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domingo, 26 de junio de 2016

Chicas sexy en los 70: no todo era música disco...

La década de los 70 del siglo XX fue bombardeada por películas en las cuales el sexo y la violencia eran el tema central. Con ellas surgieron nuevas estrellas que de la noche a la mañana se convirtieron en símbolos sexuales para toda una generación. Lo sé muy bien porque yo formo parte de ella y desde entonces un montón de imágenes imperecederas se han anidado en mi memoria, recordando al adolescente que alguna vez fui en esa década inolvidable.

Donna Summer emulando
a otra diva: Marilyn Monroe
Pero no solo era el cine: la televisión, la industria de la moda y la música aportaron figuras que saltaron a la fama gracias al puente del erotismo. Jane Birkin, junto a su entonces esposo Serge Gainsbourg, se convirtieron en íconos de la canción sensual en Francia con su tema  Je t’aime mais non plus ("Te amo, pero no tanto"), pero lo mismo hacía Donna Summer con sus gemidos en Love to Love You Baby (1975), lo cual la convirtió en la Reina de la música Disco.

María Schneider
Corinne Clery:
Historia de O
En la ola de películas eróticas llegan a un sitial relevante actrices como María Schneider (Last tango in Paris, Bertolucci, 1972) y Sylvia Kristel, con la saga de Emmanuelle (Jaeckin, 1974). Pero, también en una línea más dura del sadomasoquismo, se incluye a Corinne Clery (Historia de O, Jaeckin, 1975), Charlotte Rampling (Portero de noche, Cavani, 1974) y Paloma Picasso (Cuentos Inmorales, Borowczyk, 1974).
Sylvie Kristel como Emmanuelle

Charlotte Rampling en Portero de Noche
Paloma Picasso: baños de sangre en Historias Inmorales
Dominique Sanda
Karen Black
Sin llegar a convertirse en fetiches sexuales, dan su aporte al género erótico intérpretes del nivel de Dominique Sanda (Novecento, Bertolucci, 1976; Más allá del bien y del mal, Cavani, 1977) y Karen Black (El día de la Langosta, Schlesinger, 1975). Caso curioso el de Jacqueline Bisset en El abismo (Yates, 1977), cuya aparición con una franela mojada que dejaba entrever sus pechos desnudos la convirtieron en febril compañía de las mentes masculinas.

Jacqueline Bissett en El Abismo: misterios extraterrestres y una camiseta mojada.
Bárbara  Bach, del modelaje
al espionaje gracias a James Bond
La serie sobre el espía 007 continuaría integrando nuevas chicas Bond, entre las cuales destacaron Bárbara Bach (La espía que me amó, 1977), Lois Chiles (Moonraker, 1979) y Carole Bouquet (Sólo para tus ojos, 1980).

La televisión y la publicidad estadounidense contribuyeron de manera importante durante esos años al imaginario erótico de las audiencias. De hecho, gran parte de los fetiches sexuales aparecidos en esa época provienen  de la pequeña pantalla y de la comercialización de la imagen de sus principales figuras.

Farrah Fawcett entonces Majors
Farrah Fawcett fue un buen ejemplo de ello. Aunque ya había incursionado en el cine en la fallida Myra Breckinridge (Sarne, 1970), junto a dos mitos de la talla de Mae West y Raquel Welch, jamás se desnudó antes de convertirse en el símbolo sexual de la década. Sería a través de la frenética venta de millones de posters vistiendo el recordado traje de baño rojo y de su aparición en la primera temporada de Los Ángeles de Charlie cuando reinaría de manera colosal.

Productos televisivos de esos años fueron igualmente Suzanne Sommers (Tres son multitud, 1977-1984), Cheryl Ladd y Jaclyn Smith (Los Ángeles de Charlie, 1976-1981), Linda Carter (La Mujer Maravilla, 1975-1979), Catherine Bach (Los duques del peligro, 1979-1985), Loni Anderson y Charlene Tilton, entre muchas otras.


Jaclyn Smith era parte del trío.
Catherine Bach: la prima Daisy
Linda Carter: Mujer maravilla
Cheryl Ladd: otro ángel setentoso































Una tendencia inquietante y políticamente incorrecta fue la aparición de jóvenes adolescentes  –“Lolitas”–  en el cine. Recordemos que la Lolita original, filmada en 1962 por Sue Lyon, fue objeto de censura en su tiempo por la oscura historia amorosa con su padrastro. Sin embargo, es en los 70 cuando estas jóvenes preadolescentes se muestran de manera abiertamente sexual en situaciones muy sórdidas, tanto que los códigos de censura no habrían tolerado en décadas anteriores.

Jodie Foster
Entre quienes destacaron en este tipo de personajes se encuentra Jodie Foster, quien abandonó su edulcorado pasado en la productora Disney para interpretar a la prostituta adolescente Iris en Taxi Driver (Scorsese, 1976). Luego asumiría roles paródicos de vampiresa en Bugsy Malone (Parker, 1976) o de conducta más libertina en Foxes (Lyne, 1980).

Brooke y Susan Sarandon en Pretty Baby (1978)
Dos niñas-mujeres ostentan el récord controversial de mostrarse desnudas en fotografías que rayaban casi en la pornografía infantil. Una de ellas fue Brooke Shields, captada en 1975 en una tina  de baño a los 10 años de edad durante una polémica sesión fotográfica de Garry Gross. En 1978 encarnó a una prostituta de 12 años en un prostíbulo de Nueva Orleans en la muy cuestionada Pretty Baby junto a Susan Sarandon y Keith Carradine bajo la dirección de Louis Malle.

La otra pequeña precoz fue Eva Ionesco, también inmortalizada por su madre en imágenes artísticas durante su niñez para luego personificar a púberes en situaciones comprometidas en Spermula (Matton, 1976) y Maladolescenza (Murgia, 1977).

Teresa: Bambina
Teresa Ann Savoy fue otro rostro púber que se asomó al séptimo arte desde los fotogramas de La bambina (Lattuada, 1974), pero tendría controvertidos personajes en Vicios privados, públicas virtudes (Jancsó, 1975), donde encarnaría a una hermafrodita; en Salón Kitty (Brass, 1976) sería una nazi practicante del sadomasoquismo;  y en la lamentable Calígula (Brass, 1979) interpretaría a Drusila, la hermana e incestuosa amante del emperador romano.


Nastassja Kinski
Europa, como se habrá podido notar, lideraba en esta ola erótica. Isabelle Huppert escandalizó en Francia con sus fogosos personajes juveniles, entre ellos la adolescente asesina de Violette Nozziere (Chabrol, 1978), título presentado en algunos países como Niña de día, prostituta de noche. Por su parte, Nastassja Kinski también debutaba con un desnudo parcial en la pantalla grande a los 16 años en Falso movimiento (Wender, 1975) y las escenas junto a Marcello Mastroianni en Así como eres (Lattuada, 1978) provocarían censura y fuertes críticas.

Ornella Mutti

En Italia, una quinceañera Ornella Mutti intepretaba a una lolita en La esposa más hermosa (Damiani, 1970). Paralelamente, la comedia erótica tomó cuerpo en dos insignes representantes: Edwige Fenech y Gloria Guida, “profesora” y “colegiala” de tantos sueños calientes masculinos. Mientras, Laura Antonelli alcanzaba la fama, entre pícara e inocente, con su sensual criada en Malicia (Samperi, 1973), un personaje que la acompañaría en otras cintas posteriores.


Edwige Fenech

Gloria Guida
Laura Antonelli
Saritísima Sara Montiel
Mientras España abandonaba la fuerte represión del régimen franquista, un ambiente más liberal permitía El Destape, fenómeno cinematográfico de la transición, cuando las actrices y aspirantes a estrellas empezaron a mostrarse de manera integral. Algunas artistas veteranas decidieron mostrar sus atributos en publicaciones como Interviú (por ejemplo, Sara Montiel) y se generaron otras protagonistas del momento desde la pantalla grande, tales como Susana Estrada, María José Cantudo, Norma Duvall,  Sara Mora, Jenny Llada, Victoria Vera, Amparo Muñoz, Bárbara Rey, Ágata Lys y Nadiuska.


Sasha Montenegro
En México, el cine de ficheras dejaba un importante legado de chicas guapas y sexys, entre quienes se encontraban; Olga Breeskin, Sasha Montenegro, Lina Santos, Lyn May y Angélica Chain. 


Isela Vega en 1972.
Caso aparte el de Isela Vega, quizá una de las actrices mexicanas de mayor proyección internacional en esa década. En julio de 1974 apareció completamente desnuda en la revista Playboy, convirtiéndose en la primera mujer latina en la versión norteamericana de la revista; desde entonces se le caracterizó como una mujer polémica. Sin embargo, su trayectoria en comedias y dramas le había convertido en un símbolo sexual para sus compatriotas. Su salto al cine internacional fue de la mano de Sam Peckimpah en Tráiganme la cabeza de Alfredo García (1974).

La industria de la moda aportó bellísimas mujeres que dominaron las portadas y páginas de revistas, sirviendo de referencia a las damas de la época: Cheryl Tiegs, Cristina Ferrare, Lauren Hutton y Marisa Berenson, todas con incursiones en el cine y la televisión, especialmente las dos últimas; y la pionera de las supermodelos de color, la somalí Iman. 


Cheryl Tiegs
Marisa Berenson: del modelaje al Cine de Autor



Lauren Hutton
Cristina Ferrare

















Para terminar esta larga lista de mujeres inolvidables, sería justicia mencionar a Liza Minnelli, cantante y actriz que legó al imaginario erótico uno de los personajes íconos de la década a través de la aclamada Cabaret (Fosse, 1972). Enfundada en medias de seda negras e interpretando Mein Herr, su Sandy Bowles recordaría un curioso periplo que nos llevó de las piernas de Marlene Dietrich en los años 30, a las de Betty Grable en los 40, a las de Marilyn Monroe en los 50, a las de Raquel Welch en los 60 hasta las de Liza en los 70. Pero eso es tema para otro post.


martes, 31 de mayo de 2016

Una hermosa niña llamada Norma Jean

“Oh, sí”, me informó Miss Collier. “Tiene algo. Es una hermosa niña. No lo digo por lo obvio, tal vez demasiado obvio. No es una actriz, en absoluto, en el sentido tradicional. Lo que ella tiene, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia deslumbrante, nunca podría salir a relucir en el escenario. Es algo tan frágil, tan sutil, que sólo la cámara puede captarlo. Es como un colibrí en vuelo: sólo la cámara puede congelar su poesía. Pero quien piense que la chica es otra Harlow, o una puta, está loco."
                                                 Una hermosa niña, Música para Camaleones, Truman Capote.



El mundo la recuerda como Marilyn Monroe, la actriz y símbolo sexual de los años 50, pero en realidad su nombre era Norma Jean Mortenson, nacida en Los Angeles (USA) el 1 de junio de 1926. Si el destino no hubiese establecido lo contrario, estaría celebrando 90 años de edad, pero su existencia mortal se cortó aquella fatídica madrugada del 5 de agosto de 1962, cuando falleció por una sobredosis de barbitúricos a los 36 años. A partir de allí nació la "doctrina Monroe" que la eleva en los altares de la mitología fílmica como uno de los íconos más sugestivos y permanentes legados por la cinematografía hollywoodense del siglo XX.

Precisamente, por ser el nonagésimo aniversario de su nacimiento, hoy la recordamos como era, antes de la cabellera platinada, de la mirada entornada y de los labios rabiosamente rojos. Mucho antes de su presencia cinematográfica, esa que la actriz June Collier calificara como "algo tan frágil, tan sutil, que sólo la cámara puede captarlo"

A Norma Jean Mortenson (o Norma Jean Baker), a la hija de Gladys Baker, le dedicamos esta entrada, recordando el diálogo final reproducido por Truman Capote en su relato "Una hermosa niña", incluido en el libro "Música para Camaleones" (1979):

M: Recuerda, te dije que si alguna vez te preguntaran cómo era yo, cómo era, en realidad, Marilyn Monroe, ¿cómo contestarías esa pregunta? (Su tono era juguetón, burlón, sin embargo sincero al mismo tiempo: quería una respuesta honesta): Apuesto a que dirías que era una palurda.
TC: Por supuesto, pero también les diría...
(Ya se iba la luz. Ella parecía desvanecerse con la claridad, mezclarse con el cielo y las nubes, retroceder y ocultarse detrás. Yo quería alzar la voz por encima de los gritos de las gaviotas y preguntarle: “Marilyn, Marilyn, ¿por qué todo tuvo que salir así? ¿Por qué es una mierda esta vida?”)
TC: Yo diría...
M: No te oigo.
TC: Diría que eres una hermosa niña.


Gladys Baker y Norma Jean en la playa de Santa Mónica (1926)







Las imágenes fueron tomadas de las páginas fanpop, oocities.org, Life y The Huffington Post. 

sábado, 30 de abril de 2016

Rafael Cabrera: una voz para recordar

Rafael Cabrera. Fuente: RCTV.
Entre las voces privilegiadas del medio artístico venezolano se encuentra en lugar especial la del locutor y actor Rafael Cabrera, quien destacó a través de la radio durante los años 50, 60 y 70. Su dilatada trayectoria profesional le permitió desenvolverse además en el cine, el teatro y la televisión nacionales, donde se convirtió en una respetada primera figura. Lamentablemente, como a muchos otros de nuestros valores, hoy su memoria se encuentra casi en el olvido.

Cabrera nació el 25 de junio de 1928 en Maracay, estado Aragua. Era el mayor de seis hermanos, tres varones y tres hembras, procreados en el matrimonio de Benito Cabrera y Bertha Corina (Cora) de Cabrera. Su padre era mecánico de profesión, pero en esa época residía en la llamada Ciudad Jardín debido al trabajo en una constructora que prestaba sus servicios en el hotel Maracay.

No sería el único lugar donde la familia se alojaría temporalmente: Rafael vivió en Curazao y en Caracas, donde finalmente se estableció. Culminó el bachillerato en el liceo Andrés Bello. Allí compartiría aula en cuarto año de secundaria con un particular compañero de clases: Carlos Andrés Pérez, quien décadas más tarde se convertiría en presidente de Venezuela.

El estudio de grabación era su entorno natural.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
Rafael siempre manifestó inclinación hacia el mundo del espectáculo. Tenía una agradable voz grave, pero su padre se oponía a que desarrollara su talento. Trató de que aprendiera el oficio de mecánico, pero si bien adquirió algunos conocimientos, ese no era el destino que el futuro le tenía preparado a ese joven alto y moreno de ojos claros. Paradójicamente, fue don Benito Cabrera quien le ayudó a que entrara a la radio como office boy, pero su interés se orientaba hacia la locución y la actuación. Hacia allí dirigió Rafael sus esfuerzos: el 20 de mayo de 1946 obtuvo su certificado de locución, bajo el número 332. De igual manera, realizó talleres de actuación junto a Margot Antillano y Zoe Ducós.

Su pasión por la radio le permitió ejercer con destreza como locutor en varias radioemisoras a principios de los años 50, entre ellas radio Continente y Radio Difusora de Venezuela, convirtiéndose en una de las voces más prestigiosas. En Radio Caracas Radio fue llamado por Héctor Hernández Vera, junto a Enrique Faillace y Adolfo Martínez Alcalá, para trabajar en el espacio La Novela del Aire. También estuvo en otros programas clásicos de esa época como La Novela de la Tarde, Los Tres Villalobos, Tamakún y Venezuela, tierra adentro.

América Barrios y Rafael Cabrera.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
Paralelamente hizo sus primeros trabajos teatrales en los años 50, entre ellos su participación en el drama de tres actos La Rubiera, de Ida Gramcko, el cual recibió el Primer Premio otorgado por el Ateneo de Caracas. La temporada 1958 se realizó en el Teatro Nacional, con la caracterización del primer actor Enrique Benshimol, en el personaje de “El Rubio”. En esa producción, Cabrera compartió con actores de la talla de Esteban Herrera, Bertha Moncayo, Edmundo Larra, María Gámez, Rosalía Romero, Mayra Chardiet y Carmen Palma.

En un programa infantil junto
a Rebeca González.
Su interés se extendió a la labor gremial, un área en plena efervescencia durante aquellos años. Así, participó en el Sindicato Profesional de Trabajadores de la Radio y Televisión del Distrito Federal y Estado Miranda (SPTRTVDFM) (1). Figuró como secretario de Cultura y Propaganda en la Junta Directiva durante el periodo 1954-1955, con Luis Germán Meza como secretario General; el periodista y locutor Aquilino José Mata en Organización y Estadísticas; Carlos Bosque, en Trabajo y Reclamos; la actriz América Barrios  en Finanzas;  y Luis Gerardo Tovar en Actas y Relaciones. Debido a la represión del régimen pérezjimenista, la actividad sindicalista fue escasa en esa etapa, aunque el SPTRTVDFM permaneció en funcionamiento, en abierta rebeldía a las medidas restrictivas de la dictadura.

Fotograma de Caín Adolescente (1959).
A finales de los 50, Rafael debutó en la pantalla grande bajo la dirección de Román Chalbaud en la cinta Caín Adolescente (1959). Se mantendría alejado del cine nacional hasta mediados de los años 70, cuando asumió roles secundarios en las películas Compañero Augusto (1976), bajo la dirección de Enver Cordido; y en  Carmen, la que contaba 16 años (1978), otra vez de la mano de Chalbaud.

En el extremo izquierdo Cabrera junto a Francisco
Ferrari, Giove Campuzano y Yolanda Méndez.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
Por el contrario, su labor en la televisión venezolana fue bastante amplia: trabajó para Televisa (Canal 5) y fue uno de los pioneros en Radio Caracas Televisión (RCTV), donde laboró en espacios como la Telenovela Palmolive, Ciclorama —en obras como La Fiera, Rosalinda, Julio César y La Mentira—; Teatro del Lunes —donde interpretó personajes en El caso de la señora Estupenda, Calígula, Un tal Judas, Detrás del telón y en Ni quisiera estar en sus zapatos—; y Anecdotario —con dramatizaciones de las vidas de Benjamín Franklin, Salomé, Sansón y Dalila, Galileo, José y Quasimodo—.


En el teleteatro Sobre la misma tierra.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
Durante la década del 60, su trayectoria le había consolidado como una primera figura de la radio y la televisión, si bien sus apariciones televisivas disminuyeron: en 1963 grabó el disco de poemas Amargo el fondo; en 1967 fue el narrador en el espacio Los favores del Dr. Hernández, protagonizado por Américo Montero; y en 1969 participó en El ciego, una coproducción con Televisa protagonizada por Julio Alemán. En ese tiempo destacó en su faceta como locutor comercial, pues su voz de variados matices era muy valorada en el ámbito publicitario.

Para el período 1966-1967, Cabrera repitió como secretario de Cultura y Propaganda del SPTRTVDFM. La Junta Directiva de dicha agrupación gremial estuvo integrada en esta ocasión por Jesús Maella (secretario General), Jesús Adolfo Maldonado (Organización y Estadística), Regino Jiménez (Trabajo y Reclamos), Oswaldo Jaspe (Disciplina y Asistencia Social), Rafael Briceño (Actas y Relaciones Públicas) y como vocales Arnoldo Sanguinetti; Manolo Sánchez, Víctor Bolett y Armando Lira.

Como Alfredo Montalvo en La señora
de Cárdenas
. Fuente: Rafael Cabrera,
página de Facebook.
En los 70, Rafael estuvo como actor de reparto en La loba (1972), uno de los grandes éxitos de Venevisión protagonizada por Ada Riera y Martín Lantigua. A mediados de esta década regresó nuevamente a RCTV, un canal con el cual mantuvo una relación laboral a veces tirante, pero que le permitió interpretar dos personajes hechos a su medida: uno de ellos fue Alfredo Montalvo, el director del periódico donde laboraba Alberto (Miguel Ángel Landa) y esposo de Angélica Rodriguez (Chony Fuentes), hermana de Pilar (Doris Wells), en La señora de Cárdenas (1977). El otro rol fue el de Raúl Matamoros, el jefe policial que era el verdadero padre de Mayra Alejandra en La hija de Juana Crespo (1977).

En el siguiente video, justamente a partir del minuto 12:47, puede verse un interesante duelo  interpretativo entre Cabrera y María Teresa Acosta en La señora de Cárdenas.



Interpretando al malvado brujo Bocú en La balandra Isabel llegó
esta tarde
. Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
En febrero de ese año encarnó también otro de sus roles de importancia: el brujo Bocú en la miniserie La Balandra Isabel llegó esta tarde, según libretos de Salvador Garmendia, protagonizada por Marina Baura y Miguel Ángel Landa. Si bien la versión televisiva no alcanzó el reconocimiento que la película de 1950, Cabrera pudo personificar con solvencia este papel que en el cine había hecho famoso a Tomás Henríquez.


El traicionero Mogollón (Cabrera) junto a Rolando
Barral en Resurrección (1977). Fuente: Rafael
Cabrera
, página de Facebook.
Sus actuaciones a partir de allí fueron continuas en el medio televisivo: en Resurrección (1977), su personaje  "Mogollón" era un presidiario a quien sus compañeros del penal lo ahorcaron cuando descubrieron que era soplón; en Mabel Valdez (1977) hizo de un esbirro de la Seguridad Nacional que había matado al padre del protagonista, Raúl Amundaray; en La Piel de Zapa (1978) era el padre de Paulita (Mayra Alejandra) y hacía pareja con Nancy Soto. Otras telenovelas en las que actuó ese año fueron El Angel Rebelde y Sonia, donde era el padre de Pierina España, la protagonista.

En el siguiente video de un capítulo de El Ángel Rebelde aparece Rafael Cabrera en el minuto 3 de la grabación.



Regresó al teatro, una de sus pasiones, con la comedia La muchacha sin retorno (1979), presentada en el teatro Santa Sofía (El Cafetal, Caracas) junto a Elisa Ramírez, María Hinojosa, Hermelinda Alvarado y María García.

Miguel Alcántara, Cecilia Villarreal, Raúl Amundaray,
Yolanda Muñoz y Rafael Cabrera en Mabel Maldez.
Fuente: Rafael Cabrera, página de Facebook.
En 1980 hizo del padre de Grecia Colmenares en Drama de amor en el bloque 6, la versión de Romeo y Julieta realizada por Pilar Romero. Entre sus últimos papeles figuró el de un comisario en la novela Acusada (1983), segunda parte de Marisela, interpretada por Tatiana Capote y Franklin Virgüez. Alejado de la televisión en no muy buenos términos, Cabrera se dedicó de lleno nuevamente a la locución comercial.

En su vida personal, el actor se casó dos veces. De su primer matrimonio en 1949 con Lesbia Arteaga procreó cinco hijos: Jennie, Bertha, Rafael Guillermo, Néstor (fallecido) y Anarelys del Valle. Divorciado, se casó nuevamente en 1974 con Florencia Alfonzo, con quien tuvo a Jorge, Alix y Francis. Además, concibió dos hijos fuera de estas uniones: Carolina Boscán y Aníbal.

Un apasionado de la lectura
y la música.
Cabrera se caracterizaba por ser un hombre serio, de carácter fuerte pero no violento. Según su hija Bertha era reservado, un poco arisco con las personas y hasta retraído. Sus amigos eran contados y no le agradaban los juegos pesados. «A mí no me gustaba verlo en televisión pues un día lo iban a matar en una telenovela y me angustié mucho. Por eso prefería no hacerlo», expresa.

Su hija menciona entre sus aficiones la lectura, la música, la navegación, el boliche y el automovilismo: «Era muy apasionado del mar y fue propietario de varias lanchas. También corrió en varias competencias automovilísticas junto a su amigo Pancho Pepe Cróquer, pero después de que él murió ya no quiso seguir en eso».

Fanny (Marisela Berti) y Alfredo Montalvo (Cabrera)
en La señora de Cárdenas. Fuente: Rafael Cabrera,
página de Facebook.
Hacía pocos años que se había alejado de las cámaras de televisión cuando sufrió un accidente cerebrovascular en 1985. La presencia de dos coágulos requirió que fuese operado a corazón abierto, intervención quirúrgica de la cual salió bastante bien. Sin embargo, la enfermedad le dejó secuelas: durante un año debió someterse a rehabilitación física y, además, perdió el habla, la cual logró recuperar pero quedó impedido para realizar las locuciones por las cuales era conocido. En esa época se separó de su segunda esposa y por decisión propia decidió internarse en un geriátrico; luego se trasladó a otro establecimiento en Caricuao, gracias al apoyo de sus compañeros del sindicato de radio. Fue una época dura que dio lugar a muchas especulaciones por parte de la prensa y de allegados, pero su hija asegura que en ningún momento ellos le dieron la espalda.

Porte y voz de galán. Fuente: Rafael
Cabrera
, página de Facebook.
Cabrera fue un hombre respetado en el medio radial. En una entrevista realizada para la revista ¡Claro! (junio 2012, No. 280), el reconocido locutor Jesús Leandro lo mencionaba como una de las voces de la locución venezolana, junto a Alfredo Mena, Rafael Enrique Mena, Walter Parra, Rubén Darío Villasmil y Ofelinda García. Cuando la enfermedad le impidió seguir laborando, Jaime Suárez, otro de los grandes de la narración y la locución venezolanas, asumió las marcas a las cuales Cabrera hacía comerciales y donó el dinero ganado por esos trabajos para su tratamiento y recuperación, en virtud de la estima y admiración que sentía por él.

A principios de 1993 Rafael Cabrera sufrió un nuevo ACV del cual no logró recuperarse. Falleció el 31 de enero de ese año en la ciudad de Caracas, a los 64 años de edad.

En su personaje de Bocú. Fuente: Rafael Cabrera,
 página de Facebook.
Como anécdota curiosa, me gustaría compartir un episodio paranormal vivido por el actor en 1986 y que me fue referido por sus familiares. El 4 de diciembre de ese año había falleció su madre; en esas fechas su segunda esposa le había pedido el divorcio y él aun no se recuperaba del todo de su ACV. Agobiado, Rafael decidió ir a casa de su tía el 27 de diciembre. Como viajaba solo, colocó la foto de su difunta madre en el tablero del vehículo y le pidió fervorosamente a ella que le cuidara durante el trayecto. Llegado a su destino sin inconvenientes, fue recibido por sus familiares y unos obreros que se encontraban realizando un trabajo en la vivienda.

Respetado actor y locutor. Fuente: Rafael Cabrera,
página de Facebook.
Al día siguiente, estos trabajadores le preguntaron a su tía cómo habían amanecido Rafael y la dama que se había bajado cuando arribaron la noche anterior. La tía les aseveró que él había llegado solo. Ante la insistencia de las personas en que habían visto bajar a una señora mayor del vehículo, ella les mostró una fotografía de la madre de Rafael Cabrera. Para sorpresa de todos, aseguraron que efectivamente era ella. Este asombroso incidente fue recogido luego por el productor Rafael Silva, quien lo compartió con sus radioescuchas en uno de los episodios de su conocido espacio Nuestro Insólito Universo.

Para conocer más acerca de la trayectoria profesional de Rafael Cabrera, pueden visitar la página de Facebook creada por su nieto, el periodista Nelson Muñoz, a quien agradecemos su apoyo, al igual que a su madre Bertha Cabrera, para la realización  de este perfil.
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(1) Fuente: Panorama cinematográfico a través de las Juntas Directivas del Sindicato Profesional de Trabajadores de Radio-Teatro-Cine-Televisión y Afines del Distrito Federal y el estado Miranda (1943-1980). Tesis de Grado de David Arcila para optar al título de Licenciado en Artes Mención Cine (Noviembre de 2010).