron huir del país y otros fueron paulatinamente silenciados. El buque Pilín León, una vez controlado el paro nacional, cambió de nombre y fue rebautizado como Negra Matea, la nodriza del libertador Simón Bolívar. Las otras embarcaciones corrieron igual suerte: el Susana Duijm pasó a llamarse Negra Hipólita; el Maritza Sayalero, Luisa Cáceres de Arismendi; y el Bárbara Palacios, Manuela Sáenz. El reinado de las misses en la industria petrolera había terminado.

Pilín bajó entonces su perfil. Paralelamente, la situación del país empezó a afectar negativamente a su familia. Su esposo vio mermar los contratos de construcción de su compañía. Cuando llegó la expropiación a varias contratistas del lago de Maracaibo, él y sus socios resultaron afectados, pues el Gobierno les quitó una maquinaria. Aunque pudiera pensarse que la actitud opositora a Chávez pudo influir en esta decisión, la misma exreina de belleza aclaró que ellos no se metían en política. «Han trabajado honestamente hasta cumplir los contratos con autofinanciación porque no daban los anticipos», señaló en una entrevista realizada en 2011. «Cada vez es más difícil conseguir trabajo y conservar el que se tenía. Aunque tuvieras un contrato de construcción para empresas petroleras, el Gobierno venezolano te lo quitaba sin ninguna razón». De hecho, la misma empresa de eventos que ella manejaba vio afectado también su desempeño.

Pilín León en Colombia. Fuente: El Universal.
Al agudizarse los problemas de escasez de alimentos y a producirse las largas colas en los supermercados, Pilín y su esposo decidieron emigrar con su familia hacia Colombia. Se radicaron en Barranquilla, donde ella empezó a publicar una columna semanal en el periódico El Heraldo, la cual mantuvo durante cuatro años.
«Recuerdo que cuando la cosa se estaba poniendo más difícil, mi esposo me preguntó que cuál sería mi plan B, en caso de tener que irnos», explicó la exmiss al diario El Universal del vecino país. «Tengo muchísima gente viviendo en Estados Unidos, pero mi plan B ya era Colombia. En este país siempre me he sentido querida. De modo que él montó oficina y nos arriesgamos. Llegamos a Cartagena y de aquí salimos a Barranquilla y, al mes siguiente, ya tenía la mitad de las cosas acá, pero todavía tenía el apartamento en Caracas».

Porte de reina por siempre.
Fuente: bellezavenezolana.net
Lejos de permitir que el enfrentamiento con Chávez pudiera internalizar sentimientos negativos en ella, prefirió mantener una posición combativa desde la distancia: «Yo no odio, de verdad, pero si puedo darle alguna virtud a Hugo Chávez, es su liderazgo, su carácter de líder que mueve masas, con un carisma que lo tienen los buenos y los malos. Lo tuvo Simón Bolívar, Santander, Mussolini. Esto no es una característica positiva o negativa, es una característica del líder, cosa que no tiene Nicolás Maduro. No se la reconocen sus más cercanos y mucho menos los de la oposición», dijo León en la citada entrevista del 2011.

Lo que más le indignaba del gobierno venezolano actual, aseguró, era «el descaro para hacer las cosas, para vendernos una idea fallida, el descaro con que pretenden tapar todas las agresiones a los derechos humanos que han cometido. Son absolutamente descarados».

Su apoyo a la oposición venezolana se mantuvo en el 2012, durante la fallida campaña presidencial de Henrique Capriles Radonski. En ese año fue coordinadora del Comando Venezuela en la costa atlántica colombiana.

En la entrevista realizada para el diario El Universal en 2014, la periodista Johana Corrales le preguntó directamente si había tenido que lidiar con el “estigma” de ser exreina de belleza.

En 2014, durante las protestas en nuestro país,
Pilín prestó su imagen para la campaña Misses4Peace.
-Sí, por supuesto. En las redes sociales yo a veces pongo mi opinión sobre algunos temas y lo primero que me comentan es: ¿qué vas a saber tú, reina de belleza, cabeza hueca? A lo mejor hace 30 años, no conocía mucho de la vida. Ya tengo 50, creo que algo he aprendido en este tiempo. Soy madre de tres hijos, empresaria. En 30 años son muchos los libros que han llegado a mi biblioteca y que he leído. Ya no me afecta. Antes sí me afectaba, porque uno siente que no te valoran, pero como decía cuando estaba chiquita: ‘A palabras eléctricas, oídos desconectados’. 

En su madurez, Pilín ha mantenido su fuerza de carácter. La había demostrado cuando se negó a operarse el busto durante el concurso Miss Venezuela, contradiciendo la recomendación de Osmel Sousa, a quien, sin embargo, defiende a capa y espada—«ha demostrado que sabe lo que hace"—.

Independiente en sus opiniones, no dudó en expresar su desagrado ante el formato adoptado por el Miss Venezuela para el programa Todo por la corona: «Voy a ser muy sincera, yo no soy amiga de los reality, es más, soy enemiga de los reality. No me gustan. Me dan grima los reality show. Todos, absolutamente todos. No, no, no…No soy amante de eso como solución para darle rating al Miss Venezuela, que ya tiene todo el rating del mundo» (El Universal, Venezuela, 2013).

Actualmente Pilín León continúa muy activa en las redes sociales. Posee un blog al cual tituló Crónicas de una aspirante a escritora, en el que no oculta su posición política y expresa libremente su parecer sobre diferentes tópicos. En su perfil en Twitter se describe de la siguiente manera:

Madre y ciudadana venezolana... ¡ahhh! ¡fui Miss Mundo hace siglossss!