viernes, 15 de mayo de 2009

Antes de la transmutación...

Sépalo todo el mundo: la indiferencia ha sido la muerte de este ícono de Cabimas. Producto del arte de Lucidio González, durante la gestión de Hernán Alemán, no pocos denuestos recibió esta escultura cuando fue instalada en la antigua redoma del sector Nuevo Juan. Pocos vieron con buenos ojos la instalación de los dos "muñecos", blancos no por ser adecos, sino por sus materiales de fabricación.

En noviembre pasado, lo que había sido un intento fallido por trastocar la visión original del artista, se volvió realidad. Ahora los "muñecos" son rojos, rojitos, por su supuesta esencia revolucionaria.

Tal vez estén más cerca de la verdad de lo que hasta ahora habíamos entendido como significado de la obra "Monumento al Trabajador Petrolero". Lo rojo no es por revolucionario, sino que alude la sangre derramada por tanto dirigente sindical petrolero y por los obreros que defendieron sus derechos, esos mismos que los herederos de un pasado glorioso se han dedicado a patear con ahínco, sin mostrar la más mínima vergüenza por deshonrar un legado de dignidad y orgullo verdaderamente revolucionario.

1 comentario:

  1. Hace poco tiempo me di cuenta del cambio y enseguida lo relacione con el rojo, rojito xD.

    Y hoy entro por primera vez a su blog y solo le digo "buen trabajo" y siga asi.

    Felicitaciones.

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