domingo, 5 de febrero de 2017

Esther Orjuela, una partida a destiempo

Fuente: revista Venezuela Farándula
A principios de los 80, una joven aspirante a actriz comenzó a asomarse desde las pantallas televisivas en los hogares venezolanos. De abundante cabellera oscura y expresivos ojos, Esther Judith Orjuela Guillén había decidido en esa época seguir sus instintos y dedicarse a lo que había identificado como su verdadera vocación.

Nacida en Barquisimeto, estado Lara, el 24 de abril de 1955, Esther había iniciado sus estudios en Medicina; sin embargo, a los dos años de estar cursando esta carrera la abandonó y volcó su interés hacia el arte. En un principio, realizó varios talleres de pintura y escultura, incluso participó en exposiciones artesanales. El descubrimiento del teatro le permitió incursionar en lo que posteriormente, después de su familia, sería su pasión en la vida: la actuación.

Sus inicios en el teatro se restringieron a montajes cómicos e infantiles. En 1978 debutó formalmente en la pantalla chica a través de Radio Caracas Televisión (RCTV), con un pequeño rol en un clásico de las telenovelas: La Fiera, con Doris Wells, José Bardina y Carlos Márquez. Su formación y estilo actoral lo fue desarrollando en este medio, con participaciones secundarias en producciones exitosas como La Heredera (1982), Ligia Elena (1982), La Bruja (1982) y Julia (1983), todas en Venevisión (VV).

Esther (Celia) y Mayra Alejandra en Marta y Javier. Captura de pantalla.
En Las Amazonas (1985) logró destacar por su interpretación como la abogada Esperanza Moreno y nuevas oportunidades se abrieron para ella, esta vez en  RCTV. Allí participó en Marta y Javier (1983), con el personaje de Celia; y en programas cómicos como Radio Rochela. La tan ansiada protagonización llegó con la miniserie Leonor (1989). “Esta es una experiencia maravillosa porque estoy haciendo comedia. Es el género que más me gusta, pues descanso entre tanto drama de la TV”, señaló en ese momento, según reseñó Iván Zambrano (El Nacional, 07/01/2017). Sin embargo, el espacio no resultó como se esperaba y tuvo una corta duración.

En 1985 regresó a VV, donde siempre en roles secundarios pero de carácter actuó en reconocidas telenovelas como El Sol sale para todos (1986), al igual que en varias producciones de Laura Visconti, transmitidas por ese canal, entre las que figuraron las series juveniles A Todo Corazón (1997), Mujercitas (1999) y Con toda el alma (2005), así como los dramáticos Felina (2001) y Lejana como el viento (2002).

Luego de un receso no buscado que dedicó a actividades personales y teatrales, fue llamada para nutrir el elenco de Natalia del Mar (2011), que significó para los televidentes el reencuentro con actrices y actores de dilatada trayectoria que habían sido relegados injustamente de las nuevas producciones. Entre ellos se encontraban Herminia Martínez, Rosita Vásquez, Romelia Agüero, Chumico Romero y Lucía Sanoja.


Entrada de la novela Natalia del Mar. Fuente: canal youtube Venenovelas

En 2012 participó en Mi ex me tiene ganas y al año siguiente regresó a la comedia en el espacio humorístico Cásate y verás, cuyo argumento central giraba en torno a las diferentes etapas de la vida en pareja presentada a través de cortas parodias y monólogos. Si bien reunía un grupo talentoso de comediantes y humoristas, encabezados por Wilmer Ramírez, Américo Navarro, la propia Esther, Romelia Agüero, Ariel Fedullo, Honorio Torrealba Jr., Amílcar Rivero, la Beba Rojas y Juan Manuel Montesinos, el énfasis en los cuerpos curvilíneos de modelos y los chistes gruesos no eran precisamente para el lucimiento interpretativo de tan ilustre elenco.


Sketch del espacio Cásate y verás, con una breve aparición de Esther. Fuente: canal youtube Venecomic

Su último trabajo en el medio televisivo, esta vez para la productora Laura Visconti, fue la nueva versión de A todo corazón, transmitida por Televen en 2015, la cual tuvo como nombre A puro corazón.

Aunque la mayor parte de su carrera la realizó en televisión, Esther tuvo la oportunidad de incursionar en el teatro, donde fue productora de varias obras, en las cuales también fungía como actriz y escritora. Su última participación la tuvo en la pieza Míster… a la orden, de Alberto Maneiro Restrepo, un vehículo para lucimiento físico de los participantes en concursos de belleza masculino y que incluía en el elenco a otra actriz casi olvidada, Rita de Gois.


Reseña de la obra teatral Míster...a la orden. Fuente: canal youtube La Movida TV

Elenco de lujo para una película no muy buena: Omaira Abinadé, Cristina
Reyes, Maribel Verdú, Esther Orjuela, Perla Vonasek, Doris Wells y Jairo
Carthy en Ana, Pasión de dos mundos. Fuente: blog de Jairo Carthy
En la pantalla grande intervino en roles secundarios en La Boda (1982), de Thaelman Urgelles, donde mostró un fugaz desnudo junto a Carlos Carrero;  Cangrejo II (1984), de Roman Chalbaud; Reinaldo Solar (1986), de Rodolfo Restifo; y Ana, pasión de dos mundos, también conocida en España como El Señor de los Llanos (1987), de Santiago San Miguel.  Su último trabajo fue en el film de Dorián Ortiz, Golpe duro (2016), aún por estrenar.

A pesar de contar con una vida tan centrada en la actuación, Esther fue madre amorosa de dos hijos a los que consideraba "lo más importante en la vida". Gustavo Andrés y Nicolás Camacho también son actores; este último debutó en Venevisión en 2012 en la novela “¡Válgame Dios!”. Su trabajo más reciente fue en Corazón Esmeralda (2016).

Esther Orjuela en su bella madurez.
A principios del año pasado, a Esther le fue detectado un tumor en vías digestivas. Por más de cuatro meses debió recibir tratamientos para combatir el mal. En septiembre, su organismo colapsó y desde el 8 de ese mes la actriz fue recluida en el Hospital Dr. Domingo Luciani, en Caracas, tras presentar problemas de respiración, fiebre y valores bajos, según informara el periodista Jhosman López Ortiz para el portal Primicia.com.

En esa oportunidad Gustavo Andrés Camacho explicó: “Mi mamá terminó hace un mes y medio su última sesión de quimioterapia y radiofrecuencia para batallar contra el tumor que se le diagnosticó entre febrero y marzo. Gracias a Dios el tumor desapareció. Lo que vivió hace días fue la recaída de todo ese fuerte tratamiento al que fue sometida”.

A finales de diciembre, artistas y profesionales ligados a los medios se hicieron eco de la campaña para buscar donantes de sangre requeridos por la actriz, quien durante los últimos días de 2016 y principios de 2017 agravó su condición médica. En la madrugada del viernes 6 de enero, en el Hospital Domingo Luciani de El Llanito, falleció a los 61 años de edad.

Afiche revista Venezuela Gráfica No. 378, año 1983
La noticia fue recogida por innumerables portales informativos y mensajes de pesar se multiplicaron a través de las redes sociales. Ella, quien siempre resultó una intérprete eficaz en los roles que le asignaban, también se había distinguido por hacerse del respeto y cariño tanto de sus compañeros de trabajo como de aquellos que crecieron viéndola a través de las pantallas de televisión.

Las notas necrológicas la presentaron en su etapa adulta, pero se olvidaron de destacar que ella, como la gran mayoría de las aspirantes a estrella en los años 80, proyectaron una imagen sensual a través de medios impresos especializados, tales como Venezuela Gráfica, Venezuela Farándula y Ronda. En esas fotografías Esther descollaba con una naturalidad y carisma sexual que fue poco aprovechado en las producciones dramáticas donde intervino. Yo, que me confieso uno de sus fans desde mi adolescencia, siempre lamenté que esa sensualidad tropical no se proyectase en personajes más decididos y hasta agresivos con el sexo opuesto. Por el contrario, la generalidad de sus caracterizaciones se inclinaron hacia una Esther casi melosa que devino en ese rol maternal de su etapa madura.

Fuente: revista Venezuela Farándula
Fuente: revista Venezuela Gráfica




















Personajes como el de la madre de Mujercitas se repetiría en otras producciones, ya no de época, en las que encarnaba a profesoras o profesionales que impartían consejos y aportaban fortaleza a quienes la rodeaban.


Promoción de la novela Mujercitas. Fuente: canal youtube Telearagua

Su aspecto dulce y su naturalidad encajaban tanto para la comedia como para el drama, así que vista su trayectoria de casi cuatro décadas, no es atrevido afirmar que ella procuró desarrollar su carrera bajo la premisa de aprovechar todas las oportunidades posibles con aplomo y seriedad interpretativa, independientemente del rol que le fuera asignado.

Una hermosa morena y una excelente actriz . Fuente: El Universal
Para una entrevista realizada en 1991 y que rememoró Iván Zambrano Gil (El Nacional, 07/01/2017), Esther aseguró que las claves para ser un buen actor eran “disciplina, constancia y mucho estudio. No es solo salir a mostrar la cara; es llegar y mantenerse. En una etapa hay que demostrar lo que has hecho y por qué has llegado hasta allí”. Y ella lo supo hacer.

No obstante, hay una característica en la que coincidieron sus amigos y compañeros de labor artística. Su trato era lo más parecido a una de las tantas madres que personificó en las telenovelas venezolanas: amable, serena, complaciente y, sobre todo, siempre dispuesta a brindar consejo a quien se lo pidiera.

Desirée Rolando, Esther Boruzko y Esther Orjuela junto a
Germán Freites en una comedia teatral. Fuente: El Universal
Esa percepción de algunos artistas fue recogida por el periodista Iván Zambrano (El Nacional, 07/01/2017) en ocasión de su obituario. La actriz Julie Restifo, quien la conoció durante la filmación de Golpe Duro, notó esa cualidad: “Me di cuenta que la entrega y el compromiso de Esther Orjuela con su profesión eran totales, pero su principal motor era el amor por sus hijos y su familia". Algo con lo que coincidió Carmen Julia Álvarez, compañera y amiga desde los tiempos de RCTV en los 80: "Creo que no puedo recordar ni un solo momento en el que no estuvo pendiente de su familia, una atención que creció y se fortaleció aún más cuando tuvo a sus hijos. Esther siempre dio el ejemplo de lo que es ser un buen profesional. Tenía un gran talento para la actuación. Y lo mejor es que todo lo hacía de manera tranquila y pacífica. Su carisma nos llevó a ser muy unidas. Por eso le agradezco a Dios que todos en mi casa hayan tenido la oportunidad de haber trabajado con ella", agregó refiriéndose a sus hijos Daniela y Carlos Daniel Alvarado.

Esther Orjuela y Perla Vonasek, junto a Jairo Carthy, en un
fotograma de Ana, Pasión de dos mundos. Fuente: blog de
Jairo Carthy.
La actriz Cristina Reyes, actualmente residenciada en España y con quien compartió en la película El señor de los llanos, la evoca por su buen trato, humildad y entusiasmo, cuando la consultamos a través del correo electrónico: “Era una compañera y actriz como pocas, cariñosa y responsable. No recuerdo una subida de tono, una llegada  tarde...en fin, era diferente. Nunca alardeó de gran actriz. Como mujer, era emprendedora. Recuerdo cuando empezó con su negocio de zapatos. Se fue pronto...Que Dios la guíe en la luz”.

Para el primer actor, director, productor y empresario teatral Jorge Palacios era una mujer "muy bella, pero también muy diligente y eficaz".  Con ella coincidió en el elenco de la telenovela Felina y diez años después en Natalia del mar, donde percibió que "impulsada por su compromiso y su seguridad en sí misma, logró hacer un trabajo impecable hasta convertirse en el ejemplo de muchos actores. Su partida es una gran tragedia".

Tal vez el resumen de quien fuera esta apreciada intérprete lo señaló José Simón Escalona, vicepresidente de producción de RCTV. Él, que la conoció desde sus inicios en la pequeña pantalla, aseguró: “No solo era una muy buena actriz, sino una gran compañera. Entre nosotros siempre hubo mucho aprecio y respeto”. Y como afirmó Palacios: “Por encima de todo, ella era una verdadera dama”.

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