sábado, 16 de mayo de 2009

Cabimas...

Alguien me comentó una vez que lo mejor de Cabimas es la salida hacia Maracaibo. Cabimas, una ciudad petróleo. Un mechurrio encendido día y noche. San Benito en enero, con tambores y sudor de multitudes. Calor, mucho calor. Cabimas es el olvido que, paradójicamente, ésta allí como recuerdo permanente de lo que pudo ser y no es.


¿Qué es ser artista,

preguntas,

en esta ciudad perdida?

Es nada

sólo un eco

que débil se escucha

entre las aguas negras

y las calles abiertas

llenas de huecos

como esta alma mía.

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