
En el mundo femenino, siempre se habla del vestidito negro como el elemento infaltable en el guardarropa de toda mujer para salvarla en cualquier ocasión. Sin embargo. ninguna prenda de vestir ha ganado tanta fama como el vaporoso vestido blanco con el que Marilyn Monroe conmocionó el mundo del espectáculo en 1955, en aquella famosa escena de La comezón del séptimo año (The seven year itch, en su título original, dirigida por Billy Wilder), en la cual su falda aletea gracias al metro de Nueva YorK.


Con los años, el vestido blanco pasó a formar parte del imaginario colectivo. El caricaturista Al Hirschfeld inmortalizó a Marilyn con su estilo característico:

Betty Boop tampoco se quedó atrás:

Donna Summer la emuló en 1976 en su album Four Seasons of Love:

Kelly Lebrock también rindió su particular homenaje, de la mano de Gene Wilder, en The woman in red (1984):

En 2010, Lindsay Lohan completó su participación en la película de bajo presupuesto “Underground comedy 2010”, donde caracterizó a Marilyn Monroe y recreó nuevamente la famosa escena:


Sin embargo, quizá el triunfo definitivo del famoso vestidito blanco lo constituyó la presentación el pasado 15 de julio de la escultura “Forever Marilyn”, del artista Seward Johnson, la cual fue inaugurada en Chicago, Estados Unidos de Norteamérica. El artista construyó la obra, de ocho metros de alto y 15.400 kilos de peso, utilizando aluminio y acero inoxidable. Será exhibida en Chicago hasta la primavera del 2012.



A Marilyn y, especialmente, a Billy Wilder, les habría encantado verse nuevamente en el ojo público de manera tan contundente.
Para cerrar, mi homenaje personal a tan tierna escena y la secuencia original de la película:

No hay comentarios:
Publicar un comentario