María nació el 6 de junio de 1912 en la provincia de Barahona (suroeste), en República Dominicana; era la segunda hija del matrimonio conformado por el comerciante español y diplomático Isidoro Gracia García y la dominicana oriunda de Baní Regla, Teresa María Vidal. Su padre se dedicaba a la exportación de madera y a la venta de tejidos.
María, quien aprendió a hablar inglés desde muy temprana edad, fue educada en un convento católico en las Islas Canarias, de donde era oriundo su padre. Desde sus primeros años demostró un carácter rebelde que le llevó a escaparse en repetidas ocasiones de ese internado.
A los 17 años contrajo matrimonio con William G. McFeeters, un rico terrateniente irlandés y oficial del ejército británico. Un día decidió aceptar la invitación de unos duques alemanes para visitar Nueva York. Atraída por el mundo artístico, primero incursionó en el modelaje, donde fue muy cotizada; luego como actriz de la Universal. Su matrimonio acabaría prontamente.

La filmografía de la primera estrella dominicana en pisar tierras hollywoodenses está compuesta por veintiséis películas -veintiuna estadounidenses y cinco europeas-, entre las cuales se encuentran Las mil y una noches (1942), La salvaje blanca (1943), La reina de cobra (1944), Sudán (1945) y La Atlántida (1949), entre otras. También participó en la obra de teatro L'Ille Heuresse (La Isla Feliz), presentada con éxito en París.
La hermosa María, quien se habia casado en 1943 con el actor frances Jean-Pierre Aumont, padre de su hija Tina, murió el 7 de septiembre de 1951, con apenas 39 años recién cumplidos, al parecer, de un ataque al corazón mientras se bañaba.

Se le ha reconocido, eso sí, su fabulosa fotogenia y su fuerte presencia en la pantalla cinematográfica, la cual ha perdurado en el tiempo, asociada a sus papeles exóticos. El crítico Terenci Moix, en su libro Mis inmortales del cine, Hollywood años 40 (Editorial Planeta, 1996), afirma que "no fue sólo una de las mujeres más hermosas de su tiempo: además, encarnó como nadie las necesidades de evasión de un mundo en guerra y, gracias a su participación en una serie de películas inicialmente denostadas, quedó como símbolo de sueños que hoy inspiran ironía y ternura en dosis iguales."

Supuestamente, María dijo alguna vez: "Siempre debes actuar como si fueses la más bella y deseable mujer en el mundo. Debes exigir ser tratada como una reina, y no debes dejar que ningún director te intimide porque el público tiene la última palabra". El tiempo le dio la razón, pues a pesar de las críticas, María continúa viva en la memoria de una gran legión de fanáticos que hoy celebran el centenario de su nacimiento.
República Dominicana le rinde homenaje

La celebración incluye la presentación del 1 al 9 de junio del montaje teatral María Montez, la Reina del Tecnicolor, con la actriz dominicana residente en EE.UU., Dalia Davi, que se presentará en el Teatro Nacional de Santo Domingo y en el Gran Teatro del Cibao, en la norteña provincia de Santiago. Como dato interesante, Davi, durante su estadía en Barahona, sintió la curiosidad de preguntar a los ciudadanos sobre si conocían o no a esta famosa actriz, y sus respuestas la decepcionaron. “Da pena que en el mismo Barahona la juventud no sabe quién es María Montez; viajé allí y pregunté y nadie me supo decir quien era ella, grabé eso y lo voy a mostrar en el show, para que las personas comiencen a entrar en conciencia”.


Todas estas actividades permitirán en parte rescatar del olvido la figura de la también conocida como El ciclón caribeño. Lo contradictorio de este homenaje, segun indica la agencia noticiosa, es que muchos de sus compatriotas apenas han escuchado su nombre, a pesar de que múltiples calles en el país llevan su nombre, así como el aeropuerto de su ciudad natal. Cosas de la fama.
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