viernes, 20 de diciembre de 2013

Eran otros tiempos...

Fuente: Blog Cabimas y la Costa
Oriental del Lago
La primera Navidad que me llevaron al "taladro" iluminado al lado del edificio Principal de Creole, en La Salina, fue a principios de los años 70. Claro, a lo mejor ocurrió antes, pero esa es la que recuerdo de manera más nítida. Todavía el área de estacionamiento no estaba asfaltada, ni habían colocado la cerca de alambre de ciclón. Al acercarme a la enorme estructura, pude escuchar el sonido de los cambios de luces (tac tac), mientras una música navideña se escuchaba de fondo. En mi emoción, me bajé del carro corriendo y tropecé con una piedra. La tierra ensució el pantaloncito de estreno, pero no la alegría y el entusiasmo que la escena me provocaba.


Eran los tiempos cuando todavía vivíamos en Las Cabillas y, curiosamente, no fue papá quien me llevó al taladro, sino mi tío Gerónimo, junto con mis primos.

Fuente: Blog de Sotero Pino
Años más tarde, ya residenciado en Tía Juana y luego en Tamare, acostumbraba ir a la torre de telecomunicaciones los días previos al 24 de diciembre y, después de las 12 de la medianoche de ese día, cuando un gran número de visitantes se acercaban a disfrutar el espectáculo de luces. Recuerdo que Lagoven solía presentar al grupo gaitero Barrio Obrero como un regalo a la comunidad de Cabimas y sus pobladores acudían en gran número a disfrutar del espectáculo.

En los años 80, mientras vivíamos en Tamare, el paso obligado por Tía Juana, rumbo a Cabimas, me permitía admirar el trabajo que los empleados de Servicios Eléctricos de Lagoven desarrollaban en el tanque de agua ubicado en Campo Verde, justo frente a campo Venezuela. Eran los días cuando mi hermana menor y yo competíamos para ver quién descubría más "arbolitos" encendidos en la ruta a compartir la Nochebuena y el Año Nuevo con los abuelos.


La última vez que salimos en grupo a disfrutar los adornos navideños fue en 2008: con mis hermanos, mis sobrinos y mis hijos, visité la plaza Bolívar, en Tía Juana. Previamente, El Jabillo de Simón (bautizado así por el alcalde Franlin Duno, lamentablemente fallecido), daba la bienvenida a los conductores que transitaban la avenida Intercomunal, a la altura de Punta Gorda, con cientos de luces amarradas a sus desnudas ramas.

En esos días, la Alcaldía de Simón Bolívar adornó de manera vistosa la pasarela localizada frente a la antigua escuela Miguel Angel Granados, para la fecha sede de la municipalidad.

Pasarela en Tía Juana (2008). Fotografía: José Gregorio Marcano 
Arbolito en la plaza Bolívar, en Tía Juana. (2008)
Fotografía: José Gregorio Marcano
Pesebre, plaza Bolívar, en Tía Juana (2008)
Fotografía: José Gregorio Marcano
Ángel, detalle del Pesebre, plaza Bolívar,
en Tía Juana (2008)
Fotografía: José Gregorio Marcano
Hoy los ánimos parecen no estar para iluminaciones pascuales. Limitaciones presupuestarias, imagino yo, junto a preocupaciones no ciertamente cristianas, han dejado para el recuerdo la celebración con adornos alusivos a la Navidad en nuestros municipios petroleros. Sin embargo, en mi memoria aun permanece la alegría que me producían estas fechas. Eran otros tiempos.

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