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miércoles, 6 de julio de 2016

1976: El año del Dragón de Fuego...y del Gato

«En una mañana como de una película de Bogart
en un país donde el tiempo marcha hacia atrás
vas paseando entre el tumulto como Peter Lorre 
contemplando un crimen
Ella sale del sol en un vestido de seda que fluye
como una acuarela en la lluvia
No te molestes en pedirle explicaciones,
solo te dirá que llegó
en el año del gato»

Al Stewart

En la milenaria cultura china, el dragón es una criatura de origen divino de gran poder y de buena fortuna. Por ser un animal que puede atravesar el cielo y la tierra, simbólicamente también se le asocia con los cambios radicales.

Si atendemos a los oráculos del horóscopo chino, en los años dominados por esta bestia mítica los éxitos y los fracasos resultan magnificados. Aunque en líneas generales se visualizan con buenas expectativas, el año del Dragón de Fuego es especialmente temido, ya que hace más estragos que los dragones de los otros elementos (madera, agua, tierra y metal).

Según tales predicciones, estos periodos se caracterizan por grandes cambios, pues se encuentran marcados por muchas sorpresas y por sucesos naturales violentos. Bajo estos supuestos, la atmósfera cargada de electricidad que crea el poder del dragón afecta a todas y cada una de las personas. Así, en el mundo entero se producirían estallidos de mal genio, que se verían reflejados en alguna rebelión personal o colectiva, real o imaginaria, contra las restricciones establecidas.

En el último año del Dragón de Fuego —registrado entre el 31 enero de 1976 y el 17 febrero de 1977— figuraron hechos históricos resaltantes; por ejemplo, se produjo la reunificación de Vietnam del Norte y del Sur; y el arribo de la nave norteamericana Viking 1 al planeta Marte.

En Venezuela, 1976 se inició con una importante transición: el 1 de enero la empresa estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), creada el 30 de agosto de 1975, asumió formalmente la responsabilidad de extraer y refinar el petróleo venezolano, consolidando de esta manera la nacionalización del sector de hidrocarburos en nuestro país.

El acto fue conducido por el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, quien pronunció un discurso desde el pozo Zumaque I, lugar del reventón de 1914. Como resultado inmediato las empresas transnacionales que antes explotaban el crudo (Shell, Creole, Mene Grande Oil Company, entre otras) fueron convertidas en filiales de PDVSA, gerenciadas totalmente por venezolanos. Nacieron las empresas Lagoven, Maraven, Deltaven, Meneven y otras nueve más, con lo que se iniciaba una nueva era en la explotación de la industria petrolera local.


El año anterior yo había vivido muy de cerca los cambios originados por la nacionalización petrolera, aunque de una manera distinta. Estudiaba quinto grado en una escuela para hijos de los trabajadores de la nómina mayor de la Creole. Esta tenía la particularidad de que en ella compartían estudios venezolanos y norteamericanos en áreas físicas completamente distintas dentro del mismo plantel: en un ala, los jovencitos “gringos” se formaban en su idioma natal, bajo su propio sistema de estudios, sin el rigor de vestir un uniforme; en la otra, los criollos asistíamos uniformados —pantalón azul de jean y camisa blanca los varones, jumper azul con camisa blanca las niñas— atendiendo a los criterios impuestos por nuestra Ley de Educación.

En septiembre de 1975, justo después del decreto de creación de PDVSA, los gringos abandonaron nuestra institución y fueron reinstalados en una ubicada en Las Morochas, Ciudad Ojeda. Para mi sorpresa, el nuevo año escolar nos recibió con montones de textos en inglés, apilados en el patio de juegos del colegio, destinados al desuso. Ya podíamos cantar el himno nacional al iniciar la semana sin compartir las notas de The Star-Spangled Banner ('La bandera tachonada de estrellas') y el juramento de los estudiantes norteamericanos. Ya no más compartir espacio en el patio de juegos ni en los autobuses que nos transportaban a casa. Próximo a cumplir los 11 años, los ajustes que se suscitaban a mi alrededor eran percibidos como si de un rompecabezas se tratara.

En ese año, el mundo de la aviación recibió con beneplácito el arribo del Concorde. El 21 de enero la aerolínea francesa Air France inauguró el servicio comercial de estos modernos aviones supersónicos destinados al transporte de pasajeros; tres meses más tarde, específicamente el 9 de abril, el Concorde comenzó a cubrir la ruta directa París-Caracas con frecuencia de un vuelo semanal. El servicio estuvo operativo hasta el 27 de marzo de 1982.


Los hechos ocurrían con una rapidez asombrosa, aunque en mi mente infantil no tuviese mucha importancia la visita histórica del Secretario de Estado de USA, Henry Kissinger —“ajedrecista planetario del imperio”—, quien el 16 de febrero arribaba al país como parte de una gira a Centro y Sur América, con una propuesta para la reducción de las fricciones políticas teniendo al petróleo como tema principal del diálogo.

Titular del diario Panorama sobre el caso Niehous
A pesar de que la guerrilla urbana había sido apaciguada, aún persistían peligrosos focos de lucha. El viernes 27 de febrero, el grupo Comandos Revolucionarios secuestraba a William Niehous, empresario estadounidense y vicepresidente de la transnacional Owens-Illinois. Un comunicado enviado a José Emilio Castellanos, reportero de sucesos del diario El Nacional, en Caracas, expresó claramente la intención de la privativa de libertad del industrial: «No cobraremos rescate. Será ejecutado. Lo consideramos enemigo de Venezuela».

Poco a poco se dieron a conocer los nombres de los presuntos responsables. Entre los implicados se mencionó a Carlos Lanz; Fernando Soto Rojas, quien huyó a Francia; y a José Aquino, tiroteado en el sitio del rescate tres años más tarde. Fueron detenidos además Mirelis Pérez Marcano, Salomón Mesa, Fortunato Herrera, Iván Padilla y David Nieves, quien luego fue indultado para que asumiera una diputación en el Congreso en 1978.

Jorge Rodríguez, padre
En medio de las investigaciones relacionadas con el secuestro, el 20 de julio fue detenido por agentes de la DISIP el dirigente estudiantil y secretario general de la Liga Socialista Jorge Rodríguez quien murió en reclusión cinco días después, luego de ser torturado. El entonces Ministro de Relaciones Interiores, Octavio Lepage, lamentó el suceso e inició investigaciones sobre el repudiable hecho. Arístides Lander, director de la Disip, y otros tres funcionarios, debieron responder ante la justicia por este asesinato.

En 1979, Niehous fue rescatado y regresó a Estados Unidos donde en una rueda de prensa declaró: «No quiero saber más nunca de Venezuela». Murió en 2013, a los 82 años. En cuanto a los presuntos responsables del hecho, aunque han ejercido funciones de poder en los últimos 14 años, ninguno ha hablado del secuestro excepto Carlos Lanz, quien escribió el libro El caso Niehous y la corrupción administrativa (1979).

Por esa época de alta conflictividad política mundial, el terrorismo mostró sus afilados colmillos en varios episodios sangrientos. El 4 de julio, las Fuerzas de Defensa de Israel realizaron la Operación Entebbe, en la que resultaron muertos cuatro terroristas palestinos que mantenían cautivos a 105 rehenes israelíes en el aeropuerto de Entebbe, cerca de Kampala, en la Uganda del dictador Idi Amín Dadá.

El comandante del equipo de asalto Yonatan Netanyahu fue el único militar israelí muerto durante la operación, pero entre los rehenes sucumbió la inmigrante judía británica Dora Bloch, de 75 años. Había sido internada horas antes en el hospital Mulago de Kampala y poco después del rescate fue sacada a rastras de la cama del centro médico y asesinada por dos militares a las órdenes de Amin. En la siguiente animación se resumen algunos de los aspectos relevantes de lo ocurrido en Entebbe:


En nuestro continente, la situación no era mejor: el 7 de septiembre espías de la dictadura chilena y mercenarios cubanos anticastristas dirigidos por el agente de la CIA Michael Townley asesinaron en Washington, DC, al excanciller chileno Orlando Letelier —a quien Pinochet le había quitado la ciudadanía chilena once días antes—, junto con su secretaria Ronni Moffitt.


Un mes más tarde, el 6 de octubre, un avión DC 8 de la aerolínea Cubana de Aviación partió con 73 personas a bordo desde Maiquetía con destino a Barbados y a Trinidad. Para consternación de todos, el avión explotó en el aire. Muchos de sus ocupantes eran deportistas y estudiantes de medicina. Por este acto de terrorismo fueron responsabilizados los cubanos Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila; así como los venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano.


En Argentina se abría uno de sus episodios políticos más oscuros: el 24 de marzo un golpe de Estado derrocó a Isabel Martínez de Perón e instauró un régimen militar hasta 1983, que dejaría como saldo 10.000 desaparecidos. La muerte de opositores se convirtió en una constante y varias masacres se produjeron con intervención directa de los militares en el poder.


Los estudiantes alrededor del mundo sufrieron crueles vejámenes: el 16 de junio en Soweto (Sudáfrica), aproximadamente 15.000 de ellos marcharon de manera no violenta. El Gobierno del apartheid ordenó a la policía que ametrallara a la multitud y en consecuencia murieron 566 jóvenes —entre ellos Héctor Pieterson, de 12 años, quien pasó a convertirse en emblema de esta lucha—. Varios días de luchas sangrientas se sucedieron en esa nación africana.


El 16 de septiembre se registró en Buenos Aires lo que se conoció tristemente como La noche de los Lápices,  en la que secuestraron a integrantes de la Unión de Estudiantes Secundarios quienes en 1975 habían reclamado el otorgamiento del boleto de autobús con descuento estudiantil. Todos fueron torturados por la dictadura militar, varios resultaron asesinados e incluso engrosaron la larga lista de desaparecidos durante ese vergonzoso periodo político.

En el video se muestra un tráiler de La noche de los lápices (1986), film de Héctor Olivera que recrea este suceso:


Finalmente, el 6 de octubre en Bangkok (Tailandia), los estudiantes de la Universidad de Thammasat realizaron una jornada de protesta contra el retorno del dictador Thanom. Una coalición de paramilitares de derecha y fuerzas gubernamentales asesinaron a más de 100 manifestantes en lo que se conoció como la Masacre de la Universidad de Thammasat.

La violencia también se exteriorizó en desastres naturales con miles de víctimas. La madrugada del 4 de febrero de 1976, los guatemaltecos fueron despertados por un terremoto de 7.5 grados Richter que dejó un saldo de 23 mil muertos y 77 mil heridos. El movimiento telúrico ocasionó daños de gran magnitud: destruyó más de 250 mil casas y cerca de un millón de personas quedaron sin hogar. Su duración se ubicó entre 35 y 49 segundos, según registros de las instituciones del estado en ese entonces, con un epicentro a más de 160 kilómetros al noroeste de la capital.

El 28 de julio se produjo otro violento movimiento de tierra en la ciudad de Tangshan, en China, el cual resultó el más mortífero de la historia con un total de 242.000 muertos, según cifras oficiales. En 2010, el director Feng Xiaogang realizó a modo de homenaje a las víctimas de la catástrofe la película Aftershock, la cual se convirtió en la producción más vista en la historia de ese país para la fecha:


Fue un año de pérdidas dolorosas para el país: el 25 de abril el poeta Aquiles Nazoa falleció en un accidente automovilístico en la Autopista Regional del Centro y también producto de una colisión murió la prometedora actriz Paula D’Arco, quien en ese momento intervenía en la telenovela Pobre Negro. El recio actor Edmundo Valdemar, acompañante de la occisa y milagroso sobreviviente del accidente, fallecería de causas naturales en junio de ese mismo año.

El 3 de septiembre, el avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea, que transportaba a todos los miembros del Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se estrelló cerca de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Lajes (Isla Terceira, en las Azores). Los 68 pasajeros, incluido el director del Orfeón, Vinicio Adames, fallecieron. En mi memoria, fue la última vez que en el país el luto nacional obligó a las radioemisoras a transmitir solo música sacra.

Rosalind Russell, por siempre Mame.
En el ámbito internacional, importantes personalidades se despidieron, entre ellos la escritora británica de novelas de misterio Agatha Christie, el director de cine italiano Luchino Visconti, el pintor alemán nacionalizado francés Max Ernst, el multimillonario excéntrico norteamericano Howard Hugues, el director de cine británico Carol Reed, el filósofo alemán Martin Heidegger, el director de cine alemán Fritz Lang, el escritor cubano José Lezama Lima, el líder político chino Mao Tse Tung, el artista norteamericano Man Ray, el escritor francés André Malraux y la actriz de Hollywood, Rosalind Russell.

Ese año se estrenaban en la pantalla grande Taxi Driver (Scorsese, ¿Are you talking to me?), Todos los hombres del presidente (Pakula: Redford y Hoffman en extraña pareja), Cara a cara (Bergman y Liv Ullmann de nuevo juntos), La Profecía (Richard Donner nos presenta al nuevo anticristo niño), King Kong (producida por De Laurentis con el debut de Jessica Lange), Carrie (De Palma y una inquietante protagonista: Sissy Spacek), Network (Lumet implacable frente al mundo de la televisión) y Rocky (Avildsen y un debutante con los puños en alto: Stallone).


En la cartelera nacional lograban altos índices de espectadores cintas como Soy un delincuente, de Clemente de la Cerda; Canción mansa para un pueblo bravo, de Giancarlo Carrer; Sagrado y obsceno de Román Chalbaud; y Los muertos sí salen, de Alfredo Lugo.


Las transformaciones en la televisión nacional no se hicieron esperar: en 1976  se registró la C.A. Venezolana de Televisión, teniendo como accionistas la República de Venezuela, la Corporación Venezolana de Fomento y la CANTV. Su antecesora, la Corporación Venezolana de Televisión (CVTV, constituida por el grupo Vollmer en asociación con Time-Life) se había declarado en bancarrota en 1974, por lo que había sido adquirida por el Estado Venezolano en septiembre de ese año. En VTV, Eva Moreno, quien había salido de mala manera de Radio Caracas Televisión (RCTV), protagonizó con éxito La mujer de las siete lunas, junto a Jorge Félix; y Gustavo Rodríguez interpretó a José Antonio Páez en El centauro del llano.

Para RCTV fue un buen año en las producciones dramáticas: Angélica significaba el debut exitoso como protagonista —junto a José Luis Rodríguez— de una jovencísima Mayra Alejandra. Esta pareja repetiría en Carolina con buenos resultados de rating, mientras el horario vespertino era dominado por Sabrina, con Helianta Cruz y Jorge Palacios.

Campeones. Fuente: Libro
25 aniversario RCTV
Las producciones de calidad con argumentos provenientes de la literatura nacional acapararon la atención: Doris Wells y Miguel  Ángel Landa se lucían con interpretaciones muy naturales en Campeones, adaptación de José Ignacio Cabrujas de la novela de Guillermo Meneses. La obra de Gallegos llegaba otra vez al público televidente con Canaima, protagonizada por Marina Baura; y Pobre Negro, con Miguel Ángel Landa y Doris Wells. Ya asomaba en el horizonte la llamada “telenovela cultural”. Sin embargo, ese mismo año el gobierno de Carlos Andrés Pérez suspendió la señal a RCTV durante tres días por “difundir noticias falsas y tendenciosas”.

José Bardina en Cumbres Borrascosas según Delia Fiallo

Para no quedarse atrás, Venevisión adaptó el clásico de Emily Brontë Cumbres Borrascosas, con José Bardina, Elluz Peraza y Eduardo Serrano. Estrenaba además la versión de Balumba, de Juan Filloy, con José Bardina, Elluz Peraza, Marianela Salazar y Judith Castillo. No obstante, Delia Fiallo volvió con las historias tradicionales en Mariana de la noche, con Lupita Ferrer y Bardina.

Juan Galea y su grupo interpretaron el tema musical de Balumba (1976)

La televisión norteamericana lanzaba las series—hoy devenidos en clásicas— La mujer Biónica, Laverne & Shirley, Familia, El show de los Muppets, la Mujer Maravilla, Los Ángeles de Charlie, Quincy, Espacio 1999 y Christie Love, las cuales serían transmitidas meses más tarde por nuestras televisoras.


En este año atípico y tan convulsionado, el Miss Venezuela no sería la excepción: el 24 de mayo, apenas unas pocas horas después de su coronación, Elluz Peraza renunciaba a su título, asumiendo en su lugar Judith Castillo. Luego de su matrimonio, Elluz iniciaría una exitosa carrera como actriz en la televisión nacional (su debut fue precisamente Cumbres Borrascosas), mientras Judith viajaba en julio a Hong Kong, China, para representarnos en el certamen Miss Universo donde se alzó con la banda de primera finalista.

En materia deportiva, se realizaron los Juegos Olímpicos de Montreal, donde el norteamericano Bruce Jenner en Decatlon y la rumana Nadia Comaneci en Gimnasia —primera puntuación perfecta en la historia de los juegos—, se convirtieron en las estrellas mediáticas de la competencia.

Nadia Comanecci en puntuación perfecta

Bruce Jenner en Decatlón

En música, el grupo sueco ABBA alcanzaba el éxito con tres sencillos de Arrival, su cuarto álbum: Dancing Queen; Knowing me, Knowing you; y Money Money Money. Jean-Michael Jarré maravillaba con su álbum mítico de sonidos electrónicos Oxigène y Al Stewart alcanzaba los números 1 de las listas internacionales con El Año del Gato.

ABBA: reina danzante

Jarré: Oxigeno

Mientras escuchaba los acordes de esa inolvidable canción reflexionaba acerca de los hechos turbulentos que caracterizaron 1976, el cual yo recordaba de manera tan plácida allá en la urbanización Tamare donde residía, rodeado de mis hermanos mientras Juan Carlos Moreno y La Gran FogataNo somos una banda más— suplicaban Más, mucho más y suspiraban Cuando me quieras.

A pesar de la alta conflictividad, fueron los años de la Gran Venezuela, esa en la que el desempleo alcanzó su mínimo histórico al ubicarse en 4%. En aquel paradisíaco entorno que era mi hábitat familiar, no había conflictos y cuando queríamos significar que algo nunca ocurriría, respondíamos: «Será en el año del gato».

En 1976, mi vecina gringa Laurie —rizos rubios, pecas en el rostro, shorts de infarto— se mudó de la casa de la esquina en nuestra calle y ya no tuvimos que soportar la desagradable presencia de David molestándonos en el autobús de regreso a casa. Tristemente dejó el paso libre a nuevos protagonistas criollos del acoso —el ahora tan comentado bullying— escolar. La música disco se instalaba en las radioemisoras y en las fiestas, mientras el mundo temblaba, explotaba y sufría. Paradójicamente, así es la vida. Por cierto, 2024 – 2025 será el próximo año del Dragón…de Madera.

jueves, 25 de octubre de 2012

La muerte los busca jóvenes

Juan Carlos Adrianza. (Fuente: Internet)
La noche del 2 de diciembre de 2011, un tuit recorrió veloz las redes sociales: el “fabu-fabu” Juan Carlos Adrianza había fallecido en un lamentable accidente de tránsito en la vía Calabozo-Dos Caminos, cuando se dirigía a realizar su primer show en el estado Guárico. La camioneta EcoSport donde se trasladaba se volteó al salirse de la carretera, luego de haber impactado la parte trasera de una gandola accidentada, que no había colocado preventivamente el triángulo de seguridad respectivo.

La noticia dejó a más de uno perplejo: el joven actor y comediante de 28 años, quien también se desempeñaba como cantante y locutor, se encontraba en uno de sus mejores momentos profesionales, gracias a su personaje de El Fabuloso en el programa ¡A que te ríes!, transmitido por Venevisión.

Adrianza había nacido en Cabimas, estado Zulia, el 5 de junio de 1983. Estudió comunicación social en la Universidad Cecilio Acosta, pero su pasión por las cámaras se inclinaba más hacia el entretenimiento. Su carrera televisiva comenzó en febrero del 2004, en programas juveniles como Atómico y Gente Nueva, transmitidos por Venevisión. Incursionó como actor en las telenovelas El gato tuerto, de Televen, y Si me miran tus ojos, de Venevisión. Sus presentaciones en Super Cómico Sensacional, del programa sabatino Super Sábado Sensacional habían sido exitosas. Era un joven que en poco tiempo había alcanzado renombre en la difícil profesión de hacer reír, y su participación dominical en el segmento de Los Fabulosos era uno de los que mayor atención recibía por parte de los televidentes.


Los dos Juan Carlos, los Fabu-Fabu. (Fuente: Internet)

Iba acompañado de la periodista María Gabriela Rengifo, quien se desempeñaba como asistente de producción del grupo; y su compañero de labores, Juan Carlos Dávila. Rengifo falleció también y Dávila resultó herido de consideración, pero sobrevivió al impacto.

Más de cinco mil personas le acompañaron durante su sepelio en Cabimas, en una de las ceremonias más sentidas que se recuerdan en esta ciudad petrolera.

La muerte siempre los ha buscado jóvenes, desde los tiempos de James Dean, el ícono rebelde de la juventud norteamericana de la década de los 50, quien murió en un accidente automovilístico a la temprana edad de 24 años. Pero el caso de Adrianza no ha sido el único en el ambiente artístico venezolano en el que la Parca ha ganado la partida.


Paula D'Arco (Fuente: Telenovelawiki.com)

Ya en 1976, la muerte en la carretera había truncado la prometedora carrera de actriz de Paula D´Arco, nombre artístico de Paula González. Era esposa del actor Carlos Olivier y sobrina de otro grande de la actuación, Miguel Ángel Landa. Sin embargo, esta jovencita caraqueña, nacida en La Pastora, había ido labrando con pequeños papeles una trayectoria sostenida, desde sus interpretaciones como Lalita, en La Usurpadora (1971), con Marina Baura; de Ana Gertrudis, en La Doña (1972), con Lila Morillo; y de Sofía, en La Indomable (1974), otra vez con la Baura. Los críticos de la época señalan que uno de sus mejores trabajos fue en el teleteatro La Gota de Agua, junto a Doris Wells y Miguel Ángel Landa. El futuro, no obstante, se desvaneció en el accidente automovilístico. Iba acompañada por el veterano y gran actor de RCTV, Edmundo Valdemar, quien sobrevivió al siniestro.


Diana Juda, Miss Sucre 1982.
(Fuente: monarcasdevenezuelaymundiales.blogspot.com)

Diana Juda Perdomo provenía de esa mina que para Venevisión ha representado el Miss Venezuela. En 1982, Diana había portado la banda de Miss Sucre, pero en esa ocasión la suerte no acompañó a la hija de la periodista Trina Perdomo y quedó sexta finalista. La vencedora de ese año fue Ana Teresa Oropeza, célebre por afirmar que le gustaba la música de Shakespeare, pero esa es otra historia. A pesar de que no nos representó en ningún evento internacional, Diana inició su carrera como modelo en televisión. Ya en 1984 se encontraba junto a Henry Zakka en el programa de RCTV, Estudio 30.

En 1988 recibió una importante oportunidad para encarnar un personaje en la telenovela Alba Marina, historia juvenil escrita por Mariela Romero, protagonizada por la cantante Karina y los integrantes del grupo puertoriqueño Menudo. Diana encarnaría a Cristina, un rol ciertamente de villana, hermana de crianza de la protagonista, y quien tenía como pareja al actor Leopoldo Regnault.

Apenas había grabado 30 capítulos de la novela —uno solo de ellos había salido al aire—, cuando el 2 de julio de ese año la tragedia se cruzó en su camino, en la persona de un conductor quien, supuestamente ebrio y a exceso de velocidad, impactó el auto que conducía la bella actriz en la madrugada de ese día, a la altura de la avenida O’Higgins en Caracas. Ella murió en el acto. Varias heridas graves sufrió su acompañante, la también actriz Mirna Morejón, esposa en ese momento de Renato Gutiérrez, quien trabajaba en la telenovela con un personaje que se le aparecía a la protagonista y que era la imagen de la Virgen del Carmen de la que ella era devota. Según recuerdan algunos foristas de páginas especializadas en internet, el rol de Cristina no fue asignado a otra actriz y así, el personaje de Diana salió de viaje sin retorno en la trama, dejando una carta a su hermana en la ficción, en la que explicaba las razones de su decisión. Una conmovida Karina leería la misiva con lágrimas en los ojos.


Floriana no pudo grabar ningún disco con Los Melódicos.
(Fuente: Blog El Club de Los Melódicos)

Flor de María González Hernández era el nombre real de Floriana, cantante de Los Melódicos quien también murió trágicamente el 18 de enero de 1997. No alcanzó a grabar con la orquesta “que impone el ritmo en Venezuela”, pero sus actuaciones pueden ser vistas en el blog El Club de Los Melódicos, que incluye algunos segmentos del programa homónimo transmitido a través de Venezolana de Televisión en la década de los 90.

Nativa de Valera, estado Trujillo, muy pequeña se residenció en Maturín, estado Monagas, donde alternó sus estudios con participaciones en actividades musicales. A pesar de su corta edad al momento de su muerte, ya Floriana había recorrido un camino fructífero junto al mariachi Zacatecas y la banda Baraya. Además, había fundado en Maturín un grupo de música pop llamado 110 y de allí pasó a la Banda Musical del Estado Monagas. En 1994 arribó a Caracas, donde se incorporó a la agrupación musical Fandango, hasta que en octubre de 1996, cuando contaba 20 años, fue llamada para integrar la orquesta de Renato Capriles.

Eran las nueve y treinta de la noche cuando ocurrió la tragedia. Capriles, conductor de la camioneta Mitsubishi; y Floriana, quien viajaba en el asiento del copiloto, se dirigían a la población de Villa de Cura donde tendrían una presentación en el Centro Social Deportivo Hispano. Mientras se desplazaban por la Autopista Regional del Centro, a la altura del kilómetro 114, Capriles intentó esquivar unos objetos que al parecer habían arrojado a la vía y se estrelló contra la defensa de concreto.

Según revela la prensa de la época, Floriana murió de manera instantánea; mientras que el director de orquesta quedó maltrecho frente al volante. Algunos zagaletones del barrio Libertador, adyacente al sitio del siniestro, bajaron al lugar y despojaron a los dos infortunados de sus prendas y dinero, al tiempo que comenzaron a desvalijar el vehículo. Sin embargo, una médico que casualmente pasaba por el sitio, al ver el hecho se armó de valor y se enfrentó a los delincuentes, luego de lo cual asistió a Renato Capriles y avisó de inmediato al Comando de Seguridad Vial de la Guardia Nacional. El sobreviviente fue llevado de emergencia al Hospital Central de Maracay, donde fue intervenido y permaneció en estado de gravedad, hasta que pudo superar su grave condición de salud.


Pilar Romero y Jorge Luis Morales. (Fuente: Internet)

El 24 de abril de 1992, el diario ABC, de España, publicaba el obituario del actor venezolano Jorge Luis Morales, quien había fallecido a los 33 años de edad, víctima de una neumonía. Morales se había destacado en un gran número de comerciales para televisión y cine, además de desarrollar una prometedora carrera en teatro y televisión. Supuestamente, enfermó por una escena que hizo junto a Flor Núñez durante la grabación de la telenovela El Desprecio, en la que era torturado con agua helada, lo cual le provocó una severa afección pulmonar.

Lo que pocos conocían era que Jorge Luis Morales era portador de VIH y a raíz de su muerte se divulgó su enfermedad, pues era la primera persona venezolana famosa de la que públicamente se conocía con esta condición. La página de la organización Stop VIH, en su historia sobre esta enfermedad en nuestro país, señala que «el estigma, la discriminación, los prejuicios, la ignorancia y la carencia de información llevaron a la muerte del joven actor, quien fue trasladado en avioneta desde un hospital de la ciudad de Maracay (Venezuela) en donde no recibió los cuidados médicos necesarios, hasta la ciudad de Caracas, pero lamentablemente era demasiado tarde.»

Después de su muerte, un grupo de artistas y trabajadores del espectáculo crearon la Fundación Artistas por la Vida, para prestar su imagen a campañas de prevención y hablar abiertamente sobre el VIH y Sida en los medios de comunicación.


Javier Zapata como Evelio, el joven criado
en un cine por un grupo de delincuentes
en La Oveja Negra.

No obstante, Morales no fue la única víctima de la llamada epidemia del siglo XX. Javier Zapata, otro destacado actor de teatro y cine nacional nacido en 1961, falleció en la década de los 90 a muy temprana edad debido a complicaciones asociadas al VIH, según tuit colocado el 13 de abril de 2012 en la página de Artistas por la Vida.

Su carrera mereció grandes elogios por sus interpretaciones en obras montadas por los grupos teatrales Rajatabla y la Asociación de Artistas Actuando (AAA). Participó en las cintas La Oveja Negra (1987), donde interpretó a Evelio, uno de los miembros del grupo de marginales; y en Cuchillos de Fuego (1989), ambas de Román Chalbaud.


Javier Zapata en la escena final de Cuchillos de fuego.

En Río Negro (1991), film de Atahualpa Lichy, encarnaba a Gonzalito, personaje resentido y violento que le permitió compartir créditos con Daniel Alvarado, el colombiano Frank Ramírez y la española Ángela Molina. Su actuación le mereció el premio al Mejor Actor de Reparto otorgado por la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos (ANAC). En 1992 participó con un pequeño personaje (Tacho Valdés) en la segunda temporada de la exitosa serie española Brigada Central: La guerra blanca, protagonizada por Imanol Arias y la cual se filmó en más de doce países distintos, entre los cuales figuraron algunas locaciones latinoamericanas como Colombia —Bogotá— y Venezuela —Caracas—. Ruddy Rodríguez y Cayito Aponte también intervinieron en este seriado.


Margarita Malvic, la mami de El Recogidito.

La lista de promesas que vieron cercenadas sus aspiraciones a temprana edad es larga e incluye a Aixa Moreno, hija de la primera actriz Eva Moreno, quien se quitó la vida lanzándose de un edificio en 1988, luego del rodaje de Amor de abril, telenovela que protagonizaba junto a Eduardo Serrano. Ese mismo año fallecía Margarita Malvic, quien murió de cáncer de seno a los 35 años. Carismática comediante, esposa del director Renato Gutiérrez, en 1983 era reconocida por su personaje de Mami en El Show de Joselo, con quien compartía el sketch  El recogidito. Luis Manuel Fernández, prometedor comentarista deportivo, falleció de cáncer en 1998 con poco más de 30 años de edad. Más recientemente, el 17 de diciembre de 2011, fallecía la bella Eva Ekvall, Miss Venezuela 2000, modelo, comunicadora social y conductora del Noticiero Televen, víctima de cáncer de mama. Tenía 28 años y se convirtió en un ejemplo para todas aquellas mujeres que padecen de este mal, así como motivadora en la labor preventiva necesaria gracias a su fortaleza y combatiente espíritu de lucha.


Marco Antonio Eteddgui, en una
de sus performances. Fuente: Internet

De todos los dramas de los cuales hemos hecho recuento, ninguno fue más espectacular que la muerte de Marco Antonio Ettedgui durante una de las últimas funciones de la obra Eclipse en la Casa Grande, ópera prima de Javier Vidal, director y fundador del grupo Autoteatro. Ettedgui aún no había culminado sus estudios de Comunicación Social en la UCAB, pero ya se desempeñaba como columnista del diario El Universal y se había convertido en una figura reconocida en el mundillo teatral, donde era famoso por sus performances.

El 2 de septiembre de 1981 resultó mortalmente herido por accidente en la sala Rajatabla, en plena actuación, cuando una barra de hierro olvidada dentro del cañón del fusil fue disparada por la actriz July Restifo hacia su persona, como parte de la representación que allí se efectuaba. En una crónica en homenaje al actor, el artista plástico Carlos Zerpa recuerda que los espectadores estaban fascinados por los efectos especiales, por la actuación magistral y por el grito de dolor del actor, mientras sus compañeros entendían perfectamente que no se trataba de teatro, si no que el fatídico accidente en verdad había ocurrido. «MAE fue llevado de emergencia al Hospital Universitario de Caracas en donde falleció once días después cuando tenía apenas 22 años de edad… Este fue su último Performance.»


Elba Escobar y Javier Vidal recrean la escena de la muerte en el escenario.
Fotograma de la película Homicidio Culposo.

En su honor la Fundación Rajatabla creó el premio Marco Antonio Ettedgui, de gran prestigio en el ámbito teatral. Su muerte sería recreada luego en una de las películas más taquilleras del cine venezolano de los 80: Homicidio Culposo, dirigida por César Bolívar en 1984. Elba Escobar asumía el rol de Alicia Rodríguez, homicida accidental de su novio, el actor Juan Carlos Johnson (Javier Vidal), en uno de los momentos culminantes de la obra “Juana la Americana”, una historia sobre la revolución en el Alto Perú. Entre el público ficticio de la trama cinematográfica, July Restifo observaba con interés la escena. Restifo hacía el papel de Nancy, amiga íntima de Alicia Rodríguez. Un guiño no excepto de morbo, sin duda, que los espectadores captaron rápidamente.

July Restifo, una testigo diferente.
Fotogramas de la película Homicidio Culposo