domingo, 26 de junio de 2016

Chicas sexy en los 70: no todo era música disco...

La década de los 70 del siglo XX fue bombardeada por películas en las cuales el sexo y la violencia eran el tema central. Con ellas surgieron nuevas estrellas que de la noche a la mañana se convirtieron en símbolos sexuales para toda una generación. Lo sé muy bien porque yo formo parte de ella y desde entonces un montón de imágenes imperecederas se han anidado en mi memoria, recordando al adolescente que alguna vez fui en esa década inolvidable.

Donna Summer emulando
a otra diva: Marilyn Monroe
Pero no solo era el cine: la televisión, la industria de la moda y la música aportaron figuras que saltaron a la fama gracias al puente del erotismo. Jane Birkin, junto a su entonces esposo Serge Gainsbourg, se convirtieron en íconos de la canción sensual en Francia con su tema  Je t’aime mais non plus ("Te amo, pero no tanto"), pero lo mismo hacía Donna Summer con sus gemidos en Love to Love You Baby (1975), lo cual la convirtió en la Reina de la música Disco.

María Schneider
Corinne Clery:
Historia de O
En la ola de películas eróticas llegan a un sitial relevante actrices como María Schneider (Last tango in Paris, Bertolucci, 1972) y Sylvia Kristel, con la saga de Emmanuelle (Jaeckin, 1974). Pero, también en una línea más dura del sadomasoquismo, se incluye a Corinne Clery (Historia de O, Jaeckin, 1975), Charlotte Rampling (Portero de noche, Cavani, 1974) y Paloma Picasso (Cuentos Inmorales, Borowczyk, 1974).
Sylvie Kristel como Emmanuelle

Charlotte Rampling en Portero de Noche
Paloma Picasso: baños de sangre en Historias Inmorales
Dominique Sanda
Karen Black
Sin llegar a convertirse en fetiches sexuales, dan su aporte al género erótico intérpretes del nivel de Dominique Sanda (Novecento, Bertolucci, 1976; Más allá del bien y del mal, Cavani, 1977) y Karen Black (El día de la Langosta, Schlesinger, 1975). Caso curioso el de Jacqueline Bisset en El abismo (Yates, 1977), cuya aparición con una franela mojada que dejaba entrever sus pechos desnudos la convirtieron en febril compañía de las mentes masculinas.

Jacqueline Bissett en El Abismo: misterios extraterrestres y una camiseta mojada.
Bárbara  Bach, del modelaje
al espionaje gracias a James Bond
La serie sobre el espía 007 continuaría integrando nuevas chicas Bond, entre las cuales destacaron Bárbara Bach (La espía que me amó, 1977), Lois Chiles (Moonraker, 1979) y Carole Bouquet (Sólo para tus ojos, 1980).

La televisión y la publicidad estadounidense contribuyeron de manera importante durante esos años al imaginario erótico de las audiencias. De hecho, gran parte de los fetiches sexuales aparecidos en esa época provienen  de la pequeña pantalla y de la comercialización de la imagen de sus principales figuras.

Farrah Fawcett entonces Majors
Farrah Fawcett fue un buen ejemplo de ello. Aunque ya había incursionado en el cine en la fallida Myra Breckinridge (Sarne, 1970), junto a dos mitos de la talla de Mae West y Raquel Welch, jamás se desnudó antes de convertirse en el símbolo sexual de la década. Sería a través de la frenética venta de millones de posters vistiendo el recordado traje de baño rojo y de su aparición en la primera temporada de Los Ángeles de Charlie cuando reinaría de manera colosal.

Productos televisivos de esos años fueron igualmente Suzanne Sommers (Tres son multitud, 1977-1984), Cheryl Ladd y Jaclyn Smith (Los Ángeles de Charlie, 1976-1981), Linda Carter (La Mujer Maravilla, 1975-1979), Catherine Bach (Los duques del peligro, 1979-1985), Loni Anderson y Charlene Tilton, entre muchas otras.


Jaclyn Smith era parte del trío.
Catherine Bach: la prima Daisy
Linda Carter: Mujer maravilla
Cheryl Ladd: otro ángel setentoso

















































Una tendencia inquietante y políticamente incorrecta fue la aparición de jóvenes adolescentes  –“Lolitas”–  en el cine. Recordemos que la Lolita original, filmada en 1962 por Sue Lyon, fue objeto de censura en su tiempo por la oscura historia amorosa con su padrastro. Sin embargo, es en los 70 cuando estas jóvenes preadolescentes se muestran de manera abiertamente sexual en situaciones muy sórdidas, tanto que los códigos de censura no habrían tolerado en décadas anteriores.

Jodie Foster
Entre quienes destacaron en este tipo de personajes se encuentra Jodie Foster, quien abandonó su edulcorado pasado en la productora Disney para interpretar a la prostituta adolescente Iris en Taxi Driver (Scorsese, 1976). Luego asumiría roles paródicos de vampiresa en Bugsy Malone (Parker, 1976) o de conducta más libertina en Foxes (Lyne, 1980).

Brooke y Susan Sarandon en Pretty Baby (1978)
Dos niñas-mujeres ostentan el récord controversial de mostrarse desnudas en fotografías que rayaban casi en la pornografía infantil. Una de ellas fue Brooke Shields, captada en 1975 en una tina  de baño a los 10 años de edad durante una polémica sesión fotográfica de Garry Gross. En 1978 encarnó a una prostituta de 12 años en un prostíbulo de Nueva Orleans en la muy cuestionada Pretty Baby junto a Susan Sarandon y Keith Carradine bajo la dirección de Louis Malle.

La otra pequeña precoz fue Eva Ionesco, también inmortalizada por su madre en imágenes artísticas durante su niñez para luego personificar a púberes en situaciones comprometidas en Spermula (Matton, 1976) y Maladolescenza (Murgia, 1977).

Teresa: Bambina
Teresa Ann Savoy fue otro rostro púber que se asomó al séptimo arte desde los fotogramas de La bambina (Lattuada, 1974), pero tendría controvertidos personajes en Vicios privados, públicas virtudes (Jancsó, 1975), donde encarnaría a una hermafrodita; en Salón Kitty (Brass, 1976) sería una nazi practicante del sadomasoquismo;  y en la lamentable Calígula (Brass, 1979) interpretaría a Drusila, la hermana e incestuosa amante del emperador romano.


Nastassja Kinski
Europa, como se habrá podido notar, lideraba en esta ola erótica. Isabelle Huppert escandalizó en Francia con sus fogosos personajes juveniles, entre ellos la adolescente asesina de Violette Nozziere (Chabrol, 1978), título presentado en algunos países como Niña de día, prostituta de noche. Por su parte, Nastassja Kinski también debutaba con un desnudo parcial en la pantalla grande a los 16 años en Falso movimiento (Wender, 1975) y las escenas junto a Marcello Mastroianni en Así como eres (Lattuada, 1978) provocarían censura y fuertes críticas.

Ornella Mutti

En Italia, una quinceañera Ornella Mutti intepretaba a una lolita en La esposa más hermosa (Damiani, 1970). Paralelamente, la comedia erótica tomó cuerpo en dos insignes representantes: Edwige Fenech y Gloria Guida, “profesora” y “colegiala” de tantos sueños calientes masculinos. Mientras, Laura Antonelli alcanzaba la fama, entre pícara e inocente, con su sensual criada en Malicia (Samperi, 1973), un personaje que la acompañaría en otras cintas posteriores.


Edwige Fenech

Gloria Guida
Laura Antonelli
Saritísima Sara Montiel
Mientras España abandonaba la fuerte represión del régimen franquista, un ambiente más liberal permitía El Destape, fenómeno cinematográfico de la transición, cuando las actrices y aspirantes a estrellas empezaron a mostrarse de manera integral. Algunas artistas veteranas decidieron mostrar sus atributos en publicaciones como Interviú (por ejemplo, Sara Montiel) y se generaron otras protagonistas del momento desde la pantalla grande, tales como Susana Estrada, María José Cantudo, Norma Duvall,  Sara Mora, Jenny Llada, Victoria Vera, Amparo Muñoz, Bárbara Rey, Ágata Lys y Nadiuska.


Sasha Montenegro
En México, el cine de ficheras dejaba un importante legado de chicas guapas y sexys, entre quienes se encontraban; Olga Breeskin, Sasha Montenegro, Lina Santos, Lyn May y Angélica Chain. 


Isela Vega en 1972.
Caso aparte el de Isela Vega, quizá una de las actrices mexicanas de mayor proyección internacional en esa década. En julio de 1974 apareció completamente desnuda en la revista Playboy, convirtiéndose en la primera mujer latina en la versión norteamericana de la revista; desde entonces se le caracterizó como una mujer polémica. Sin embargo, su trayectoria en comedias y dramas le había convertido en un símbolo sexual para sus compatriotas. Su salto al cine internacional fue de la mano de Sam Peckimpah en Tráiganme la cabeza de Alfredo García (1974).

La industria de la moda aportó bellísimas mujeres que dominaron las portadas y páginas de revistas, sirviendo de referencia a las damas de la época: Cheryl Tiegs, Cristina Ferrare, Lauren Hutton y Marisa Berenson, todas con incursiones en el cine y la televisión, especialmente las dos últimas; y la pionera de las supermodelos de color, la somalí Iman. 


Cheryl Tiegs
Marisa Berenson: del modelaje al Cine de Autor



Lauren Hutton
Cristina Ferrare






















Para terminar esta larga lista de mujeres inolvidables, sería justicia mencionar a Liza Minnelli, cantante y actriz que legó al imaginario erótico uno de los personajes íconos de la década a través de la aclamada Cabaret (Fosse, 1972). Enfundada en medias de seda negras e interpretando Mein Herr, su Sandy Bowles recordaría un curioso periplo que nos llevó de las piernas de Marlene Dietrich en los años 30, a las de Betty Grable en los 40, a las de Marilyn Monroe en los 50, a las de Raquel Welch en los 60 hasta las de Liza en los 70. Pero eso es tema para otro post.


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