sábado, 6 de agosto de 2011

Ese vestidito blanco...


En el mundo femenino, siempre se habla del vestidito negro como el elemento infaltable en el guardarropa de toda mujer para salvarla en cualquier ocasión. Sin embargo. ninguna prenda de vestir ha ganado tanta fama como el vaporoso vestido blanco con el que Marilyn Monroe conmocionó el mundo del espectáculo en 1955, en aquella famosa escena de La comezón del séptimo año (The seven year itch, en su título original, dirigida por Billy Wilder), en la cual su falda aletea gracias al metro de Nueva YorK.

En un momento de la película, cuando Marilyn se acerca a una rejilla del metro, su vestido con pliegues se eleva hasta el aire dejando al descubierto sus piernas, una escena mítica que ha sido recreada infinidad de veces y que ha pasado a formar parte del conjunto de imágenes icónicas que nos ha brindado el cine. La figura silueteada de la Monroe fue utilizada en las estrategias promocionales del film, incluyendo su colocación en avisos de gran tamaño en las ciudades donde era proyectada la cinta, como esta en Nueva York, el año de su estreno.

Uno de sus biógrafos relata la anécdota según la cual un ofuscado Joe DiMaggio, para la época segundo esposo de la actriz, quien se encontraba en plena filmación de la escena junto a una multitud de curiosos y representantes de los medios, trató de abandonar el lugar, pero fue detenido por los periodistas, uno de los cuales se le ocurrió el comentario: "Qué le parece que Marilyn enseñe más de lo que había enseñado hasta ahora, Joe...?". DiMaggio no contestó y se retiró del sitio. Dos semanas más tarde, cuando ella regresó a Los Ángeles, anunció a la prensa que estaba en trámites de divorcio.

Con los años, el vestido blanco pasó a formar parte del imaginario colectivo. El caricaturista Al Hirschfeld inmortalizó a Marilyn con su estilo característico:

Betty Boop tampoco se quedó atrás:

Donna Summer la emuló en 1976 en su album Four Seasons of Love:


Kelly Lebrock también rindió su particular homenaje, de la mano de Gene Wilder, en The woman in red (1984):


En 2010, Lindsay Lohan completó su participación en la película de bajo presupuesto “Underground comedy 2010”, donde caracterizó a Marilyn Monroe y recreó nuevamente la famosa escena:


El 19 de junio de 2011, los medios de comunicación anunciaron que esta prenda había sido vendida por 4,6 millones de dólares (unos 3,2 millones de euros), convirtiéndose en la estrella de la subasta de recuerdos de Hollywood que había celebrado la noche anterior la casa Profiles in History, en Calabazas (California). Fue la primera parte de la venta de la colección privada de la actriz Debbie Reynolds, que incluye 3.500 vestidos, 20.000 fotografías originales y varios cientos de pósters de películas y objetos relacionados con la industria.

Sin embargo, quizá el triunfo definitivo del famoso vestidito blanco lo constituyó la presentación el pasado 15 de julio de la escultura “Forever Marilyn”, del artista Seward Johnson, la cual fue inaugurada en Chicago, Estados Unidos de Norteamérica. El artista construyó la obra, de ocho metros de alto y 15.400 kilos de peso, utilizando aluminio y acero inoxidable. Será exhibida en Chicago hasta la primavera del 2012.





A Marilyn y, especialmente, a Billy Wilder, les habría encantado verse nuevamente en el ojo público de manera tan contundente.

Para cerrar, mi homenaje personal a tan tierna escena y la secuencia original de la película:



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