lunes, 27 de julio de 2015

Alejandra Pinedo, toda dulzura y encanto

Foto: Abel Legrand. Fuente: revista Venezuela
Farándula, año 1979.
Luego de un encuentro íntimo con su pareja, la estudiante universitaria Delia se encuentra sola en su apartamento. Un ruido extraño la inquieta (¿o tal vez sea un mal presentimiento?),  por lo que decide levantarse a inspeccionar el lugar. Mientras su novio, Andrés Barazarte, se encuentra en vías de concretar una acción guerrillera, Delia es sorprendida por una ráfaga de disparos mortal. El dramatismo se acentúa al mostrar su cuerpo ensangrentado cayendo en cámara lenta, a la par que Andrés llega al lugar convenido solo para descubrir que ha sido descubierto y se encuentra sitiado. Inicia entonces el clímax de una de las películas más representativas de los años 70, País Portátil, que conduce a la inolvidable secuencia final.

La trama recreaba la épica historia de la familia Barazarte según la novela homónima de Adriano González León, ganadora del premio Biblioteca Breve Seix Barral en 1968. La cinta fue dirigida por Antonio Llerandi e Iván Feo, quien además se reservó el rol protagonista. El elenco reunía a actores de trayectoria como María Luisa Lamata, Héctor Duvauchelle, Eliseo Perera, Nardy Fernández, Silvia Santelices y una jovencita que desde su ingreso al mundo del espectáculo había llamado la atención: Alejandra Pinedo.

País Portátil: una épica personal y una mirada a la historia de nuestro país.

Foto: Abel Legrand. Fuente: revista Venezuela
Farándula, año 1979
En aquellos años, ella encarnaba la dulzura —por lo menos, así me lo parecía—, con aquellos brillantes ojos oscuros y su voz suave. Su verdadero nombre era Alejandra Pinedo Díaz y nació el 19 de abril de 1953.  A pesar de ser hija de la actriz Cristina Fontana, a quien acompañaba desde niña a los estudios de grabación, en una entrevista publicada en 1978 (1) confesaba que el medio televisivo no le atraía mucho “hasta que un buen día me interesó y me inscribí en la academia de Paul Antillano para estudiar arte dramático”.

Sus primeros pasos en la pequeña pantalla local los dio en la telenovela Simplemente María, uno de los grandes éxitos de la Corporación Venezolana de Televisión (CVTV) en 1970. Luego pasó a Radio Caracas Televisión, donde le ofrecieron roles secundarios, en producciones dramáticas como Bárbara (1971), La Doña (1972) y uno destacado en Sacrificio de mujer (1972), donde también participaba su madre. El próximo paso en su ascendente carrera fue cambiarse a Venevisión; allí le aguardaban nuevas oportunidades de crecimiento actoral.

Alejandra en su personaje de Mi hermana gemela.
El año 1975 le deparó varios roles importantes para su consolidación profesional: interpretó a Candy, bella jovencita de sociedad amiga de la hermana del protagonista, en Una muchacha llamada Milagros. Después, hizo de enfermera en Mi hermana gemela; y en Mariana de la noche era Caridad “Chachi” Montenegro, una chica conflictiva, algo histérica, celosa de su hermana (Lupita Ferrer). Los elogios a sus actuaciones no se hicieron esperar.

A Alejandra muchos amigos le habían recomendado dedicarse al canto, al descubrir la agradable tesitura de su voz cuando años atrás grabara una pista junto a Toco Gómez, con algunas composiciones de Arnoldo Nali. Por ello, en 1976 decidió tomarse más en serio esta vertiente de su profesión.

Fuente: El Nacional.
En esa ocasión, el diario El Nacional (2) anunciaba que iniciaría estudios de vocalización con una profesora alemana que le había recomendado la cantante Patty Ross. Pinedo afirmó que destinaría sus vacaciones hasta octubre de ese año para dedicarse a aprender las primeras técnicas del canto. Luego reduciría el número de horas de su formación musical para continuar sus estudios universitarios. La idea era ampliar su círculo profesional, con el canto como complemento de la actuación.

Alejandra y Eduardo
Serrano: Pareja en Marianela.
Ese año Alejandra pudo protagonizar la miniserie Marianela, inspirada en la novela de Benito Perez Galdós, con Eduardo Serrano como coprotagonista. En el elenco figuraban Herminia Martínez, Francisco Ferrari, Olga Castillo, Martín Lantigua, Mary Soliani y Orlando Urdaneta. La acogida a la nueva pareja fue buena, por lo cual al año siguiente, Venevisión intentó proyectarla a nivel estelar.

Alejandra y Humberto García en Una muchacha llamada Milagros
Sin embargo, antes le asignaron el rol de Jenny Arocha en La Zulianita (1977). Su personaje era la hermana de José Bardina, quien se enamoraba de Marta María (Lupita Ferrer), la provinciana que se desempeñaba como servicio doméstico en la mansión Arocha, y a la cual él seducía. El resultado: un embarazo indeseado. El hermano de la zulianita, interpretado por Orlando Urdaneta, buscaría venganza al seducir a Jenny. En una escena memorable, Bardina los sorprende en la cama, y les reclama:

¡Pero ustedes tienen que casarse!

A lo que Orlando le contesta, con esa desfachatez zuliana que solo un maracucho podría remedar: "¡Estáis fresco, Erpidio!".

Fuente: foro Telenovelas del ayer.
Luego de La Zulianita, Alejandra estaba lista para la protagonización en horario estelar: junto a Mary Soliani y Eduardo Serrano conforma el trío amoroso de Laura y Virginia. En este dramático, ella interpretaba a Virginia Ferrari, una muchacha humilde, resignada a su destino, quien laboraba en una fábrica y estaba enamorada del hijo del patrón, encarnado por Serrano.

A pesar de las expectativas creadas, la telenovela no dio los resultados esperados de audiencia, aun cuando Delia Fiallo fue llamada para reforzar el equipo de escritores, a fin de darle un giro a la trama. Como parte de las estrategias promocionales, Alejandra  visitó Maracaibo para la elección de la Novia del Lago, donde fue recibida de forma entusiasta por el público asistente.

Un trío para recordar.
Laura y Virginia siempre es comentada como un gran fracaso televisivo, pero sorprende cómo a más de 30 años de estrenada, aun hay televidentes que la recuerden y expresen su cariño a los actores que la protagonizaron.

En esta época, la actriz comenzó a estudiar Derecho, pero tuvo que dejarlo debido a lo absorbente de su trabajo. A pesar de la aparente experiencia insatisfactoria anterior, Venevisión volvió a darle un papel protagónico en 1977. Esta vez fue Flor de durazno, inspirada en la obra homónima del escritor argentino Hugo Wast, quien había tomado lugares y personajes de la zona de San Esteban y Dolores, en Córdoba, para realizar una de sus novelas románticas más famosas, publicada a principios del siglo XX. La adaptación correspondió a Manuel García Piñera, quien trasladó la acción al estado Mérida para aprovechar los paisajes naturales de la zona andina. Francisco “Paquito” Gutiérrez estuvo a cargo de la dirección. El tema musical original era de Luis Cruz, con arreglo del maestro Raúl Fortunato.

Alejandra, Humberto García y León José
en el drama provinciano Flor de durazno.
Fuente: diario Panorama.
El mensaje de Flor de durazno apuntaba el rescate de los verdaderos valores humanos. Enfrentaba la lucha entre las mentalidades y formas de vida del campo y la ciudad. Nuevamente los protagonistas lo conformaban un trío: Alejandra era Trina; Humberto García, Miguel; y León José, Ramón. Las transmisiones se iniciaron a las siete de la noche, pero debido a la poca audiencia, la novela fue mudada a las tres de la tarde y cortada a menos de 60 capítulos. No obstante, lo peor estaba por venir.

Al terminar este dramático, los ejecutivos de producción del canal quisieron ubicarla en el elenco de Rafaela para interpretar el rol de una drogadicta, sin darle el crédito de “Actriz invitada”, una condición que ella exigía debido a que había protagonizado con anterioridad. No llegaron a un arreglo y Alejandra decidió demandar a la empresa.

Fuente: Página de Facebook Nuestras
Novelas Borincanas 1954 - 2006.
 
En estas circunstancias, Producciones Orinoco —filial de RCTV para las ventas de sus producciones en el exterior— le ofreció un contrato que le permitiría consolidar su internacionalización. Se trataba de participar en una telenovela en Puerto Rico bajo coproducción entre RCTV y canal 2 Telemundo, lo cual requería su permanencia en la isla boricua durante tres meses y medio. Cristina Bazán — tal era el nombre del dramático— prometía tener una buena proyección, pues sería protagonizada por José Luis Rodríguez y una de las estrellas de la isla, Johanna Rosaly. El contrato le permitía seguir perteneciendo legalmente al elenco artístico de Venevisión hasta tanto no concluyera la demanda que aún estaba pendiente (3).

En mayo de 1978, Alejandra se encontraba en trámites de viajar a Puerto Rico cuando algunos diarios comenzaron a especular que había firmado un contrato de exclusividad con RCTV, lo cual ella desmintió rotundamente, pues todavía cursaba la demanda legal contra Venevisión y mientras duraban esos juicios, no podía tomar ninguna decisión de cambio de estación televisiva.

La intención era cumplir, entonces, con el compromiso de la telenovela, pero además quedarse una buena temporada y escuchar propuestas para hacer teatro. Sin embargo, el viaje no se presentó fácil, ya que surgieron inconvenientes con su visa de trabajo y debió superar la congestión existente en el aeropuerto de Maiquetía (4).

Alejandra, Johanna Rosaly y Gilda Haddok.
Finalmente, Alejandra llegó a la isla el 7 de mayo de 1978 y lo que pensó que serían tres meses de permanencia se alargó más de lo previsto, debido al megaéxito alcanzado por Cristina Bazán. De repente, Johanna Rosaly y José Luis Rodríguez saltaron a la fama internacional televisiva en América Latina y España. “Voy a perder la cabeza por tu amor” se convirtió en uno de los hits musicales del año y José Luis comenzó a desarrollar rápidamente una carrera como cantante y actor en todo el continente.

El argumento de Cristina Bazán era la típica historia de la Cenicienta, donde una pobre y buena chica (Cristina) sufre los maltratos de su madrastra Rosaura (la actriz puertorriqueña Esther Sandoval) y sus hermanas Ámbar Alsina (Gilda Haddock) y Teresa “Tere” Alsina (Alejandra Pinedo). Finalmente, encuentra el amor de Rodolfo Alcántara, hombre “guapo” y rico interpretado por El Puma. Otros personajes de esta novela incluían a Alba Nydia Díaz (Taina) y Luis Daniel Rivera (Miguel Ángel).

Fuente: El Nacional.
Para Alejandra Pinedo, la buena acogida de su personaje por el público boricua vino a sumarse a la buena imagen de la cual ya gozaba gracias a las telenovelas exitosas que allá se habían transmitido. Tere Alsina era una joven muy amargada porque su madre prefería a su otra hija, Ámbar. Esto la hacía envidiosa, pero luego cambiaba su carácter al enamorarse de un joven mecánico, interpretado por Tito Bonilla.

Cristina Bazán es una telenovela que no ha envejecido bien. Vista hoy en día, luce acartonada y sus actores, sobreactuados. Sin embargo, Alejandra aparentemente supo llevar su personaje con naturalidad, tal como puede apreciarse en esta pequeña escena:


Durante su permanencia inicial de cuatro meses, Alejandra supo adaptarse al ambiente de la isla borinqueña. A Edith Guzmán le confesaría, en una entrevista exclusiva para El Nacional (5) que se encontraba muy bien: “Sinceramente no deseo irme por ahora a Venezuela, lo único que añoro es mi familia, mi gente, pero por lo demás, estoy como en mi propia casa. Además, para la profesión de uno es beneficioso un cambio. Aquí la gente es encantadora, cariñosa y muy espontánea”.
Fuente: El Nacional.

En esa ocasión manifestó que le gustaba interpretar papeles que tuvieran fuerza: “He hecho muchos que me han gustado, como el de Impaciencia del corazón, Carta de una desconocida, Marianela y el de “Chachi”, en Mariana de la noche. También el que hice en El amo, cuando comencé”.

En Puerto Rico, Alejandra se dedicaba a las grabaciones de la telenovela desde las 9:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde. Solo los fines de semana se permitía recorrer la isla y atender invitaciones de amigos. Allí constató que el mercado laboral estaba muy limitado para los actores, pero los cantantes de renombre como Chucho Avellanet, Nydia Caro y Charitín Goyco tenían sus propios shows de variedades.

Sus esfuerzos rindieron frutos: en enero de 1979 los cronistas de espectáculo portorriqueños le otorgaron el premio Aguaybaná, el principal galardón anual instituido en la isla para los artistas de televisión, en el renglón de dama joven, por su participación en Cristina Bazán. Para la misma Alejandra resultó una sorpresa, pues a su juicio el rol de Tere Alsina no encajaba dentro de la línea de actuación de dama joven, pero igual se mostró agradecida por este reconocimiento.

Alejandra y José Luis fueron los primeros actores que Radio Caracas envió a Puerto Rico cuando abrió la coproducción con ese país; al terminar ellos sus compromisos, se iniciaron los preparativos para La otra mujer. Correspondió a Luis Abreu y a Marisela Berti la oportunidad de actuar en ese dramático.

Marisela —quien considera a Alejandra Pinedo como un verdadero ángel, muy espiritual; una compañera insigne, así como una actriz disciplinada y de gran talento— recuerda que en esa ocasión esta le dijo: “Qué bueno que vas a Puerto Rico. Esa isla tiene algo, una energía especial que te da paz y mucha felicidad”.  Marisela comentaría luego: “No hubo un solo día de los nueve años que viví allá —recuerda que hice la novela y después me casé con Chucho— que no recordara sus palabras y le diera la razón. En esa isla fui muy feliz y hasta el sol de hoy la siento mi segunda patria.”

Fuente: diario El Nacional.
En 1979, luego de cumplidos sus compromisos laborales en Puerto Rico, Pinedo retornó a Venezuela. Regresaba en un buen momento de su carrera como una de las figuras jóvenes de la actuación más prometedoras.

Se estrenaron ese año dos películas en las cuales tenía participación: la ya comentada País Portátil; y Juan Topocho, de César Bolívar —“un completo y absoluto fracaso en la taquilla”, en palabras de su propio director—.

También cambió de canal y firmó contrato con Venezolana de Televisión. En una entrevista ofrecida a la periodista Sylvia Vergara para la revista Venezuela Farándula, diría: “Estoy muy entusiasmada porque me hablaron de muchos planes muy lindos que el Canal piensa llevar a cabo, y en los cuales me incluye”. A la pregunta de si había sido positiva o negativa su salida de Venevisión, contestó muy sinceramente: 

Fuente: diario Panorama.
“Fue una experiencia muy positiva, salí del estancamiento, viajé, descansé, me superé, hice cine, trabajé en el extranjero, me amplié por decirlo así, estudié, aprendí, hice un balance de lo que hacía, sabía y tenía, pensé…y ahora me siento más capacitada, más segura, con más cancha, más experiencia y por supuesto, mucho más madura como actriz. Puedo decir que estoy renovada, así que me alegro (de) que hayan ocurrido las cosas tal como ocurrieron. No me hundí, sino que me sirvió para subir. Porque por último, cosa extraña, he trabajado menos y he ganado más.”

Alejandra Pinedo: la eterna
sonrisa.
En VTV, las oportunidades de hacer buenos trabajos se presentaron promisorias. Varios papeles en teleteatros y telenovelas cortas le esperarían, tales como Orgullo y Prejuicio, inspirada en la obra de Jane Austen, con Leopoldo Regnault como coprotagonista; Eugenia Grandet, de Honoré de Balzac; Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós, junto a Bárbara Teyde. El 2 de julio de 1979 (6) se presentaba a las 10 de la noche, en el espacio Teatro de los lunes, la obra El Zoo de Cristal, según el drama de Tenesse Williams, en una adaptación a cargo de Manuel del Río con Alejandra como protagonista. La dirección artística y la puesta en escena estuvieron a cargo de Armando Gota, con dirección general de Jorge Lamas. Le correspondió al periodista y crítico teatral Edgar Moreno-Uribe disertar sobre la pieza antes de su transmisión.

Sin embargo, a pesar de ser todas buenas producciones televisivas, hechas con mucha dignidad y por excelentes profesionales, el respaldo del público no fue masivo y la imagen de la actriz empezó a desvanecerse para dejar paso a otras “damitas jóvenes” del canal, como Amanda Gutiérrez, Elluz Peraza, Blanquita Faillace y Altagracia Sarmiento.

María Escalona y Alejandra en Raíces. Fuente: diario Panorama, 1981.
El trabajo de Alejandra Pinedo en el canal del Estado continuó, aunque de manera cada vez más espaciada. Por ejemplo, el 15 de septiembre de 1981, a las 10:30 de la noche, se estrenó en el espacio Primera Fila el clásico del teatro inglés Raíces, del dramaturgo británico Arnold Wesker, según adaptación de Manuel del Río. Alejandra encabezaba el elenco, integrado además por María Escalona, Alberto Arvelo, Eliseo Perera, Yolanda Muñoz y Arturo Maitín. La dirección correspondió a Rafael Quiroga. Según reseñas de algunos medios, ese mismo año participa en la telenovela Catatumbo, con Elluz Peraza y Luis Abreu.

En 1982 protagonizó Pequeña María, donde hacía el rol de una invidente. La serie buscaba lanzar a la fama a uno de los descubrimientos artísticos de Luis Gerardo Tovar: la agrupación juvenil Unicornio, que en ese momento empezaba a despuntar como una de los más populares de inicios de la década, en competencia con Menudo y Los Chamos.

En el siguiente video podemos oir la interpretación de la canción que daba nombre a la serie:


En octubre de ese año Alejandra representó a nuestro país como cantante en el Festival Internacional de Puerto Rico, celebrado en el Centro de Bellas Artes de San Juan, con una canción seleccionada por el director musical de la planta, Carlos Moreán. También se presentó el grupo Unicornio como invitado especial (7). Sin embargo, el gran éxito lo alcanzarían estos jóvenes al alzarse con la victoria en el Festival de la OTI celebrado en Lima, Perú, interpretando Puedes contar conmigo, creada por Tovar y Carlos Moreán. La canción se convirtió en un éxito radial no sólo en Venezuela y Latinoamérica, sino también en otras partes del mundo.

Fuente: diario El Nacional.
Pese a toda una trayectoria labrada a punta de méritos profesionales, a fines de los años 80 la estrella de Alejandra Pinedo se encontraba en baja. En 1989, el diario Panorama señalaba que la actriz estaba en la lista de los artistas que cobraban sin trabajar en el Canal de Estado, junto a Alberto Álvarez, Martín Pacheco y Los Melódicos. Por supuesto, no era algo de lo cual ellos fuesen responsables, pues correspondía a los ejecutivos del canal asignarles trabajo acorde con sus capacidades.

Culminado su contrato, su nombre se desvaneció por completo del medio artístico nacional. Por esos años la actriz se casó con Fernando Marín, un actor español; y se trasladó a Madrid. Comentarios en la red señalan que supuestamente ejercía el periodismo, pero una fuente más fidedigna —uno de sus sobrinos— aclaró que actualmente enseña Yoga.

De manera insospechada, el recuerdo de Alejandra Pinedo todavía permanece vigente en muchos de quienes disfrutaron de su trabajo durante la década de los 70 y 80. Su nombre es mencionado con frecuencia en los abundantes espacios de memorabilia que se encuentran en Internet dedicados a exaltar a los artistas y las telenovelas de esos años.  Por ejemplo, el forista salvadoreño Geovanny Fuentes, en la página de Facebook  Nuestras Novelas Borincanas 1954-2006, dejaba el 29 de noviembre de 2014 un emotivo mensaje en un post donde se había colocado una imagen suya de la época de Cristina Bazán. El texto habla por sí solo:

 “Estimada Alejandra Pinedo, si lees esto, tus fans te pedimos que nos permitas saber un poquitico de ti, ya que te buscamos y nadie nos puede dar información de ti. Pero esperamos que donde quiera te encuentres, Dios te tenga con mucha salud y amor. Bendiciones”.

Tal como si fuese un Mensaje a García, confiamos en que la solicitud encuentre una respuesta positiva. Después de todo, no hay que olvidar que la televisión siempre ha sido una especie de caja mágica, donde cualquier cosa puede suceder.


Fuentes consultadas:
(1) “Alejandra Pinedo triunfa en Telemundo de Puerto Rico”. Entrevista de Edith Guzmán, diario El Nacional, 21/09/1978, pág. C-28.
(2) “Alejandra Pinedo también en el canto”, diario El Nacional, 07/08/1976, pág. B-16.
(3) “Alejandra Pinedo no ha firmado con el 2”, diario El Nacional, 09/05/1978, pág. B-19.
(4) “Alejandra Pinedo pasará temporada en Puerto Rico”, diario El Nacional, 05/06/1978, pág. B-23.
(5) El Nacional, 21/09/1978, pág. C-28.
(6) Diario El Nacional, 01/07/1979, pág. B-28
(7) Diario El Nacional, 23/09/1982.

12 comentarios:

  1. Extraordinario artículo. Felicitaciones. Maravilloso como todo lo que escribes. Me encantó.

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    1. Gracias, Gennys. Tus comentarios son muy valiosos para mí.

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  2. Sorprendente la documentación que acumulas. Esta fue una actriz muy simpática y como sin aspavientos. Un detalle: en la foto de Una Muchacha llamada Milagros el actor que aparece con Alejandra es Humberto García, no Humberto Zavarce. Este mismo Humberto García aparece correctamente identificado un poco más abajo, en la foto correspondiente a Flor de Durazno.

    Juan Bravo

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    1. Ya corregido el error, Juan, gracias por mencionarlo. La documentación acumulada es parte herencia de recortes de juventud y parte trabajo de investigación en hemerotecas de los diarios señalados. Hace falta paciencia y memoria para tratar de recordar y armar todo, pero el resultado es siempre satisfactorio. Alejandra es una actriz muy recordada por quienes tuvimos la suerte de verla en TV. Me hubiese encantado entrevistarla, pero no se pudo. Dios me deparará la oportunidad de hacerlo en el futuro, estoy convencido de ello. Gracias por ser tan consecuente lector de este blog. Te voy a preparar un reconocimiento especial. Jajaja!

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  3. Excelente.Como siempre es un gusto tener el privilegio de leer tus valiosos aportes.Que nos nutren,y enseñan tanto.Nos permite no olvidar y representan un merecido tributo a nuestras grandes estrellas muchas veces injustamente olvidadas.Muchas felicitaciones.Maravilloso trabajo de investigación.

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  4. Excelente fue una inolvidable actriz en la decada de los 70 la recuerdo con mucho aprecio y cariño la recuerdo en Una Muchacha Llamada Milagros como candy, en Mariana de la Noche como Chachi y como Jenny la hermana de Jose Bardina en La Zulianita y en Marianela de Benito Perez Galdos. Felicitaciones por este gran trabajo.

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  5. Alejandra Pinedo es un ser excepcional, una persona afable,sinpatica, buena persona y muy profesional, particularmente en mis viajes a Caracas desde la provincia logre conciliar una buena amistad, con Ella y su Familia. Recuerdos Hermosos.

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  6. TREMENDA ACTRIZ DE LAS MEJORES ORGULLO PARA VENZUELA

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  7. La recuerdo más que nada, aunque era yo muy pequeña, en la novela Laura y Virginia.., que se transmitió acá en mi país por aquellos años, la primera visión de su persona en la pantalla, y a pesar de mi corta edad.., me enamoré del guión y de los roles de todos los protagonistas, en especial, de esta recordada y entrañable actriz..

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  8. Esta es una de las investigaciones mejor documentadas que he leido! Un gran trabajo para una gran Actriz... esta mañana vi "Pais Portatil" y de verdad aun me parece increible! Gracias

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  9. Hola Jose Gregorio ya ha pasado in par de anos desde que escribiste este articulo y quiero preguntarte si has sabido algo mas de Alejandro Pinedo, si se sabe que esta haciendo ahorita y si tiene hijos porque la informacion es muy diversa, saludos

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  10. alejandradonde quieraque estes te encuentres bien fuiste unagranactriz y muy profesional,lastima queen los años no te hayan dado elvalor que te merecias . Pero seque debes estar muy bien Dios quiera que asi sea

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