miércoles, 16 de enero de 2019

Ilustres cadáveres

Judy Garland, inolvidable Dorothy
Londres, París, Los Ángeles…el sitio no importa cuando la muerte llega. A veces te encuentra en el sitio más inesperado. Lo cierto es que, con frecuencia, algunos acuden a la cita fatal a destiempo, si bien cada ladrillo del camino advertía la colisión inexorable. Otros, por el contrario, se encuentran en el lugar equivocado solo para descubrir al final que su destino ya había sido marcado sin que ellos lo supieran.

En el primer grupo se encuentra Judy Garland. El cine hollywoodense vio transformarse a la inocente Frances Ethel Gumm, miembro de un grupo de vaudeville junto a sus hermanas, primero en revelación infantil, luego en prometedora estrella adolescente y finalmente en consagrada actriz de los géneros musical y drama, donde brilló en títulos como El mago de Oz (1939), la serie de Andy Hardy (1938-1941), Cita en Saint Louis (1944), El reloj (1945), Repertorio de verano (1950), Nace una estrella (1954) y El juicio de Nüremberg (1961).  

Judy en su legendario número en Summer Stock.
Sin embargo, la leyenda de Garland ha sido alimentada con la tragedia personal de esta extraordinaria intérprete, cuya vida fue signada por los fracasos amorosos y la inmisericorde explotación por parte del régimen  de Hollywood y de la Metro Goldwin Mayer, especialmente del todopoderoso Louis B. Mayer, quien suministraba una constante dosis de fármacos que ella tenía que consumir para aguantar el exagerado ritmo de trabajo y evitar su tendencia al sobrepeso. Tal dependencia la llevaría a profundizar sus trastornos mentales y la condujo a padecer de anorexia, alcoholismo, drogadicción y a una lucha continua por superar su carácter inseguro.

La diminuta Judy —apenas medía 1,51 mts.— aseguraría en alguna entrevista: “Siempre estuve sola. La única vez que me sentí aceptada o deseada fue cuando estuve en el escenario actuando. Supongo que el escenario era mi único amigo: el único lugar donde me podía sentir cómoda. Era el único lugar donde me sentía igual y segura."

Mickey Dean y Judy Garland. Fuente: Express
El 22 de junio de 1969 fue encontrada muerta en el baño del apartamento que compartía en Londres con su quinto esposo, Mickey Dean. Preocupado al despertar y no encontrarla, este se dirigió instintivamente a la sala sanitaria, la cual encontró cerrada. El hombre salió de la casa, escaló a la ventana y desde allí divisó su cuerpo inerte, ya en rigor mortis, con la cabeza caída sobre su pecho y sentada en el inodoro.

Si bien su defunción se produjo por una sobredosis de barbitúricos, la versión oficial la atribuyó a un paro cardíaco accidental. A su funeral, realizado el 27 de junio de ese año, asistieron más de 20.000 personas, quienes permanecieron en el lugar durante horas para poder despedir los restos embalsamados de su ídolo.

La cultura popular ha querido enlazar la muerte de Garland con la lucha por los derechos de los homosexuales —sus eternos fanáticos— a través de los sucesos ocurridos un día después del deceso de la estrella. En esa fecha, un grupo de sus seguidores se encontraban en un bar de ambiente neoyorquino escuchando las canciones de Judy, de quien se sentían conmovidos deudos. Cuando los policías entraron en el local, el Stonewall Inn, para efectuar una de sus abusivas redadas, estos clientes enfrentaron a las autoridades y dieron inicio a violentas y espontáneas manifestaciones. La confrontación ha sido considerada el inicio de los movimientos reinvidicativos de los grupos LGBT, en los que Judy tal vez sirve como telón de fondo musical pero no detonante como se le quiere hacer ver. De esto hacen ya cinco décadas, pero solo es uno de los hechos llamativos, cuando no perturbadores, registrados en ese fatídico año.

Sharon Tate. Fuente: Independent.ie
En el segundo grupo de las víctimas del destino se encuentra una modelo y actriz, ícono de los años 60, quien se convertiría en referencia no precisamente por su talento. Se trata de Sharon Tate. El 9 de agosto de 1969 los seguidores de Charles Manson ingresaron subrepticiamente en el 10050 de Cielo Drive, en Beverly Hills, para asesinar con saña e inusitada violencia  a un grupo de celebrities  entre quienes estaban Jay Sebring, Abigail Folger, Steven Parent, Vyteck Frytowski y Tate, apuñalada 16 veces apenas a dos semanas de alumbrar a su primogénito. El caso se convirtió en uno de los más sangrientos que se recuerden, donde las drogas, las sectas satánicas y el movimiento hippie cobraron relevancia como elementos del espeluznante rompecabezas.

Un embarazo interrumpido.
Sharon despuntaba en la escena cinematográfica como una prometedora estrella en ciernes, gracias a su belleza y a su intervención en las cintas El baile de los vampiros, donde conoció a Roman Polanski; y en El Valle de las Muñecas, versión del bestseller de Jacqueline Susan. Sin embargo, su vida personal no fue precisamente un cuento de hadas. Según Ed Sanders, su biógrafo en el libro “Sharon Tate: A life”, después de haber ganado importantes concursos de belleza, fue víctima de una violación por parte de un soldado que la pretendía. Esto marcó lo que sería el inicio de muchos complejos o inseguridades en su persona. Padeció una relación extremadamente violenta con el actor francés Phillipe Forquet y su matrimonio con Roman, a quien conquistó durante su estancia en Londres y con el que contrajo matrimonio en 1968, no estuvo exenta de excesos, entre los cuales las drogas y el sexo tenían un rol principal.

Fuente: NY Daily News
Las víctimas de la matanza.
Fuente: Truecrimezone
El sueño con el estrellato devino en una oscura pesadilla aquella fatídica noche, de la cual Polanski pudo escapar pues había viajado a Londres. La pareja había tenido desaveniencias por el embarazo de Sharon y, de hecho, Roman había pedido a la joven que abortara, a lo cual ella se rehusó. Él prefirió alejarse antes del nacimiento del bebé, en una decisión que marcaría amargamente el resto de su vida.

Irónicamente, el 19 de diciembre del año pasado, Manson falleció en prisión, donde fue recluido luego de ser sentenciado en 1971 a morir en la cámara de gas. Esta condena le fue conmutada por cadena perpetua después de declararse inconstitucional castigar con la muerte a los reclusos en California. Si bien él no participó directamente en el múltiple homicidio, su rol fue decisivo en los asesinatos al instar a sus seguidoras más jóvenes —que formaban parte de la denominada Familia Manson— a asesinar a siete personas (las otras dos eran el matrimonio LaBianca, acuchillados un día después para tratar de despistar a las autoridades). A juicio de los fiscales, todo era parte de un plan para incitar una guerra racial. Charles tenía 83 años y su muerte por causas naturales resulta como mínimo una paradoja para alguien con un pasado tan cruento.

Dolorosa por la crueldad que la marcó, la muerte de Sharon Tate cerró una década especialmente violenta en los Estados Unidos de Norteamérica, en la cual murieron por las balas el presidente de esa nación John Fitzgerald Kennedy (1963) y su hermano, el senador Robert Kennedy (1968); el líder de los derechos civiles afroamericano Martin Luther King (1968) y el más radical de los activistas negros, Malcolm X (1965).

Barbara Bates
Otra que en algún momento aspiró al estrellato y vio sus sueños truncados fue la actriz Bárbara Bates, quien fue hallada muerta el 18 de marzo de 1969 en el garaje de su casa en un aparente suicidio por inhalación de monóxido de carbono de su coche. Con apenas 43 años, Bates se despedía de una vida llena de frustraciones. Su incursión en el mundo cinematográfico se inició de manera auspiciosa con un pequeño papel al final de la película Eva al desnudo, el film clásico de Bette Davis estrenado en 1950. A los pocos años se encontró con una fallida carrera, que sumado a un historial de fracasos matrimoniales, cuadros depresivos recurrentes y problemas financieros culminó fatalmente en los vapores tóxicos emanados de su vehículo.

Jean Seberg en el set de Sin aliento (1960)
Fuente: Raymond Cauchetier
Una década más tarde, otra tragedia asomaría sobre el persistentemente enrarecido panorama cinematográfico. A finales de agosto de 1979, familiares de la actriz estadounidense Jean Seberg reportaron su desaparición. La protagonista de clásicos como Juana de Arco (1957) y Buenos días, tristeza (1958), ambas de Otto Preminger, se había convertido en un ícono de la Nouvelle Vague francesa por su protagonización junto a Jean Paul Belmondo de Sin aliento (A bout de Souffle, 1960), de Jean-Luc Goddard. A pesar de su origen norteamericano y su incursión en Hollywood, sus mayores éxitos se produjeron en el cine europeo. No obstante, para la fecha, su buena estrella se encontraba en declive.

Fuente: LA Times
El 8 de septiembre el cuerpo sin vida de la actriz fue encontrado en el asiento trasero de un Renault, vehículo de su propiedad, estacionado en la calle General Apper, cerca de su apartamento en París. Estaba desnuda, cubierta únicamente por un poncho y en estado de descomposición. Había frascos de barbitúricos, una botella de agua mineral vacía y una nota para su hijo, pidiéndole perdón. La data de la muerte se estimó que había ocurrido el 30 de agosto.

Si bien tanto la familia como la policía lo calificó como suicidio, en 1995 su entonces guardaespaldas, Guy Pierre Geneuil, denunció que había sido asesinada. A su juicio, había muchas incongruencias entre los datos de investigación policial y las conclusiones. Apuntaba que la autopsia había evidenciado el uso de barbitúricos como causa de la muerte, pero también que había ocho gramos de alcohol en su sangre. Esta era una dosis letal que, en su opinión, le fue inyectada con fines mortales por representantes de la mafia argelina de tráfico de drogas. Hasta la fecha esta teoría no ha sido confirmada.

La vida amorosa de Jean había sido algo agitada. Casada en tres oportunidades, una de ellas con el diplomático y escritor Romain Gary, con quien procreó su hijo Alessandre, se vio ligada sentimentalmente al actor Clint Eastwood, al escritor mexicano Carlos Fuentes y al director español Ricardo Franco, entre muchos otros amantes ocasionales. No obstante, el mayor problema era su compromiso con los movimientos en favor de los derechos civiles, entre quienes se encontraban los Panteras Negras, lo cual le trajo serios inconvenientes con el gobierno norteamericano.

Fuente: Infobae
Seberg fue víctima de uno de los peores casos de difamación aceptados por el FBI. En  1970 el organismo de inteligencia hizo correr el rumor de que su segundo embarazo fue concebido durante sus relaciones con uno de los líderes del grupo afroamericano. Eran tiempos en que los prejuicios políticos y raciales podían arruinar una carrera, así que tal patraña tuvo consecuencias nefastas para su reputación. Los medios se hicieron eco del infundio y el propio esposo de la actriz tuvo que establecer una querella contra la revista Newsweek. Tristemente, el 23 de agosto Jean alumbró a una niña, que murió dos días más tarde. Tanto ella como su esposo decidieron efectuar el funeral a urna abierta, a fin de que se comprobara que la criatura era blanca.

Años más tarde, se revelaría que la actriz había sido vigilada y perseguida durante años por los servicios secretos norteamericanos, lo cual le causó inestabilidad emocional y mental que desembocaría en graves problemas sicológicos. Luego de varios intentos fallidos de suicidio, Jean encontró la muerte en tan turbias circunstancias.

Ciertamente, la cita mortal siempre es inexorable, incluso para aquellos a quienes el destino supondría un trato más benévolo por sus logros sobresalientes durante su trayectoria vital.

El cine, como siempre reciclando sus propias historias, anuncia para el 2019 el estreno de varias películas muy esperadas a propósito del aniversario luctuoso de algunas estrellas: Judy, que narra los últimos días de Garland en la piel de Reneé Zellgewer; Once Upon a Time in Hollywood, proyecto de Quentin Tarantino con Margot Robbie como la malograda Sharon Tate; The haunting of Sharon Tate, cinta de terror independiente dirigida por Daniel Farrands en la que Hillary Duff encarna a la rubia actriz, en una recreación de la vigilia de la masacre y los asesinatos; y Tate, dirigida por Michael Polish con Kate Bosworth, que interpreta a Sharon obviando el episodio de la masacre. No hay que pasar por alto Against all enemies, dirigida por Benedict Andrews y con Kristen  Stewart como Seberg. La trama recrea el momento cuando Jean fue investigada por el FBI por su activismo político.

Las tres primeras películas no cuentan con el apoyo de los familiares de Garland y Sharon. Liza ha marcado fuerte distancia con respecto al biopic de su madre mientras que las otras dos cintas han sido criticadas por la familia de Tate, al cuestionar que se quiera “explotar” su muerte en taquilla. Habrá que esperar el resultado final de estas producciones para constatar si valió la pena rememorar tales dramas.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Días de radio

Calcomanía de Radio Reloj. Fuente: blog del fallecido
locutor Hilder J. Hernández
Durante toda mi niñez y adolescencia, la radio fue mi medio de entretenimiento preferido. Solo la superaba el cine, pues este proporcionaba una experiencia sensorial única con imágenes, sonido y el encuentro social en una sala oscura durante noventa minutos o más. Estaba por encima de la televisión, la cual a pesar de poder ser disfrutada en familia, era precisamente un hábito limitado de acuerdo con su contenido a horarios impuestos por mis padres.

A diferencia de los otros medios de difusión masiva, la radio me permitía movilidad, gracias a los pequeños transmisores portátiles que captaban las ondas hertzianas en frecuencia de amplitud modulada (AM). Esa característica hizo posible que pudiese escuchar música en la tranquilidad de mi cuarto, a horas cuando las reglas de la casa obligaban a estar en cama. En el silencio de la noche, dibujaba, escribía o estudiaba, acompañado por la cadencia de la música disco, muy de moda en esa época, o por la voz grave de los locutores de ese tiempo, devenidos en seductores sin rostro, gracias a la poderosa imaginación de las jovencitas. Tan peculiar atracción la plasmó el grupo venezolano Metrópolis en 1981, a través de su canción El Discjockey de la Radio:


En la década de los 70 y 80, las emisoras juveniles habían encontrado un nicho particular y era Radio Reloj 1.300 AM la líder en audiencia. Esta estación, una de las pioneras en su estilo, salió al aire por primera vez en Maracaibo el 5 de junio de 1961, fundada por José Higuera Miranda. Contó con un reconocido contingente de locutores entre quienes estuvieron Rafael Aponte, Gerardo Pozo, Guillermo Tell e Hilder J. Hernández, quienes acompañaron a sus radioescuchas en programas gratamente recordados como Chupetas Ácidas y Pop Parade.

De este último espacio fui uno de sus fervientes seguidores, tradición heredada de mis hermanos mayores. Se transmitía de 12:00 a 1:00 pm y era una recopilación de las canciones más pedidas durante la semana. Si le hacías seguimiento, podías notar cómo progresivamente iba escalando tu melodía favorita desde la posición 20 —la última en la clasificación— hasta el primer lugar. Yo acostumbraba registrar estos rankings musicales y de esas anotaciones quedó el correspondiente al 26 de mayo de 1979, lamentablemente incompleto. De esa lista, apenas han sobrevivido a la prueba del tiempo un puñado de canciones, entre ellas Piensas que soy sexy, de Stewart; Chiquitita, de ABBA; y Lo que un tonto cree, de The Dooby Brothers:


20. […]
19. Puente sobre aguas turbulentas – Linda Clitfford
18. Superman - Eddy Mann
17. Cajita de música – Frank Mills
16. Prisionera de tu amor – Nancy Ramos
15. Piensas que soy sexy – Rod Stewart
14. Baile de la patineta – Salt Ferguson
13. […]
12. […]
11. […]
10. […]
9. Tragedia – Bee Gees
8- La Máquina – T.C.
7. El cielo lo sabe – Donna Summers
6. […]
5. Chiquitita – ABBA.
4. Lo que un tonto cree – The Dooby Brothers
3. Tengo una noticia para ti – Casanova
2. […]
1. […]

A finales de año, se divulgaba el recuento mensual del Pop Parade, que indicaba las canciones más pedidas para cada semana. Este es el correspondiente a 1980, transmitido desde la mañana del miércoles 31 de diciembre de ese año:

Enero
1ª  semana: Víctima del amor – Elton John
2a semana: Déjame saber, tengo derecho – Gloria Gaynor
3a  semana: Si tú me recordaras – Chris Thompson
4a  semana: Trabajando día y noche – Michael Jackson


If you remember me, de Chris Thompson, tema de la película El Campeón, con John Voight

Febrero
1a semana: Buenas amigas – Mary MacGregor
2a semana: La Cotorra – Joe Bataan
3a semana: Música de la calle –
4a semana: Guerrero del espacio – La Máquina de Munich


Good friend, de Mary MacGregor

Marzo
1a semana: Logré aclarar mi mente -
2a semana: Házmelo una vez más – Captain & Tennille
3a semana: Te diré – Sergio Méndez
4a semana: Nena, te deseo – F.C.C.
5a semana: Gracias a Dios que hay música – Patrick Cowley


Do that to me one more time, de Captain & Tennille

Abril
1a semana: Hoy al recordar – Los Tigres
2a semana: Eloísa – Paris Conection
3a semana: Una pequeña cosa loca llamada amor – Queen
4a semana: Buenas noches, mi amor – Mike Pinera


Good night, my love, de Mike Pinera

Mayo
1a semana: La flor de la montaña – Chacao
2a semana: Mestizo – Joe Bataan
3a semana: Me voy a quedar sola – Viola Wills
4a semana: Quiero ser tu amante – Prince
5a semana: Podrías necesitar de alguien – Turley Richard


Mestizo, de Joe Bataan

Junio
1a semana: El cielo está muy alto – Gibb Soul
2a semana: Ya no estás aquí – Guillermo Carrasco
3a semana: Pueblo Funky – Máquina T.C.
4a semana: La comparsa – Iraquere


Ya no estás aquí, de Guillermo Carrasco

Julio
1a semana: Llámame -
2a semana: Cuerpos juntos – Kipp and Gibb
3a semana: Ahora fue que encontramos el amor – El Tercer Mundo
4a semana: Eres mi cielo – Roberta Flack & Donny Hathaway


You're my heaven, de Roberta Flack & Donny Hathaway

Agosto
1a semana: Cuando eres amado – Debby Boone
2a semana: La Rosa – Bette Middler
3a semana: Anita Kerr
4a semana: Es fácil decir – Henry Mancini
5ª semana: Bella y fugaz – Guillermo Carrasco


The Rose, con Bette Middler


It's easy to say, de Henry Mancini, con Julie Andrews, tema de la película "10",
protagonizada por Bo Derek y Duddley Moore

Septiembre
1a semana: Pequeña Jennie – Elton John
2a semana: Vamos a movernos juntos -
3a semana: No puedo ayudarme – Bonnie Pointer
4a semana: Bailando como amantes – Mary McGregor


Little Jeannie, de Elton John

Octubre
1a semana: Fiesta de amantes – Chance
2a semana: No me lo digas a mí, dícelo a ella - Odyssey
3a semana: […]
4a semana: Regálame la noche – George Benson
5ª semana: Somos rebeldes – Chic


Give me the night, de George Benson


Don't tell me tell her, de Odyssey

Noviembre
1a semana: Enamorada – Barbra Streisand
2a semana: Vagabunda – Donna Summers
3a semana: Adivina de dónde soy – José Luis Rodríguez
4a semana: Toma tu tiempo – SOS Band


Take your time (do it right), de SOS Band

Diciembre
1a semana: Me estoy volviendo loco – Lou Rawls
2a semana: Sobre el tejado – Viola Wills
3a semana: Frank Quintero


I go crazy, de Lou Rawls



Fuente: Blog souvenirdeemisorasvenezolanas
Otra emisora de atractiva programación en esa época era Radio Aeropuerto, la del “Sonido Azul”. Inició sus actividades el 11 de noviembre de 1.972, en la frecuencia 1220 AM, bajo el nombre de Radio Aeropuerto Internacional de Maracaibo. En su primera etapa sus estudios estaban ubicados en el propio aeropuerto La Chinita, anunciaba los vuelos y era la única emisora en transmitir con personal de locución exclusivamente femenino. De allí destacaron Betty Márquez, Mercy Gallardo, Evelyn Márquez, Susana Pozo y Betty Alvarado, entre otras, cuya característica más notable era su tono de voz suave y hasta sugerente. De esta estación recuerdo el programa Instrumentales del Recuerdo, difundido al mediodía.



Por la década de los 80, Radio Aeropuerto se mudó a la sede cerca de la Plaza de La República. Desde allí era capitaneada por Gerardo Pozo, quien contaba entre sus locutores a Ileana Ketchum y José Bonacías:

Fuente: @esmaracaibo

Ya entrados los 80, cambié de dial. Desde entonces mi estación fue Super Ondas 1.120 AM, heredera de la recordada Ondas del Lago, fundada en 1936 por Nicolás Vale Quintero. La historia de esta estación no deja de ser azarosa: luego de una exitosa trayectoria con programas de gran impacto, para los años 60 había entrado en una difícil situación económica. Debió recurrir al financiamiento de la Corporación Venezolana de Fomento, quien ante el incumplimiento de los pagos, la embargó y la mantuvo bajo su fiscalización comercial durante más de 10 años. En 1.981, el empresario zuliano Isilio Meleán la adquirió a la Corporación. Durante esa época la radiodifusora fue dirigida por Luis González Jiménez y Gustavo Baptista.

Según refieren en la red, la frecuencia de Ondas del Lago fue transferida a Super Ondas en 1.984. La radio fue permisada por el Ministerio de Transporte y Comunicaciones con las siglas YVMX. Se podía sintonizar en el dial 1.120 KHZ, es decir la misma frecuencia de Ondas del Lago. En esa época Calixto Rocca compró los derechos de la emisora y nombró director a Danilo Bautista. Fue así como se orientó la programación hacia un público “juvenil” y adulto contemporáneo, con algunos espacios transmitidos desde Caracas —como Las 20 Grandes del Color, con Jesús Leandro— y otros con talento local. Entre esos recuerdo Special Edition, Super Weekend, El Super Clan del 60, De Noche con Venezuela y mi preferido, al filo de la medianoche, La Hora del Gato, cuyos conductores se convirtieron en compañeros de tantas noches insomnes.

De esa época, un super hit con Carol Douglas  "...y la escuchaste por primera vez aquí, en SuperOndas":


Para finales de los 80, ya SuperOndas mostraba su agotamiento para el segmento que había seleccionado y cambió a una programación totalmente gaitera. Demás está decir que hasta allí fui su ferviente radioescucha.

En esa época, ya graduado como periodista, empacaba rumbo al oriente del país, donde la programación de las emisoras radiales no eran precisamente de mi gusto. Los casettes reemplazaron la radio y una nueva pasión, la creación del Cine Club Oriente, pasó a ocupar mis pocos ratos de ocio. Además, se avecinaban los tiempos de las transmisiones en frecuencia modulada (FM) y eso sí ya es otra historia.

Para despedirme, les dejo esta canción del recuerdo, que me acompañó durante muchas noches insomnes en mi walkman Sony:


Throughout your years, de Kurtis Blow

jueves, 13 de septiembre de 2018

Doris María, aquella catirrusia de Caripito

Doris Wells. Fuente: Archivo RCTV
Nunca la conocí, es la verdad. Cuando Doris María Buonaffina murió en septiembre de 1988, yo apenas contaba con 23 años y ella 42. Sin embargo, su voz y su presencia me eran tan cercanas como si se tratase de alguien de mi propia familia.

Por supuesto, a quien yo “conocía” era a Doris Wells, su alter ego en el mundo artístico, esa camaleónica figura que se desdoblaba en diversos personajes, ora en la pequeña pantalla de la televisión, ya en la gran pantalla del cine. Así que de conocer, nada. Digamos que sabía de su existencia como todo el que tenía un televisor en casa en los años 70.

La verdadera Doris no era una mujer de fácil acceso. Resguardaba su privacidad con gran celo. Aunque en los sets encarnó villanas o sufridas heroínas con gran solvencia —lo que hacía amarla u odiarla, según fuese el caso—, su verdadera naturaleza interpretativa brilló en roles que no tenían esa vena “culebrónica”: Pilar, en La señora de Cárdenas; Pura, en Campeones; Margarita, en Gómez I; y  Enriqueta, en La hora menguada.

Fuente: Revista Estampas, El Universal
Pese a lo artificioso de su apellido artístico, Doris era venezolana de pura cepa. Sus padres fueron José Ramón Buonaffina, descendiente de italianos nacido en Cumaná, estado Sucre; e Isabel Padrino, nativa de Uracoa, estado Monagas. Ambos eran viudos y tenían hijos de sus anteriores uniones (dos él, tres ella). El 28 de octubre de 1945 nacieron en el hospital de Caripito los gemelos Doris María y Miguel Ángel.

En su infancia, Doris vivió en el campamento petrolero Cayena, en Caripito, pues su padre era enfermero en la Creole Petroleum Corporation. Ocarina Castillo, en la biografía de la actriz publicada por Los Libros de El Nacional,  la describe como una niña menudita y precoz, quien muy joven desarrolló un talento especial para las letras: aprendió a leer a los cuatro años, memorizaba los cuentos y los repetía a su familia. Al ser la menor, se convirtió en la niña mimada de su madre, quien la consentía en todo. También era muy despierta y graciosa.

Fuente: Archivo Últimas Noticias
Sin embargo, esa vida idílica pronto atravesaría por altibajos. A los cinco años de edad, Doris perdió a su padre, quien falleció de un cáncer de esófago en 1949. Su hermano mayor fue contratado por la empresa petrolera y se hizo cargo de la familia, aunque la señora Isabel se instaló temporalmente en Maturín con los menores de sus hijos. Pasados unos meses regresaron a Caripito y de allí se trasladarían al campo Miraflores, en Quiriquire, al ser  transferido su hermano Humberto, ahora cabeza de familia, a esa localidad donde la futura actriz estudió primaria en el Colegio Libertador.

Fuente: Archivo El Nacional
En 1958 se mudo con su madre y tres hermanos a Caracas. En la capital venezolana la familia residió en diferentes lugares, incluyendo un pequeño apartamento en La Pastora. En octubre de 1958 inició sus estudios de bachillerato en el liceo Pedro Emilio Coll y un año después se inscribió en la Escuela Nacional de Arte Escénico, dirigida por Juana Sujo. Fue allí donde concentró su mayor interés, ella toda delgadita, con apenas 13 años pero con muchas ganas de aprender. Entre sus condiscípulos se encontraban las hermanas Olga y Carmen Messuti, Ivonne Attas, José Luis Silva, Isabel Padilla y José Bardina, quien la acompañaba a su casa al salir de clases.

Su primera actuación frente al público se llevó a cabo en 1960  en el monólogo La Dama Boba. En 1961 egresó de la última promoción que recibió el título de manos de Juana Sujo, poco antes del fallecimiento de la recordada maestra del teatro venezolano. Posteriormente, se incorporaría a diversos montajes como Cinco gangster y una monja; Melocotón en almíbar y Donde está marcada la cruz.

Por esos años Doris trabajó brevemente en el Bufete Rízquez-Irribarren-Abogados como recepcionista, a sugerencia de su hermano gemelo; allí, aún adolescente, conocería al que sería su futuro esposo, el profesional del Derecho, William Rísquez, de 36 años. Sería en esa época también cuando su familia compraría un apartamento en la urbanización El Marqués, específicamente en 1963.

Edmundo Arias, Doris Wells, América Barrio y Raquel Castaños en Amores
de Juventud
. Fuente: RCTV
Su ingreso al mundo publicitario ocurrió a los 15 años, por una de esas casualidades que determinan el destino de los seres humanos. Se encontraba en el estadio Olímpico y, en momentos cuando veía una competencia de judo junto a su hermano, un publicista de la agencia Young&Rubicam le propuso hacer una prueba para una cuña. Ella accedió y a los 15 días le avisaron que estaba contratada. Así de fácil debutó para promocionar “Lux, el jabón de las estrellas”. Entre 1961 y 1962 protagonizaría 17 cuñas con las marcas más reconocidas de la época e iniciaría tímidamente su camino estelar por la televisión. También realizaría junto a Miguelángel Landa la primera fotonovela realizada en el país, en 1962, llamada Muerte en el refugio alpino.

Fuente: revista Venezuela Farándula
En la Televisora Nacional interpretó papeles de extra, que incluían su intervención en una versión de Canaima. Luego pasaría a RCTV, donde lograría breves incursiones en el espacio Se necesita una amiga, transmitido en vivo en horas del mediodía; Nuestra Peggy y The Amador´s News. Paralelamente, continuaba sus estudios de bachillerato en el liceo Caracas.

Era el momento apropiado para cambiar su apellido por uno más sonoro y fácil de recordar. Así que hizo una lista de los apellidos de sus padres, de los cuales escogió uno europeo, proveniente de su familia materna. Nacía, entonces, Doris Wells.

Reina, Felicia y María Eugenia, las tres hermanitas Montero.
Fuente: Archivo RCTV
A mediados de los 60, Doris se encontraba más que preparada para posicionarse en la mira pública de manera contundente. El vehículo sería el personaje de Reina Montero en Historia de Tres Hermanas (1964), novela ambientada a mitad del siglo XIX con libretos de Roselia Narváez y dirección de José Antonio Ferrara. Esta producción dramática se convirtió en un éxito sin precedentes, con una duración de más de un año. Inicialmente difundida en capítulos de una hora los martes a las 7:00 pm, posteriormente estas transmisiones se ampliarían a cinco veces a la semana. Doris, como la villana debutante en la trama, era la menor de las tres hermanas del título, que incluía a la mayor María Eugenia Montero (Eva Blanco) y a la del medio, Felicia Montero (Eva Moreno). Leonardo Andueza (Raúl Amundaray) era el centro de las disputas amorosas femeninas, pero como cosa curiosa era Reina quien resultaba favorecida con su cariño. En el elenco también figuraban Manuel Poblete, María Teresa Acosta, Tomás Henríquez, América Barrios, Daniel Farías y Guillermo González, entre otros.

Eva Blanco, Eva Moreno y Doris Wells. Fuente: noeliamaot
Después de ese importante triunfo, Doris continuaría como antagonista y ocasional villana en telenovelas como Renzo el Gitano; La Leona, El Gavilán, Corazón Salvaje (en la que interpretó a la pérfida Aimée), Bárbara, Corazón de Madre, El Valle Ardiente, todas transmitidas entre 1964 y 1966 a través de RCTV. También intervendría en teleteatros como La gota de agua, La Pasionaria y La flor del Matapalo. En Televisora Nacional haría la telenovela El Mulato, junto a Oscar Martínez; y en marzo de 1966 interpretó un papel en el espacio Martes Estelares con la obra Un verano en Nohant, junto a Margot Antillano, Eva Blanco y Esteban Herrera.

En su vida personal, las cosas también daban un giro importante: después de varios años de noviazgo, Doris y William Rízquez se casaron el 27 de abril de 1966, en una ceremonia muy sencilla, en la estricta intimidad de su familia. De ese matrimonio nacieron Marielva (1966), Xavier (1968) y Verónica (1969), periodos en que ella se retiró temporalmente del medio artístico. Aunque su marido gozaba de una buena posición económica, no le impidió que continuara su carrera artística, pese a las reservas con que fue recibida por el entorno familiar y los amigos de su pareja.

Doris y Raúl Amundaray en Raquel.
Fuente: revista TV Guía, archivo de Neida Áñez
Con una sólida formación teatral, en 1967 debutó en El Nuevo Grupo, el cual estaba liderado por José Ignacio Cabrujas, Isaac Chocrón, Román Chalbaud, John Lange y Miriam Dembo. Ella participaría en los montajes iniciales de Tric Trac (1967) y Asia y el Lejano Oriente (1968), ambas dirigidos por Chalbaud.

Paralelamente, su carrera en la televisión avanzaba: logró con éxito la transición a protagonista “buena”, primero con el personaje de Irene en Sacrificio de Mujer (1972), luego Regina Carbonell (1972) y el que sería su mayor logro hasta ese momento: Raquel (1973), en el que hacía pareja con Raúl Amundaray. Esta producción dramática alcanzaría los 642 capítulos y casi dos años de transmisión continua en horario estelar a las 9:00 pm hasta que en junio de 1974 el Ministerio de Comunicaciones aprobó nuevas normas para regir la programación televisiva, que obligaron a su corte intempestivo.

Gustavo y Doris en La Trepadora.
Fuente: Archivo El Nacional
Después de Raquel, RCTV inició el ciclo de Rómulo Gallegos con la producción corta La Trepadora. En ella Doris interpretaba a Victoria Guanipa y acompañaba en el elenco a Oscar Martínez, Hilda Vera,Gustavo Rodríguez y Mahuampi Acosta. Su actuación, junto al resto de sus compañeros, recibiría grandes elogios en lo que se consideró una de las versiones mejor lograda de las obras del novelista venezolano. A este espacio le seguiría el programa especial El Encendedor de Faroles, junto a Luis Pardi.

Doris y Miguelángel Landa en Pobre Negro
Fuente: revista TV Guía, archivo de Neida Áñez
Paralelamente, en el Teatro de Bellas Artes de Maracaibo debutó junto a la compañía teatral Contacto 4 y estrenaron en 1975 la obra A media luz los tres, de Miguel Miura, bajo la dirección de Romeo Costea, con Oscar Martínez, Cecilia Villarreal y Alejandro Mata.

En 1975 comienza el ciclo dedicado al poeta Andrés Eloy Blanco en el espacio Pantalla de Plata; Doris asumiría la protagonización en los teleteatros Florinda, La Loca Luz Caraballo, La Llorona, La Renuncia y El Limonero del Señor, todos dirigidos por Ibrahim Guerra. El 7 de octubre de ese año se presentó el teleteatro Belinda, en el espacio La Comedia Humana, donde ella asumió el personaje de sorda que hizo famosa y merecedora de un Oscar a Jane Wyman en la versión cinematográfica de 1949. Su trabajo fue bien recibido por la crítica y los espectadores, quienes  veían el crecimiento que como actriz iba acumulando a lo largo de su trayectoria.

Siguiendo el ciclo de Rómulo Gallegos, el 28 de octubre de 1975 se estrena Pobre Negro, adaptación de Salvador Garmendia, bajo la dirección de Ibrahim Guerra. En esta historia la recuerdo primero como Ana Julia Alcorta, casi al borde de la histeria, siempre alterada, sobresaltada por la súbita presencia nocturna de Negro Malo (Miguelángel Landa) en su ventana. Luego, en la segunda etapa de la trama, iluminaba la pantalla chica como la risueña y adorable “niña” Luisana Alcorta, viviendo su historia de amor junto a Pedro Miguel Gomares (otra vez Landa). El 9 de marzo de 1976 concluía esta versión con enorme éxito de crítica y audiencia. Hasta la fecha es gratamente recordada por el público.

Campeones (RCTV, 1976)
Su buena racha continuaría. Del 27 de julio al 3 de agosto de 1976 se transmitió Campeones, con base en el cuento de Guillermo Meneses, según adaptación de José Ignacio Cabrujas y Ligia Lezama, otra vez con Ibrahim Guerra dirigiendo. Esta producción representó un nuevo hito en su carrera: todos alababan la naturalidad con que ella, Miguelángel Landa, Cecilia Villarreal, Tomás Henríquez, Amalia Pérez Díaz, Arturo Calderón, Alberto Marín, William Moreno y Lucio Bueno asumieron sus roles. La historia giraba en torno a la vida de dos jóvenes de Macuto, el beisbolista Teodoro Guillén y el boxeador Ramón Camacho, que intentaban superar la pobreza y la marginalidad social, optando por conseguir espacio y reconocimiento a través de la práctica del deporte.

Anastasia, teleteatro en RCTV.
En teatro se presentó durante la temporada mayo-junio con la obra Un día en la muerte de Joe Egg, original de Peter Nichols, en adaptación de José Gabriel Núñez y dirección de Ibrahim Guerra, con Alicia Barrios en la asistencia de dirección. Le acompañaron Rolando Barral, Aníbal Grumm, Cecilia Villarreal, Reinaldo Lancaster y Laura Zerra.

Pese a todos los éxitos alcanzados, 1977 es el definitivo para su consagración. Primero representa los teleteatros La Quema de Judas y Anastasia, así como el programa de misterio El Hacha. También comienza La Señora de Cárdenas, original de José Ignacio Cabrujas, con libretos de Fausto Verdial, Julio César Mármol y María Elena Ascanio, dirigida por Juan Lamata. Esta historia de pocos capítulos en comparación con los culebrones de la época se convirtió en una de las de mayor sintonía; significó un hito importante en la manera de hacer dramáticos en nuestra televisión, al punto que fue el inicio de lo que se llamó la “Telenovela Cultural”, un nombre artificioso para algo que pudo haber tenido mayor permanencia.

El señor y la señora de Cárdenas
(RCTV, 1977)
Según Doris, la extraordinaria receptividad que había recibido este drama intimista de un matrimonio al borde del divorcio, residía en varias razones: “Lo primero y principal es el libreto; segundo, a que la gente quiere verse reflejada con sus propios problemas, sin trucos y sin truculencias. Se sienten identificados con esa trama. Además, todo el elenco está muy bien en sus papeles, incluyendo la dirección. Hay un acople fenomenal. Ese es el éxito: radica en la forma de hablarle al público”.


Soltera y sin compromiso (RCTV, 1977)
Fuente: Doris Wells, Biblioteca Biográfica
Venezolana, Libros de El Nacional. 
En la misma tónica de la llamada Telenovela Cultural, hizo Soltera y sin compromiso (1978), original de Cabrujas y escrita por Fausto Verdial, Ibsen Martínez y Pilar Romero, protagonizada con Miguelángel Landa y dirigida otra vez por Juan Lamata. Sin embargo, en esta ocasión la receptividad del público fue menor.

Es importante destacar que la relación de Doris con la televisión venezolana siempre fue crítica, tanto por los mensajes que transmitía como por la forma de trabajo y trato a los actores. Por ejemplo, en 1973 aseguraba: “En opinión franca y sincera, las telenovelas son una pesadez y si las tres plantas de televisión se pusieran de acuerdo, podrían ofrecer al público argumentos de mejor calidad" (El Nacional, 07/10/1973, citado por Castillo, 2009).

Doris y Raúl Amundaray en Raquel.
Fuente: revista TV Guía, archivo de Neida Áñez
Por ello, no es una sorpresa descubrir que ya desde ese año anunciaba su mayor rigurosidad a la hora de escoger las producciones en las que intervendría: “Después de Raquel, no haré más telenovelas de este corte […] Creo que finalizada Raquel, haré La Trepadora. Seguiré haciendo obras de este tipo, de lo contrario, me quedaré en casa”. En ese sentido, era tajante cuando daba una negativa a algo con lo que no estaba de acuerdo: “Cuando se me encargue realizar un buen papel, seguro acepto. A mí me gusta trabajar a gusto y cuando se me presenta un personaje interesante y difícil, no tardo en aceptarlo […] pero cosas mediocres ¡NO! (Páginas, 20/10/1973).

Muestra de su selectividad es la justificación para negarse a participar en Bárbara, con Hilda Aguirre y Edmundo Valdemar. Ella, que había encarnado a la villana en la versión televisiva, ahora rehusaba intervenir en la cinta del mismo nombre: “Esta película no resulta nada positivo para mi carrera artística. Además, en el aspecto económico era algo muy denigrante para mí. O se me encarga un buen papel o prefiero permanecer en mi casa” (Venezuela Gráfica, s/f, 36-38, citado por Castillo, 2009). La alternativa de quedarse en casa siempre estaba flotando como medida de presión para obtener lo que deseaba al momento de decidir si intervenía o no en alguna producción. Y es justo decir que en esas duras negociaciones, muchas veces el público salió ganando.

Doris Wells y Carlos Márquez en La Fiera (1978)
Un cambio de registro representó su rol de Isabel Blanco en La Fiera (1978), una muy libre adaptación de Julio César Mármol de Los Hermanos Karamazov, de Dostoievski, con libretos de Fausto Verdial, Pilar Romero, Carlos González y Pedro Felipe Ramírez. Dirigía Juan Lamata y formaba parte de la historia uno de los elencos más sólidos que se ha presentado en nuestra televisión: Carlos Márquez, José Bardina, Tomás Henríquez, Agustina Martín, Helianta Cruz, Elisa Stella, Mary Soliani, Gustavo Rodríguez, Lucio Bueno, entre muchos otros estupendos actores. Ella, modelo de contención en sus roles naturalistas, ahora se mostraba salvaje, desarreglada, gritando como una desaforada en contrapunteo amoroso entre Jose Bardina y Carlos Márquez como el inolvidable Eleazar Meléndez. Él la apodaría la catirrusia y así la llamaría el pueblo durante mucho tiempo.


Escenas de la telenovela La Fiera (RCTV, 1978). Fuente: canal Youtube de Noelia

En abril de 1979 regresó al teatro para encarnar a Nora en Casa de Muñecas, obra de Henrik  Ibsen, montada por El Nuevo Grupo. La dirección de Carlos Gorostiza garantizó excelentes actuaciones de José Ignacio Cabrujas, Ricardo Salazar, Isabel Sauver y Rafael Briceño.

Margarita Torres (Gómez I, 1980)
Fuente: libro Amores Públicos
La década de los 80 fue particularmente fructífera para ella. Participó en Gómez I, estrenada el 28 de octubre de 1980, con destacada actuación de Rafael Briceño como el dictador Juan Vicente Gómez. Allí interpretó a Margarita Torres, hermana de Dionisia Bello, primera mujer de El Benemérito. A la prensa comentaría no sin cierto desencanto: "Lo lamentable y que me sigue doliendo, es que Gómez es un programa aislado dentro de la TV, porque lo ambicioso y lo que verdaderamente tendría que ser, es que Gómez fuera un programa más y que la competencia estuviera  establecida a ese nivel". (El Nacional, 21 de octubre de 1980, citado por Castillo, 2009). Al año siguiente protagonizaría la miniserie La Comadre, inspirada en la vida de la progenitora de Román Chalbaud, quien también sería el director.

En 1982 sorprende a todos con su doble papel en ¿Qué pasó con Jacqueline?, escrita especialmente para ella por su amiga, la escritora Alicia Barrios. Aunque no logró el éxito esperado, su actuación resultó muy comentada.

Inquieta como era en el aspecto creativo, ese mismo año se estrenó además como escritora y productora, con el unitario Porcelana (09/12/1982), interpretado por ella misma y acompañada por Carmen Julia Álvarez y Carlos Márquez, con dirección de César Bolívar:

Unitario Porcelana (RCTV, 1982). Fuente: canal Youtube de Argenis Padilla

Otra historia de su inspiración se llevó a la televisión el 24 de enero de 1983: Soledad, con dirección técnica de Luis Manzo y la dirección artística a cargo de Doris. La protagonista de esta narración fue Caridad Canelón, quien fue escogida por la propia Wells.

Doris junto a un grupo de damas protesta
en 1983 ante la crisis que atraviesa el país.
Fuente: Doris Wells, Biblioteca Biográfica
Venezolana, Libros de El Nacional. 
Su inquieta personalidad la llevó a incorporarse al activismo ciudadano. El 11 de marzo de 1983, junto a un grupo de mujeres no afiliadas a ningún partido político, se concentraron en la Plaza Bolívar para llamar a la reflexión sobre la situación que vivía el país, abatido por la crisis económica y el llamado Viernes Negro. Fue el primer paso que luego, en 1987, se concretaría en una militancia activa en el Movimiento Nueva República, encabezado por Jorge Olavarría. Su posterior enfermedad la llevó a retirarse de la política.

Lucio Bueno, Loly Sánchez, Víctor Cámara
y Doris, en Derrota Final (RCTV, 1983)
El 5 de junio de 1983 se estrenó Derrota final, un unitario escrito por Salvador Garmendia, dirigido por Humberto Morales, con Franklin Virgüez, Loly Sánchez, Víctor Cámara, Lucio Bueno y Doris Wells, encarnando a una guerrillera urbana.


Enriqueta y Amelia en La Hora Menguada.
Fuente: Showpaper, febrero-marzo 2001
En el marco del segundo ciclo en honor a Rómulo Gallegos, Doris encaró a su antigua “rival” en la pequeña pantalla, Marina Baura, para desarrollar una historia entrañable: La hora menguada, dirigida por Renato Gutiérrez, con música de Aldemaro Romero. Era un enfrentamiento largamente esperado por los seguidores de ambas actrices, quienes demostraron con creces su solvencia histriónica y su profesionalismo. En ese sentido ellas, que no eran amigas ni enemigas, supieron reconocer en la otra los méritos necesarios para que ambas pudieran brillar en esta pequeña joya televisiva. En ese mismo ciclo, Doris siguió desarrollando sus habilidades como escritora: adaptó el cuento Paz en las alturas, dirigido por Carlos Porte, con la actuación de Tomás Henríquez y Gladys Cáceres, transmitido en la Navidad de 1984.

La hora Menguada. Fuente: canal Youtube de Argenis Padilla

Doris/Oriana, de Fina Torres. Fuente: Blog Sofía en el cine.
A lo largo de esa década, su presencia en la pantalla grande fue una constante: estrenó La casa de agua, de Jacobo Penzo (1984), con Franklin Virgüez, Hilda Vera y Elba Escobar; Oriana (1985), de Fina Torres, que recibió el galardón Cámara de Oro en el Festival de Cannes. En 1985 se estrenó Más allá del silencio, de César Bolívar, donde ella tiene un breve papel. Y en junio de ese año rodó Aguasangre, crónica de un indulto, de Julio Bustamante, con una breve participación, luego del despido de Abraham Pulido. Estas cintas complementaban su filmografía durante la década de los 60, que incluía títulos como El rostro oculto, Isla de sal y Un soltero en apuros (todas de 1964), así como La honorable sociedad, producción italiana de 1968.

Quinteto de lujo: Adriano González León, Elías Pino Iturrieta,
Jesús Alberto León y Robert Rodríguez, jurados de Concurso
Millonario
, junto a su conductora, Doris Wells.
Fuente: Doris Wells, Biblioteca Biográfica
Venezolana, Libros de El Nacional. 
Durante el periodo 1985-86 fue la conductora del Concurso Millonario, una experiencia totalmente nueva tanto para ella como para el público. En esta nueva faceta quería aportar su contribución hacia una televisión de mayor nivel, en la que no solo se ofreciera entretenimiento sino también conocimiento a través de las preguntas que con solvencia debían ser respondidas por concursantes de alta formación en un área específica. Desde Radio Rochela, Norah Suárez la parodiaba en un sketch, remedando su voz ronquita y aquella legendaria frase a partir de la cual los invitados podían responder a la pregunta: “Tieeempo”.

Fuente: Showpaper, febrero-marzo de 2001

A mediados de 1986 hizo el programa radial Corazón a dos junto a Abel Ibarra, transmitido por RQ-910 los viernes por la noche. En julio del mismo año se incorporó al proyecto que la devolvería a las telenovelas e inició las grabaciones de La Dama de Rosa, pero a finales de septiembre y luego de varios capítulos adelantados renunció intempestivamente, al darse cuenta de que el personaje que le habían ofrecido no tenía la importancia prometida. A su renuncia le siguió la de Gustavo Rodríguez y Marina Baura, quien fue llamada a reemplazarla, también declinó la oferta y se retiró de los sets televisivos, bajo el razonamiento de que si no era bueno para Doris, tampoco podía serlo para ella. Al final, los roles principales quedaron a cargo de Jeannette Rodríguez, Carlos Mata y Dalila Colombo.

Jairo Carthy y Doris en Ana, pasión de
dos mundos
. Fuente: Blog de Jairo Carthy
Su última actuación fue en Ana, pasión de dos mundos, dirigida por Santiago San Miguel, protagonizada por Maribel Verdú, Juan Luis Galiardo, Perla Vonasek y Cristina Reyes. Se rodó entre noviembre y diciembre de 1986 y se estrenó en España en agosto de 1987.

En el primer trimestre de 1986 Doris recibió un diagnóstico de cáncer de mama, con múltiples metástasis óseas. Fue tratada por un médico zuliano en Buenos Aires, Argentina, donde residió brevemente mientras recibió la atención requerida, por lo que su enfermedad entró en remisión. Un año antes había enviudado de su esposo y se vio en la terrible situación de enfrentar su condición de salud en momentos cuando se encontraba altamente vulnerable.

Fuente: Doris Wells, Biblioteca Biográfica Venezolana, Libros de El Nacional 
 El 1 de septiembre de 1988, Doris Wells fue ingresada en la Policlínica Santiago de León, en Caracas, donde estuvo hospitalizada 20 días. Allí fue tratada por una crisis del metabolismo hepático; luego, le sobrevino un cuadro neumónico agudo resultado de un germen intrahospitalario que ocasionó una deficiencia respiratoria. Fue internada en la Unidad de Cuidados Intensivos y poco después entró en estado de coma, posterior a una intervención quirúrgica debido a una hemorragia gástrica. Falleció el 20 de septiembre de 1988, a las 8:30 pm., de lo cual se cumplen ya tres décadas de su desaparición física.

Murió muy joven e inquieta imaginar cuánto más pudo haber aportado, dado su espíritu creativo e inconforme. Según sus allegados, a Doris le gustaban las conversaciones inteligentes y amenas, los viajes, los automóviles y las joyas. Para quienes apenas la conocimos a través de la televisión, ella representaba una de las mejores actrices nacionales, garantía de calidad de las producciones en donde actuó; era la Excelencia (así, con mayúsculas) que en intermitentes destellos alguna vez marcó la producción dramática de la televisión venezolana. Por eso aún hoy la recordamos.

Nunca la pudimos ver anciana, pero en la miniserie La Comadre (RCTV, 1980), Román Chalbaud nos la presentó envejecida junto a Cecilia Villarreal.
Fuentes consultadas:

Ocarina Castillo D’Imperio (2009). Doris Wells. Biblioteca Biográfica Venezolana, vol. 101. Libros El Nacional y Fundación Bancaribe. Caracas, Editora El Nacional.

Néstor Luis Llabanero (2014). Eva Blanco, la actriz de todos los tiempos. Revista Estampas, diario El Universal, 14 de mayo de 2014.

Ricardo Tirado (2004). Amores Públicos. Fundación para la Cultura Urbana, Caracas.