sábado, 4 de octubre de 2014

Momento de publicidad

Bárbara Palacios antes de convertirse
en Miss Universo 1986. Fuente:
Archivo personal.
La participación de actores y actrices de cine y televisión como “gancho” en la publicidad de productos y servicios es una estrategia de mercadeo de muy larga data.

Desde los inicios del cinematógrafo, a principios del siglo pasado, famosas intérpretes como Asta Nielsen y Theda Bara, dos conocidas vampiresas en los inicios del llamado Séptimo Arte, prestaban su imagen para productos de uso personal como jabones y colonias. Es más, desde 1929, con su slogan "Nueve de cada diez estrellas de cine usan Lux", esta marca ha contratado para promocionar su jabón a actrices tan famosas como Claudette Colbert, Barbara Stanwick, Mae West, Paulette Godard, Judy Garland, Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor.



De igual manera, ya forma parte de la historia del espectáculo la asociación entre Marilyn Monroe y Channel No. 5, mientras que en la década de los 40 y 50 actores como John Wayne publicitaban reconocidas marcas de cigarrillos como Camel y Windsor, al igual que Carole Lombard y Marlene Dietrich.

Doris Wells en un anuncio de LUX.
 Fuente: Archivo personal.
En Venezuela, la publicidad con estrellas de televisión ha sido una práctica común.  ¿Sabía usted, por ejemplo, que Doris Wells fue también una Chica Lux? Y Marina Baura, en sus tiempos de modelo, se convirtió en la chica Color de Oro de Cerveza Caracas.  Musiú Lacavalerie, Gilberto Correa  y Héctor Mayerston fueron imagen durante muchos años de Trajes Montecristo, una marca cuyo eslogan era“Distancia y categoría”, para resaltar sus cualidades de elegancia y exclusividad. Freddy Galavís hizo famosa la frase “A la mía que le pongan huevo” para promocionar la conocida marca de sopa instantánea Maggi. Por su parte, América Alonso y Susana Duijm, nuestra primera Miss Mundo en 1955, durante  varios años promocionaron la crema Segundo Debut, asociando su belleza inalterable al uso de este producto antiarrugas. Igual lo hizo Carmen Victoria Pérez con la crema Rosa Mosqueta.

Dos elegantes criollos: Musiú Lacavalerie
y Héctor Mayerston para trajes Monte Cristo.
Carmen Victoria Pérez en un anuncio
de Rosa Mosqueta Coesam.
Fuente: Blog RetroTV

















Antes de que fumar fuera mal visto,
María Conchita Alonso realizó varios
avisos para una marca de cigarrillos.
Fuente: Archivo personal.

A la hora de elegir al personaje famoso para promocionar un determinado producto es importante considerar su atractivo y credibilidad. Los atributos de imagen que los consumidores perciben deben adecuarse a los de la marca.

Clemente Ferrer Roselló, presidente del Instituto Europeo de Marketing, Comunicación y Publicidad, afirma al respecto: «la popularidad y el éxito de la persona célebre y admirada es utilizada de manera reiterada para vender productos y promocionar servicios. Con ello, los diseñadores de mensajes intentan conseguir un doble objetivo; dar un mayor renombre al producto anunciado y utilizar el prestigio del famoso para lograr notoriedad. Prestar un rostro famoso supone un buen contrato publicitario. Cada anunciante, cada agencia de publicidad, puede concebir y lanzar su campaña publicitaria de la forma que prefiera. Pero es preciso estudiar la utilización de los personajes de renombre en la estrategia publicitaria. Parece ser que un famoso con enorme popularidad confiere a lo que anuncia la dimensión universal de sus éxitos» (1).

La imagen de Eladio Lárez proyecta
a Procter & Gamble. Fuente:
revista Todo en Domingo.
Asimismo, en un artículo titulado Publicidad con famosos: ¿funciona?(2)., Joanna Serret señala como beneficios del uso de famosos en publicidad el crear valor de marca aprovechando la imagen del artista o deportista; ayudar a la recordación del anuncio; hacer creer que el producto anunciado contribuye al talento del famoso; y llamar la atención, especialmente de aquellos que aun no siguen la marca. Sin embargo, como aspectos negativos, menciona que puede provocar cambios de imagen desfavorables, sea para la marca o para el propio artista que anuncia.

Es importante destacar que las celebridades pueden ser demasiado vistas por diferentes marcas, lo que perjudica la recordación de una en particular al imponerse la imagen del famoso que anuncia.

Las "cómplices" Maite Delgado, Eva Gutiérrez
y Viviana Gibelli prestaron sus hermosas piernas
a la publicidad. Fuente: Archivo personal. 
El año pasado, según un estudio publicado en Estados Unidos(3), se investigó 16 campañas de publicidad protagonizadas por famosos, llegando a una conclusión totalmente favorecedora para esta tendencia. Tan sólo en dicho país, los anuncios protagonizados por caras célebres representan el 25% de la publicidad.

De igual manera, la agencia alemana CPI Celebrity Performance(4) investigó si estas campañas son altamente efectivas y memorables. Entre los resultados encontrados se demostró que las marcas que cuentan con una personalidad reconocida en sus carteles gozan de alta credibilidad entre los consumidores, ya que el público crea una mayor empatía con la marca y el anuncio, algo positivo para ambas partes, pues tanto la marca como la celebridad aumentan su reconocimiento y son vistos de forma cercana y referente para el consumidor. Esto quiere decir, que si un consumidor ve a su estrella favorita utilizando un producto, es mucho más probable que se realice una compra del servicio o producto.

Claudio Nazoa y su grito de batalla: "¡Coman Hueeeevo!"


Norelys Rodríguez nos come a besos con Cocosette


Henry Stephen y su inolvidable "Limón, limonero", ahora con Lavansan


En resumen, hasta maestros de la publicidad como David Ogilvy no desdeñaron las ventajas del uso de famosos en anuncios comerciales. Sin embargo, años más tarde, él mismo afirmaría: «Es un error usar famosos. El público los recuerda pero olvida el producto». Y usted, ¿qué opina?

Para hacer memoria, veamos si reconocen a los personajes que protagonizan estos anuncios publicitarios:

Walter Martínez le daba otra mirada al mundo
de los seguros. Fuente: Archivo personal.
Mariela Celis en contra del olvido.
Fuente: revista Estampas.
Musiú Lacavalerie también se unió a la publicidad
de los seguros. Fuente: Archivo personal.
Todavía Gaby Espino no había alcanzado
la fama internacional, pero promocionaba
cremas corporales. Fuente: revista
Todo en Domingo.
Guillermo "Fantástico" González anunciando
la Lotería del Zulia, cuando aun no llegaban
las horas bajas Fuente: Archivo personal.
Hilda Abrahamz en todo su esplendor.
Fuente: Archivo personal.
¿Le entusiasmaría viajar a Europa acompañado
por Hilda Carrero, Eva Blanco, Eduardo Serrano,
Mirtha Pérez, René de Pallás, Cristina Reyes,
Esperanza Magaz, Miriam Ochoa o Manuel Escolano?
KLM lo hizo posible en los ´80. Fuente: revista Ronda.
Una veterana de la publicidad, Eva Blanco, anuncia la respuesta
para combarir la osteoporosis. Fuente: revista Estampas.
Mariángel Ruíz fue nuestra versión criolla de Bárbara
Blade. Fuente: revista Todo en Domingo.
Nohely Arteaga publicita productos naturistas.
Fuente: revista Estampas.
Fuentes consultadas:
(1) Ferrer Roselló, C. (2005). Caras famosas en la publicidad. Forum Libertas.com diario digital, publicado el 13/09/2005, disponible en: http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=3987

(2) Serret, Joana (2013). Publicidad con famosos, ¿funciona?  Portal Eserplife.com, publicado el 21/11/2013, disponible en: http://eserplife.com/publicidad-con-famosos-funciona/

(3) Olachea, Occi (2013). Publicidad y famosos: la fórmula perfecta para vender. Portal Paredro.com, publicado el 22/10/2013. Disponible en: http://www.paredro.com/publicidad-y-famosos-la-union-perfecta-para-vender/

(4) Olachea, Occi (2013). Ibidem

martes, 23 de septiembre de 2014

El otro yo de Américo Montero

Américo Montero en su caracterización del
doctor José Gregorio Hernández.
Hay personajes que se instalan en la memoria colectiva y se asocian de manera permanente al actor que, afortunada o desafortunadamente, tuvo la suerte de interpretarlos. Un ejemplo de ello: Américo Montero. Hace unos días le pregunté a mi madre, de 76 años, si recordaba a este actor venezolano, cuya trayectoria profesional abarcó cuatro décadas e infinidad de actuaciones en cine, teatro, radio y televisión. Su respuesta instantánea: «¿Quién? ¿El que hizo de José Gregorio Hernández?». La identidad del actor sustituida por un personaje caracterizado hace 50 años.

Postal promocional patrocinada por
Mercury Dry Cleaning. Fuente:
Colección José Gregorio Marcano
Su nombre real era Américo Alejo Azuaje Montero y nació en 1928 en Boconó, estado Trujillo. Sus deseos de superación pronto lo condujeron a Barquisimeto, estado Lara, donde fue becado para estudiar en Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica. Allí realizó cursos de artes escénicas y piano durante un año. Luego partió a México donde vivió una década y desarrolló una importante carrera como actor de cine, músico y compositor.  Durante ese período se dedicó también a su formación escénica: tres años de actuación en el Instituto Cinematográfico de México y estudios de canto con José Pearson, quien fuera maestro de Pedro Vargas, entre otros.

En México trabajó en la pantalla grande al lado de las grandes luminarias del cine azteca de esa época. Entre los filmes en los que se participó se encuentra Los huéspedes de la Marquesa (1951), junto a Amalia Aguilar, mientras que en teatro protagonizó Sin novedad en el frente y Juana de Lorena.

Fuente: diario Panorama,
30/10/1954, página 15.
Con una sólida carrera de nueve años tras de sí, en 1954 el diario Panorama, en el estado Zulia, informaba su regreso al país para filmar la película Festín para la muerte. Esta coproducción venezolano-mexicana fue producida por Maracaibo Films con el financiamiento de Nicolás Vale Quintero, propietario de Ondas del Lago; y distribuida por Tropical Films.

La participación de Montero fue promocionada como un «retorno triunfal a la patria» y se produjo en excelente compañía: Stella Inda ya era una figura reconocida en el ámbito cinematográfico internacional, pues había sido premiada como mejor actriz dos veces con el Ariel, galardón otorgado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, por sus actuaciones en Los Olvidados (Luis Buñuel, 1950) y El rebozo de Soledad (Roberto Gavaldón, 1952). Por su parte, Lorenzo de Rodas era un actor español cuya actuación en este filme significaba su debut artístico en la pantalla grande.

El 16 de noviembre de 1954 Inda y Rodas, protagonistas de la cinta, arribaban en horas de la tarde a Maracaibo, en vuelo de KLM, procedentes de México. Montero, quien ya se encontraba en el país, se trasladaría en horas de la mañana del día siguiente desde Barquisimeto.

Fuente: diario Panorama,
18/11/1954, página 19.
Ante el reportero De La Cruz el actor confesó: «México es mi segunda patria. Y los mexicanos son como los venezolanos, de una gran calidad humana». Agregó que no se había sentido discriminado por su nacionalidad y estaba agradecido a la Asociación Nacional de Actores (ANDA) por el apoyo recibido.

Fuente: diario Panorama,
año 1967.
Durante su visita a la capital zuliana para la filmación de Festín para la muerte, Inda, Rodas y Montero efectuaron una breve temporada de radioteatros a través de los micrófonos de Ondas del Lago. Juan Miguel de Mora, periodista y director de la producción cinematográfica, tuvo a su cargo la grabación de tales programas, que incluyeron obras de Federico García Lorca, Alejandro Casona y Gregorio Martínez Sierra, entre otras. La primera de estas piezas difundidas en el espacio “Teatro Moderno del Aire” fue La mujer de tu juventud,  original de Jacques Deval, con Inda, Rodas, Montero y los actores venezolanos Hugo José Machado y Nena Marina. Los programas se transmitieron a las 8:00 de la noche.

Aviso publicitario publicado en el diario Panorama, 25/11/1954, página 17.
La carrera cinematográfica de Américo Montero en nuestro país continuó con Papalepe (1957), dirigida por Antonio Graciani, en la cual compartió créditos con Agustín Irusta, la niña Rebeca González, María Luisa Sandoval y América Alonso. Luego intervendría en Detrás de la noche (1959), que le volvió a reunir con María Luisa Sandoval, Carlota Ureta Zamorano y Humberto Escalona, dirigidos por Juan Corona.

Fuente: revista Encuadre 44-45,
septiembre-diciembre 1993.
A pesar de su interesante labor en el cine, la radio, el teatro y la televisión, su verdadero rol consagratorio le llegaría en 1964, cuando interpretó para RCTV la producción La vida de José Gregorio Hernández. Este personaje le valió su selección para encarnar a este insigne médico venezolano en diferentes espacios dramáticos y marcó para siempre su larga trayectoria artística.

Américo junto a Humberto Tancredi, Carmen Julia Álvarez y
María Luisa Lamata en El Siervo de Dios (1967).
El éxito televisivo se trasladó al cine y El siervo de Dios se convertiría en 1967 en un suceso cinematográfico. En esta coproducción venezolano española encarnaría al llamado “médico de los pobres” acompañado por un elenco de primera, entre quienes se encontraban María Luisa Lamata, Bárbara Teide, Carmen Julia Álvarez, José Luis Silva, Hugo Pimentel, Nuria Torray y Jesús Maella. La dirección estuvo a cargo de Agustín Navarro, con texto original de Pedro Felipe Ramírez, adaptado por Juan Corona y Federico Muelas.

Aviso publicado en el diario Panorama,
09/02/1968, página 25.
La buena acogida de esta película ya se dejaba colar entre los medios de comunicación de la época. En la columna “De aquí y de allá”, publicada en Panorama el 26 de octubre de 1967, el articulista Ebert J. Lira señalaba: «Américo Montero, el actor venezolano consagrado al teatro y a la televisión, tiene el papel más importante de su carrera en la interpretación que hace del doctor José Gregorio Hernández, en la película El Siervo de Dios. Quienes han visto en privado la cinta comentan las escenas del film. Se ha seguido con la más rigurosa fidelidad todos los pasajes del venerado doctor, impregnándolos del mayor realismo. El pueblo venezolano se apasionará al ver desfilar ante sus ojos el personaje que está llamado a estar en los altares».

Hasta no hace mucho esta imagen se prestaba a discusión en un
foro en internet, en el cual algunos aseguraban que era una fotografía
original del doctor Hernández en el Hospital Vargas. En realidad
es un fotograma de la película El Siervo de Dios (1967).
Este logro cinematográfico se volvió a reflejar en la pequeña pantalla. En Los favores del Dr. Hernández, espacio de media hora escrito por Pedro Felipe Ramírez y transmitido por RCTV el 7 de marzo de 1967, se presentaban hechos comprobados o milagros consignados ante la Santa Sede que en ese momento estaban siendo considerados como pruebas para la canonización del llamado apóstol venezolano.  Se contaba un hecho auténtico ocurrido en el mes de abril de 1964 sobre una jovencita desahuciada por los médicos que fue salvada milagrosamente por el venerado doctor. Nuevamente Montero asumía la personalidad del Siervo de Dios y Margarita Corona, el de la joven enferma. Les acompañaron Agustina Martín, Manuel Poblete, Hermelinda Alvarado, Domingo del Castillo y Merey del Nardo. La narración correspondió a Rafael Cabrera y la dirección a José Jordá.

Fuente: diario Panorama, 19/04/1959.
La inauguración del Canal 11 de televisión en 1967, con estudios en la antigua sede de Bolívar Films, le brindó a Américo Montero la oportunidad de incorporarse al grupo de artistas exclusivos de esa nueva planta, entre quienes se encontraban Gina Alvaner, Daniel Farías, Enrique Faillace, Hugo Pimentel, José Poveda, Bárbara Teide, Jorge Palacios, Luis Gerardo Tovar, Ulises Brenner y Pedro Marthan, entre otros. Sus directivos, Ricardo y Amable Espina, auguraban un nuevo concepto en cuanto a televisión y la semana inaugural anunciaban la reaparición de Zoe Ducós a través de esta señal con la producción Orgullo de casta; así como el debut de Espartaco Santoni, con Liliana Durán y María Luisa Lamata, en la obra Mi secreto me condena.  Lamentablemente, un año más tarde esta televisora cerraría sus puertas por problemas económicos y Montero reapareció por la señal de Radio Caracas Televisión, en la cual desarrollaría la última etapa de su fructífera carrera.

Casi una estampita religiosa.
Fuente: diario Panorama, 1967
Tan compenetrado estaba Américo Montero con la figura del llamado Siervo de Dios que en junio de 1969, durante los actos conmemorativos del cincuentenario de su muerte, se hizo presente en Isnotú, estado Trujillo, como parte del Movimiento Social Doctor José Gregorio Hernández, acompañando al doctor Gustavo Briceño Hernández, sobrino del doctor Hernández e hijo de su hermana menor, Ercilia. De hecho, Américo fue jefe de Relaciones Públicas de la Junta Nacional de este movimiento durante la realización de los actos solemnes nacionales (Panorama, 20/06/1969, página 41). Todavía en 1969 lo encarnó nuevamente en la producción televisiva El médico de la bondad.

No obstante, es necesario reconocer que el actor hizo diversas caracterizaciones en la televisión venezolana, en dramáticos como Mario Milagros (1955), El grillo del hogar (1956), La trepadora (1958), El hombre que no quería amar (1959), El destino de Bracho Aguilar (1960), La Usurpadora (1971), Estefanía (1979) y Rosa Campos, provinciana (1980).

También fue un buen cantante y entre sus interpretaciones de música venezolana se encuentra el tema Candilejas, con el conjunto de Los Hermanos Oropeza, del cual compartimos este video subido por el usuario Carlos Rueda en Youtube:


Maricarmen Regueiro (Clara Inés) y Américo Montero
en El Desprecio. Fuente: RCTV
En la última etapa de su trayectoria profesional intervino en reconocidas telenovelas, aunque en roles menores: en El desprecio (1991) representó al mayordomo de la familia Santamaría y aliado de Clara Inés (Maricarmen Regueiro); y en Por estas calles (1992) hizo de capataz de una hacienda del juez Álvaro Infante, junto a Haydée Balza y Alexander Milic.

El 26 de abril de 1993 Américo Montero falleció en Caracas, a los 65 años de edad, víctima de una insuficiencia renal. Su último rol para la TV no pudo realizarlo, pues estaba incluido en el Proyecto 2003, posteriormente conocido como De oro puro, de Julio César Mármol, que protagonizaron Hylenne Rodríguez, Mauricio Rentería y Flor Núñez.

Mariano Álvarez en su caracte-
rización de El Siervo de Dios.
Años después, la vida del doctor José Gregorio Hernández fue llevada nuevamente a la televisión en dos unitarios: El Siervo de Dios (1990), interpretado por Mariano Alvarez y transmitido por Venevisión; y El Venerable (1994), difundido a través de RCTV, con Flavio Caballero como el médico de los pobres. A pesar de la buena receptividad de los televidentes, ambas producciones no tuvieron la misma repercusión que los roles recreados por Américo Montero.

Por cierto, el pasado 29 de junio se cumplió el 95 aniversario de la trágica muerte del doctor Hernández y el próximo 26 de octubre se cumplirán 150 años de su nacimiento, ocasión más que propicia para recordar a quien fuera uno de sus más consecuentes intérpretes.

Fuente: diario Panorama, 28/01/1968

sábado, 23 de agosto de 2014

¿Te acordáis de...?

"Muchos son llamados y pocos los escogidos" 
(Mateo 22:14).

Decía el filósofo y escritor español Don Miguel de Unamuno (1864-1936): "El cielo de la fama no es muy grande, y cuantos más en él entren a menos tocan cada uno de ellos". 

Aunque la frase se refiere a la fama en general, el mundo del espectáculo es uno de los mejores ejemplos de que muchos son quienes han intentado alcanzarla, pero lamentablemente no lograron consolidar su carrera a lo largo del tiempo. 

Tal vez el verdadero éxito los esperaba en otro lugar, lejos de las luces de estudio y de las poses forzadas.
Regina Romano fue una actriz de televisión que intervino
en varias telenovelas de los años 70 y 80, entre ellas
La usurpadora, Raquel, Sabrina y Marta y Javier.
Era frecuente su aparición en revistas en poses sexy.
Virginia Sipl representó a Amazonas en el Miss
Venezuela 1975. Rubia espectacular, poseedora de uno
de los mejores cuerpos en este certamen, luego participó
en el Miss Turismo del Caribe y Centroamérica, realizado
 en República Dominicana, donde se ubicó como primera finalista.
Incursionó en el modelaje y en los años 80 estuvo unida
sentimentalmente a Julio Iglesias, lo cual le dio amplio
centimetraje en la prensa farandulera internacional de la época.
Separada del cantante español, se casó, tuvo una hija
y se dedicó a los negocios. Nada que ver con la farándula. 
María Angélica Armas, actriz en telenovelas
y programas de comedias. Otra asidua de las
revistas a finales de los años 70 y principios de los 80,
casi siempre ligera de ropas, en la búsqueda de convertirse
en símbolo sexual de la época.  Sin embargo, la pelea
era dura y el título recayó en otras.
María Eugenia Obaro fue una modelo
y actriz proveniente de los concursos de belleza
de los años 80. Su verdadero nombre es María Eugenia Orta.
 Incursionó en programas cómicos y en telenovelas como Cristal,
con papeles secundarios. Logró buena proyección en prensa como chica sexy,
pero a los pocos años su nombre desapareció de la televisión.
Hoy, a los 50 años, sigue tan espléndida como en su juventud.
Charly fue una cotizada modelo a finales de los 70
y principios de los 80. Se hizo conocida en la prensa
farandulera por su supuesta relación con el cómico Joselo. 
Otra modelo de los 80, Fátima apareció
en algunas revistas de la época. 
Carol Carola era una vedette puertorriqueña que
a principios de los 80 visitó Venezuela con el ánimo
de hacer una carrera internacional. Por lo menos
en nuestro país, su carrera no se consolidó.

lunes, 11 de agosto de 2014

Ilustre matrona de una dinastía actoral

Adelaida Torrente. Fuente: RCTV
En 1946, la zarzuela Luisa Fernanda se estrenó en Caracas con clamoroso éxito. La obra en tres actos de Fernández Ardavin recibió una cálida acogida del público, lo cual hizo posible que su presentación completara una triunfante temporada. Entre los miembros de la compañía española se encontraba la tiple Adelaida Torrente, quien había desarrollado carrera en su España natal. Sin embargo, la compañía se fue y la cantante se quedó en nuestro país, donde formaría una familia artística que aun hoy tiene resonancia en el mundo del espectáculo nacional.

Es muy poco lo que se conoce de su trayectoria, pues siempre se refieren a ella como la progenitora de la carismática actriz Carmen Julia Álvarez. No obstante, Adelaida Torrente había recorrido un largo y exitoso camino, tanto en su país de origen como en Venezuela, que nos permite considerarla como algo más que “la mamá de…”

En una caracterización durante su juventud.
Fuente: revista Venezuela Gráfica
Nacida  el 23 de marzo de 1912 en La Coruña, desde muy joven manifestó sus aptitudes artísticas, especialmente para el canto, lo cual la llevó a ingresar a una compañía de zarzuela. Poco a poco fue consolidando su presencia en los escenarios y ya en 1931, su nombre se mencionaba como una de las notables artistas de la Gran Compañía de Zarzuela y Opereta de Rafaela Haro, con la reposición, tarde y noche, de las obras La Revoltosa y Los claveles.

El diario ABC de Madrid, el 30 de agosto de 1941, comentaba a propósito de una de las obras en las cuales participaba Adelaida: “De ´La casta Susana´ que vimos anoche en el teatro Rialto nos quedó un grato sabor de boca, porque la compañía Aliaga-Cuevas, muy completa y armónica, ofreció la novedad de hacernos creer que se trataba del propio estreno de la obra. Petrita Muñoz es una tiple que cosechará siempre muchos aplausos, y Adelaida Torrente tiene un gran sentido de la comicidad sin incurrir en la chabacanería…

Toda una dama de la actuación. Fuente: revista Venezuela Gráfica
Respetada en su profesión, no deja de sorprender la decisión de Adelaida de radicarse en Venezuela a finales de la década de los 40.  Sin embargo, fue en esta nación donde se produjo su encuentro con Juan Álvarez, compatriota con quien se casó posteriormente y formaría familia. Y no solo se conformó con vivir y trabajar aquí. Ya el 23 de diciembre de 1954, la Gaceta Oficial de Venezuela No. 24.628 recogía su manifestación de voluntad de ser venezolana para hacer de este país su segunda patria.

El 4 de noviembre de 1952 se convirtió en madre de Carmen Julia, su única hija, quien ya desde su más tierna edad evidenció un talento innato para la actuación. Es innegable que la gran influencia materna y el apoyo de sus padres le permitieron a Carmen Julia convertirse en una niña muy madura y precoz. A los tres años debutaba en el mundo del espectáculo. Con solo ocho años demostró sus aptitudes para la animación y en el programa Jugando en la Cocina, explicaba fáciles recetas para madres y niñas. Su destacada presencia le hizo merecedora de tempranos reconocimientos y a esa edad le fue conferido su primer  premio Guaicaipuro de Oro, como Revelación Infantil.

En la comedia televisiva Qué lindo es quererse, Carlota
Ureta Zamorano, Héctor Monteverde, Peggy Walker
y Adelaida. Fuente: revista Encuadre No. 35, 1992.
Por su parte, Adelaida nunca
abandonaría su desarrollo como figura artística de primera línea. Participó en la radio y en el teatro de la época, además de ser pionera en la televisión venezolana, convirtiéndose en una de las actrices fundadoras de RCTV, donde ingresó en 1955. Allí destacaría en programas cómicos, como La Gran Cruzada del Buen Humor, conocida luego como Radio Rochela; e incursionaría en espacios dramáticos.

Paralelamente, la actriz intervino en algunas películas durante los años 60, entre ellas la coproducción venezolano-argentina Acosada, dirigida por Alberto Du Bois y protagonizada por Libertad Leblanc; y en la comedia de horror Telaraña, de Lorenzo Capra y producida por Tito Martínez del Box. Ambas producciones se proyectaron en 1964. Al año siguiente, participó en la comedia sentimental Pequeño Milagro, bajo la dirección de Juan Corona y en la cual su hija Carmen Julia Álvarez, de 13 años, interpretaba uno de los roles principales.

La pareja de moda en los 70.
Fuente: Foro Recordar
es vivir.
En Simplement:e María, la pareja se
convertía en padres de José Luis
Rodríguez. Fuente: Foro Recordar
es vivir. Las telenovelas del ayer.
De igual manera, la carrera de Carmen Julia en la actuación despegaba con buen pie. En 1966 y con 14 años, participó en su primera novela llamada La Tirana, con Eva Moreno, Edmundo Arias y Edmundo Valdemar, transmitida en RCTV, donde conformaría pareja juvenil junto a Eduardo Serrano. Dos años después, con 16 años, protagonizaría Mariana Montiel, nuevamente al lado de Serrano. El romance en la pequeña pantalla se consolidó en la vida real y el 26 de marzo de 1968 su boda fue transmitida en vivo, convirtiéndose en el primer enlace matrimonial televisado en nuestro país.

Carmen Julia y Eduardo se constituyeron en la pareja protagónica de moda, por lo que la Cadena Venezolana de Televisión (CVTV), hoy VTV, logró contratarlos, deseosos de alcanzar el primer lugar de sintonía,  disputado con Venevisión y RCTV. Simplemente María representaría en 1970 su consagración como heroína romántica, acompañada por Eduardo como coprotagonista y con José Luis Rodríguez como su hijo.

A diferencia del ascenso exitoso de su hija, aquella época significaría para Adelaida Torrente grandes cambios. Por 15 años había asumido diversas caracterizaciones en RCTV y cuando creyó prudente pedir una mejoría económica, consciente de su valor profesional, esta le fue negada. El cambio  a CVTV se produjo en 1970. Allí intervendría en varios teleteatros y telenovelas de éxito, entre ellas su muy recordado personaje como la madre de Carlos Cámara en María Mercé, la chinita, junto a Lila Morillo.

No obstante, en 1971 era noticia su situación laboral en esta estación televisiva. Para la revista Venezuela Gráfica (14/02/1971), Adelaida declararía a la periodista Flor Yánez: “Mi mala situación económica se la debo al canal 8”.

Adelaida Torrente siempre derrochó simpatía.
Fuente: revista Venezuela Gráfica.
La verdad era que luego de un año de contrataciones con un bajo sueldo el doctor Díaz Solís, directivo para ese momento del canal, le argumentó al ella solicitar una renovación del contrato: “El presupuesto está muy malo y en estos momentos no podemos dejarla de nuevo como empleada con sueldo fijo, por lo que si usted quiere puede continuar cobrando por capítulos, hasta que la situación mejore”.

De esa conversación transcurrió un año, según la mencionada nota de prensa, y la actriz solo aparecía en muy contados capítulos. Al preguntársele si había nuevas conversaciones al respecto, ella solo respondió: “Nada positivo; según parece, el presupuesto no ha mejorado y en consecuencia, no queda más remedio que decir que gracias al doctor Díaz Solís, hoy, después de 16 años de actividad artística, mi situación es pésima. Es decir, que al canal 8, a algunos de sus ejecutivos, debo mi mala situación profesional”.

Lo de Adelaida no era una situación aislada dentro del medio artístico venezolano. Muchas destacadas figuras de gran trayectoria y extraordinaria solvencia profesional se encontraban bajo esa figura de no contratados y denominada "artista a destajo". Aquellos que no eran primeras figuras, en ocasiones poseían un contrato en condiciones absolutamente injustas y desfavorables, que solo les garantizaba su participación en 10 o 20 capítulos de media hora, por lo cual se les remuneraba aproximadamente 120 bolívares. En esos años, las telenovelas eran de una hora, pero se componían de dos capítulos de media hora; al dividirlo así los canales comerciales lograban pagar menos de lo que realmente correspondería por un capítulo de una hora. A pesar de esta dificultad, la actriz no dejó de trabajar en esa estación televisiva.

En 1975, Carmen Julia fue emparejada con Daniel Alvarado y Orángel Delfín en una historia con grandes dosis de humor, original de Manuel G. Piñera, que vino a transgredir los clichés de la época: se trataba de Un demonio con ángel.  Para la fecha, ya su relación con Eduardo Serrano había llegado a su fin y otra vez el romance en pantalla se trasladaba a la vida real, esta vez con Daniel Alvarado.

Una dulce sonrisa. Fuente: diario
El Nacional
En esos años, Adelaida Torrente había enviudado, lo que hizo que la relación con su hija se estrechara aun más. El 25 de marzo de 1976, la actriz se preparaba para celebrar un nuevo cumpleaños. Se encontraba en su residencia, acompañada de la doméstica, mientras Carmen Julia había salido a comprarle una torta para la ocasión. La reunión se celebraría en casa del actor Alberto Álvarez, amigo muy cercano de la familia. Sin embargo, los acontecimientos tomarían un rumbo nada festivo. Aproximadamente a las seis de la tarde, Adelaida sufrió un infarto al miocardio y falleció. Tenía 63 años.

Carmen Julia ya había comenzado a trabajar en RCTV. Según reseña la prensa de la época, a las 8:30 de la noche aun no había podido ser localizada, razón por lo cual esta planta no difundió la lamentable noticia de inmediato.

Para el momento de su muerte, Adelaida laboraba en espacios humorísticos en el canal 8, donde era muy estimada por todos sus compañeros, a quienes se aseguraba que complacía a menudo con magníficas comidas elaboradas por ella, pues este era uno de sus hobbies. También era muy solicitada por las publicidades para grabar cuñas, una de las cuales se encontraba al aire a la fecha de su deceso.

Epílogo

Posterior a su divorcio de Eduardo Serrano en 1975, Carmen Julia Álvarez se casó con Daniel Alvarado en 1978. Luego de dificultades para lograr su primer embarazo, el 23 de octubre de 1981 tuvo a su primera hija, Daniela, quien incursionó en el mundo de la actuación a los cuatro años de edad y hoy es reconocida como una de las mejores actrices jóvenes del cine, el teatro y  la televisión en nuestro país. Su hijo Carlos Daniel también hizo trabajo actoral durante su niñez, pero luego se abocaría al estudio y es graduado en Comunicación social.

Carlos Daniel, Daniela y Carmen Julia. Fuente: SuNoticiero.com
Para el portal SuNoticiero.com, Carmen Julia declararía: “Fue un milagro tener a mi primera hija…mis dos grandes amores, que son mis hijos Carlos Daniel y Daniela, me hacen sentir muy feliz, ambos son profesionales y con valores firmes”.

De igual manera, en una reciente entrevista, realizada para Unión Radio el 16 de mayo de 2014, Carmen Julia diría: “Estoy segura de que a mí lo que me ayudó fue la gente con la que me formé. Yo no estudié actuación, yo empecé a los tres años y ese día a día fue el que me fue llenando. Soy hija de actriz, Adelaida Torrente; gente que todavía me para en la calle y me la recuerda, me impresiona muchísimo…yo no solo empiezo en esa escuela de mi mamá, del respeto, de la puntualidad, del profesionalismo, sino que trabajé con una cantidad de actores que no solamente fueron como mi familia, sino mi escuela…”

Divorciada de Daniel Alvarado desde 1994, no se ha vuelto a casar pero ha mantenido una excelente relación tanto con su exesposo como con quien fuera su posterior pareja, la actriz Emma Rabbe, y los hijos de ambas uniones, formando una curiosa familia extendida que ha sido ejemplo de armonía en el ambiente de la farándula local. Actualmente ejerce la docencia y se mantiene activa en la actuación, con la obra teatral Mujeres infieles y en las grabaciones de la telenovela Amor Secreto.
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Fuentes consultadas:

Guzmán, Edith (1976). Murió ayer de un infarto la actriz Adelaida Torrente. El Nacional, 26/03/1976, sección D página 5.

Yánez, Flor (1971). “Mi mala situación económica se la debo al canal 8”. Entrevista publicada en la revista Venezuela Gráfica el 14/02/1971. Páginas 19 y 20.

Carmen Julia Álvarez: “Me siento completamente satisfecha de ser madre de Carlos Daniel y Daniela". Entrevista realizada por Johanna Salas para el portal SuNoticiero.com, publicada el 12/05/2013.