“Deseo poder quemar cada pulgada de mis películas.
Me avergüenzo de ellas.”
Alla Nazimova, 1929
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Alla en la foto original para la portada de la revista Motion Picture de julio, 1918. Fuente: allanazimova.com |
Entre los artículos encontrados por Raines figuraba una peluca con perlas de utilería que usó Nazimova en Salomé, película independiente objeto de culto que ella protagonizó, escribió y dirigió en 1922. No era precisamente un hallazgo arqueológico extraordinario —hasta el mismo Raines reconoció que ni siquiera sabía quién era Nazimova—, pero a juicio de Martin Turnbull, co-fundador de la Alla Nazimova Society, "la peluca es un producto invaluable de la era del cine mudo. Su descubrimiento 90 años después del estreno de la película es un hallazgo importante para los historiadores de cine y aficionados de la época dorada de Hollywood en todo el mundo."
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La peluca usada por Nazimova en Salomé, antes y ahora. Fuente: allanazimova.com |
que van desde Oscar Wilde y Rodolfo Valentino hasta Montgomery Clift. Sin embargo, su trayectoria profesional y personal es fascinante, a pesar de concentrarse actualmente en las facetas más oscuras de su sexualidad.
Ahora, cuando este 13 de julio se cumplen 70 años de su desaparición física, es una buena oportunidad para recordar un poco de su vida y obra.
Según reportan sus biógrafos, Alla Nazimova nació el 22 de mayo de 1879 en el seno de una familia judía en Yalta, Crimea, actualmente perteneciente a Ucrania pero que entonces formaba parte de Rusia. Su verdadero nombre era Mariam Edez Adelaida Leventon.
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Un hermoso rostro para una actriz legendaria. Fuente: salomenazimova.wordpress.com |
Ingresó en el Teatro de Arte de Moscú, donde se unió a la compañía de Konstantin Stanislavsky, de la cual fue alumna. Fue allí donde adoptó el nombre de Alla Nazimova, surgido de la combinación de Adelaida con Nadezhda Nazimova, la heroína de la novela rusa Niños de las calles, a quien ella admiraba.
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Fuente: allanazimova.com |
El productor Henry Miller la contrató y le permitió hacer su debut en Broadway en 1906 con gran éxito de crítica y público. Su popularidad creció rápidamente y se convirtió en una estrella del circuito teatral neoyorquino durante varios años, interpretando personajes en obras de Henrik Ibsen y Anton Chéjov como Hedda Gabbler y Casa de Muñecas, entre otras. Su fama era tal que la Organización Shubert nombró en 1910 a su nuevo teatro en el West 39th Street en su honor.
A pesar de sus tendencias lesbianas, Alla se había casado en 1899 con Sergei Golovin, un compañero actor, en un matrimonio de apariencia y del que nunca legalmente se divorció. En 1905 conoció a Charles Bryant, otro actor también homosexual que se convirtió en un supuesto segundo “marido” y con quien estaría unida en los próximos 20 años.
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Fuente: memento mori stock. |
En 1917, Nazimova logró un contrato por cinco años en la Metro, con un salario de 13.000 dólares a la semana, una suma astronómica si contamos con que la “Noviecita de América”, Mary Pickford, recibía 3.000 dólares semanales en su contrato con la misma productora. Este acuerdo le concedió el derecho de aprobar el director, el guión y el actor principal de sus películas. Precisamente, parte de su legado fue el convertirse en una de las primeras grandes estrellas cinematográficas en ejercer el control de su propia imagen como celebridad. De hecho, se asegura que en el camino de su carrera cinematográfica jugó un importante papel las hábiles y oportunas reinvenciones de su personaje público. Eran frecuentes sus apariciones ligándose con los espectadores de sus películas, pues ella mantuvo la creencia de la primacía de una aparición en vivo y su participación en las películas no era más que un avance sobre su actuación en el teatro.
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Arriesgada Nazimova. Fuente: www.advocate.com |
Aunque es difícil identificar el nivel de control y supervisión que Nazimova mantuvo en la producción de sus cintas, ya que muchos de sus aportes no figuran en los créditos oficiales de estas películas, algunos investigadores dan por hecho que ella intervino no solo en la dirección, la producción, los títulos y la edición, pues también recibió crédito de diseño de vestuario en la película Apocalipsis (1918), trabajó como guionista bajo el seudónimo de Peter M. Winters y se le reconoce su labor como directora de imagen para Charles Bryant.
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La linterna roja. Fuente: pinterest.com/artmukhin |
Su cinta La linterna roja (1919) fue bien recibida, pero las que le siguieron ese año y el siguiente tuvieron muy mala taquilla. Ya en la encuesta anual de popularidad que publicaba la influyente revista Photoplay, su imagen cayó de la cuarta posición a la 20.
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Con Rodolfo Valentino en Camille. |
En el siguiente video podemos apreciar unas escenas de Camille, con Rodolfo Valentino:
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Salomé (1922). Fuente: allanazimova.com |
La belleza de Salomé puede apreciarse en algunas escenas mostradas en el siguiente video:
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Sensual Salomé. Fuente: allanazimova.com |
“El privilegio de toda mujer es ser bella. Y es también la ocupación de toda mujer. Pero esa tarea no está confinada al espejo o a la evaluación de aquellos que la admiran únicamente por su apariencia. La belleza está más allá de la profundidad de la piel.
Para mí misma, he encontrado la más grande felicidad (y qué belleza es más grande que la felicidad) en estar constantemente activa en mente y cuerpo por al menos 16 horas en cada día. […] He tratado de llenar cada día en gran medida con trabajo duro, lleno de buena lectura, algo de escritura, una hora o dos de música, ejercicio al aire libre, la compañía de amigos que valgan la pena y dedico una pequeña parte a mis perros y otras mascotas. Y cuando hay niños alrededor, adoro su presencia y aprendo muchas lecciones de sus pequeños labios.”
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Vista general del Jardín de Allah. Fuente: http://gardenofallah.com/ |
El impacto de su presencia cinematográfica ya era valorado por los cronistas de la época. E.R. Thompson, articulista de la revista Pictures and Picturegoer, publicó en 1925 una serie de artículos, en los cuales seleccionó a aquellos intérpretes cuyo trabajo, a su juicio, ofreció una permanente y esencial contribución al arte cinematográfico. Uno de estos artículos lo tituló “The art of Alla Nazimova” (enero, 1925), dedicado a la actriz y en el cual afirmaba:
“Nazimova ha sido comparada con Pola Negri, con Norma Talmadge, con Theda Bara, y con todas las famosas estrellas sentimentales de su tiempo. Pero ella no se parece a ninguna. Ella es ella misma, solitaria.
Nazimova […] ha tallado para sí misma un nicho con Chaplin en la solitaria cima del arte cinematográfico.
Como Chaplin, Nazimova es una mimo —esto es decir que es capaz de interpretar todas las emociones, grandes y pequeñas, con toda la capacidad natural que le ha sido dada— […] actúa con cada parte de su cuerpo.
Como Chaplin, su rostro es una máscara impenetrable, suficientemente móvil, pero sin revelar ni un pensamiento de la mujer, la única y vivaz mujer, detrás de la máscara.”
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Alla, toda natural, toda una leyenda. Fuente: allanazimova.com |
Su último rol en la pantalla grande fue el de Zofía Koslowska en Desde que te fuiste (1944), producida por David O. Selznik, un drama de la Segunda Guerra Mundial protagonizado por Claudette Colbert, Jennifer Jones, Joseph Cotten, Robert Walker y Shirley Temple. Irónicamente, David era el segundo hijo de Lewis J Selznik, quien le ofreciera su primer protagónico en la gran pantalla.
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Una imagen idílica tomada de Camille. |
Alla Nazimova murió el 13 de julio de 1945 a los 66 años en el Hospital del Buen Samaritano en Los Ángeles, California, luego de sufrir una trombosis coronaria. Sus cenizas fueron inhumadas en el cementerio Forest Lawm Memorial Park Cemetary en Glendale, California. Cuenta con una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood, en reconocimiento a su contribución al desarrollo de la industria del cine.
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Retrato firmado en 1930 para John Hogan. Fuente: allanazimova.com |
El poder de la imagen de una figura como Alla Nazimova puede estar contenido, tal vez, en la apreciación que ofreciera E. R. Thompson en el artículo ya citado, publicado en 1925:
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Fuente: allanazimova.com |
[…] Ella es desconcertante, distante e impersonal. Se desliza entre nosotros, riendo y sacudiendo esa cabeza rebelde suya, y justo cuando pensamos que la verdadera Nazimova está a punto de mostrarse por fin, se encubre a sí misma en otro de sus brillantes estudios de carácter, se burla de nosotros, se ha ido. Al igual que el camaleón —tomando el color dramático de todas las partes que interpreta—; como una reina —inalcanzable—; como un niño de la calle, travieso, enloquecedor y que nunca será atrapado.
…Y debido a que no la conocemos, y sabemos que nunca la conoceremos, la encontramos fascinante e irresistible. Enviamos nuestros pensamientos tras ella, incluso cuando nuestros corazones son leales a Mary, a Norma, a Lillian y a las estrellas que hemos amado y comprendido.
Ella ha creado una docena de memorables personajes para la pantalla, cada uno distinto e individualizado, viviendo en una docena de pequeños mundos diferentes, y parecidos en una sola cosa: que todos son —y ninguno de ellos realmente es— Nazimova.”
Excelente esta entrada a tu fabuloso blog. Me da una gran nostalgia por una actriz que nunca conocí y cuyas películas no he visto. Me encanta.
ResponderEliminarJuan Bravo
Alla Nazimova fue una mujer extraordinaria en muchos aspectos, pero lamentablemente las nuevas generaciones solo tienen como referencia sus preferencias sexuales y las historias que giran alrededor de la que fuera su mansión, The Garden of Allah. Como muchas de su época, siempre relegadas a los escándalos asociados a su imagen y no a su aporte al arte cinematográfico y teatral, como es su caso. Gracias por tu comentario.
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