Amarse es estar en guerra.
Quien se rinde ante las armas
del enemigo
es el victorioso.
Rafael Arráiz Lucca.
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Baco y Ariadna. Tintoretto. |
En otro meridiano
No alcanzo el tiempo de tu cuerpo,
nací lejos, en un país que es aire, nube, noche,
aunque me oigas tan cerca.
Nací a destiempo de tu risa, de tus ojos, en otro meridiano.
Nos amamos de mar a mar, de un astro a otro
no importa que hoy me sientas a tu lado.
Aunque despiertes desnuda aquí conmigo,
tu tiempo va delante,
el tiempo de tus manos, de tu rostro;
estoy junto a tu sombra y no te alcanzo.
Las horas de tu amor me quedan lejos,
bajo una luz de nieve,
en alguna ciudad que desconozco.
Nuestras vidas se alcanzan, se confunden,
intercambian sollozos, besos, sueños,
pero andamos a leguas uno del otro,
tal vez en siglos diferentes,
en dos planetas errantes que se buscan
cansados de no verse.
Eugenio Montejo
Maravilloso poema.
ResponderEliminarJuan Bravo
Me habria enamorado yo de el, aunque nos separasen las decadas. Me habria rendido como dijo Arraiz Lucca.
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