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domingo, 21 de diciembre de 2014

Más que bella, Linda...Olivier

Linda Olivier. Fuente: revista Encuadre No. 62
A pesar de su amplia trayectoria en el cine, la radio, el teatro y la televisión en Venezuela, el nombre de Linda Olivier ha cedido espacio al de su hijo Carlos Olivier. De allí que nos encontramos ante el típico caso de “La mamá de…” que opaca su brillo profesional ante las nuevas generaciones.

Su nombre real es Elizabeth de la Concepción López Hurtado y nació el 17 de febrero de 1929. Poca es la información disponible acerca de sus inicios en el mundo del espectáculo, pero sí es conocido que su debut cinematográfico se produjo en los inicios de los años 50, donde desarrolló una carrera breve. Formó parte de dos clásicos del cine de la época: Flor del campo (1951), de José Giaccardi, protagonizada por Elena Fernán y Alfredo Sadel; y Venezuela también canta (1951), comedia musical dirigida para Bolívar Films por Fernando Cortés, con Luis Salazar, Mapy Cortés y Héctor Monteverde.

El 26 de enero de 1952 nació su hijo, Carlos Raúl, producto de su matrimonio con Manuel Raúl Fernández Álvarez, de nacionalidad española. Años después, Carlos brillaría con luz propia en la televisión venezolana, en una carrera que iniciaría a finales de la década de los 60 y para la cual adoptó como nombre artístico Carlos Olivier.

Linda fue una de las pioneras de la televisión en nuestro país, donde formó parte del elenco de Televisa YVLV-TV Canal 4, la primera televisora comercial de Venezuela, inaugurada el 30 de mayo de 1953 por el general Marcos Pérez Jiménez, a la fecha presidente de la República. Allí intervino en Los casos del inspector Nick (1953), seriado escrito por Alfredo Cortina.

También fue una de las invitadas especiales, junto a Zoe Ducós, en la comedia costumbrista Caracas hace 50 años, escrita inicialmente por Alfredo Cortina y luego por Antonio Reyes. La serie, transmitida los viernes a las 8:00 pm, evocaba aquella Caracas antañona, en la cual Manuel Ángel Rojas “Rojitas” interpretaba a Don Severiano Rubirosa, un entrometido boticario en cuyas peripecias le acompañaban Elvia Zapata, Isabelina Zapata, Carmen Mendoza, Reina Hidalgo, entre otros actores cómicos de la época.

Aldo Monti y Linda Olivier en la Madonna de las siete lunas.
 Fuente: revista Encuadre No. 71
Su labor profesional fue consolidándose en el nuevo medio, donde fue ganando figuración como primera actriz en producciones como Señora Avispa, de la escritora Inés Rodena, que estelarizó junto al actor cubano Manolo Coego; y la Madonna de las siete lunas, acompañada por Aldo Monti, entre otras.

A finales de los 60, la actriz había tomado un receso en el mundo del espectáculo para dedicarlo a su vida familiar, pero en 1971 se anunciaba su regreso al ser incorporada a la plantilla artística de Radio Caracas Televisión. Ya había entrado en su madurez, pero a pesar de sus 42 años, el diario Panorama destacaba que “Linda Olivier—haciendo honor a su nombre—se conservaba estupendamente” y se preparaba a reaparecer muy pronto en los espacios dramáticos de la planta televisiva de Bárcenas.

Pierina España y Linda Olivier en Estefanía (1979)
Fuente: revista Encuadre.
Efectivamente, en 1972 participó en las novelas Sacrificio de mujer, protagonizada por Doris Wells y Raúl Amundaray; y en La doña, con Lila Morillo en rol estelar. En 1979, interpretó a la madre de José Luis Rodríguez en Sangre Azul y en 1980 encarnaría a la doméstica Marta en Natalia de 8 a 9, junto a Marina Baura y Gustavo Rodríguez. En el video se puede observar su actuación en el primer capítulo de esta telenovela:


Paralelamente, su hijo Carlos iba consolidando su carrera como actor. En 1968 había tenido su primera aparición en la TV en la novela Historia de Amor y luego obtendría diversos papeles en El prisionero de Zenda, El Hombre de la Máscara de Hierro, así como en las miniseries La Dama de las Camelias y Sor Campanita.

Carlos Olivier como El Guácharo II en Estefanía
  
(1979).   Fuente: regnonovelas.altervista.org
En la década de los 70, Carlos tendría participación constante en varias producciones clásicas de la época, siempre en roles secundarios: La indomable, La italianita, Residencia de Señoritas, Alejandra, Sonia, El Ángel Rebelde, La señora de Cárdenas y Piel de Zapa. Protagonizaría la miniserie El día que se terminó el petróleo, de José Ignacio Cabrujas; pero su gran oportunidad llegó al reemplazar a José Luis Rodríguez en el rol de El Guácharo en la exitosa Estefanía (1979).

Carlos Olivier y Mayra Alejandra
en Leonela. Fuente: diario
Últimas Noticias.
Los 80 se convirtieron en la década de la consagración protagónica de Carlos Olivier, cuando interviene en Leonela (1983), con el controversial personaje de Pedro Luis, el violador redimido a través de la paternidad que lucha por el amor de Mayra Alejandra.  Ya se había graduado como médico, profesión en la cual se especializaría en homeopatía y acupuntura.

Linda Olivier disfrutaba y compartía los éxitos alcanzados por su hijo. El 28 de septiembre de 1983, visitaba Maracaibo para la inauguración del Teatro 5 de Julio. Formaba parte de la Compañía de Guillermo González, con la cual estrenó en la capital zuliana la obra de humor picante Con mi mujer no puedo. Protagonizaban Carlos Olivier y Lucía Sanoja, acompañados por los actores Gerardo Marrero, Patricia Toffoli y César Granados (Bólido).

Fuente: diario Panorama, 28/09/1983, p.50
Poco a poco, fue distanciándose cada vez más del mundo artístico y una vez retirada, pasó a ocuparse de una tienda en el Centro Empresarial Macaracuay. La actriz de televisión (hoy alejada de la pequeña pantalla) Mirna Rodríguez guarda un grato recuerdo de ella durante esa época: “…la veía todas las tardes cuando iba a la panadería del mismo centro, amable y sencilla… desde mi punto de vista, el rostro más bello de la TV venezolana”.

Sin embargo, en 2004 su nombre pasó a ser mencionado en la prensa sin alusión a sus méritos profesionales, en un incidente que ponía en entredicho la paternidad de su hijo. En mayo de 2004, Mario Suárez declaró al diario zuliano Panorama (1): “No solo soy padre de Nora, también lo soy de Mario Luis y Gustavo Eduardo…y…cáete para atrás: Carlos Olivier, el actor, es mi cuarto hijo. Su mamá es Cinthya Olivier, actriz y escritora, una mujer muy talentosa y extraordinaria”. Al parecer, la edad y la memoria le jugaron una mala pasada al cantante folclórico, ya con 78 años de edad, pues no solo confundía el nombre de la actriz sino que además aseguraba que ella estaba residiendo en Miami.

Fuente: diario Panorama, 02/05/2004, página 2-12
Al ser consultado por el periódico para corroborar la información, el propio Carlos Olivier, luego de varias carcajadas, respondió: “Lo que pasa es que Mario Suárez me quiere como un hijo y siempre decimos que él es mi papá y yo soy su hijo y que los hijos de él son mis hermanos…pero no es que él sea mi papá verdadero. No es mi padre biológico. Mi papá se llama Raúl Fernández. Pero, bueno, ¡qué maravilla que él me considere como su hijo! ¡Imaginate tú!”.


Quien no lo tomó con tanto humor fue Linda. Desde Caracas y ante el requerimiento del periodista Luis Aguirre, se mostró inicialmente un poco confundida con la situación e incluso manifestó que creía a Suárez difunto. Sin embargo, al reiterarle las declaraciones del cantante, reaccionó disgustada: “Dígale a ese señor que está completamente loco y que deje de faltarme el respeto” (2).

Carlos y Linda en la entrega de un premio. Fuente: página de
Facebook En honor a Carlos Olivier.
Al preguntársele si había existido en el pasado alguna relación amorosa o de amistad entre ella y Mario Suárez, expresó que no lo conocía, “sé quién es porque lo oía cantando en los hoteles a los que iba con mi esposo, Manuel Raúl Fernández Álvarez, el verdadero padre de mi hijo…”. Aclaró que luego de su primer matrimonio, estuvo casada con el profesor Alejandro Irazábal, quien terminó de criar a Carlos cuando su marido falleció, pues el niño solo tenía tres años.

“… A Mario solo lo llegué a ver como artista. Si él sigue hablando esas ridiculeces, lo voy a demandar por difamación. Soy capaz de someter a Carlos a pruebas de ADN”, agregó enfática.

No hubo necesidad de tales exámenes. Mario Suárez afirmó que en su próxima visita al Zulia aclararía todos los detalles, pero no se volvió a mencionar más el asunto, por lo menos en la prensa. Eso sí, señaló al periodista: “Bueno, dile a Linda que yo quiero a Carlos como un hijo, porque sé que es así y más nada”.

Linda en el personaje de Marta en la telenovela
Natalia de 8 a 9 (1980).
A partir del año 2003, el productor y locutor Alberto Cimino, a través de la División de Dramáticos de la productora nacional independiente El Mundo del Espectáculo, había iniciado el rescate del género de la radionovela y adaptó varios clásicos literarios venezolanos y universales a este medio. Uno de ellos fue la Divina Comedia, estrenado en 2005 y que significó el regreso de Linda a la radio.

Carlos Olivier en 2006, cuando grababa la novela
Los Querendones. Fuente: diario Últimas Noticias.
La repentina muerte de Carlos el 22 de enero de 2007 a causa de un ataque cardíaco se convirtió en un golpe terrible e inesperado. El actor, quien tenía 55 años, había logrado traspasar la barrera de la edad gracias a su versatilidad y continuaba en roles protagónicos, algunos muy exitosos como Aquiles Millán, en la telenovela Contra viento y marea (1997); así como el más reciente, Erasmo Grimán, en Los Querendones (2006), transmitidas ambas por Venevisión.

Poco después, Linda anunció en el programa Portada’s el inicio de la creación y puesta en marcha de un instituto en el que las personas que padecen de esclerosis múltiple, fueran o no pacientes de su hijo, tuvieran acceso a la información médica, tratamientos y medicinas para atender este mal.

Aunque no era información muy divulgada, desde los 18 años Carlos Olivier padecía de esta enfermedad degenerativa, la cual no lo había limitado para alcanzar sus sueños profesionales. Varias compañeras de trabajo, al momento de su deceso, comentaron su disposición a trabajar a pesar de este padecimiento físico. "Fue muy valiente, nunca se quejaba de sentirse mal. Siempre estaba echando chistes, alegre, increíble. Muy especial", dijo al diario El Universal Mayra Alejandra, su coprotagonista en Leonela y Miedo al amor.  Nohelí Arteaga, con quien compartió El país de las mujeres y la obra de teatro Y nos seguimos queriendo, también destacaba su fortaleza: "Haber trabajado con él, no es porque haya muerto, siempre fue un aprendizaje. Sabíamos que sufría una enfermedad degenerativa pero era su empeño por salir adelante, no tenía ningún impedimento”, algo que reiteró Daniela Alvarado: "Era asombroso, si un día se sentía mal, al día siguiente aparecía. Era como si se dijera: 'esto no me va a vencer'".

Uno de los rostros más bellos de la televisión venezolana.
Fuente: publicación 25 años de RCTV. Cortesía Rafael González
Rangel.
En septiembre de ese mismo año, Linda retomó momentáneamente su carrera para acompañar a Astrid Carolina Herrera en la miniserie radial La llorona, con libreto de Carlos Alonso, transmitida a través de la emisora 94.9 FM.  En el elenco figuraban las voces de destacados actores y actrices como Nohely Arteaga, Mark Tacher, Asdrúbal Blanco, Lourdes Valera, Cristina Obin, Henry Soto, Chony Fuentes, Enrique Ibáñez, Elisa Escámez, Erick Noriega, Jorge Palacios, Mirtha Borges y Eliseo Perera.

En el 2008, la Fundación Amigos de la Cultura Urbana presentó el libro Amores Públicos II, escrito por Ricardo Tirado, en el cual se presentaba una semblanza de quien fuera pionera de nuestra televisión, junto a otros destacados personajes del mundo del espectáculo nacional. Poco o nada se ha sabido de Linda Olivier desde entonces.
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(1) Martínez, N. y Aguirre, L. (2004). Mario Suárez: “El actor Carlos Olivier es mi hijo biológico”. Diario Panorama, domingo 02/05/2004, cuerpo Tendencias dominical, página 2-12.

(2) Aguirre, L. (2004). Polémica por la paternidad de Carlos Olivier. Diario Panorama, lunes 03/05/2014, cuerpo Vivir, página 2-6.

lunes, 11 de agosto de 2014

Ilustre matrona de una dinastía actoral

Adelaida Torrente. Fuente: RCTV
En 1946, la zarzuela Luisa Fernanda se estrenó en Caracas con clamoroso éxito. La obra en tres actos de Fernández Ardavin recibió una cálida acogida del público, lo cual hizo posible que su presentación completara una triunfante temporada. Entre los miembros de la compañía española se encontraba la tiple Adelaida Torrente, quien había desarrollado carrera en su España natal. Sin embargo, la compañía se fue y la cantante se quedó en nuestro país, donde formaría una familia artística que aun hoy tiene resonancia en el mundo del espectáculo nacional.

Es muy poco lo que se conoce de su trayectoria, pues siempre se refieren a ella como la progenitora de la carismática actriz Carmen Julia Álvarez. No obstante, Adelaida Torrente había recorrido un largo y exitoso camino, tanto en su país de origen como en Venezuela, que nos permite considerarla como algo más que “la mamá de…”

En una caracterización durante su juventud.
Fuente: revista Venezuela Gráfica
Nacida  el 23 de marzo de 1912 en La Coruña, desde muy joven manifestó sus aptitudes artísticas, especialmente para el canto, lo cual la llevó a ingresar a una compañía de zarzuela. Poco a poco fue consolidando su presencia en los escenarios y ya en 1931, su nombre se mencionaba como una de las notables artistas de la Gran Compañía de Zarzuela y Opereta de Rafaela Haro, con la reposición, tarde y noche, de las obras La Revoltosa y Los claveles.

El diario ABC de Madrid, el 30 de agosto de 1941, comentaba a propósito de una de las obras en las cuales participaba Adelaida: “De ´La casta Susana´ que vimos anoche en el teatro Rialto nos quedó un grato sabor de boca, porque la compañía Aliaga-Cuevas, muy completa y armónica, ofreció la novedad de hacernos creer que se trataba del propio estreno de la obra. Petrita Muñoz es una tiple que cosechará siempre muchos aplausos, y Adelaida Torrente tiene un gran sentido de la comicidad sin incurrir en la chabacanería…”

Toda una dama de la actuación. Fuente: revista Venezuela Gráfica
Respetada en su profesión, no deja de sorprender la decisión de Adelaida de radicarse en Venezuela a finales de la década de los 40.  Sin embargo, fue en esta nación donde se produjo su encuentro con Juan Álvarez, compatriota con quien se casó posteriormente y formaría familia. Y no solo se conformó con vivir y trabajar aquí. Ya el 23 de diciembre de 1954, la Gaceta Oficial de Venezuela No. 24.628 recogía su manifestación de voluntad de ser venezolana para hacer de este país su segunda patria.

El 4 de noviembre de 1952 se convirtió en madre de Carmen Julia, su única hija, quien ya desde su más tierna edad evidenció un talento innato para la actuación. Es innegable que la gran influencia materna y el apoyo de sus padres le permitieron a Carmen Julia convertirse en una niña muy madura y precoz. A los tres años debutaba en el mundo del espectáculo. Con solo ocho años demostró sus aptitudes para la animación y en el programa Jugando en la Cocina, explicaba fáciles recetas para madres y niñas. Su destacada presencia le hizo merecedora de tempranos reconocimientos y a esa edad le fue conferido su primer  premio Guaicaipuro de Oro, como Revelación Infantil.

En la comedia televisiva Qué lindo es quererse, Carlota
Ureta Zamorano, Héctor Monteverde, Peggy Walker
y Adelaida. Fuente: revista Encuadre No. 35, 1992.
Por su parte, Adelaida nunca
abandonaría su desarrollo como figura artística de primera línea. Participó en la radio y en el teatro de la época, además de ser pionera en la televisión venezolana, convirtiéndose en una de las actrices fundadoras de RCTV, donde ingresó en 1955. Allí destacaría en programas cómicos, como La Gran Cruzada del Buen Humor, conocida luego como Radio Rochela; e incursionaría en espacios dramáticos.

Paralelamente, la actriz intervino en algunas películas durante los años 60, entre ellas la coproducción venezolano-argentina Acosada, dirigida por Alberto Du Bois y protagonizada por Libertad Leblanc; y en la comedia de horror Telaraña, de Lorenzo Capra y producida por Tito Martínez del Box. Ambas producciones se proyectaron en 1964. Al año siguiente, participó en la comedia sentimental Pequeño Milagro, bajo la dirección de Juan Corona y en la cual su hija Carmen Julia Álvarez, de 13 años, interpretaba uno de los roles principales.

La pareja de moda en los 70.
Fuente: Foro Recordar
es vivir.
En Simplement:e María, la pareja se
convertía en padres de José Luis
Rodríguez. Fuente: Foro Recordar
es vivir. Las telenovelas del ayer.
De igual manera, la carrera de Carmen Julia en la actuación despegaba con buen pie. En 1966 y con 14 años, participó en su primera novela llamada La Tirana, con Eva Moreno, Edmundo Arias y Edmundo Valdemar, transmitida en RCTV, donde conformaría pareja juvenil junto a Eduardo Serrano. Dos años después, con 16 años, protagonizaría Mariana Montiel, nuevamente al lado de Serrano. El romance en la pequeña pantalla se consolidó en la vida real y el 26 de marzo de 1968 su boda fue transmitida en vivo, convirtiéndose en el primer enlace matrimonial televisado en nuestro país.

Carmen Julia y Eduardo se constituyeron en la pareja protagónica de moda, por lo que la Cadena Venezolana de Televisión (CVTV), hoy VTV, logró contratarlos, deseosos de alcanzar el primer lugar de sintonía,  disputado con Venevisión y RCTV. Simplemente María representaría en 1970 su consagración como heroína romántica, acompañada por Eduardo como coprotagonista y con José Luis Rodríguez como su hijo.

A diferencia del ascenso exitoso de su hija, aquella época significaría para Adelaida Torrente grandes cambios. Por 15 años había asumido diversas caracterizaciones en RCTV y cuando creyó prudente pedir una mejoría económica, consciente de su valor profesional, esta le fue negada. El cambio  a CVTV se produjo en 1970. Allí intervendría en varios teleteatros y telenovelas de éxito, entre ellas su muy recordado personaje como la madre de Carlos Cámara en María Mercé, la chinita, junto a Lila Morillo.

No obstante, en 1971 era noticia su situación laboral en esta estación televisiva. Para la revista Venezuela Gráfica (14/02/1971), Adelaida declararía a la periodista Flor Yánez: “Mi mala situación económica se la debo al canal 8”.

Adelaida Torrente siempre derrochó simpatía.
Fuente: revista Venezuela Gráfica.
La verdad era que luego de un año de contrataciones con un bajo sueldo el doctor Díaz Solís, directivo para ese momento del canal, le argumentó al ella solicitar una renovación del contrato: “El presupuesto está muy malo y en estos momentos no podemos dejarla de nuevo como empleada con sueldo fijo, por lo que si usted quiere puede continuar cobrando por capítulos, hasta que la situación mejore”.

De esa conversación transcurrió un año, según la mencionada nota de prensa, y la actriz solo aparecía en muy contados capítulos. Al preguntársele si había nuevas conversaciones al respecto, ella solo respondió: “Nada positivo; según parece, el presupuesto no ha mejorado y en consecuencia, no queda más remedio que decir que gracias al doctor Díaz Solís, hoy, después de 16 años de actividad artística, mi situación es pésima. Es decir, que al canal 8, a algunos de sus ejecutivos, debo mi mala situación profesional”.

Lo de Adelaida no era una situación aislada dentro del medio artístico venezolano. Muchas destacadas figuras de gran trayectoria y extraordinaria solvencia profesional se encontraban bajo esa figura de no contratados y denominada "artista a destajo". Aquellos que no eran primeras figuras, en ocasiones poseían un contrato en condiciones absolutamente injustas y desfavorables, que solo les garantizaba su participación en 10 o 20 capítulos de media hora, por lo cual se les remuneraba aproximadamente 120 bolívares. En esos años, las telenovelas eran de una hora, pero se componían de dos capítulos de media hora; al dividirlo así los canales comerciales lograban pagar menos de lo que realmente correspondería por un capítulo de una hora. A pesar de esta dificultad, la actriz no dejó de trabajar en esa estación televisiva.

En 1975, Carmen Julia fue emparejada con Daniel Alvarado y Orángel Delfín en una historia con grandes dosis de humor, original de Manuel G. Piñera, que vino a transgredir los clichés de la época: se trataba de Un demonio con ángel.  Para la fecha, ya su relación con Eduardo Serrano había llegado a su fin y otra vez el romance en pantalla se trasladaba a la vida real, esta vez con Daniel Alvarado.

Una dulce sonrisa. Fuente: diario
El Nacional
En esos años, Adelaida Torrente había enviudado, lo que hizo que la relación con su hija se estrechara aun más. El 25 de marzo de 1976, la actriz se preparaba para celebrar un nuevo cumpleaños. Se encontraba en su residencia, acompañada de la doméstica, mientras Carmen Julia había salido a comprarle una torta para la ocasión. La reunión se celebraría en casa del actor Alberto Álvarez, amigo muy cercano de la familia. Sin embargo, los acontecimientos tomarían un rumbo nada festivo. Aproximadamente a las seis de la tarde, Adelaida sufrió un infarto al miocardio y falleció. Tenía 63 años.

Carmen Julia ya había comenzado a trabajar en RCTV. Según reseña la prensa de la época, a las 8:30 de la noche aun no había podido ser localizada, razón por lo cual esta planta no difundió la lamentable noticia de inmediato.

Para el momento de su muerte, Adelaida laboraba en espacios humorísticos en el canal 8, donde era muy estimada por todos sus compañeros, a quienes se aseguraba que complacía a menudo con magníficas comidas elaboradas por ella, pues este era uno de sus hobbies. También era muy solicitada por las publicidades para grabar cuñas, una de las cuales se encontraba al aire a la fecha de su deceso.

Epílogo

Posterior a su divorcio de Eduardo Serrano en 1975, Carmen Julia Álvarez se casó con Daniel Alvarado en 1978. Luego de dificultades para lograr su primer embarazo, el 23 de octubre de 1981 tuvo a su primera hija, Daniela, quien incursionó en el mundo de la actuación a los cuatro años de edad y hoy es reconocida como una de las mejores actrices jóvenes del cine, el teatro y  la televisión en nuestro país. Su hijo Carlos Daniel también hizo trabajo actoral durante su niñez, pero luego se abocaría al estudio y es graduado en Comunicación social.

Carlos Daniel, Daniela y Carmen Julia. Fuente: SuNoticiero.com
Para el portal SuNoticiero.com, Carmen Julia declararía: “Fue un milagro tener a mi primera hija…mis dos grandes amores, que son mis hijos Carlos Daniel y Daniela, me hacen sentir muy feliz, ambos son profesionales y con valores firmes”.

De igual manera, en una reciente entrevista, realizada para Unión Radio el 16 de mayo de 2014, Carmen Julia diría: “Estoy segura de que a mí lo que me ayudó fue la gente con la que me formé. Yo no estudié actuación, yo empecé a los tres años y ese día a día fue el que me fue llenando. Soy hija de actriz, Adelaida Torrente; gente que todavía me para en la calle y me la recuerda, me impresiona muchísimo…yo no solo empiezo en esa escuela de mi mamá, del respeto, de la puntualidad, del profesionalismo, sino que trabajé con una cantidad de actores que no solamente fueron como mi familia, sino mi escuela…”

Divorciada de Daniel Alvarado desde 1994, no se ha vuelto a casar pero ha mantenido una excelente relación tanto con su exesposo como con quien fuera su posterior pareja, la actriz Emma Rabbe, y los hijos de ambas uniones, formando una curiosa familia extendida que ha sido ejemplo de armonía en el ambiente de la farándula local. Actualmente ejerce la docencia y se mantiene activa en la actuación, con la obra teatral Mujeres infieles y en las grabaciones de la telenovela Amor Secreto.
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Fuentes consultadas:

Guzmán, Edith (1976). Murió ayer de un infarto la actriz Adelaida Torrente. El Nacional, 26/03/1976, sección D página 5.

Yánez, Flor (1971). “Mi mala situación económica se la debo al canal 8”. Entrevista publicada en la revista Venezuela Gráfica el 14/02/1971. Páginas 19 y 20.

Carmen Julia Álvarez: “Me siento completamente satisfecha de ser madre de Carlos Daniel y Daniela". Entrevista realizada por Johanna Salas para el portal SuNoticiero.com, publicada el 12/05/2013.